el vino del primer día
Cuando mi amigo coge el cáliz en la mano,
de los ídolos arruina el mercado.
Todos los que sus ojos vieron, preguntaron:
¿dónde está el ujier que coge a los embriagados?
En el mar he caído igual que un pez,
para que el amigo me coja con la mano.
Y también para que su mano me coja,
ante sus pies he caído llorando.
Y oídme: se le llenará el corazón de alegría
al que, como Hafez, coja una copa de vino del Primer Día.