pablo neruda
a mis obligacionesCumpliendo con mi oficio / piedra con piedra, pluma a pluma, / pasa el invierno y deja / sitios abandonados, / habitaciones muertas: / yo trabajo y trabajo, / debo substituir / tantos olvidos, / llenar de pan las
a rafael alberti(Puerto de Santa María, España). / RAFAEL, antes de llegar a España me salió al / camino / tu poesía, rosa literal, racimo biselado, / y ella hasta ahora ha sido no para mí un recuerdo, / sino luz olorosa,
a todos, a vosotrosA TODOS, a vosotros, / los silenciosos seres de la noche / que tomaron mi mano en las tinieblas, a vosotros, / lámparas / de la luz inmortal, líneas de estrella, / pan de las vidas, hermanos secretos, / a tod
a un escarabajo…También llegué al escarabajo / y le pregunté por la vida: / por sus costumbres de otoño, / por su armadura lineal. / Lo busqué en los lagos perdidos / en el Sur negro de mi patria, / lo encontré entre la ceni
a una estatua de proa (elegía)EN las arenas de Magallanes te recogimos cansada / navegante, inmóvil / bajo la tempestad que tantas veces tu pecho dulce / y doble / desafió dividiendo en sus pezones. / Te levantamos otra vez sobre los ma
a veces te hundes, caes…A veces te hundes, caes / en tu agujero de silencio, / en tu abismo de cólera orgullosa, / y apenas puedes / volver, aún con jirones / de lo que hallaste / en la profundidad de tu existencia. / Amor mío, qué en
abeja blanca zumbas –ebria de miel en mi alma…Abeja blanca zumbas –ebria de miel en mi alma / y te tuerces en lentas espirales de humo. / Soy el desesperado, la palabra sin ecos, / el que lo perdió todo, y el que todo lo tuvo. / Última amarra, cruje
adiós, pero conmigo…Adiós, pero conmigo / serás, irás adentro / de una gota de sangre que circule en mis venas / o fuera, beso que me abrasa el rostro / o cinturón de fuego en mi cintura. / Dulce mía, recibe / el gran amor que s
agua sexualRodando a goterones solos, / a gotas como dientes, / a espesos goterones de mermelada y sangre, / rodando a goterones, / cae el agua, / como una espada en gotas, / como un desgarrador río de vidrio, / cae mordi
ahora es cubaAHORA ES CUBA / Y luego fue la sangre y la ceniza. / Después quedaron las palmeras solas. / Cuba, mi amor, te amarraron al potro, / te cortaron la cara, / te apartaron las piernas de oro pálido, / te rompiero
al pie desde su niñoEl pie del niño aún no sabe que es pie, / y quiere ser mariposa o manzana. / Pero luego los vidrios y las piedras, / las calles, las escaleras, / y los caminos de la tierra dura / van enseñando al pie que n
alberto rojas giménez viene volandoENTRE plumas que asustan, entre noches, / entre magnolias, entre telegramas, / entre el viento del Sur y el Oeste marino, / vienes volando. / Bajo las tumbas, bajo las cenizas, / bajo los caracoles congelad
alguienSe movía, era un hombre, / el primer hombre. / Se hizo los ojos para defenderse. / Se hizo las manos para defenderse. / Se hizo el cráneo para defenderse. / Luego se hizo las tripas / para conservarse. / Tembló
algunas amistades son eternasAlgunas veces encuentras en la vida / una amistad especial: / ese alguien que al entrar en tu vida / la cambia por completo. / Ese alguien que te hace reír sin cesar; / ese alguien que te hace creer que en
algunas bestiasEra el crepúsculo de la iguana. / Desde la arcoirisada crestería / su lengua como un dardo / se hundía en la verdura, / el hormiguero monacal pisaba / con melodioso pie la selva, / el guanaco fino como el oxí
alianza (sonata)Ni el corazón cortado por un vidrio / en un erial de espinas, / ni las aguas atroces vistas en los rincones / de ciertas casas, aguas como párpados y ojos, / podrían sujetar tu cintura en mis manos / cuando
allá voy, allá voy, piedras, esperenALLÁ voy, allá voy, piedras, esperen! / Alguna vez o voz o tiempo / podemos estar juntos o ser juntos, / vivir, morir en ese gran silencio / de la dureza, madre del fulgor. / Alguna vez corriendo / por fuego
alturas de macchu picchuI / Del aire al aire, como una red vacía, / iba yo entre las calles y la atmósfera, llegando y despidiendo, / en el advenimiento del otoño la moneda extendida / de las hojas, y entre la primavera y las es
américa insurrecta (1800)NUESTRA tierra, ancha tierra, soledades, / se pobló de rumores, brazos, bocas. / Una callada sílaba iba ardiendo, / congregando la rosa clandestina, / hasta que las praderas trepidaron / cubiertas de metale
américa, no invoco tu nombre en vanoAMÉRICA, no invoco tu nombre en vano. / Cuando sujeto al corazón la espada, / cuando aguanto en el alma la gotera, / cuando por las ventanas / un nuevo día tuyo me penetra, / soy y estoy en la luz que me pr
amiga, no te muerasAMIGA, no te mueras. / Óyeme estas palabras que me salen ardiendo, / y que nadie diría si yo no las dijera. / Amiga, no te mueras. / Yo soy el que te espera en la estrellada noche. / El que bajo el sangrien
amigoAmigo, llévate lo que tú quieras, / penetra tu mirada en los rincones / y si así lo deseas, yo te doy mi alma entera / con sus blancas avenidas y sus canciones. / Amigo -con la tarde haz que se vaya / este
amo, valparaíso, cuanto encierrasAMO, Valparaíso, cuanto encierras, / y cuanto irradias, novia del océano, / hasta más lejos de tu nimbo sordo. / Amo la luz violeta con que acudes / al marinero en la noche del mar, / y entonces eres -rosa
amorMujer, yo hubiera sido tu hijo, por beberte / la leche de los senos como de un manantial, / por mirarte y sentirte a mi lado y tenerte / en la risa de oro y la voz de cristal. / Por sentirte en mis venas
amor américaAntes de la peluca y la casaca / fueron los ríos, ríos arteriales, / fueron las cordilleras, en cuya onda raida / el cóndor o la nieve parecían inmóviles: / fue la humedad y la espesura, el trueno / sin nom
amor para este libroEn estas soledades he sido poderoso / de la misma manera que una herramienta alegre / o como hierba impune que suelta sus espigas / o como un perro que se revuelca en el rocío. / Matilde, el tiempo pasará
amor, una pregunta…Amor, una pregunta / te ha destrozado. / Yo he regresado a ti / desde la incertidumbre con espinas. / Te quiero recta como / la espada o el camino. / Pero te empeñas / en guardar un recodo / de sombra que no quie
andando en las arenas…Andando en las arenas / yo decidí dejarte. / Pisaba un barro oscuro / que temblaba, / y hundiéndome y saliendo / decidí que salieras / de mí, que me pesabas / como piedra cortante, / y elaboré tu pérdida / paso a p
ángela adónicaHoy me he tendido junto a una joven pura / como a la orilla de un océano blanco, / como en el centro de una ardiente estrella / de lento espacio. / De su mirada largamente verde / la luz caía como un agua s
antes de amarte, amor, nada era mío…Antes de amarte, amor, nada era mío: / vacilé por las calles y las cosas: / nada contaba ni tenía nombre: / el mundo era del aire que esperaba. / Yo conocí salones cenicientos, / túneles habitados por la lu
antes de la peluca y la casaca…Antes de la peluca y la casaca / fueron los ríos, ríos arteriales: / fueron las cordilleras, en cuya onda raída / el cóndor o la nieve parecían inmóviles: / fue la humedad y la espesura, el trueno / sin nom
antes de mí…Antes de mí / no tengo celos. / Ven con un hombre / a la espalda, / ven con cien hombres en tu cabellera, / ven con mil hombres entre tu pecho y tus pies, / ven como un río / lleno de ahogados / que encuentra el
apenas te he dejado…Apenas te he dejado, / vas en mí, cristalina / o temblorosa, / o inquieta, herida por mí mismo / o colmada de amor, como cuando tus ojos / se cierran sobre el don de la vida / que sin cesar te entrego. / Amor m
apogeo del apioDel centro puro que los ruidos nunca / atravesaron, de la intacta cera, / salen claros relámpagos lineales, / palomas con destino de volutas, / hacia tardías calles con olor / a sombra y a pescado. / Son las
aquí te amo…Aquí te amo. / En los oscuros pinos se desenreda el viento. / Fosforece la luna sobre las aguas errantes. / Andan días iguales persiguiéndose. / Se descine la niebla en danzantes figuras. / Una gaviota de p
aquí viene nazim hikmetNAZIM, de las prisiones / recién salido, / me regaló su camisa bordada / con hilos de oro rojo / como su poesía. / Hilos de sangre turca / son sus versos, / fábulas verdaderas / con antigua inflexión, curvas o re
araucanía, rosa mojada, divisoARAUCANÍA, rosa mojada, diviso / adentro de mí mismo o en las provincias del agua / tus raíces, las copas de los desenterrados, / con los alerces rotos, las araucarias muertas, / y tu nombre reluce en mis
araucariaTODO el invierno, toda la batalla, / todos los nidos del mojado hierro, / en tu firmeza atravesada de aire, / en tu ciudad silvestre se levantan. / La cárcel renegada de las piedras, / los hilos sumergidos
arena americana, solemneARENA americana, solemne / plantación, roja cordillera, / hijos, hermanos desgranados / por las viejas tormentas, / juntemos todo el grano vivo / antes de que vuelva a la tierra, / y que el nuevo maíz que nac
arte magnéticaDE tanto amar y andar salen los libros. / Y si no tienen besos o regiones / y si no tienen hombre a manos llenas, / si no tienen mujer en cada gota, / hambre, deseo, cólera, caminos, / no sirven para escudo
arte poéticaENTRE sombra y espacio, entre guarniciones y doncellas, / dotado de corazón singular y sueños funestos, / precipitadamente pálido, marchito en la frente / y con luto de viudo furioso por cada día de vid
así salenEra bueno el hombre, seguro / Con el azadón y el arado. / No tuvo tiempo siquiera / Para soñar mientras dormía. / Fue sudorosamente pobre. / Valía un solo caballo. / Su hijo es hoy muy orgulloso / Y vale varios
ay hijo, sabes, sabes…Ay hijo, sabes, sabes / de dónde vienes? / De un lago con gaviotas / blancas y hambrientas. / Junto al agua de invierno / ella y yo levantamos / una fogata roja / gastándonos los labios / de besarnos el alma, / ech
ay no quieres…Ay no quieres, / te asusta / la pobreza, / no quieres / ir con zapatos rotos al mercado / y volver con el viejo vestido. / Amor, no amamos, / como quieren los ricos, / la miseria. Nosotros / la extirparemos como di
ay qué incómoda a veces…Ay qué incómoda a veces / te siento / conmigo, vencedor entre los hombres! / Porque no sabes / que conmigo vencieron / miles de rostros que no puedes ver, / miles de pies y pechos que marcharon conmigo, / que n
ay qué sábados más profundosAy qué sábados más profundos! / Es interesante el planeta / con tanta gente en movimiento: / olas de pies en los hoteles, / urgentes motociclistas, / ferrocarriles hacia el mar / y cuántas muchachas inmóviles
ay sí, recuerdo…Ay sí, recuerdo, / ay tus ojos cerrados / como llenos por dentro de luz negra, / todo tu cuerpo como una mano abierta, / como un racimo blanco de la luna, / y el éxtasis, / cuando nos mata un rayo, / cuando un
ayer sentí que la oda…Ayer sentí que la oda / no subía del suelo. / Era hora, debía / por lo menos / mostrar una hoja verde. / Rasqué la tierra: Sube, / hermana oda / -le dije- / te tengo prometida, / no me tengas miedo, / no voy a
barcarolaSi solamente me tocaras el corazón, / si solamente pusieras tu boca en mi corazón, / tu fina boca, tus dientes, / si pusieras tu lengua como una flecha roja / allí donde mi corazón polvoriento golpea, / si
barrio sin luz¿Se va la poesía de las cosas / o no la puede condensar mi vida? / Ayer -mirando el último crepúsculo- / yo era un manchón de musgo entre unas ruinas. / Las ciudades -hollines y venganzas-, / la cochinada g
