la virtud de los derviches
El supremo paraíso es el retiro de los derviches,
el crisol de la grandeza es servir a los derviches.
De la clausura el tesoro tiene extraños talismanes,
su clave es la generosa mirada de los derviches.
El palacio del paraíso cuya puerta Ridván guarda
es una imagen tan sólo del prado virginal de los derviches.
Aquello por cuya luz el corazón negro se torna oro
es la alquimia que se gesta en la voz de los derviches.
Aquello ante lo cual pone el sol su corona de arrogancia
es la grandeza que habita la corte de los derviches.
El reino no resguardado del miedo cuando amenaza la pena
escucha sinceramente: el reino es de los derviches.
Los reyes son la alquibla de las súplicas de todos,
la causa es la servidumbre al trono de los derviches.
El rostro deseado que orando buscan los reyes
tiene su más claro ejemplo en el espejo del rostro de los derviches.
De una punta a otra abarca, de tiranía, el ejército,
pero del principio al fin es la hora de los derviches.
¡Ey, poderoso!, no ostentes tanta arrogancia, que
ni cabeza y tu oro están a la sombra del acuerdo de los derviches.
Oh corazón, apártate con cortesía: la realeza del amor
se debe a la servidumbre de los derviches.
Si por Su ira el tesoro de Coré se sigue hundiendo,
habrás leído que esto se debe también al celo de los derviches.
Oh Hafez, si quieres agua de vida eterna,
mi fuente es la tierra del solitario umbral de los derviches.
Soy esclavo de los ojos de Asef, el actual visir,
que tiene el rostro señorial y la virtud de los derviches.