hafez de shiraz
a medianocheCon los rizos al viento, perlado de sudor, riente y ebrio, / camisa desgarrada, entonando una oda y la copa en la mano, / los ojos pendencieros, la ironía en lo
a zaga del perfumeComo ruiseñor doliente, para sanarme el olfato, / a zaga del perfume entré en el jardín al alba. / Así contemplé yo el rostro de la rosa roja, / y siendo la noche
al albaAl alba el ave de los campos dijo a la rosa recién nacida: / como tú florecen en este jardín muchas, no seas altiva. / La rosa respondió entre risas: «No nos of
alegre es la noche¡Compañeros, desatad el nudo del bucle del amado! / Alegre es la noche, ¡prolongadla con esta historia! / Reunidos los amigos, la íntima soledad reina, / leed el
anoche vi a los ángelesAnoche vi a los ángeles llamar a la puerta de la taberna, / amasaban el barro del hombre, y el vaso daba su medida. / Ellos, los que habitan el templo de lo ocu
atrapa el león del solArruina el bazar de hechicería con un gesto grácil. / Con un flirteo arruina el crédito y la prosperidad de Sameri. / Deja que el viento se lleve la cabeza y el
bailandoGozoso el día en que parta de esta casa en ruinas / en pos del bienestar del alma y del Alma de las almas. / Con el cuerpo enfermo y el corazón impaciente iré, /
busca el encuentroEnmascara el pétalo del jacinto negro, / o sea, cúbrete el rostro y destruye el mundo. / Deja que gotee el sudor de tu cara y llena de agua de flor / el jardín to
canto de la escanciadoraVen presto, escanciadora, que el oculto embriagado / en la misma taberna su residencia fija. / Sírveme sin medida, que el descrédito busco: / por el vino y la cop
como tú sabesEl alba de la bienaventuranza sopla hacia donde tú sabes. / Por el reino de quien sabes, pasa cuando tú sabes. / Del secreto retiro eres heraldo, y te esperan. /
con el sello de sus labiosAbandonamos la lección del alba por la taberna. / Abandonamos la cosecha de oración en la senda del amado. / El sultán inicial nos otorgó el tesoro de las penas
con un velo en la tinieblaEn los tiempos de la flor, de enmendarme de la bebida me avergoncé, / ¡que nadie se avergüence de una conducta errada! / Nuestro bien es todo él una trampa del
corazón errante¿Por qué mi grácil ciprés desdeña la hierba / y la compañía de la rosa y el jazmín no recuerda? / Desde que envuelto en su bucle se alejó, mi corazón errante / no
cuando haya muertoOs digo: no cejaré hasta alcanzar mi deseo: / que se una mi cuerpo al Alma o el alma deje a mi cuerpo. / Abre mi tumba y observa, cuando haya muerto, / como humea
cuando no se halle en medio el almaMerece loanza dijeron cuantos oyeron / los visos que mencioné al describir aquella imagen. / El corazón entregué a un amigo hermoso, ufano, esbelto, / alegre y de
de la mezquita a la tabernaAl dar la imagen de tu rostro en el espejo de la copa, / por la sonrisa del vino, a codicia sin medida sucumbió el enamorado. / Con una aparición única en el az
desiertos de silenciosos¡Levántate y en la copa de oro el licor del gozo vierte, / antes de que ese cráneo en la tierra se asiente! / Desierto de silenciosos será al fin nuestra morada
desviaré la celestial rueda¡Ay!, mi corazón herido comparte la sal con tu labio. / Respeta mi derecho, que yo parto. ¡Dios te guarde! / Tú eres la perla nítida, y mencionar su excelencia,
diálogoDije: tengo la pena que me causas. Dijo: esa pena se acaba. / Dije: sé tú mi luna. Dijo: siempre que salga. / Dije: para ser fiel, la norma aprende de los que a
el canto de venusVe, céfiro, y di a aquella esbelta gacela / que a la montaña y al desierto nos ha guiado. / ¡Larga sea tu vida, vendedor de dulces! / ¿Por qué olvidaste aquel lor