bellaBella, / como en la piedra fresca / del manantial, el agua / abre un ancho relámpago de espuma, / así es la sonrisa en tu rostro, / bella. / Bella, / de finas manos y delgados pies / como un caballito de plata, / a
bernardo o'higgins riquelme (1810)O´HIGGINS, para celebrarte / a media luz hay que alumbrar la sala. / A media luz del sur en otoño / con temblor infinito de álamos. / Eres Chile, entre patriarca y huaso, / eres un poncho de provincia
caballero soloLos jóvenes homosexuales y las muchachas amorosas, / y las largas viudas que sufren el delirante insomnio, / y las jóvenes señoras preñadas hace treinta horas, / y los roncos gatos que cruzan mi jardín
caballo de los sueñosInnecesario, viéndome en los espejos / con un gusto a semanas, a biógrafos, a papeles, / arranco de mi corazón al capitán del infierno, / establezco cláusulas indefinidamente tristes. / Vago de un punto a
cabeza a pájarosEl caballero Marcenac / vino a verme al final del día / con más blancura en la cabeza / llena de pájaros aún. / Tiene palomas amarillas / adentro de su noble cráneo, / estas palomas le circulan / durmiendo en e
canciónMi prima Isabela… Yo no la conocí a mi prima Isabela. He atravesado, años después, el patio ajardinado en que, me dicen, nos vimos y nos amamos en la infancia. Es un sitio de sombra: como en los c
cantaresLa parracial rosa devora / y sube a la cima del santo: / con espesas garras sujeta / el tiempo al fatigado ser: / hincha y sopla en las venas duras, / ata el cordel pulmonar, etonces / llargamente escucha y r
casi fuera del cielo ancla entre dos montañas…Casi fuera del cielo ancla entre dos montañas / la mitad de la luna. / Girante, errante noche, la cavadora de ojos. / A ver cuántas estrellas trizadas en la charca. / Hace una cruz de luto entre mis cejas
cebolla…Cebolla, / luminosa redoma, / pétalo a pétalo / se formó tu hermosura, / escamas de cristal te acrecentaron / y en el secreto de la tierra oscura / se redondeó tu vientre de rocío. / Bajo la tierra / fue el milag
ceilán espesoLitoral feliz! Una barrera de coral se alarga, paralela a la playa; y el océano interrumpe allí sus azules en una gorguera rizada y blanca y perpetua de plumas y espumas; las triangulares velas ro
celebraciónPongámonos los zapatos, la camisa listada, / el traje azul aunque ya brillen los codos, / pongámonos los fuegos de bengala y de / artificio, / pongámonos vino y cerveza entre el cuello / y los pies, / porque
cien sonetos de amor - nocheLXXIX / De noche, amada, amarra tu corazón al mío / y que ellos en el sueño derroten las tinieblas / como un doble tambor combatiendo en el bosque / contra el espeso muro de las hojas mojadas. / Nocturna tr
cien sonetos de amor – cSoneto C / En medio de la tierra apartaré / las esmeraldas para divisarte / y tú estarás copiando las espigas / con una pluma de agua mensajera. / Qué mundo! Qué profundo perejil! / Qué nave navegando en la d
cien sonetos de amor – iSoneto I / Matilde, nombre de planta o piedra o vino, / de lo que nace de la tierra y dura, / palabra en cuyo crecimiento amanece, / en cuyo estío estalla la luz de los limones. / En ese nombre corren navío
cien sonetos de amor – iiSoneto II / Amor, cuántos caminos hasta llegar a un beso, / qué soledad errante hasta tu compañía! / Siguen los trenes solos rodando con la lluvia. / En Taltal no amanece aún la primavera. / Pero tú y yo, a
cien sonetos de amor – iiiSoneto III / Áspero amor, violeta coronada de espinas, / matorral entre tantas pasiones erizado, / lanza de los dolores, corola de la cólera, / por qué caminos y cómo te dirigiste a mi alma? / Por qué preci
cien sonetos de amor – ivSoneto IV / Recordarás aquella quebrada caprichosa / a donde los aromas palpitantes treparon, / de cuando en cuando un pájaro vestido / con agua y lentitud: traje de invierno. / Recordarás los dones de la t
cien sonetos de amor – ixSoneto IX / Al golpe de la ola contra la piedra indócil / la claridad estalla y establece su rosa / y el círculo del mar se reduce a un racimo, / a una sola gota de sal azul que cae. / Oh radiante magnolia
cien sonetos de amor – lSoneto L / Cotapos dice que tu risa cae / como un halcón desde una brusca torre / y, es verdad, atraviesas el follaje del mundo / con un solo relámpago de tu estirpe celeste / que cae, y corta, y saltan las
cien sonetos de amor – liSoneto LI / Tu risa pertenece a un árbol entreabierto / por un rayo, por un relámpago plateado / que desde el cielo cae quebrándose en la copa, / partiendo en dos el árbol con una sola espada. / Sólo en las
cien sonetos de amor – liiSoneto LII / Cantas y a sol y a cielo con tu canto / tu voz desgrana el cereal del día, / hablan los pinos con su lengua verde: / trinan todas las aves del invierno. / El mar llena sus sótanos de pasos, / de
cien sonetos de amor – liiiSoneto LIII / Aquí está el pan, el vino, la mesa, la morada: / el menester del hombre, la mujer y la vida: / a este sitio corría la paz vertiginosa, / por esta luz ardió la común quemadura. / Honor a tus do
cien sonetos de amor – livSoneto LIV / Espléndida razón, demonio claro / del racimo absoluto, del recto mediodía, / aquí estamos al fin, sin soledad y solos, / lejos del desvarío de la ciudad salvaje. / Cuando la línea pura rodea su
cien sonetos de amor – lixSoneto LIX / (G.M.) / Pobres poetas a quienes la vida y la muerte / persiguieron con la misma tenacidad sombría / y luego son cubiertos por impasible pompa / entregados al rito y al diente funerario. / Ellos
cien sonetos de amor – lvSoneto LV / Espinas, vidrios rotos, enfermedades, llanto / asedian día y noche la miel de los felices / y no sirve la torre, ni el viaje, ni los muros: / la desdicha atraviesa la paz de los dormidos, / el d
cien sonetos de amor – lviSoneto LVI / Acostúmbrate a ver detrás de mí la sombra / y que tus manos salgan del rencor, transparentes, / como si en la mañana del mar fueran creadas: / la sal te dio, amor mío, proporción cristalina. /
cien sonetos de amor – lviiSoneto LVII / Mienten los que dijeron que yo perdí la luna, / los que profetizaron mi porvenir de arena, / aseveraron tantas cosas con lenguas frías: / quisieron prohibir la flor del universo. / «Ya no cant
cien sonetos de amor – lviiiSoneto LVIII / Entre los espadones de fierro literario / paso yo como un marinero remoto / que no conoce las esquinas y que canta / porque sí, porque cómo si no fuera por eso. / De los atormentados archipié
cien sonetos de amor – lxSoneto LX / A ti te hiere aquel que quiso hacerme daño, / y el golpe del veneno contra mí dirigido / como por una red pasa entre mis trabajos / y en ti deja una mancha de óxido y desvelo. / No quiero ver, a
cien sonetos de amor – lxiSoneto LXI / Trajo el amor su cola de dolores, / su largo rayo estático de espinas / y cerramos los ojos porque nada, / porque ninguna herida nos separe. / No es culpa de tus ojos este llanto: / tus manos no
cien sonetos de amor – lxiiSoneto LXII / Ay de mí, ay de nosotros, bienamada, / sólo quisimos sólo amor, amarnos, / y entre tantos dolores se dispuso / sólo nosotros dos ser malheridos. / Quisimos el tú y yo para nosotros, / el tú del
cien sonetos de amor – lxiiiSoneto LXIII / No sólo por las tierras desiertas donde la piedra salina / es como la única rosa, la flor por el mar enterrada, / anduve, sino por la orilla de ríos que cortan la nieve. / Las amargas altur
cien sonetos de amor – lxivSoneto LXIV / De tanto amor mi vida se tiñó de violeta / y fui de rumbo en rumbo como las aves ciegas / hasta llegar a tu ventana, amiga mía: / tú sentiste un rumor de corazón quebrado / y allí de la tinieb
cien sonetos de amor – lxixSoneto LXIX / Tal vez no ser es ser sin que tú seas, / sin que vayas cortando el mediodía / como una flor azul, sin que camines / más tarde por la niebla y los ladrillos, / sin esa luz que llevas en la mano
cien sonetos de amor – lxvSoneto LXV / Matilde, dónde estás? Noté, hacia abajo, / entre corbata y corazón, arriba, / cierta melancolía intercostal: / era que tú de pronto eras ausente. / Me hizo falta la luz de tu energía / y miré dev
cien sonetos de amor – lxviSoneto LXVI / No te quiero sino porque te quiero / y de quererte a no quererte llego / y de esperarte cuando no te espero / pasa mi corazón del frío al fuego. / Te quiero solo porque a ti te quiero, / te odio
cien sonetos de amor – lxviiSoneto LXVII / La gran lluvia del sur cae sobre Isla Negra / como una sola gota transparente y pesada, / el mar abre sus hojas frías y la recibe, / la tierra aprende el húmedo destino de una copa. / Alma mí
cien sonetos de amor – lxviiiSoneto LXVIII / (Mascarón de Proa) / La niña de madera no llegó caminando: / allí de pronto estuvo sentada en los ladrillos, / viejas flores del mar cubrían su cabeza, / su mirada tenía tristeza de raíces. /
cien sonetos de amor – lxxSoneto LXX / Tal vez herido voy sin ir sangriento / por uno de los rayos de tu vida / y a media selva me detiene el agua: / la lluvia que se cae con su cielo. / Entonces toco el corazón llovido: / allí sé que
cien sonetos de amor – lxxiSoneto LXXI / De pena en pena cruza sus islas el amor / y establece raíces que luego riega el llanto, / y nadie puede, nadie puede evadir los pasos / del corazón que corre callado y carnicero. / Así tú y yo
cien sonetos de amor – lxxiiSoneto LXXII / Amor mío, el invierno regresa a sus cuarteles, / establece la tierra sus dones amarillos / y pasamos la mano sobre un país remoto, / sobre la cabellera de la geografía. / Irnos! Hoy! Adelante
cien sonetos de amor – lxxiiiSoneto LXXIII / Recordarás tal vez aquel hombre afilado / que de la oscuridad salió como un cuchillo / y antes de que supiéramos, sabía: / vio el humo y decidió que venía del fuego. / La pálida mujer de cab
cien sonetos de amor – lxxivSoneto LXXIV / El camino mojado por el agua de Agosto / brilla como si fuera cortado en plena luna, / en plena claridad de la manzana, / en mitad de la fruta del otoño. / Neblina, espacio o cielo, la vaga r
cien sonetos de amor – lxxvSoneto LXXV / Ésta es la casa, el mar y la bandera. / Errábamos por otros largos muros. / No hallábamos la puerta ni el sonido / desde la ausencia, como desde muertos. / Y al fin la casa abre su silencio, / e
cien sonetos de amor – lxxviSoneto LXXVI / Diego Rivera con la paciencia del oso / buscaba la esmeralda del bosque en la pintura / o el bermellón, la flor súbita de la sangre / recogía la luz del mundo en tu retrato. / Pintaba el impe
cien sonetos de amor – lxxviiSoneto LXXVII / Hoy es hoy con el peso de todo el tiempo ido, / con las alas de todo lo que será mañana, / hoy es el Sur del mar, la vieja edad del agua / y la composición de un nuevo día. / A tu boca eleva
cien sonetos de amor – lxxviiiSoneto LXXVIII / No tengo nunca más, no tengo siempre. En la arena / la victoria dejó sus pies perdidos. / Soy un pobre hombre dispuesto a amar a sus semejantes. / No sé quién eres. Te amo. No doy, no ven
cien sonetos de amor – lxxxSoneto LXXX / De viajes y dolores yo regresé, amor mío, / a tu voz, a tu mano volando en la guitarra, / al fuego que interrumpe con besos el otoño, / a la circulación de la noche en el cielo. / Para todos l
cien sonetos de amor – lxxxiSoneto LXXXI / Ya eres mía. Reposa con tu sueño en mi sueño. / Amor, dolor, trabajos, deben dormir ahora. / Gira la noche sobre sus invisibles ruedas / y junto a mí eres pura como el ámbar dormido. / Ningun
