baltasar del alcázar
á constanzaSi tan hermosa esperanza. / Se ha de perder aquel dia / Que os goce, Constanza mia, / Nunca Dios quiera, Constanza, / Que yo vea / Lo que mi alma desea, / Con tan dañosa mudanza. / Basta el esperar gozaros; / Que
á didoAna, decidle á vuestra hermana Dido / Que me acoja esta noche en su posada, / Porque soy de la sangre colorada / De Porras y Negrete descendido. / Que le quiero contar como he venido / Huyendo aquí por cier
á don félix estando pobreSi juzgas bien, y penetras / La suerte en que te entretienes, / Verás que al nombre que tienes / De Félix, faltan dos letras. / De cinco te adornó Dios: / Pero la Fortuna ingrata / Que con tal rigor te trata;
á doña isabel de urreaSeñora doña Isabel, / Amor que en mi libre pecho / Por su pasatiempo ha hecho / Lo que se esperaba dél. / Favorece cuanto halla / Que me ofende, porque gusta / Que siendo mi queja justa / No tenga de quien form
a donjuan zapata, inquisidorSi fuera la fuerza tanta / De mi pluma, que de un vuelo / Penetrara hasta el cielo / Donde el valor os levanta. / Dando de vos larga muestra / Quedárades en el mundo, / Claro don Juan, sin segundo, / Yo inmorta
a francisco pachecoSi el llanto, Febo, á tu deidad indino, / Que los campos tesálicos oian: / Si los hermosos ojos que podian / Detenerte en el mundo por vecino; / Si los rubios cabellos de oro fino, / Que con el fresco vient
a gutierre de cetinaI donde estás, Vandalio, estar pudiera / tu mísero Damon (ai duro hado) / gozando el fresco viento, i Sol templado, / que haze eterna ser tu primavera, / Hasta el célebre Tago se estendiera / el son de mi ç
a la misma (doña isabel de urrea)Señora doña Isabel, / El verme de vos ausente / No lo estraña, ni lo siente / Mi pensamiento fiel. / Porque supo retrataros / En mí tan al natural, / Que tengo por un igual / Al veros, el contemplaros. / En mí go
á lazaro diazYo, Lázaro, amigo mío, / Deseo el dia que os vea, / Como la tierra desea, / De seca, el fertil rocío, / Cultivada con los ojos, / Que es lo que importa, pues Dios / La hizo estéril sin vos, / Llena de espinas y
á los cuartos selladosUna vez uno ¿hay alguno / Que pueda dezir qu’ es dos? / Pues yo sé quien (y no es Dios) / Hizo dos una vez uno. / Si osara dezir quien es / Por enigma ó como fuere, / Es quien hará, si quisiere, / Que una vez u
a marilis convalecienteConvaleciente Amarilis / Hoy pisa el florido valle, / Que á dilatarse su ausencia / Fuera cierto ya agostarse. / A las aves y á las flores / Quiere su presencia darles, / A las flores su primor, / Mas regocijo
á padillaPadilla, ved que gran mal: / El libro de vuestra mano, / Unos le llaman liviano, / Otros que pesa un quintal. / Yo, como soy vuestro amigo, / Soy de contraria opinion; / Y á gritos, hecho un leon, / Desta maner
á una doña beatrizHáme dado voluntad, / Hermosísima Beatriz, / De averiguar con verdad / Lo que sabe una perdiz / Comida por Navidad; / Porque la fama parlera / Del primer polo al segundo / Lo celebra de manera, / Que entre los gu
á una doña maríaSeñora doña María, / L’ alma mia / Considerando su pena, / Y á vos que sois quien la ordena / La tiene por grangería. / Y así ofrezco / Por la que por padezco / Cuánto bien me ha dado Dios / Que el padecella por
al amorDi, rapaz mentiroso, ¿es esto cuanto / Me prometiste preso y á pie quedo? / ¿Andar mirlado entre esperanza y miedo, / Cercado de recelos, hecho un santo? / Sustos, celos, favores, risa, llanto, / Dálos, Amo
al mismo (a gutierre de cetina)Entre los verdes salzes recostado, / ido el rigor del caluroso dia, / el corazon mas lleno de alegria / que por Abril de flor el verde prado, / Vandalio estaba, el casto enamorado, / celebrando la gloria qu
al mismo (de nuevo a gutierre de cetina)Si el llanto, Febo, á tu deidad indino, / que los desiertos Thésalos oian, / si los ojos de Amor que te hazian / quedar en este mundo por vezino; / Si los rubios cabellos de oro fino, / que con el fresco vi
al mismo (donjuan zapata)Si es ganaros por señor / El premio que se nos muestra, / Al qu’ en alabanza vuestra / Diere en el blanco mejor; / ¿A quién, señor, no dareis / Nuevo espíritu gallardo, / Sino á mí que me acobardo, / Visto lo q
