el tonel del firmamento
¿Quién habla de los de corazón doliente?
¿Y quién reclama la sangre del tonel del firmamento?
Excepto Diógenes, en el tonel asentado,
¿quién vuelve a exponer de la sabiduría el misterio?
¡Que se avergüence de los ojos que adoran el vino
el ebrio narciso si brota de nuevo!
Todo el que pase el cuenco, como el tulipán,
con sangre se lavará la cara enrojeciendo.
No se me abrirá el corazón como un capullo
si con los labios no huele de nuevo este cuenco.
Mucho ha hablado y misteriosamente el arpa.
Para que deje de llorar, córtale el cabello.
Alrededor de la Caba sagrada del tonel,
si no muere, sigue girando con la cabeza Hafez.