cien sonetos de amor – lxxxiiSoneto LXXXII / Amor mío, al cerrar esta puerta nocturna / te pido, amor, un viaje por oscuro recinto: / cierra tus sueños, entra con tu cielo en mis ojos, / extiéndete en mi sangre como en un ancho río. /
cien sonetos de amor – lxxxiiiSoneto LXXXIII / Es bueno, amor, sentirte cerca de mí en la noche, / invisible en tu sueño, seriamente nocturna, / mientras yo desenredo mis preocupaciones / como si fueran redes confundidas. / Ausente, por
cien sonetos de amor – lxxxivSoneto LXXXIV / Una vez más, amor, la red del día extingue / trabajos, ruedas, fuegos, estertores, adioses, / y a la noche entregamos el trigo vacilante / que el mediodía obtuvo de la luz y la tierra. / Sól
cien sonetos de amor – lxxxixSoneto LXXXIX / Cuando yo muera quiero tus manos en mis ojos: / quiero la luz y el trigo de tus manos amadas / pasar una vez más sobre mí su frescura: / sentir la suavidad que cambió mi destino. / Quiero qu
cien sonetos de amor – lxxxvSoneto LXXXV / Del mar hacia las calles corre la vaga niebla / como el vapor de un buey enterrado en el frío, / y largas lenguas de agua se acumulan cubriendo / el mes que a nuestras vidas prometió ser ce
cien sonetos de amor – lxxxviSoneto LXXXVI / Oh Cruz del Sur, oh trébol de fósforo fragante, / con cuatro besos hoy penetró tu hermosura / y atravesó la sombra y mi sombrero: / la luna iba redonda por el frío. / Entonces con mi amor, c
cien sonetos de amor – lxxxviiSoneto LXXXVII / Las tres aves del mar, tres rayos, tres tijeras / cruzaron por el cielo frío hacia Antofagasta, / por eso quedó el aire tembloroso, / todo tembló como bandera herida. / Soledad, dame el sig
cien sonetos de amor – lxxxviiiSoneto LXXXVIII / El mes de Marzo vuelve con su luz escondida / y se deslizan peces inmensos por el cielo, / vago vapor terrestre progresa sigiloso, / una por una caen al silencio las cosas. / Por suerte en
cien sonetos de amor – vSoneto V / No te toque la noche ni el aire ni la aurora, / sólo la tierra, la virtud de los racimos, / las manzanas que crecen oyendo el agua pura, / el barro y las resinas de tu país fragante. / Desde Quin
cien sonetos de amor – viSoneto VI / En los bosques, perdido, corté una rama oscura / y a los labios, sediento, levanté su susurro: / era tal vez la voz de la lluvia llorando, / una campana rota o un corazón cortado. / Algo que des
cien sonetos de amor – viiSoneto VII / “Vendrás conmigo” dije -sin que nadie supiera / dónde y cómo latía mi estado doloroso, / y para mí no había clavel ni barcarola, / nada sino una herida por el amor abierta. / Repetí: ven conmig
cien sonetos de amor – viiiSoneto VIII / Si no fuera porque tus ojos tienen color de luna, / de día con arcilla, con trabajo, con fuego, / y aprisionada tienes la agilidad del aire, / si no fuera porque eres una semana de ámbar, / si
cien sonetos de amor – xSoneto X / Suave es la bella como si música y madera, / ágata, telas, trigo, duraznos transparentes, / hubieran erigido la fugitiva estatua. / Hacia la ola dirige su contraria frescura. / El mar moja bruñid
cien sonetos de amor – xcSoneto XC / Pensé morir, sentí de cerca el frío, / y de cuanto viví sólo a ti te dejaba: / tu boca eran mi día y mi noche terrestres / y tu piel la república fundada por mis besos. / En ese instante se term
cien sonetos de amor – xciSoneto XCI / La edad nos cubre como la llovizna, / interminable y árido es el tiempo, / una pluma de sal toca tu rostro, / una gotera carcomió mi traje: / el tiempo no distingue entre mis manos / o un vuelo d
cien sonetos de amor – xciiSoneto XCII / Amor mío, si muero y tú no mueres, / no demos al dolor más territorio: / amor mío, si mueres y no muero, / no hay extensión como la que vivimos. / Polvo en el trigo, arena en las arenas / el tie
cien sonetos de amor – xciiiSoneto XCIII / Si alguna vez tu pecho se detiene, / si algo deja de andar ardiendo por tus venas, / si tu voz en tu boca se va sin ser palabra, / si tus manos se olvidan de volar y se duermen, / Matilde, am
cien sonetos de amor – xcixSoneto XCIX / Otros días vendrán, será entendido / el silencio de plantas y planetas / y cuántas cosas puras pasarán! / Tendrán olor a luna los violines! / El pan será tal vez como tú eres: / tendrá tu voz, t
cien sonetos de amor – xcvSoneto XCV / Quiénes se amaron como nosotros? Busquemos / las antiguas cenizas del corazón quemado / y allí que caigan uno por uno nuestros besos / hasta que resucite la flor deshabitada. / Amemos el amor q
cien sonetos de amor – xcviSoneto XCVI / Pienso, esta época en que tú me amaste / se irá por otra azul sustituida, / será otra piel sobre los mismos huesos, / otros ojos verán la primavera. / Nadie de los que ataron esta hora, / de los
cien sonetos de amor – xcviiSoneto XCVII / Hay que volar en este tiempo, a dónde? / Sin alas, sin avión, volar sin duda: / ya los pasos pasaron sin remedio, / no elevaron los pies del pasajero. / Hay que volar a cada instante como / las
cien sonetos de amor – xcviiiSoneto XCVIII / Y esta palabra, este papel escrito / por las mil manos de una sola mano, / no queda en ti, no sirve para sueños, / cae a la tierra: allí se continúa. / No importa que la luz o la alabanza / se
cien sonetos de amor – xiSoneto XI / Suave es la bella como si música y madera, / ágata, telas, trigo, duraznos transparentes, / hubieran erigido la fugitiva estatua. / Hacia la ola dirige su contraria frescura. / El mar moja bruñi
cien sonetos de amor – xiiSoneto XII / Plena mujer, manzana carnal, luna caliente, / espeso aroma de algas, lodo y luz machacados, / qué oscura claridad se abre entre tus columnas? / Qué antigua noche el hombre toca con sus sentid
cien sonetos de amor – xiiiSoneto XIII / La luz que de tus pies sube a tu cabellera, / la turgencia que envuelve tu forma delicada, / no es de nácar marino, nunca de plata fría: / eres de pan, de pan amado por el fuego. / La harina l
cien sonetos de amor – xivSoneto XIV / Me falta tiempo para celebrar tus cabellos. / Uno por uno debo contarlos y alabarlos: / otros amantes quieren vivir con ciertos ojos, / yo sólo quiero ser tu peluquero. / En Italia te bautizaro
cien sonetos de amor – xixSoneto XIX / Mientras la magna espuma de Isla Negra, / la sal azul, el sol en las olas te mojan, / yo miro los trabajos de la avispa / empeñada en la miel de su universo. / Va y viene equilibrando su recto
cien sonetos de amor – xlSoneto XL / Era verde el silencio, mojada era la luz, / temblaba el mes de Junio como una mariposa / y en el austral dominio, desde el mar y las piedras, / Matilde, atravesaste el mediodía. / Ibas cargada d
cien sonetos de amor – xliSoneto XLI / Desdichas del mes de Enero cuando el indiferente / mediodía establece su ecuación en el cielo, / un oro duro como el vino de una copa colmada / llena la tierra hasta sus límites azules. / Desdi
cien sonetos de amor – xliiSoneto XLII / Radiantes días balanceados por el agua marina, / concentrados como el interior de una piedra amarilla / cuyo esplendor de miel no derribó el desorden: / preservó su pureza de rectángulo. / Cre
cien sonetos de amor – xliiiSoneto XLIII / Un signo tuyo busco en todas las otras, / en el brusco, ondulante río de las mujeres, / trenzas, ojos apenas sumergidos, / pies claros que resbalan navegando en la espuma. / De pronto me pare
cien sonetos de amor – xlivSoneto XLIV / Sabrás que no te amo y que te amo / puesto que de dos modos es la vida, / la palabra es un ala del silencio, / el fuego tiene una mitad de frío. / Yo te amo para comenzar a amarte, / para recome
cien sonetos de amor – xlixSoneto XLIX / Es hoy: todo el ayer se fue cayendo / entre dedos de luz y ojos de sueño, / mañana llegará con pasos verdes: / nadie detiene el río de la aurora. / Nadie detiene el río de tus manos, / los ojos
cien sonetos de amor – xlvSoneto XLV / No estés lejos de mí un solo día, porque cómo, / porque, no sé decirlo, es largo el día, / y te estaré esperando como en las estaciones / cuando en alguna parte se durmieron los trenes. / No te
cien sonetos de amor – xlviSoneto XLVI / De las estrellas que admiré, mojadas / por ríos y rocíos diferentes, / yo no escogí sino la que yo amaba / y desde entonces duermo con la noche. / De la ola, una ola y otra ola, / verde mar, ver
cien sonetos de amor – xlviiSoneto XLVII / Detrás de mí en la rama quiero verte. / Poco a poco te convertiste en fruto. / No te costó subir de las raíces / cantando con tu sílaba de savia. / Y aquí estarás primero en flor fragante, / en
cien sonetos de amor – xlviiiSoneto XLVIII / Dos amantes dichosos hacen un solo pan, / una sola gota de luna en la hierba, / dejan andando dos sombras que se reúnen, / dejan un solo sol vacío en una cama. / De todas las verdades escogi
cien sonetos de amor – xvSoneto XV / Desde hace mucho tiempo la tierra te conoce: / eres compacta como el pan o la madera, / eres cuerpo, racimo de segura substancia, / tienes peso de acacia, de legumbre dorada. / Sé que existes no
cien sonetos de amor – xviSoneto XVI / Amo el trozo de tierra que tú eres, / porque de las praderas planetarias / otra estrella no tengo. Tú repites / la multiplicación del universo. / Tus anchos ojos son la luz que tengo / de las con
cien sonetos de amor – xviiSoneto XVII / No te amo como si fueras rosa de sal, topacio / o flecha de claveles que propagan el fuego: / te amo como se aman ciertas cosas oscuras, / secretamente, entre la sombra y el alma. / Te amo com
cien sonetos de amor – xviiiSoneto XVIII / Por las montañas vas como viene la brisa / o la corriente brusca que baja de la nieve / o bien tu cabellera palpitante confirma / los altos ornamentos del sol en la espesura. / Toda la luz de
cien sonetos de amor – xxSoneto XX / Mi fea, eres una castaña despeinada, / mi bella, eres hermosa como el viento, / mi fea, de tu boca se pueden hacer dos, / mi bella, son tus besos frescos como sandías. / Mi fea, dónde están esco
cien sonetos de amor – xxiSoneto XXI / Oh que todo el amor propague en mí su boca, / que no sufra un momento más sin primavera, / yo no vendí sino mis manos al dolor, / ahora, bienamada, déjame con tus besos. / Cubre la luz del mes
cien sonetos de amor – xxiiiSoneto XXIII / Fue luz el fuego y pan la luna rencorosa, / el jazmín duplicó su estrellado secreto, / y del terrible amor las suaves manos puras / dieron paz a mis ojos y sol a mis sentidos. / Oh amor, cómo
cien sonetos de amor – xxivSoneto XXIV / Amor, amor, las nubes a la torre del cielo / subieron como triunfantes lavanderas, / y todo ardió en azul, todo fue estrella: / el mar, la nave, el día se desterraron juntos. / Ven a ver los c
cien sonetos de amor – xxixSoneto XXIX / Vienes de la pobreza de las casas del Sur, / de las regiones duras con frío y terremoto / que cuando hasta sus dioses rodaron a la muerte / nos dieron la lección de la vida en la greda. / Eres
cien sonetos de amor – xxvSoneto XXV / Antes de amarte, amor, nada era mío: / vacilé por las calles y las cosas: / nada contaba ni tenía nombre: / el mundo era del aire que esperaba. / Yo conocí salones cenicientos, / túneles habitado
cien sonetos de amor – xxviSoneto XXVI / Ni el color de las dunas terribles en Iquique, / ni el estuario del Río Dulce de Guatemala, / cambiaron tu perfil conquistado en el trigo, / tu estilo de uva grande, tu boca de guitarra. / Oh
cien sonetos de amor – xxviiSoneto XXVII / Desnuda eres tan simple como una de tus manos, / lisa, terrestre, mínima, redonda, transparente, / tienes líneas de luna, caminos de manzana, / desnuda eres delgada como el trigo desnudo. / D