el espejo que descubre la bellezaAnoche, hacia el alba, de la tristeza me liberaron. / En la oscuridad nocturna, me dieron agua de vida. / Con el radiante rayo de la Esencia, me quitaron el sen
el fuego de tu rostroDesde ahora me agarraré a las faldas de aquel alto ciprés / que de raíz me arrancó con su grácil estatura. / No es necesario vino ni juglar, abre tu velo, / que e
el lenguaje de los liriosAlbricias, corazón, que el viento de la mañana ha regresado, / la abubilla mensajera de la tierra de Saba ha regresado. / Oh ave del alba, canta el himno de Dav
el mar de la aniquilación¿Qué sale del taller de la existencia toda? Poca cosa. / Acerca el vino, que los bienes del mundo son poca cosa. / Unos cinco días tendrás de plazo en esta etap
el mendigo de la urbeBrilló una estrella y en la luna de este círculo se mudó, / y lúe afabilidad y compañía para nuestro desbocado corazón. / Mi amada, que no escribió línea alguna
el mensajero del invisibleAl alba, el mensajero del Invisible albricias susurró en mi oído: / el tiempo de Sha Shoya es llegado, lánzate a beber vino. / Pasó el hallarse en los márgenes
el misterio de las esenciasAl alba el bondadoso mensajero de la taberna dijo: / regresa, que eres decano de esta corte. / Bebe un trago de vino, como Yamshid, que la copa que refleja / el u
el oriente del cálizCuando el sol del vino por el oriente del cáliz se pone en pie, / en el jardín de tu rostro, oh escanciadora, mil tulipanes se ponen en pie. / En la cabeza de l
el palacio del deseoEl palacio del deseo tiene cimientos muy frágiles, ven, / trae vino, que están en el aire los cimientos de la vida. / Esclavo soy del virtuoso que, bajo este ín
el planto de la tórtolaDel reino del Amigo llega el suave viento de año nuevo. / Si de ese viento buscas favor, encenderás la lámpara del corazón. / Con la palabra velada digo: del ca
el reflejo de dios¡Eh, abubilla, con el viento de Saba a Saba te envío! / ¡Mira de qué punto hasta qué punto te envío! / ¡Ay, un ave como tú en un terrenal espacio de tristeza! / D
el secreto del que vende vinoAnoche me dijo a ocultas un conocedor ladino: / a vosotros no se os puede ocultar el secreto del que vende vino. / Dijo: simplifícate tú las tareas, que por su
el secreto oculto¡Huye de mí el corazón! ¡Dueños de los corazones, os conjuro! / ¡Que sufrimiento: se hará visible el secreto oculto! / Navegantes somos, ¡oh, viento favorable / h
el tonel del firmamento¿Quién habla de los de corazón doliente? / ¿Y quién reclama la sangre del tonel del firmamento? / Excepto Diógenes, en el tonel asentado, / ¿quién vuelve a expone
el trago de los bohemiosNo hablamos mal de nadie y no nos inclinamos contra la verdad. / No ennegrecemos los ropajes de nadie ni oscurecemos nuestro oscuro hábito. / No escribimos pala
el verde campo del firmamentoVi el verde campo del firmamento y la hoz de la luna. / Recordé mis cultivos y el tiempo de segar. / Dije: oh fortuna, te has dormido, y el sol alienta. / Dijo: a
el vino del primer díaCuando mi amigo coge el cáliz en la mano, / de los ídolos arruina el mercado. / Todos los que sus ojos vieron, preguntaron: / ¿dónde está el ujier que coge a los
en el cenobio de los magosEn el cenobio de los magos no hay otro loco como yo: / vino y libro en depósito tengo en un lugar, y en otro, el hábito. / El corazón, que es el espejo vero, ll
en el taller de mi ojoEn el taller de mi ojo he dibujado la forma de tu rostro. / De una hermosa como tú, nunca vi imagen, ni palabra escuché. / Aunque me mido con el viento del nort
en el trono de hierbaJosé, perdido, volverá a Canán, no te aflijas. / El nido de las penas será jardín un día, no te aflijas. / Ese corazón doliente, tranquilízate, se llegará a cur
