hago mar de mis ojos
Hago mar de mis ojos, dejaré la paciencia en el desierto,
y en ese empeño lanzaré al mar mi corazón.
Del dolido corazón pecador haré un suspiro,
prenderé fuego en el pecado de Adán.
El corazón está alegre donde se halla el amado.
Acaso alcance con mi esfuerzo ese lugar.
Oh luna, tú que llevas el sol por corona, descíñete la túnica,
y, tal tu cabellera, que a tus pies caiga mi cabeza fascinada.
Ha dado en mi diana la Flecha del firmamento. Dame la copa,
que, ebrio, quiero ceñir el carcaj de los Gemelos.
Dispersaré algunas gotas en el lecho movedizo.
Haré que el eco del arpa abarque esta cúpula miniada.
Si apoyarse en los días, Hafez, es cosa irreal y errada,
por qué postergar el gozo de hoy hasta mañana.