cien sonetos de amor – xxviiiSoneto XXVIII / Amor, de grano a grano, de planeta a planeta, / la red del viento con sus países sombríos, / la guerra con sus zapatos de sangre, / o bien el día y la noche de la espiga. / Por donde fuimos,
cien sonetos de amor – xxxSoneto XXX / Tienes del archipiélago las hebras del alerce, / la carne trabajada por los siglos del tiempo, / venas que conocieron el mar de las maderas, / sangre verde caída del cielo a la memoria. / Nadie
cien sonetos de amor – xxxiSoneto XXXI / Con laureles del Sur y orégano de Lota / te corono, pequeña monarca de mis huesos, / y no puede faltarte esa corona / que elabora la tierra con bálsamo y follaje. / Eres, como el que te ama, d
cien sonetos de amor – xxxiiSoneto XXXII / La casa en la mañana con la verdad revuelta / de sábanas y plumas, el origen del día / sin dirección, errante como una pobre barca, / entre los horizontes del orden y del sueño. / Las cosas q
cien sonetos de amor – xxxiiiSoneto XXXIII / Amor, ahora nos vamos a la casa / donde la enredadera sube por las escalas: / antes que llegues tú llegó a tu dormitorio / el verano desnudo con pies de madreselva. / Nuestros besos errantes
cien sonetos de amor – xxxivSoneto XXXIV / Eres hija del mar y prima del orégano, / nadadora, tu cuerpo es de agua pura, / cocinera, tu sangre es tierra viva / y tus costumbres son floridas y terrestres. / Al agua van tus ojos y levan
cien sonetos de amor – xxxixSoneto XXXIX / Pero olvidé que tus manos satisfacían / las raíces, regando rosas enmarañadas, / hasta que florecieron tus huellas digitales / en la plenaria paz de la naturaleza. / El azadón y el agua como
cien sonetos de amor – xxxvSoneto XXXV / Tu mano fue volando de mis ojos al día. / Entró la luz como un rosal abierto. / Arena y cielo palpitaban como una / culminante colmena cortada en las turquesas. / Tu mano tocó sílabas que tint
cien sonetos de amor – xxxviSoneto XXXVI / Corazón mío, reina del apio y de la artesa: / pequeña leoparda del hilo y la cebolla: / me gusta ver brillar tu imperio diminuto, / las armas de la cera, del vino, del aceite, / del ajo, de l
cien sonetos de amor – xxxviiSoneto XXXVII / Oh amor, oh rayo loco y amenaza purpúrea, / me visitas y subes por tu fresca escalera / el castillo que el tiempo coronó de neblinas, / las pálidas paredes del corazón cerrado. / Nadie sabrá
cien sonetos de amor – xxxviiiSoneto XXXVIII / Tu casa suena como un tren a mediodía, / zumban las avispas, cantan las cacerolas, / la cascada enumera los hechos del rocío, / tu risa desarrolla su trino de palmera. / La luz azul del mur
cien sonetos de amor- xxiiSoneto XXII / Cuántas veces, amor, te amé sin verte y tal vez sin recuerdo, / sin reconocer tu mirada, sin mirarte, centaura, / en regiones contrarias, en un mediodía quemante: / eras sólo el aroma de los
colección nocturnaHe vencido al ángel del sueño, el funesto alegórico: / su gestión insistía, su denso paso llega / envuelto en caracoles y cigarras, / marino, perfumado de frutos agudos. / Es el viento que agita los meses
colombo dormido y despiertoDespués de las diez de la noche (hora inglesa), Colombo fallece. Estuve en Colombo a las 10.05 P. M., ansioso de alcanzar aún un estertor. Aquello había muerto de golpe, aquello era una ciudad sin
cómo nacen las banderasEstán así hasta hoy nuestras banderas. / El pueblo las bordó con su ternura, / cosió los trapos con su sufrimiento. / Clavó la estrella con su mano ardiente. / Y cortó, de camisa o firmamento, / azul para l
con quevedo, en primaveraTodo ha florecido en / estos campos, manzanos, / azules titubeantes, malezas amarillas, / y entre la hierba verde viven las amapolas. / El cielo inextinguible, el aire nuevo / de cada día, el tácito fulgor,
conducta y poesíaCuando el tiempo nos va comiendo con su cotidiano decisivo relámpago, y las actitudes fundadas, las confianzas, la fe ciega se precipitan y la elevación del poeta tiende a caer como el más triste
contribución al dominio de los trajesHay fronteras del planeta en que los trajes florecen. Hay una estación para ellos: una primavera detenida, un verano fantástico. El vestido, compañero gris de la acción, ángel cotidiano, sonríe. E
cuándo de chileOH Chile, largo pétalo / de mar y vino y nieve, / ay cuándo / ay cuándo y cuándo / ay cuándo / me encontraré contigo, / enrollarás tu cinta / de espuma blanca y negra en mi cintura, / desencadenaré mi poesía / sobr
cuando miro la forma…Cuando miro la forma / de América en el mapa, / amor, a ti te veo: / las alturas del cobre en tu cabeza, / tus pechos, trigo y nieve, / tu cintura delgada, / veloces ríos que palpitan, dulces / colinas y prader
cuando no puedo mirar tu cara…Cuando no puedo mirar tu cara / miro tus pies. / Tus pies de hueso arqueado, / tus pequeños pies duros. / Yo sé que te sostienen, / y que tu dulce peso / sobre ellos se levanta. / Tu cintura y tus pechos, / la du
cuando tus manos salen…Cuando tus manos salen, / y amor, hacia las mías, / qué me traen volando? / Por qué se detuvieron en mi boca, / de pronto, / por qué las reconozco / como si entonces antes, / las hubiera tocado, / como si antes d
cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos…Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos, / te pareces al mundo en tu actitud de entrega. / Mi cuerpo de labriego salvaje te socava / y hace saltar el hijo del fondo de la tierra. / Fui solo como
danza de áfricaDebo escribir este pasaje con mi mano izquierda, mientras con mi derecha me resguardo del sol. Del agudo sol africano que, uno a uno, hace pasar mis dedos del rojo al blanco. Entonces los sumerjo
de endurecer la tierraDE endurecer la tierra / se encargaron las piedras: / pronto / tuvieron alas: / las piedras / que volaron: / las que sobrevivieron / subieron / el relámpago, / dieron un grito en la noche, / un signo de agua, / una esp
de tus caderas a tus pies…De tus caderas a tus pies / quiero hacer un largo viaje. / Soy más pequeño que un insecto. / Voy por estas colinas, / son de color de avena, / tienen delgadas huellas / que sólo yo conozco, / centímetros quemad
déjame sueltas las manosDÉJAME sueltas las manos / y el corazón, déjame libre! / Deja que mis dedos corran / por los caminos de tu cuerpo. / La pasión sangre, fuego, besos / me incendia a llamaradas trémulas. / Ay, tú no sabes lo qu
descubridores de chileDEL Norte trajo Almagro su arrugada / centella. / Y sobre el territorio, entre explosión y / ocaso, / se inclinó día y noche como sobre una / carta. / Sombra de espinas, sombra de cardo y cera, / el español reu
desde el fondo de ti, y arrodillado…1 / Desde el fondo de ti, y arrodillado, / un niño triste, como yo, nos mira. / Por esa vida que arderá en sus venas / tendrían que amarrarse nuestras vidas. / Por esas manos, hijas de tus manos, / tendrían q
desde hace mucho tiempo la tierra te conoce…Desde hace mucho tiempo la tierra te conoce: / eres compacta como el pan o la madera, / eres cuerpo, racimo de segura substancia, / tienes peso de acacia, de legumbre dorada. / Sé que existes no sólo porq
desespedienteLa paloma está llena de papeles caídos, / su pecho está manchado por gomas y semanas, / por secantes más blancos que un cadáver / y tintas asustadas de su color siniestro. / Ven conmigo a la sombra de las
detrás de mí en la rama quiero verte…Detrás de mí en la rama quiero verte. / Poco a poco te convertiste en fruto. / No te costó subir de las raíces / cantando con tu sílaba de savia. / Y aquí estarás primero en flor fragante, / en la estatua d
disposicionesCompañeros, enterradme en Isla Negra, / frente al mar que conozco, a cada área rugosa / de piedras y de olas que mis ojos perdidos / no volverán a ver. / Cada día de océano / me trajo niebla o puros derrumb
diurno de singapurDespierto: pero entro yo, y la naturaleza aún queda; un velo, un tejido sutil es el mosquitero de mi casa. Detrás de él, las cosas han tomado el lugar que les corresponde en el mundo; las novias r
diurno dolienteDe pasión sobrante y sueños de ceniza / un pálido palio llevo, un cortejo evidente, / un viento de metal que vive solo, / un sirviente mortal vestido de hambre, / y en lo fresco que baja del árbol, en la
dónde estará la guillerminaDónde estará la Guillermina? / Cuando mi hermana la invitó / y yo salí a abrirle la puerta, / entró el sol, entraron estrellas, / entraron dos trenzas de trigo / y dos ojos interminables. / Yo tenía catorce a
ebrio de trementina y largos besos…Ebrio de trementina y largos besos, / estival, el velero de las rosas dirijo, / torcido hacia la muerte del delgado día, / cimentado en el solido frenesí marino. / Pálido y amarrado a mi agua devorante / cr
educación del caciqueLAUTARO era una flecha delgada. / Elástico y azul fue nuestro padre. / Fue su primera edad sólo silencio. / Su adolescencia fue dominio. / Su juventud fue un viento dirigido. / Se preparó como una larga lan
el amorXI / El firme amor, me diste con tus dones. / Vino a mí la ternura que esperaba / y me acompaña la que lleva el beso / más profundo a mi boca. / No pudieron / apartarla de mí las tempestades / ni las distancias
el amor del soldadoEn plena guerra te llevó la vida / a ser el amor del soldado. / Con tu pobre vestido de seda, / tus uñas de piedra falsa / te tocó caminar por el fuego. / Ven acá, vagabunda, / ven a beber sobre mi pecho / rojo
el barcoPero si ya pagamos nuestros pasajes en este mundo / por qué, por qué no nos dejan sentarnos y comer? / Queremos mirar las nubes, / queremos tomar el sol y oler la sal, / francamente no se trata de molesta
el barco de los adiosesDesde la eternidad navegantes invisibles vienen llevándome a través de atmósferas extrañas, surcando mares desconocidos. El espacio profundo ha cobijado mis viajes que nunca acaban. Mi quilla ha r
el cazador en el bosqueAL bosque mío entro con raíces, / con mi fecundidad: De dónde / vienes?, me pregunta / una hoja verde y ancha como un mapa. / Yo no respondo. Allí / es húmedo el terreno / y mis botas se clavan, buscan algo, /
el dañoTe he hecho daño, alma mía, / he desgarrado tu alma. / Entiéndeme. / Todos saben quién soy, / pero ese Soy / es además un hombre / para ti. / En ti vacilo, caigo / y me levanto ardiendo. / Tú entre todos los seres /
el desenterradoCuando la tierra llena de párpados mojados / se haga ceniza y duro aire cernido, / y los terrones secos y las aguas, / los pozos, los metales, / por fin devuelvan sus gastados muertos, / quiero una oreja, u
el deshabitadoEstación invencible! En los lados del cielo un pálido cierzo se acumulaba, un aire desteñido / e invasor, y hacia todo lo que los ojos abarcaban, como una espesa leche, como una cortina endurecida e
el fantasma del buque de cargaDistancia refugiada sobre tubos de espuma, / sal en rituales olas y órdenes definidos, / y un olor y rumor de buque viejo, / de podridas maderas y hierros averiados, / y fatigadas máquinas que aúllan y ll
el fuego cruelAQUELLA guerra! El tiempo / un año y otro y otro / deja caer como si fueran tierra / para enterrar / aquello / que no quiere morir: claveles, / agua, / cielo, / la España, a cuya puerta / toqué, para que abrieran, /
el futuro es espacioEL futuro es espacio, / espacio color de tierra, / color de nube, / color de agua, de aire, / espacio negro para muchos sueños, / espacio blanco para toda la nieve, / para toda la música. / Atrás quedó el amor
el gran mantelCuando llamaron a comer / se abalanzaron los tiranos / y sus cocotas pasajeras, / y era hermoso verlas pasar / como avispas de busto grueso / seguidas por aquellos pálidos / y desdichados tigres públicos. / Su
