entregará el alma
Vuélvete, escanciadora, que deseo servirte.
Ansío ser tu esclavo y rogar por tu imperio.
Pues la copa de la fortuna destella de tu luz:
salir de la oscuridad del estupor de ti requiero.
Lejos estoy, en apariencia, de la puerta de tu corte,
mas, por alma y corazón, de tu excelencia procedo.
Yo, que nunca en la vida he viajado fuera de mi patria,
al verte, tal es mi amor, que estar fuera deseo.
Mar y montaña en el camino y yo cansado y débil.
Ayuda a mi voluntad, oh Jezr, de paso excelso.
Aunque ahogado en el mar del pecado por cien motivos,
como iniciado en el amor al lugar de la clemencia pertenezco.
No me reproches el errar y mala fama, ¡oh sabio!
Esta suerte para mí en el libro del destino leo.
¡Bebe vino!, que enamorarse, en mí, es un don heredado
por naturaleza. No es fruto de voluntad o intento.
Ante tus ojos, Hafez, entregará el alma.
Esto sueño, si mi plazo de vida lo alcanza.