PAÍS POEMA

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baltasar del alcázar

epístola divina

Venida soy, Señor, considerada
Vuestra grandeza y la miseria nuestra;
Supuesto que sin vos todo me enfada.
Y pues que fuistes vos quien por la diestra
Mano me habeis traido, quiero agora
Cantar lo que me enfada, en gloria vuestra.
Enfádame, Señor, verme señora
De tantos adorada, y por ventura
Por adorarme alguno no os adora.
Enfádame tambien mi hermosura,
No en cuanto vuestra imágen, sino en cuanto
Puede apartar de vos la criatura.
Enfádame el dolor y el tierno llanto
Que por cosas humanas he tenido,
Y no por vos, de mí ofendido tanto.
Enfádanme mis méritos, si ha sido
No habiéndose, Señor, en vos fundado
Lo que á tan grande estado me ha traido.
Mi antigua clara sangre me ha enfadado,
Que me ha hecho olvidar quizá de aquella
Que por mí derramó vuestro costado.
Mi habilidad me enfada, pues con ella
No he sabido mostrarme agradecida,
Atribuyendo lo que es vuestro á ella.
Enfádame el discurso de mi vida,
O la parte que de ella (si hay alguna)
Se ha gastado sin vos como perdida.
Enfádanmc mis bienes y fortuna,
El injenio y favor que me acompaña,
Y en mí se celebró desde la cuna.
Enfádame la honra, que me engaña
Con el gustoso daño del anzuelo,
Y es perderos al fin de esta hazaña.
Enfádame el mandar que á tantos suelo,
No habiendo yo jamás rendido el cuello
A vuestro yugo y ley, que dá consuelo.
Enfádame, Señor, ver de un cabello
Colgados mis contentos y alegria,
Si hay contento sin vos ó puede habello.
La música me enfada y armonía,
El estruendo de varios instrumentos,
Obstentacion de la grandeza mia.
Enfádanme mis vanos fundamentos;
Que en lo que merecí quise fundarme,
No siendo piedra vos de estos cimientos.
Finalmente, Señor, solo agradarme
Puede, entretanto como aquí me enfada.
Ver que de vos me viene el enfadarme,
Y que es lo que de mí más os agrada.