el gran océanoSI de tus dones y de tus destrucciones, Océano / a mis manos / pudiera destinar una medida, una fruta, un fermento, / escogería tu reposo distante, las líneas de tu acero, / tu extensión vigilada por el a
el humoA veces me alcanza el deseo de hablar un poco, sin poema, con las frases mediocres en que existe esta realidad, del rincón de calle, horizonte y cielo que avizoro al atardecer, desde la alta venta
el marNECESITO del mar porque me enseña: / no sé si aprendo música o conciencia: / no sé si es ola sola o ser profundo / o sólo ronca voz o deslumbrante / suposición de peces y navios. / El hecho es que hasta cua
el miedoTodos me piden que dé saltos, / que tonifique y que futbole, / que corra, que nade y que vuele. / Muy bien. / Todos me aconsejan reposo, / todos me destinan doctores, / mirándome de cierta manera. / Qué pasa? / T
el monte y el ríoEN mi patria hay un monte. / En mi patria hay un río. / Ven conmigo. / La noche al monte sube. / El hambre baja al río. / Ven conmigo. / Quiénes son los que sufren? / No sé, pero son míos. / Ven conmigo. / No sé, p
el olvidoTodo el amor en una copa / ancha como la tierra, todo / el amor con estrellas y espinas / te di, pero anduviste / con pies pequeños, con tacones sucios / sobre el fuego, apagándolo. / Ay gran amor, pequeña am
el pájaro yo(Pablo Insulidae Nigra) / ME llamo pájaro Pablo, / ave de una sola pluma, / volador de sombra clara / y de claridad confusa, / las alas no se me ven, / los oídos me retumban / cuando paso entre los árboles / o de
el pastor perdidoSE llamaba Miguel. Era un pequeño / pastor de las orillas / de Orihuela. / Lo amé y puse en su pecho / mi masculina mano, / y creció su estatura poderosa / hasta que en la aspereza / de la tierra española / se de
el poeta se despide de los pájarosPoeta provinciano, / pajarero, / vengo y voy por el mundo, / desarmado, / sin otrosí, silbando, / sometido / al sol y su certeza, / a la lluvia, a su idioma de violín, / a la sílaba fría de la ráfaga. / Sí sí sí sí
el reloj caído en el marHay tanta luz sombría en el espacio / y tantas dimensiones de súbito amarillas, / porque no cae el viento / ni respiran las hojas. / Es un día domingo detenido en el mar, / un día como un buque sumergido, / u
el ríoYO entré en Florencia. Era / de noche. Temblé escuchando / casi dormido lo que el dulce río / me contaba. Yo no sé / lo que dicen los cuadros ni los libros / (no todos los cuadros ni todos los libros, / sólo
el sobreviviente saluda a los pájarosFundé con pájaros y gritos de sol la morada: / temprano a la hora del manantial, salí al frío / a ver los materiales del crecimiento: olores / de lodo y sombra, medallas que la noche dejó / sobre los temb
el solA plena luz de sol sucede el día, / el día sol, el silencioso sello / extendido en los campos del camino. / Yo soy un hombre luz, con tanta rosa, / con tanta claridad destinada / que llegaré a morirme de fu
el sueño de la tripulaciónEl barco cruza insensible su camino. Qué busca? Pronto tocaremos Sumatra. Eso disminuye su marcha, y a poco se torna imperceptible, de pavor de hundirse repentinamente en los blandos boscajes de l
el sur del océanoDe consumida sal y garganta en peligro / están hechas las rosas del océano solo, / el agua rota sin embargo, / y pájaros temibles, / y no hay sino la noche acompañada / del día, y el día acompañado / de un re
el tigreSoy el tigre. / Te acecho entre las hojas / anchas como lingotes / de mineral mojado. / El río blanco crece / bajo la niebla. Llegas. / Desnuda te sumerges. / Espero. / Entonces en un salto / de fuego, sangre, dien
el viento en la islaEl viento es un caballo: / óyelo cómo corre / por el mar, por el cielo. / Quiere llevarme: escucha / cómo recorre el mundo / para llevarme lejos. / Escóndeme en tus brazos / por esta noche sola, / mientras la llu
el viento es un caballo…El viento es un caballo: / óyelo cómo corre / por el mar, por el cielo. / Quiere llevarme: escucha / cómo recorre el mundo / para llevarme lejos. / Escóndeme en tus brazos / por esta noche sola, / mientras la llu
el vueloEl alto vuelo sigo / con mis manos: / honor del cielo, el pájaro / atraviesa / la transparencia, sin manchar el día. / Cruza el oeste palpitando y sube / por cada grada hasta el desnudo azul / todo el cielo es
emerge tu recuerdo de la noche en que estoy…Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy. / El río anuda al mar su lamento obstinado. / Abandonado como los muelles en el alba. / Es la hora de partir, oh abandonado! / Sobre mi corazón llueven frías c
en mi cielo al crepúsculo eres como una nube…En mi cielo al crepúsculo eres como una nube / y tu color y forma son como yo los quiero / Eres mía, eres mía, mujer de labios dulces / y viven en tu vida mis infinitos sueños. / La lámpara de mi alma te
en mi patria hay un monte…En mi patria hay un monte. / En mi patria hay un río. / Ven conmigo. / La noche al monte sube. / El hambre baja al río. / Ven conmigo. / Quiénes son los que sufren? / No sé, pero son míos. / Ven conmigo. / No sé, p
en su llama mortal la luz te envuelve…En su llama mortal la luz te envuelve. / Absorta, pálida doliente, así situada / contra las viejas hélices del crepúsculo / que en torno a ti da vueltas. / Muda, mi amiga, / sola en lo solitario de esta hor
en ti la tierraPEQUEÑA / rosa, / rosa pequeña, / a veces, / diminuta y desnuda, / parece / que en una mano mía / cabes, / que así voy a cerrarte / y a llevarte a mi boca, / pero / de pronto / mis pies tocan tus pies y mi boca tus labio
en vano te buscamosNo, nadie reunirá tu firme forma, / ni resucitará tu arena ardiente, / no volverá tu boca a abrir su doble pétalo, / ni se hinchará en tus senos la blanca vestidura. / La soledad dispuso sal, silencio, sa
enfermedades en mi casaCuando el deseo de alegría con sus dientes de rosa / escarba los azufres caídos durante muchos meses / y su red natural, sus cabellos sonando / a mis habitaciones extinguidas con ronco paso llegan, / allí
entierro en el esteYO trabajo de noche, rodeado de ciudad, / de pescadores, de alfareros, de difuntos quemados / con azafrán y frutas, envueltos en muselina escarlata: / bajo mi balcón esos muertos terribles / pasan sonando
entrada a la maderaCon mi razón apenas, con mis dedos, / con lentas aguas lentas inundadas, / caigo al imperio de los nomeolvides, / a una tenaz atmósfera de luto, / a una olvidada sala decaída, / a un racimo de tréboles amar
envío (1949)Recabarren, en estos días / de persecución, en la angustia / de mis hermanos relegados, / combatidos por un traidor, / y con la patria envuelta en odio, / herida por la tiranía, / recuerdo la lucha terrible / d
epitalamioRECUERDAS cuando / en invierno / llegamos a la isla? / El mar hacia nosotros levantaba / una copa de frío. / En las paredes las enredaderas / susurraban dejando / caer hojas oscuras / a nuestro paso. / Tú eras tamb
era mi corazón un ala viva y turbiaEra mi corazón un ala viva y turbia… / un ala pavorosa llena de luz y anhelo. / Era la primavera sobre los campos verdes. / Azul era la altura y era esmeralda el suelo. / Ella -la que me amaba- se murió e
eres hija del mar y prima del orégano…Eres hija del mar y prima del orégano, / nadadora, tu cuerpo es de agua pura, / cocinera, tu sangre es tierra viva / y tus costumbres son floridas y terrestres. / Al agua van tus ojos y levantan las olas,
eres toda de espumas delgadas y ligerasEres toda de espumas delgadas y ligeras / y te cruzan los besos y te riegan los días. / Mi gesto, mi ansiedad cuelgan de tu mirada. / Vaso de resonancias y de estrellas cautivas. / Estoy cansado, todas la
es la mañana llena de tempestad…Es la mañana llena de tempestad / en el corazón del verano. / Como pañuelos blancos de adiós viajan las nubes, / el viento las sacude con sus viajeras manos. / Innumerable corazón del viento / latiendo sobr
es muy tempranoGrave inmovilidad del silencio. La raya el cacareo de un gallo. También la pisada de un hombre de labor. Pero continúa el silencio. / Luego, una mano distraída sobre mi pecho ha sentido el latido de
esclava míaESCLAVA mía, témeme. Ámame. Esclava mía! / Soy contigo el ocaso más vasto de mi cielo, / y en él despunta mi alma como una estrella fría. / Cuando de ti se alejan vuelven a mí mis pasos. / Mi propio latig
esta campana rotaEsta campana rota / quiere sin embargo cantar: / el metal ahora es verde, / color de selva tiene la campana, / color de agua de estanques en el bosque, / color del día en las hojas. / El bronce roto y verde, /
están aquíHe de llamar aquí como si aquí estuvieran. / Hermanos: sabed que nuestra lucha / continuará en la tierra. / Continuará en la fábrica, en el campo, / en la calle, en la salitrera. / En el cráter del cobre ve
estatuto del vinoCuando a regiones, cuando a sacrificios / manchas moradas como lluvias caen, / el vino abre las puertas con asombro, / y en el refugio de los meses vuela / su cuerpo de empapadas alas rojas. / Sus pies toca
exégesis y soledadEmprendí la más grande salida de mí mismo: la creación, queriendo iluminar las palabras. Diez años de tarea solitaria, que hacen con exactitud la mitad de mi vida, han hecho sucederse en mi expres
explico algunas cosasPREGUNTARÉIS: Y dónde están las lilas? / Y la metafísica cubierta de amapolas? / Y la lluvia que a menudo golpeaba / sus palabras llenándolas / de agujeros y pájaros? / Os voy a contar todo lo que me pasa. /
farewell1 / Desde el fondo de ti, y arrodillado, / un niño triste, como yo, nos mira. / Por esa vida que arderá en sus venas / tendrían que amarrarse nuestras vidas. / Por esas manos, hijas de tus manos, / tendrían q
feliz año para mi patria en tinieblasFELIZ año, este año, para ti, para todos / los hombres, y las tierras, Araucanía amada. / Entre tú y mi existencia hay esta noche nueva / que nos separa, y bosques y ríos y caminos. / Pero hacia ti, peque
finalMatilde, años o días / dormidos, afiebrados, / aquí o allá, / clavando / rompiendo el espinazo, / sangrando sangre verdadera, / despertando tal vez / o perdido, dormido: / camas clínicas, ventanas extranjeras, / ve
g. a. b. (1836-1936)Esa mano de madreselva ardiendo inunda el crepúsculo con humo lleno de lluvia, con nieve llena de lluvia, con flores que la lluvia ha tocado. / Grande voz, dulce corazón herido! / Qué enredaderas desa
galope muertoComo cenizas, como mares poblándose, / en la sumergida lentitud, en lo informe, / o como se oyen desde el alto de los caminos / cruzar las campanadas en cruz, / teniendo ese sonido ya parte del metal, / con
guayaquil (1822)CUANDO entró San Martín, algo nocturno / de camino impalpable, sombra, cuero, / entró en la sala. / Bolívar esperaba. / Bolívar olfateó lo que llegaba. / Él era aéreo, rápido, metálico, / todo anticipación, c
hago girar mis brazosHAGO girar mis brazos como dos aspas locas… / en la noche toda ella de metales azules. / Hacia donde las piedras no alcanzan y retornan. / Hacia donde los fuegos oscuros se confunden. / Al pie de las mura
hay que volar en este tiempo, a dónde?…Hay que volar en este tiempo, a dónde? / Sin alas, sin avión, volar sin duda: / ya los pasos pasaron sin remedio, / no elevaron los pies del pasajero. / Hay que volar a cada instante como / las águilas, las
himno y regreso (1939)PATRIA, mi patria, vuelvo hacia ti la sangre. / Pero te pido, como a la madre el niño / lleno de llanto. / Acoge / esta guitarra ciega / y esta frente perdida. / Salí a encontrarte hijos por la tierra, / salí a