en la copa de esmalte azul¡Oh rey de los santos, la tristeza de la soledad me hace gritar! / Sin ti agoniza mi corazón, hora es de que regreses. / ¡El dolor que me causas es, para mí, cu
en los días del lirio y de la rosaAhora que la rosa a los prados, de la nada, regresa, / a sus pies, humilde, el pensamiento la cabeza inclina. / Al son de la flauta y del laúd, besa el cuello d
en pie como una velaPartió el amado y no informó a los que sin corazón vagaban. / Al amigo de la ciudad olvidó, y al compañero de viaje. / O abandonó mi suerte la vía del amor, / o p
en pos de la caravanaNo hemos venido a esta puerta en pos de pompa y gloria vana: / en busca de refugio por la mala fortuna hemos venido. / Peregrinos de la mansión del amor y del c
en qué trampa atrapadoEn la vejez revivo el amor de juventud, / aquel secreto que ocultaba el corazón se ha revelado. / Por una mirada, el ave del corazón voló muy alto. / ¡Oh ojo, con
entre estas ruinasEl vino y el gozo oculto, ¿qué son?: una labor sin fondo. / Contra viento y marea somos del rango de los bohemios. / Desata el nudo del corazón y olvida el firm
entregará el almaVuélvete, escanciadora, que deseo servirte. / Ansío ser tu esclavo y rogar por tu imperio. / Pues la copa de la fortuna destella de tu luz: / salir de la oscurida
estas tres copasOh escanciadora, se habla de sentencias, de tulipán y rosa, / y el discurso se destila con estas tres copas. / La hierba núbil alcanza su extremo de belleza: si
este banqueteEl juego del amor, la juventud, el vino granate, / la tertulia íntima, el amigo cómplice, el beber incesante; / la escanciadora de boca de azúcar, el cantor de
ey, ciervo salvajeEy, ciervo salvaje, ¿dónde estás? / Harto conocimiento de ti tengo. / Dos solos y dos desorientados, dos huérfanos, / dos trampas a la espera, en derredor. / Ven, q
ha sido el hadoSi el de caligrafía negra y perfumada nos hubiera escrito, / nuestro papel, la rueda de los tiempos no habría enrollado. / Aunque la separación dará el fruto de
hago mar de mis ojosHago mar de mis ojos, dejaré la paciencia en el desierto, / y en ese empeño lanzaré al mar mi corazón. / Del dolido corazón pecador haré un suspiro, / prenderé fu
hasta una copa me hurtóMucho hace que el amado no mandó mensaje alguno, / no envió ningún saludo ni una palabra escribió. / Cien cartas le remití, y aquel rey de los jinetes / para mí n
hay una tierraVuelve al jardín la fortuna de tiempos de juventud, / el ruiseñor de dulce voz recibe de la rosa la buena nueva. / Oh céfiro, por mí saluda a las plantas de olo
la aventura sin finBienvenido, oh pájaro de agüero y mensaje alegre, / di, ¿qué noticias traes, dónde está el amigo, cuál es el amado? / ¡Oh Dios!, que acompañe a esta caravana la
la caja de los trucosEl sufí tendió una trampa y abrió la caja de los trucos. / Con el cielo artificioso empezó sus embelecos. / Ese juego de la rueda le hará un día una jugada, / pue
la clave de la ebriedadQuién, aunque soy hombre malvado, me será fiel por cortesía, / me otorgará un momento de bondad, / hará que alcance mi corazón su mensaje con melodías de flauta
la clave del tiempoSi aquel turco de Shiraz mi corazón deleitara, / por su lunar hindú le daría Bujara y Samarcanda. / Sírveme vino, escanciadora, que en el paraíso no hallarás / la
la copa de cristalFlorece la rosa, y el ruiseñor se embriaga. / Acudid, sufíes que adoráis el vino. / La base del arrepentimiento como piedra es firme. / Asombraos: la copa de cris
la copa de yamshidDurante años nos reclamó el corazón la copa de Yamshid; / a un extraño pedía lo que tenía él mismo. / La perla, a la concha de la existencia y del espacio ajena