al mismo (gutierre de cetina)Si subiera mi pluma tanto el vuelo, / que al deseo igualara que la inclina / á celebrar, carísimo Cetina, / cuanto bien sobre vos derrama el cielo: / Viérades, (en honor del pátrio suelo,) / la clara fama q
al retrato de francisco pachecoPacheco es este, que debe / Llamarse Fénix, por solo / Favorecido de Apolo / Y de las hermanas nueve. / Dejóle el cielo encargada / La perficion y hechura / De la divina figura / Por Apéles principiada; / Con art
al retrato de su hermano don melchor del alcázarEste alcázar soberano, / Donde estableció su asiento / El más alto entendimiento / Que cupo en sugeto humano, / Es el que por justa ley / Fama puso en su registro, / Como á famoso ministro / De su pátria y de s
amor no es para mí ya tu ejercicioAmor, no es para mí ya tu ejercicio, / porque cosa que importa no la hago; / antes, lo que tu intentas yo lo estrago, / porque no valgo un cuarto en el oficio. / Hazme, pues, por tu fe, este beneficio: / qu
cansado estoy de haber sin ti vividoCansado estoy de haber sin Ti vivido, / que todo cansa en tan dañosa ausencia; / mas, ¿qué derecho tengo a tu clemencia, / si me falta el dolor de arrepentido? / Pero, Señor, en pecho tan rendido / algo des
carta familiar a su amigo francisco pachecoEl que sustentar quisiere / Vuestra amistad, buen Pacheco, / Ha de hazer un grande trueco. / De sus cosas, si pudiere. / El deseo, porque afloje, / Enviallo á Gibraltar, / Y poner en su lugar / Otro que menos c
cenaEn Ronda, donde resido, / vive don Diego de Sosa, / y diréte, Inés, la cosa / más brava dél que has oído. / Tenía este caballero / un criado portugués, / pero cenemos, Inés, / si te parece, primero. / La mesa ten
cercada está mi alma de contrariosCercada está mi alma de contrarios; / la fuerza, flaca; el castellano, loco; / el presidio, infïel, bisoño y poco, / ningunos los pertrechos necesarios. / Los socorros que espero, voluntarios, / porque
comparacion entre la gota y el amorTengo la cabeza rota, / En esta cama tendido, / Del cruel dolor herido, / Que el médico llama gota. / Las horas qu’ el sufrimiento / Con el alivio cobraba, / Nueva fuerza y se aprestaba / Para el futuro torment
conquista de la béticaSalgan á luz los hechos soberanos / Del invicto y cathólico Fernando / Gloriosísimo Rey de los Ispanos, / El famoso valor del Mauro vando, / Y el del Hesperio, á quien, el culto Cueva / Va con su vivo ingén
consejos á una viudaDeja el llanto y la tristeza, / Gloria de las Isabeles, / Que son verdugos crueles / De tus años y belleza. / La pérdida del marido, / Considera que pasó, / Y al pasar no reparó / Cosa de lo ya perdido. / Y si su
contra un mal sonetoAl soneto, vecinos, al malvado, / Al sacrilego, al loco, al sedicioso, / Revolvedor de caldos, mentiroso, / Afrentoso al Señor que lo ha criado. / Atadle bien los piés, como el taimado / No juegue d’ellos,
definición de los celosSon los celos una guerra / Que aflije, asombra y quebranta, / De quien la tierra se espanta / Y de quien tiembla la tierra. / Nunca dejan sosegar / Al corazon que maltratan; / En solo un momento matan / Tardand
diálogo entre dos perrillos¿Cómo os llamáis, gentil hombre? / —Zarpilla, señor, me llamo. / —¿Pues por qué? —Porque mi amo / quiso ponerme este nombre. / —¿Quién sois, ó de dónde, ó cuyo? / —Gozquejo soy sevillano, / y de un alcaide in
diálogo entre un galan y el ecoGALAN. En este lugar me vide / Cuando de mi amor partí; / Quisiera saber de mí, / Si la suerte no lo impide. / ECO. Pide. / GALAN. Temo novedad ó trueco, / Que es fruto de una partida; / Mas ¿quién me dize que
echóse á pescador el dios cupidoEchóse á pescador el Dios Cupido, / Y la mar en que pesca es el poblado; / Rubias y hermosas ninfas el pescado, / De plata son las redes que ha tendido. / El plomo que por ellas ha esparcido / Son talegos c
el amor propioQuiso Mercurio saber, / Juzgándose sin segundo, / La estimacion que en el mundo / Su deidad pudo tener. / Y halló ser necesario / Para enterarse del hecho, / Irse á la tienda derecho / De un insigne estatuario.