homenaje a balboaDESCUBRIDOR, el ancho mar, mi espuma, / latitud de la luna, imperio del agua, / después de siglos te habla por boca mía. / Tu plenitud llegó antes de la muerte. / Elevaste hasta el cielo la fatiga, / y de l
hoy, este día fue una copa plena…Hoy, este día fue una copa plena, / hoy, este día fue la inmensa ola, / hoy, fue toda la tierra. / Hoy el mar tempestuoso / nos levantó en un beso tan alto que temblamos / a la luz de un relámpago / y, atados
hoy, que es el cumpleaños de mi hermanaHOY que es el cumpleaños de mi hermana, no tengo / nada que darle, nada. No tengo nada, hermana. / Todo lo que poseo siempre lo llevo lejos. / A veces hasta mi alma me parece lejana. / Pobre como una hoja
imagen viajeraDe esto hace algunos días. El inmenso Brasil saltó encima del barco. / Desde temprano, la bahía de Santos fue cenicienta, y luego, las cosas emanaron su luz natural, el cielo se hizo azul. Entonces,
inclinado en las tardes tiro mis tristes redes…Inclinado en las tardes tiro mis tristes redes / a tus ojos oceánicos. / Allí se estira y arde en la más alta hoguera / mi soledad que da vueltas los brazos como un / náufrago. / Hago rojas señales sobre tu
invierno en los puertosEs triste dejar atrás la tierra indochina de dulces nombres: Battambang, Berembeng, Saigón. De toda esta península —no en flor, sino en frutos— emana un consistente aroma, una tenaz impregnación d
jardín de inviernoLlega el invierno. Espléndido dictado / me dan las lentas hojas / vestidas de silencio y amarillo. / Soy un libro de nieve, / una espaciosa mano, una pradera, / un círculo que espera, / pertenezco a la tierra
josé miguel carrera (1810)E P I S O D I O / DIJISTE Libertad antes que nadie, / cuando el susurro iba de piedra en piedra, / escondido en los patios, humillado. / Dijiste Libertad antes que nadie. / Liberaste al hijo del esclavo. / Ib
josie blissColor azul de exterminadas fotografías, / color azul con pétalos y paseos al mar, / nombre definitivo que cae en las semanas / con un golpe de acero que las mata. / Qué vestido, qué primavera cruza, / qué m
juegas todos los días con la luz del universo…Juegas todos los días con la luz del universo. / Sutil visitadora, llegas en la flor y en el agua. / Eres más que esta blanca cabecita que aprieto / como un racimo entre mis manos cada día. / A nadie te p
juntos nosotrosQué pura eres de sol o de noche caída, / qué triunfal desmedida tu órbita de blanco, / y tu pecho de pan, alto de clima, / tu corona de árboles negros, bienamada, / y tu nariz de animal solitario, de ovej
la ahogada del cieloTejida mariposa, vestidura / colgada de los árboles, / ahogada en cielo, derivada / entre rachas y lluvias, sola, sola, compacta, / con ropa y cabellera hecha jirones / y centros corroídos por el aire. / Inmó
la banderaLevántate conmigo. / Nadie quisiera / como yo quedarse / sobre la almohada en que tus párpados / quieren cerrar el mundo para mí. / Allí también quisiera / dejar dormir mi sangre / rodeando tu dulzura. / Pero lev
la bondadEndurezcamos la bondad, amigos. Ella es también bondadosa, la cuchillada que hace saltar la roedumbre y los gusanos: es también bondadosa la llama en las selvas incendiándose para que rajen la tie
la calle destruidaPor el hierro injuriado, por los ojos del yeso / pasa una lengua de años diferentes / del tiempo. Es una cola / de ásperas crines, unas manos de piedra llenas de ira, / y el color de las casa enmudece, y
la canción desesperadaEmerge tu recuerdo de la noche en que estoy. / El río anuda al mar su lamento obstinado. / Abandonado como los muelles en el alba. / Es la hora de partir, oh abandonado! / Sobre mi corazón llueven frías c
la carpaArreglábamos entonces un pilotaje derrumbado, en pleno campo austral. Era el estío. En las noches se recogían las cuadrillas y, fatigados, nos tirábamos sobre el pasto o las mantas extendidas. El
la carta en el caminoADIÓS, pero conmigo / serás, irás adentro / de una gota de sangre que circule en mis venas / o fuera, beso que me abrasa el rostro / o cinturón de fuego en mi cintura. / Dulce mía, recibe / el gran amor que s
la casa de las odasEscribiendo / estas / odas / en / este / año mil / novecientos / cincuenta y cinco, / desplegando y tañendo / mi lira obligatoria y rumorosa / sé lo que soy / y adonde va mi canto. / Comprendo / que el comprador de mitos / y
la casa en la mañana con la verdad revuelta…La casa en la mañana con la verdad revuelta / de sábanas y plumas, el origen del día / sin dirección, errante como una pobre barca, / entre los horizontes del orden y del sueño. / Las cosas quieren arrast
la copa de sangreCuando remotamente regreso y en el extraordinario azar de los trenes, como los antepasados sobre las cabalgaduras, me quedo sobredormido y enredado en mis exclusivas propiedades, veo a través de l
la estudianteOh tú, más dulce, más interminable / que la dulzura, carnal enamorada / entre las sombras: de otros días / surges llenando de pesado polen / tu copa, en la delicia. / Desde la noche llena / de ultrajes, noche
la gran alegríaLA sombra que indagué ya no me pertenece. / Yo tengo la alegría duradera del mástil, / la herencia de los bosques, el viento del camino / y un día decidido bajo la luz terrestre. / No escribo para que otr
la infinitaVes estas manos? Han medido / la tierra, han separado / los minerales y los cereales, / han hecho la paz y la guerra, / han derribado las distancias / de todos los mares y ríos, / y sin embargo / cuando te reco
la leprosaHe visto llegar a la leprosa. Quedó tendida junto a la mata de azaleas que sonríe en el abandono del hospital. / Cuando llegue la noche se irá la leprosa. Se irá la leprosa porque el hospital no la
la línea coloradaMÁS tarde levantó la fatigada / mano el monarca, y más arriba / de las frentes de los bandidos, / tocó los muros. / Allí trazaron / la línea colorada. / Tres cámaras / había que llenar de oro y de plata, / hasta
la lluvia (rapa nui)NO, que la reina no reconozca / tu rostro, es más dulce / así, amor mío, lejos de las efigies, el peso / de tu cabellera en mis manos, recuerdas / el árbol de Mangareva cuyas flores caían / sobre tu pelo? E
la lucha por el recuerdoMis pensamientos se han ido alejando de mí, pero llegado a un sendero acogedor rechazo los tumultuosos pesares presentes y me detengo, los ojos cerrados, enervado en un aroma de lejanía que yo mis
la mamadreLa mamadre viene por ahí, / con zuecos de madera. Anoche / sopló el viento del polo, se rompieron / los tejados, se cayeron / los muros y los puentes, / aulló la noche entera con sus pumas, / y ahora, en la m
la muertaSi de pronto no existes, / si de pronto no vives, / yo seguiré viviendo. / No me atrevo, / no me atrevo a escribirlo, / si te mueres. / Yo seguiré viviendo. / Porque donde no tiene voz un hombre / allí, mi voz. / D
la muertePueblo, aquí decidiste dar tu mano / al perseguido obrero de la pampa, y llamaste, / llamaste al hombre, a la mujer, al niño, / hace un año, a esta Plaza. / Y aquí cayó tu sangre. / En medio de la patria fu
la niña de madera no llegó caminando…(Mascarón de Proa) / La niña de madera no llegó caminando: / allí de pronto estuvo sentada en los ladrillos, / viejas flores del mar cubrían su cabeza, / su mirada tenía tristeza de raíces. / Allí quedó mir
la noche en la islaToda la noche he dormido contigo / junto al mar, en la isla. / Salvaje y dulce eras entre el placer y el sueño, / entre el fuego y el agua. / Tal vez muy tarde / nuestros sueños se unieron / en lo alto o en e
la poesíaY FUE a esa edad… Llegó la poesía / a buscarme. No sé, no sé de dónde / salió, de invierno o río. / No sé cómo ni cuándo, / no, no eran voces, no eran / palabras, ni silencio, / pero desde una calle me llamab
la primaveraEl pájaro ha venido / a dar la luz: / de cada trino suyo / nace el agua. / Y entre agua y luz que el aire desarrollan / ya está la primavera inaugurada, / ya sabe la semilla que ha crecido, / la raíz se retrata
la pródigaYo te escogí entre todas las mujeres / para que repitieras / sobre la tierra / mi corazón que baila con espigas / o lucha sin cuartel cuando hace falta. / Yo te pregunto, dónde está mi hijo? / No me esperaba
la rama robadaEn la noche entraremos / a robar / una rama florida. / Pasaremos el muro, / en las tinieblas del jardín ajeno, / dos sombras en la sombra. / Aún no se fue el invierno, / y el manzano aparece / convertido de pront
la rosa del herbolarioDejo en la nave de la rosa / la desición del herbolario: / si la estima por su virtud / o por la herida del aroma: / si es intacta como la quiere / o rígida como una muerta. / LA breve nave no dirá / cuál es la
la tarde sobre los tejados(Lentísimo) / LA tarde sobre los tejados / cae / y cae… / Quién le dio para que viniera / alas de ave? / Y este silencio que lo llena / todo, / desde qué país de astros / se vino solo? / Y por qué esta brurna / -plúmul
la tierraLA tierra verde se ha entregado / a todo lo amarillo, oro, cosechas, / terrones, hojas, grano, / pero cuando el otoño se levanta / con su estandarte extenso / eres tú la que veo, / es para mi tu cabellera / la
la tierra combatientePRIMERO resistió la tierra. / La nieve araucana quemó / como una hoguera de blancura / el paso de los invasores. / Caían de frío los dedos, / las manos, los pies de Almagro / y las garras que devoraron / y sepu
la tierra se llama juanDETRÁS de los libertadores estaba Juan / trabajando, pescando y combatiendo, / en su trabajo de carpintería o en su mina mojada. / Sus manos han arado la tierra y han medido / los caminos. / Sus huesos está
la tierra verde se ha entregado…La tierra verde se ha entregado / a todo lo amarillo, oro, cosechas, / terrones, hojas, grano, / pero cuando el otoño se levanta / con su estandarte extenso / eres tú la que veo, / es para mí tu cabellera / la
la tortugaLA TORTUGA que / anduvo / tanto tiempo / y tanto vio / con / sus / antiguos / ojos, / la tortuga / que comió / aceitunas / del más profundo / mar, / la tortuga que nadó / siete siglos / y conoció / siete / mil / primaveras, / la tortu
la united fruit co.Cuando sonó la trompeta, estuvo / todo preparado en la tierra / y Jehová repartió el mundo / a Coca-Cola Inc., Anaconda, / Ford Motors, y otras entidades: / la Compañía Frutera Inc. / se reservó lo más jugoso
la vulgar que pasóNo eras para mis sueños, ni eras para mi vida, / ni para mis cansancios aromados de rosas, / ni para la impotencia de mi rabia suicida, / no eras la bella y buena, la bella y dolorosa. / No eras para mis
lamento lentoEn la noche del corazón / la gota de tu nombre lento / en silencio circula y cae / y rompe y desarrolla su agua. / Algo quiere su leve daño / y su estima infinita y corta, / como el paso de un ser perdido / de
las agoníasEN Cajamarca empezó la agonía. / El joven Atahualpa, estambre azul, / árbol insigne, escuchó al viento / traer rumor de acero. / Era un confuso / brillo y temblor desde la costa, / un galope increíble / -piafar
las bordadoras de isla negraEn Isla Negra todo florece. Se arrastran por el invierno pequeñísimas flores amarillas, que luego son azules y más tarde, con la primavera, toman un color amaranto. El mar florece todo el año. Su
las espigasEl sin cesar ha terminado en flores, / en largo tiempo que extiende su camino / en cinta, en la novedad del aire, / y si por fin hallamos bajo el polvo / el mecanismo del próximo futuro / simplemente recono
