en qué trampa atrapado
En la vejez revivo el amor de juventud,
aquel secreto que ocultaba el corazón se ha revelado.
Por una mirada, el ave del corazón voló muy alto.
¡Oh ojo, contempla en qué trampa fue atrapado!
Por aquel ciervo almizclado de negros ojos, ¡qué dolor,
la sangre que, tal vesícula, derramó mi corazón!
Por cruzar las tierras de vuestro reinado,
el perfume de almizcle en la brisa del alba ha recalado.
Cuando esgrimió tu pestaña la espada conquistadora del universo,
¡cuántos, cuántos vivos cayeron con el corazón muerto!
En este convento hemos sufrido castigos numerosos.
Cayó el que se enfrentó con el bebedor de posos.
Por entregar la vida, la piedra negra granate no se torna,
¿cómo modificar la naturaleza de una esencia tan tosca?
Hafez, que jugaba con el bucle de los ídolos,
y en amor no hubo rival, ahora ha sucumbido.