el autor á sus cuernosTraté en mi soledad por fatal órden / Una fregona de hermosos ojos, / De un mezclado color de grana y nieve / Y de un cabello de madejas de oro, / Un mes al justo; pero en este tiempo, / Me puso sin propósi
el esclavoEsclavo soy, pero cúyo / Eso no lo diré yo; / Que cúyo soy me mandó / Que no diga que soy suyo, / Cúyo soy, jurado tiene / De ahorcarme si lo digo; / Líbreme Dios de un castigo / Que á tales términos viene. / ¿Yo
el gato codiciosoQu’ en los gatos hay codicia / Como en hombres, pareció / Quando á una palma subió / Uno lleno de malicia. / No contento de cazar / Sabandijas en la tierra, / A las aves hacer guerra / Pensó, sin poder volar. / N
el pastorEl pastor mas triste / Qu’ en valle y sierra / Pace su ganado / La fragante yerba, / Con lágrimas dice / A la causa d’ ellas / Sus ánsias mortales, / Que mucho le aquejan: / Morena bella, / Tóquete de mi fuego / Una
el truecoYo acuerdo, amigo Pacheco, / Vista la fragilidad / Humana y mi tarda edad / Hacer con el mundo un trueco. / Dejar la solicitud / Con que siempre vivo en él, / Hacer del ladron fiel / Y del trabajo quietud. / Dar
en jaén, donde residoEn Jaén, donde resido, / vive don Lope de Sosa, / y diréte, Inés, la cosa / más brava d’él que has oído. / Tenía este caballero / un criado portugués… / Pero cenemos, Inés, / si te parece, primero. / La mesa tene
enigmasI. / Paso esta vida ruin, / Como un perro, al sol y al frio: / Cubre el triste cuerpo mio / Sola la piel de un mastin. / Soy de los pobres malsin / Y enemigo capital, / Y al que sirvo soy leal, / Llámanme particu
epígramasI. / Contemplaba un corcovado / La corcova del vecino, / Teniéndose por divino / Y al otro por desdichado. / Porque lo que se usa más / Es ver ajenos defectos, / Tenerse por más perfectos, / Traer su corcova atrá
epístola divinaVenida soy, Señor, considerada / Vuestra grandeza y la miseria nuestra; / Supuesto que sin vos todo me enfada. / Y pues que fuistes vos quien por la diestra / Mano me habeis traido, quiero agora / Cantar lo
estando los escuadronesEstando los escuadrones / Florentines y romanos, / De indinados corazones, / Para venir á las manos / Por sus antiguas pasiones, / Iba el cardenal de España / Rodeando la campaña, / Y animando á sus soldados / Qu
la cenaEn Jaén, donde resido, / Vive don Lope de Sosa, / Y diréte, Inés, la cosa / Más brava de él que has oido. / Tenía este caballero / Un criado portugués… / Pero cenemos, Inés, / Si te pareze, primero. / La mesa ten
la mujer celosaNingun hombre se llame desdichado / Aunque le siga el hado ejecutivo, / Supuesto que en Argel viva cautivo, / O al remo en las galeras condenado. / Ni el propio loco por furioso atado, / Ni el que perdido l
letrillasI. / Tres cosas me tienen preso / De amores el corazon, / La bella Inés, el jamon, / Y berenjenas con queso. / Esta Inés, amantes, es / Quien tuvo en mí tal poder, / Que me hizo aborrecer / Todo lo que no era Iné
madrigalesI. / A CUPIDO. / En tanto que el hijuelo soberano / De Vénus coje la silvestre rosa, / Una espina enojosa / Lastimó del rapaz la blanca mano. / Corrió llorando por el verde llano / A su madre la Diosa, / Y mostró