las flores de punitaquiERA dura la patria allí como antes. / Era una sal perdida el oro, / era / un pez enrojecido y en el terrón colérico / su pequeño minuto triturado / nacía, iba naciendo de las uñas sangrientas. / Entre el alba
las furias y las penas…Hay en mi corazón furias y penas… / Quevedo / En el fondo del pecho estamos juntos, / en el cañaveral del pecho recorremos / un verano de tigres, / al acecho de un metro de piel fría, / al acecho de un ramo
las masacresPero entonces la sangre fue escondida / detrás de las raíces, fue lavada / y negada / (fue tan lejos), la lluvia del Sur la borró / de la tierra / (tan lejos fue), el salitre la devoró en la / pampa: / y la mue
llama el océanoNo voy al mar en este ancho verano / cubierto de calor, no voy más lejos / de los muros, las puertas y las grietas / que circundan las vidas y mi vida. / En qué distancia, frente a cuál ventana, / en qué es
llegada a puerto picassoDESEMBARQUÉ en Picasso a las seis de los días de / otoño, recién / el cielo anunciaba su desarrollo rosa, miré alrededor, / Picasso / se extendía y encendía como el fuego del amanecer. / Lejos atrás / quedaba
llegaste a mí directamente del levante. me traías…Llegaste a mí directamente del Levante. Me traías, / pastor de cabras, tu inocencia arrugada, / la escolástica de viejas páginas, un olor / a Fray Luis, a azahares, al estiércol quemado / sobre los montes
llénate de míLlénate de mí. / Ansíame, agótame, viérteme, sacrifícame. / Pídeme. Recógeme, contiéneme, ocúltame. / Quiero ser de alguien, quiero ser tuyo, es tu hora, / Soy el que pasó saltando sobre las cosas, / el fug
llueveLlueve / sobre la arena, sobre el techo / el tema / de la lluvia: / las largas eles de la lluvia lenta / caen sobre las páginas / de mi amor sempiterno, / la sal de cada día: / regresa lluvia a tu nido anterior, /
locos amigosSE abrió también la noche de repente, / la descubrí, y era una rosa oscura / entre un día amarillo y otro día. / Pero, para el que llega / del Sur, de las regiones / naturales, con fuego y ventisquero, / era
los constructores de estatuas (rapa nui)YO soy el constructor de las estatuas. No tengo / nombre. / No tengo rostro. El mío se desvió hasta correr / sobre la zarza y subir impregnando las piedras. / Ellas tienen mi rostro petrificado, la grave /
los enemigosEllos aquí trajeron los fusiles repletos / de pólvora, ellos mandaron el acerbo / exterminio, / ellos aquí encontraron un pueblo que cantaba, / un pueblo por deber y por amor reunido, / y la delgada niña ca
los héroesComo si los llevara dentro de mi ansiedad encuentro los héroes donde los busco. Al principio no supe distinguirles, pero ya enrielado en las artimañas de la vida, los veo pasar a mi lado y aprendo
los hombres del nitratoYo estaba en el salitre, con los héroes oscuros, / con el que cava nieve fertilizante y fina / en la corteza dura del planeta, / y estreché con orgullo sus manos de tierra. / Ellos me dijeron: «Mira, / herm
los hombres y las islasLOS hombres oceánicos despertaron, cantaban / las aguas en las islas, de piedra en piedra verde: / las doncellas textiles cruzaban el recinto / en que el fuego y la lluvia entrelazados / procreaban diadem
los jugadoresJuegan, juegan. / Agachados, arrugados, decrépitos. / Este hombre torvo / junto a los mares de su patria, más lejana que el sol, / cantó bellas canciones. / Canción de la belleza de la tierra, / canción de la
los libertadoresAQUÍ viene el árbol, el árbol / de la tormenta, el árbol del pueblo. / De la tierra suben sus héroes / como las hojas por la savia, / y el viento estrella los follajes / de muchedumbre rumorosa, / hasta que c
los llamoUno a uno hablaré con ellos está tarde. / Uno a uno, llegáis en el recuerdo, / esta tarde, a esta plaza. / Manuel Antonio López, / camarada. / Lisboa Calderón, / otros te traicionaron, nosotros continuamos tu
los muertos de la plaza(28 de enero de 1948. Santiago de Chile) / YO no vengo a llorar aquí donde cayeron: / vengo a vosotros, acudo a los que viven. / Acudo a ti y a mí y en tu pecho golpeo. / Cayeron otros antes. Recuerdas? S
los puentesNUEVOS puentes de Praga, habéis nacido / en la vieja ciudad, rosa y ceniza, / para que el hombre nuevo / pase el río. / Mil años gastaron los ojos / de los dioses de piedra / que desde el viejo Puente Carlos /
los temasHacia el camino del nocturno extiende los dedos la grave estatua férrea de estatura implacable. Los cantos sin consulta, las manifestaciones del corazón corren con ansiedad a su dominio: la podero
los versos del capitán - el inconstanteLos ojos se me fueron / detrás de una morena que pasó. / Era de nácar negro, / era de uvas moradas, / y me azotó la sangre / con su cola de fuego. / Detrás de todas / me voy. / Pasó una clara rubia / como una plant
los versos del capitán- el desvíoEL DESVÍO / Si tu pie se desvía de nuevo, / será cortado. / Si tu mano te lleva / a otro camino / se caerá podrida. / Si me apartas tu vida / morirás / aunque vivas. / Seguirás muerta o sombra, / andando sin mí por l
los versos del capitán- en ti la tierraEN TI LA TIERRA / Pequeña / rosa, / rosa pequeña, / a veces, / diminuta y desnuda, / parece / que en una mano mía / cabes, / que así voy a cerrarte / y llevarte a mi boca, / pero / de pronto / mis pies tocan tus pies y mi
los versos del capitán: 8 de septiembre8 DE SEPTIEMBRE / Hoy, este día fue una copa plena, / hoy, este día fue la inmensa ola, / hoy, fue toda la tierra. / Hoy el mar tempestuoso / nos levantó en un beso tan alto que temblamos / a la luz de un rel
los versos del capitán: ausenciaAUSENCIA / Apenas te he dejado, / vas en mí, cristalina / o temblorosa, / o inquieta, herida por mí mismo / o colmada de amor, como cuando tus ojos / se cierran sobre el don de la vida / que sin cesar te entreg
los versos del capitán: bellaBELLA / Bella, / como en la piedra fresca / del manantial, el agua / abre un ancho relámpago de espuma, / así es la sonrisa en tu rostro, / bella. / Bella, / de finas manos y delgados pies / como un caballito de pl
los versos del capitán: el alfareroEL ALFARERO / Todo tu cuerpo tiene / copa o dulzura destinada a mí. / Cuando subo la mano / encuentro en cada sitio una paloma / que me buscaba, como si te hubieran, amor, hecho de arcilla / para mis propias
los versos del capitán: el amorEL AMOR / Qué tienes, qué tenemos, / qué nos pasa? / Ay nuestro amor es una cuerda dura / que nos amarra hiriéndonos / y si queremos / salir de nuestra herida, / separarnos, / nos hace un nuevo nudo y nos condena
los versos del capitán: el amor del soldadoEl Amor del Soldado / En plena guerra te llevó la vida / a ser el amor del soldado. / Con tu pobre vestido de seda, / tus uñas de piedra falsa / te tocó caminar por el fuego. / Ven acá, vagabunda, / ven a beber
los versos del capitán: el cóndorEL CÓNDOR / Yo soy el cóndor, vuelo / sobre ti que caminas / y de pronto en un ruedo / de viento, pluma, garras, / te asalto y te levanto / en un ciclón silbante / de huracanado frío. / Y a mi torre de nieve, / a m
los versos del capitán: el dañoEL DAÑO / Te he hecho daño, alma mía, / he desgarrado tu alma. / Entiéndeme. / Todos saben quién soy, / pero ese Soy / es además un hombre / para ti. / En ti vacilo, caigo / y me levanto ardiendo. / Tú entre todos lo
los versos del capitán: el hijoEL HIJO / Ay hijo, sabes, sabes / de dónde vienes? / De un lago con gaviotas / blancas y hambrientas. / Junto al agua de invierno / ella y yo levantamos / una fogata roja / gastándonos los labios / de besarnos el a
los versos del capitán: el insectoEL INSECTO / De tus caderas a tus pies / quiero hacer un largo viaje. / Soy más pequeño que un insecto. / Voy por estas colinas, / son de color de avena, / tienen delgadas huellas / que sólo yo conozco, / centíme
los versos del capitán: el monte y el ríoEL MONTE Y EL RÍO / En mi patria hay un monte. / En mi patria hay un río. / Ven conmigo. / La noche al monte sube. / El hambre baja al río. / Ven conmigo. / Quiénes son los que sufren? / No sé, pero son míos. / Ven
los versos del capitán: el olvidoEL OLVIDO / Todo el amor en una copa / ancha como la tierra, todo / el amor con estrellas y espinas / te di, pero anduviste / con pies pequeños, con tacones sucios / sobre el fuego, apagándolo. / Ay gran amor,
los versos del capitán: el pozoEL POZO / A veces te hundes, caes / en tu agujero de silencio, / en tu abismo de cólera orgullosa, / y apenas puedes / volver, aún con jirones / de lo que hallaste / en la profundidad de tu existencia. / Amor mío
los versos del capitán: el sueñoEL SUEÑO / Andando en las arenas / yo decidí dejarte. / Pisaba un barro oscuro / que temblaba, / y hundiéndome y saliendo / decidí que salieras / de mí, que me pesabas / como piedra cortante, / y elaboré tu pérdida
los versos del capitán: el tigreEL TIGRE / Soy el tigre. / Te acecho entre las hojas / anchas como lingotes / de mineral mojado. / El río blanco crece / bajo la niebla. Llegas. / Desnuda te sumerges. / Espero. / Entonces en un salto / de fuego, san
los versos del capitán: el viento en la islaEL VIENTO EN LA ISLA / El viento es un caballo: / óyelo cómo corre / por el mar, por el cielo. / Quiere llevarme: escucha / cómo recorre el mundo / para llevarme lejos. / Escóndeme en tus brazos / por esta noche
los versos del capitán: epitalamioEPITALAMIO / Recuerdas cuando / en invierno llegamos a la isla? / El mar hacia nosotros levantaba / una copa de frío. / En las paredes las enredaderas / susurraban dejando / caer hojas oscuras / a nuestro paso. / T
los versos del capitán: explicaciónExplicación / Mucho se discutió el anonimato de este libro. Lo que yo discutía en mi interior mientras tanto, era si debía o no sacarlo de su origen íntimo: revelar su progenitura era desnudar la in
los versos del capitán: introducciónIntroducción / Habana, 3 de octubre de 1951 / Estimado señor: / Me permito enviarle estos papeles que creo le interesarán y que no he podido dar a la publicidad hasta ahora. / Tengo todos los originales d
los versos del capitán: la banderaLA BANDERA / Levántate conmigo. / Nadie quisiera / como yo quedarse / sobre la almohada en que tus párpados / quieren cerrar el mundo para mí. / Allí también quisiera / dejar dormir mi sangre / rodeando tu dulzur
los versos del capitán: la carta en el caminoLa Carta en el Camino / Adiós, pero conmigo / serás, irás adentro / de una gota de sangre que circule en mis venas / o fuera, beso que me abrasa el rostro / o cinturón de fuego en mi cintura. / Dulce mía, rec
los versos del capitán: la infinitaLA INFINITA / Ves estas manos? Han medido / la tierra, han separado / los minerales y los cereales, / han hecho la paz y la guerra, / han derribado las distancias / de todos los mares y ríos, / y sin embargo / cu
los versos del capitán: la muertaLA MUERTA / Si de pronto no existes, / si de pronto no vives, / yo seguiré viviendo. / No me atrevo, / no me atrevo a escribirlo, / si te mueres. / Yo seguiré viviendo. / Porque donde no tiene voz un hombre / allí,
los versos del capitán: la noche en la islaLA NOCHE EN LA ISLA / Toda la noche he dormido contigo / junto al mar, en la isla. / Salvaje y dulce eras entre el placer y el sueño, / entre el fuego y el agua. / Tal vez muy tarde / nuestros sueños se unier
los versos del capitán: la pobrezaLA POBREZA / Ay no quieres, / te asusta / la pobreza, / no quieres / ir con zapatos rotos al mercado / y volver con el viejo vestido. / Amor, no amamos, / como quieren los ricos, / la miseria. Nosotros / la extirpare