la luz de diosEn la taberna de los magos veo la luz de Dios. / ¡Oh maravilla, ver semejante luz donde la veo! / ¿Quién sirve los posos en esta bodega, oh Dios? pues en su pue
la mirada del ángelEl día inicial emergió en epifanía la luz de tu belleza. / Se reveló el amor y prendió fuego al mundo entero. / Se hizo visible tu rostro. La mirada del ángel,
la rueda turquesaUn ruiseñor con su sangre hizo crecer una rosa, / mas el viento de los celos cien espinas le clavó. / Un loro con la dulzura del labio se contentaba, / mas la tro
la sombra del amadoMás que ahora pensabas antes en los enamorados. / Era famoso en los horizontes tu modo de amarnos. / Recordemos aquellas charlas nocturnas con los de dulces lab
la trampa de la sendaHace ya tiempo que sirvo en esta taberna. / Con el vestido de pobreza hago el trabajo de los nobles. / Hasta que atrape en la trampa del encuentro al donairoso
la virtud de los dervichesEl supremo paraíso es el retiro de los derviches, / el crisol de la grandeza es servir a los derviches. / De la clausura el tesoro tiene extraños talismanes, / su
las albricias del vientoAnoche me notificó el viento de Saba / que el día del sufrimiento se acortaba. / Ofrezcamos a los juglares la túnica desgarrada / por las albricias recibidas del
las tablas del pecho de hafezLa dulzura de unos ojos negros ha poseído mi mente. / Es un decreto celeste que ya nada cambiará. / Fue mi prístino designio esa rebelde locura, y no se me enco
llegaba un rugidoLos predicadores, en el mihrab y el púlpito, tienen actitudes ostentosas, / pero, ya de regreso, es algo muy distinto lo que hacen a solas. / Un problema me asa
los fieles del corazónCuando oigas la palabra de los fieles del corazón, no digas que es un error. / Tú no eres un entendido en la palabra, éste es el error. / Mi cabeza no se inclin
los jazmines fragantesLos jazmines fragantes, cuando se sientan, sientan el tamo de la tristeza. / Los de cara de hada, cuando disputan, prenden del corazón la calma. / La tiranía, c
me libero y me levantoLas albricias de tu encuentro, ¿dónde están?, que de la vida me libero y me levanto. / Soy el ave celeste y de la trampa del mundo me libero y me levanto. / Si
mejorEste hábito que tengo, donde está el vino, mejor. / Y este libro sin sentido, ahogado en puro vino, mejor. / Malgasté tanto mi vida que, al darme cuenta, / en la
mi desmedida ambiciónDecirte cómo está el corazón es mi deseo. / Recibir noticias del corazón es mi deseo. / Mira mi desmedida ambición: descubierta la historia, / ocultarla a mis riv
mil ídolos de aireYo soy tu seguidor, oh Alma, y sé que lo sabes, / pues que ves lo invisible y lo no escrito lees. / El que hace reproches, ¿qué entiende del nexo entre amante y
ni una bola golpeasOh corazón, nunca pasas por el reino del amor. / A tu alcance están los medios, y no lo haces. / La sangre hierve en tu pecho, y no la viertes / por el color y pe
no dejes esta puertaEl ave homa que culmina la suerte caerá en nuestra trampa / si tú te dejas caer por nuestra morada. / Tal burbuja, de alegría lanzo al aire mi sombrero / si una i
no hay esperanza de enmienda¡Oh, ídolo!, tal pena me causa mi amor por ti, ¿qué hacer? / ¿Hasta cuándo en esta pena de noche me quejaré? / Loco en demasía el corazón está para escuchar con
no preguntes al murciélagoCuando ven cómo jugamos con los ojos, los necios quedan asombrados. / Allá ellos. Tal como soy, yo me presento. / Los prudentes son la punta del compás de la ex
no te sientes sin vino ni amanteLa rosa junto a mí, vino en la copa, a vista del amado; / en un día tal, el rey del universo se vuelve mi esclavo. / Todo mi oído está en el son de la flauta y
