en los días del lirio y de la rosa
Ahora que la rosa a los prados, de la nada, regresa,
a sus pies, humilde, el pensamiento la cabeza inclina.
Al son de la flauta y del laúd, besa el cuello de la copera.
Con suspiros de arpa y de pandero, bebe la copa matutina.
En la época de rosas no estés sin vino, arpa ni testigo,
que tal breves semanas transcurre el tiempo de una vida.
Como el cielo, la tierra con las constelaciones,
por la buena estrella y los buenos augurios se ilumina.
De manos del de hermosa cara y hálito de Cristo,
bebe vino, y la historia de Ad y de Samud olvida.
En los días del lirio y de la rosa se muda en paraíso el universo,
mas, ay, ¡qué presto también esta estación declina!
Del mismo modo que la rosa cabalga, como Salomón, los cielos,
como David, entona el ave, al alba, su melodía.
La fe de Zoroastro en el bello jardín hoy reverdece,
pues prende el fuego de Nimrod, el Tulipán con llama viva.
Recordando al actual Asef, que Emad-uddin Mahmud,
visir del reino de Salomón, pida la copa matutina.
Y que en el círculo de Hafez, por su atención graciosa,
esté dispuesto todo lo que pida.