mi alma, qu' es el talentoMi alma, qu’ es el talento / Que de tí, Dios, alcanzé, / Conozco que la empeñé; / Y empeñéla en un contento / Que fácilmente gasté. / Y tú, mi Dios, eres tal, / Que de tu propio caudal / La desempeñas, Señor; / C
no siento yo, dulcísima maríaNo siento yo, dulcísima María, / con no veros dolor, porque deseo / y amor os representan, y así os veo / y está en vos gozando el alma mía. / En mí juego con vos con osadía / y gozo por verdad lo que no cr
oda al amorSuelta la venda, súcio y asqueroso, / Lava los ojos llenos de légañas, / Cubre las carnes y lugares feos, / Hijo de Vénus. / Deja las alas, las doradas flechas, / Arco y aljaba y el ardiente fuego, / Para que
otra definicion (de los celos)Temo obedecerte tarde, / Ya que rehusar no puedo: / Ser temerario de miedo / No es dejar de ser cobarde. / Si acierto, ó si desvarío, / Solo que obedezco muestro: / El atrevimiento es vuestro, / Pues mi corazon
respuesta de didoAna, dí á ese galan que llama á Dido, / Que á quien he de alojar en mi posada / De la sangre ha de ser, no colorada, / Sino amarilla ó blanca descendido. / Y que á mí ¿qué me importa haber venido / Porque e
sátiraAquí mora el gran Jorcon, / Á quien se le dió por cargo / Un joyel triste y amargo / Para su condenacion. / Y habiendo considerado / Que no lo puede guardar / Lo entrega al brazo seglar, / Y él se recoge á sagr
secreto para conciliar y sacudir el sueñoNo es el sueño cierto lance, / Variedades tiene el sueño; / Ya lo alcanza presto el dueño, / Ya no puede dalle alcanze. / Este tan vario accidente / Suele á veces dar disgusto; / Yo le corrijo y ajusto / Con el
si a vuestra voluntad yo soy de ceraSi a vuestra voluntad yo soy de cera, / ¿cómo se compadece que a la mía / vengáis a ser de piedra dura y fría? / De tal desigualdad, ¿qué bien se espera? / Ley es de amor querer a quien os quiera, / y aborr
sobre los consonantesQuisiera la pena mia / Contártela, Juana, en verso, / Pero temo el fin diverso / De como yo lo querria. / Porque si en verso refiero / Mis cosas más importantes, / Me fuerzan los consonantes / A dezir lo que no
tres cosasTres cosas me tienen preso / de amores el corazón, / la bella Inés, el jamón, / y berenjenas con queso. / Esta Inés, amantes, es / quien tuvo en mí tal poder, / que me hizo aborrecer / todo lo que no era Inés. /
venga el poder de mil emperadoresVenga el poder de mil emperadores / Y crie una hormiga de nonada, / No basta su poder; pues sea ensalzada / La gloria del Señor de los señores: / Que esta hermosa máquina en que mores / Con sola su palabra
ví que en un templo estaba contemplandoVí que en un templo estaba contemplando / Un padre religioso, y que advertía / Que muchas calaveras que allí habia / Estaban nuestra muerte denunciando. / Quisiera yo saber el cómo y cuando / Habia de ser l
vida del aldea en el siglo xviOir misa cada dia, / Cuenta gruesa sonadora, / Tener una esclava mora / Que os hable en algaravia, / Y que sea paridora. / Potro en prado de Concejo, / Vendello en siendo domado; / Y para andar descansado / Tener
vida del autor en la vejezDeseais, señor Sarmiento, / Saber en estos mis años, / Sugetos á tantos daños, / Como me porto y sustento. / Yo os lo diré en brevedad, / Porque la historia es bien breve, / Y el daros gusto se debe / Con toda