pasó una estrellaId día del desgarro, la noche de la separación concluyó. / Busqué un augurio, pasó una estrella, y la labor concluyó. / La agitación aquella de largas noches y
por tus cabellosEres como la mañana. Yo soy la vela de la soledad del alba. / Sonríe y mira cómo pongo en tus manos mi vida. / Y pues mi corazón arde por tus rebeldes cabellos,
por un rostro gitanoHuye al galope mi corazón por un rostro gitano, / seductor, camaleónico, infiel, criminal nato. / Sacrificados sean, por las rasgadas túnicas de los cara de lun
que siga la víaEl jardinero que ansia cinco días de charla con la flor, / por el rigor de la espina separado, paciente debe ser tal ruiseñor. / ¿Que son las conveniencias para
rebeldes insumisosVen, pasemos por el camino de la taberna, / que por un trago todos necesitamos esta puerta. / El primer día, cuando de amor y bohemia departíamos, / estaba claro
respira en cristoAlbricias, corazón, quien llega respira en Cristo, / con sus gozosos alientos el olor de Aquel nos llega. / De dolor de alejamiento no te lamentes ni grites, qu
sobre el sol, sombraOh tú que la luna enmascaraste con tus negras ondas, / concediste la gracia de arrojar sobre el sol, sombra. / ¿Qué hará tu ufana cara con nosotros, / ahora que h
tiene un porquéSi duerme aquel narciso hechicero, tiene un porqué. / Si su bucle en ondas se deshace, tiene un porqué. / Tu labio vertía leche, y yo decía: / esa dulzura junto a
tras el espejoMuchas veces he dicho y de nuevo digo que yo, / de amor vencido, en esta senda no avanzo por mí mismo. / Tras el espejo, me han retenido en calidad de loro. / Lo
tras el velo del enigmaViste, corazón, las penas de amor qué hicieron. / ¡Que hizo el amado cuando partió con el amigo fiel! / ¡Ay!, qué juego provocó aquel narciso hechicero. / ¡Oh!, e
tu sombra de ciprésSucumbieron tus cabellos en manos de la brisa, / de dolor se ha partido en dos mi loco corazón. / Tu ojo hechicero a la negrura del alba es semejante, / ¡mas ay!,
un fuegoEl luego del corazón prendió en el pecho y ardió doliente por el Amado. / Un fuego había en la casa que la morada quemó. / La distancia del Amado hizo arder mi
una gota de rocíoLleno está el pecho de dolor, por un ungüento, ¡qué daría! / El corazón de soledad agoniza, ¡por un íntimo amigo, qué daría! / ¿Quién tiene ojos de paz con un c
¡aire, aire!Aunque mil enemigos intenten matarme, / si tú eres mi amigo, yo no he de asustarme. / La esperanza de hallarte, vivo me mantiene. / Tú ausencia incesante se truec
¡musulmanes!Musulmanes, en tiempos tuve un corazón / con el que departir cuando los problemas me afligían. / Si sucumbía a un remolino de tristeza, / por él confiaba en alcan
¡que siga la copa!¡Oh escanciadora, haz que la copa siga la rueda y llegue a mis manos! / que el amor pareció primero fácil, después se presentó lleno de obstáculos. / El perfume
¡quema ya el hábito, hafez!Anoche se acercaba con el rostro en llamas / por ver si otro triste corazón había prendido. / Dar muerte al enamorado y alborotar la ciudad / era el ropaje a su m
¡rompamos el techo del cielo!Ven, y esparzamos las flores y echemos vino en la copa, / ¡propongamos un mapa nuevo, rompamos el techo del cielo! / Si la tristeza pone en marcha sus tropas pa
¡ven a shiraz!¡Que conserve Shiraz su condición sin par! / ¡Oh Dios, apártala de la ruina! / De aojamiento preserva al Roknabad / pues otorga su agua, tal la de Jezr, la vida. /
¡vuélvete!El cáliz en la mano, llegó mi amado al convento de los magos / ebrio de vino, y los comensales ebrios de su ebrio narciso. / De su caballo, en la herradura, cre
¿qué se hizo?No hallo en nadie apoyo alguno, ¿qué fue de los amigos? / ¿Cuándo acabó la amistad?, de los amigos, ¿qué se hizo? / Se enturbió el agua de vida, ¿dónde está Jez