los versos del capitán: la preguntaLA PREGUNTA / Amor, una pregunta / te ha destrozado. / Yo he regresado a ti / desde la incertidumbre con espinas. / Te quiero recta como / la espada o el camino. / Pero te empeñas / en guardar un recodo / de sombra
los versos del capitán: la pródigaLA PRÓDIGA / Yo te escogí entre todas las mujeres / para que repitieras / sobre la tierra / mi corazón que baila con espigas / o lucha sin cuartel cuando hace falta. / Yo te pregunto, dónde está mi hijo? / No m
los versos del capitán: la rama robadaLA RAMA ROBADA / En la noche entraremos / a robar / una rama florida. / Pasaremos el muro, / en las tinieblas del jardín ajeno, / dos sombras en la sombra. / Aún no se fue el invierno, / y el manzano aparece / conv
los versos del capitán: la reinaLA REINA / Yo te he nombrado reina. / Hay más altas que tú, más altas. / Hay más puras que tú, más puras. / Hay más bellas que tú, hay más bellas. / Pero tú eres la reina. / Cuando vas por las calles / nadie te
los versos del capitán: la tierraLA TIERRA / La tierra verde se ha entregado / a todo lo amarillo, oro, cosechas, / terrones, hojas, grano, / pero cuando el otoño se levanta / con su estandarte extenso / eres tú la que veo, / es para mí tu cab
los versos del capitán: las muchachasLAS MUCHACHAS / Muchachas que buscabais / el gran amor, el gran amor terrible, / qué ha pasado, muchachas? / Tal vez / el tiempo, el tiempo! / Porque ahora, / aquí está, ved cómo pasa / arrastrando las piedras ce
los versos del capitán: las vidasLAS VIDAS / Ay qué incómoda a veces / te siento / conmigo, vencedor entre los hombres! / Porque no sabes / que conmigo vencieron / miles de rostros que no puedes ver, / miles de pies y pechos que marcharon conm
los versos del capitán: no sólo el fuegoNO SOLO EL FUEGO / Ay sí, recuerdo, / ay tus ojos cerrados / como llenos por dentro de luz negra, / todo tu cuerpo como una mano abierta, / como un racimo blanco de la luna, / y el éxtasis, / cuando nos mata un
los versos del capitán: oda y germinacionesOda y Germinaciones / I / El sabor de tu boca y el color de tu piel, / piel, boca, fruta mía de estos días veloces, / dímelo, fueron sin cesar a tu lado / por años y por viajes y por lunas y soles / y tierra
los versos del capitán: pequeña américaPEQUEÑA AMÉRICA / Cuando miro la forma / de América en el mapa, / amor, a ti te veo: / las alturas del cobre en tu cabeza, / tus pechos, trigo y nieve, / tu cintura delgada, / veloces ríos que palpitan, dulces /
los versos del capitán: si tú me olvidasSI TÚ ME OLVIDAS / Quiero que sepas / una cosa. / Tú sabes cómo es esto: / si miro / la luna de cristal, la rama roja / del lento otoño en mi ventana, / si toco / junto al fuego / la impalpable ceniza / o el arrugado
los versos del capitán: siempreSIEMPRE / Antes de mí / no tengo celos. / Ven con un hombre / a la espalda, / ven con cien hombres en tu cabellera, / ven con mil hombres entre tu pecho y tus pies, / ven como un río / lleno de ahogados / que encue
los versos del capitán: tu risaTU RISA / Quítame el pan si quieres, / quítame el aire, pero / no me quites tu risa. / No me quites la rosa, / la lanza que desgranas, / el agua que de pronto / estalla en tu alegría, / la repentina ola / de planta
los versos del capitán: tú veníasTÚ VENÍAS / No me has hecho sufrir / sino esperar. / Aquellas horas / enmarañadas, llenas / de serpientes, / cuando / se me caía el alma y me ahogaba, / tú venías andando, / tú venías desnuda y arañada, / tú llegabas
los versos del capitán: tus manosTUS MANOS / Cuando tus manos salen, / y amor, hacia las mías, / qué me traen volando? / Por qué se detuvieron en mi boca, / de pronto, / por qué las reconozco / como si entonces antes, / las hubiera tocado, / como
los versos del capitán: tus piesTUS PIES / Cuando no puedo mirar tu cara / miro tus pies. / Tus pies de hueso arqueado, / tus pequeños pies duros. / Yo sé que te sostienen, / y que tu dulce peso / sobre ellos se levanta. / Tu cintura y tus pech
luis muñoz marínHay un gordo gusano en estas aguas / en estas tierras un rapaz gusano; / se comió la bandera de la isla / izando la bandera de sus amos, / se nutrió de la sangre prisionera, / de los pobres patriotas enterr
madras, contemplaciones del acuarioPor la mañana se instala en el barco un juglar hindú y encantador de serpientes. Sopla una calabaza de sonido estridente, lúgubre; y como eco, se desarrolla desde un canastillo redondo, una cobra
madrid (1936)MADRID sola y solemne, julio te sorprendió con tu alegría / de panal pobre: clara era tu calle, / claro era tu sueno. / Un hipo negro / de generales, una ola / de sotanas rabiosas / rompió entre tus rodillas /
madrid (1937)EN esta hora recuerdo a todo y todos, / fibradamente, hundidamente en / las regiones que -sonido y pluma- / golpeando un poco, existen / más allá de la tierra, pero en la tierra. Hoy / comienza un nuevo inv
mariposa de otoñoLA mariposa volotea / y arde –con el sol– a veces. / Mancha volante y llamarada, / ahora se queda parada / sobre una hoja que la mece. / Me decían: –No tienes nada. / No estás enfermo. Te parece. / Yo tampoco d
material nupcialDe pie como un cerezo sin cáscara ni flores, / especial, encendido, con venas y saliva, / y dedos y testículos, / miro una niña de papel y luna, / horizontal, temblando y respirando y blanca / y sus pezones
maternidadPor qué te precipitas hacia la maternidad y verificas / tu ácido oscuro con gramos a menudo fatales? / El porvenir de las rosas ha llegado! El tiempo / de la red y el relámpago! Las suaves peticiones / de
me gustas cuando callas porque estás como ausente…Me gustas cuando callas porque estás como ausente, / y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. / Parece que los ojos se te hubieran volado / y parece que un beso te cerrara la boca. / Como todas las cos
me llamo pájaro pablo…Me llamo pájaro Pablo, / ave de una sola pluma, / volador de sombra clara / y de claridad confusa, / las alas no se me ven, / los oídos me retumban / cuando paso entre los árboles / o debajo de las tumbas / cual
me trajo mara mori…Me trajo Mara Mori / un par de calcetines, / que tejió con sus manos de pastora, / dos calcetines suaves como liebres. / En ellos metí los pies / como en dos estuches / tejidos con hebras del / crepúsculo y pel
melancolía en las familiasConservo un frasco azul, / dentro de él una oreja y un retrato: / cuando la noche obliga / a las plumas del búho, / cuando el ronco cerezo / se destroza los labios y amenaza / con cáscaras que el viento del o
méxico (1940)MÉXICO, de mar a mar te viví, traspasado / por tu férreo color, trepando montes / sobre los que aparecen monasterios / llenos de espinas, / el ruido venenoso / de la ciudad, los dientes solapados / del pulula
mi muchacha salvajeMI MUCHACHA salvaje, hemos tenido / que recobrar el tiempo / y marchar hacia atrás, en la distancia / de nuestras vidas, beso a beso, / recogiendo de un sitio lo que dimos / sin alegría, descubriendo en otr
mientras la magna espuma de isla negra…Mientras la magna espuma de Isla Negra, / la sal azul, el sol en las olas te mojan, / yo miro los trabajos de la avispa / empeñada en la miel de su universo. / Va y viene equilibrando su recto y rubio vue
migraciónTODO el día una línea y otra línea, / un escuadrón de plumas, / un navío / palpitaba en el aire, / atravesaba / el pequeño infinito / de la ventana desde donde busco, / interrogo, trabajo, acecho, aguardo. / La t
molusca gongorinaDE California traje un múrex espinoso, / la sílice en sus púas, ataviada con humo / su erizada apostura de rosa congelada, / y su interior rosado de paladar ardía / con una suave sombra de corola carnosa.
monzón de mayoEl viento de la estación, el viento verde, / cargado de espacio y agua, entendido en desdichas, / arrolla su bandera de lúgubre cuero, / y de una desvanecida substancia, como dinero de limosna: / así, pla
muchachas que buscabais…Muchachas que buscabais / el gran amor, el gran amor terrible, / qué ha pasado, muchachas? / Tal vez / el tiempo, el tiempo! / Porque ahora, / aquí está, ved cómo pasa / arrastrando las piedras celestes, / destro
muchos somosDE tantos hombres que soy, que somos, / no puedo encontrar a ninguno: / se me pierden bajo la ropa, / se fueron a otra ciudad. / Cuando todo está preparado / para mostrarme inteligente / el tonto que llevo es
mujer lejanaEsta mujer cabe en mis manos. Es blanca y rubia, y en mis manos la llevaría como a una cesta de magnolias. / Esta mujer cabe en mis ojos. La envuelven mis miradas, mis miradas que nada ven cuando la
niña morena y ágil, el sol que hace las frutas…Niña morena y ágil, el sol que hace las frutas, / el que cuaja los trigos, el que tuerce las algas, / hizo tu cuerpo alegre, tus luminosos ojos / y tu boca que tiene la sonrisa del agua. / Un sol negro y
no hay olvido (sonata)Si me preguntáis en dónde he estado / debo decir «Sucede». / Debo de hablar del suelo que oscurecen las piedras, / del río que durando se destruye: / no sé sino las cosas que los pájaros pierden, / el mar d
no hay pura luzNO hay pura luz / ni sombra en los recuerdos: / éstos se hicieron cárdena ceniza / o pavimento sucio / de calle atravesada por los pies de las gentes / que sin cesar salía y entraba en el mercado. / Y hay otr
no me has hecho sufrir…No me has hecho sufrir / sino esperar. / Aquellas horas / enmarañadas, llenas / de serpientes, / cuando / se me caía el alma y me ahogaba, / tú venías andando, / tú venías desnuda y arañada, / tú llegabas sangrient
no me preguntenTengo el corazón pesado / con tantas cosas que conozco, / es como si llevara piedras / desmesuradas en un saco, / o la lluvia hubiera caído, / sin descansar, en mi memoria. / No me pregunten por aquello. / No s
no tan altoDe cuando en cuando y a lo lejos / hay que darse un baño de tumba. / Sin duda todo está muy bien / y todo está muy mal, sin duda. / Van y vienen los pasajeros, / crecen los niños y las calles, / por fin compr
no te toque la noche ni el aire ni la aurora…No te toque la noche ni el aire ni la aurora, / sólo la tierra, la virtud de los racimos, / las manzanas que crecen oyendo el agua pura, / el barro y las resinas de tu país fragante. / Desde Quinchamalí d
nombre de un muertoYo lo conocí a Winter en su puerto, en su escondrijo de Bajo Imperial. Lo conocí de leyenda, lo conocí, luego, de vista y, al fin, de profundidad. Cómo asombrarse de que se haya muerto? Como no me
oda a federico garcía lorcaSI pudiera llorar de miedo en una casa sola, / si pudiera sacarme los ojos y comérmelos, / lo haría por tu voz de naranjo enlutado / y por tu poesía que sale dando gritos. / Porque por ti pintan de azul l
oda a la abejaMULTITUD de la abeja! / Entra y sale / del carmín, del azul, / del amarillo, / de la más suave / suavidad del mundo: / entra en / una corola / precipitadamente, / por negocios, / sale / con traje de oro / y cantidad de b
oda a la alegríaALEGRÍA / hoja verde / caída en la ventana, / minúscula / claridad / recién nacida, / elefante sonoro, / deslumbrante / moneda, / a veces / ráfaga quebradiza, / pero / más bien / pan permanente, / esperanza cumplida, / deber d
oda a la araucaria araucanaALTA sobre la tierra / te pusieron, / dura, hermosa araucaria / de los australes / montes, / torre de Chile, punta / del territorio verde, / pabellón del invierno, / nave / de la fragancia. / Ahora, sin embargo, / no p
oda a la bella desnudaCon casto corazón, con ojos / puros, / te celebro, belleza, / reteniendo la sangre / para que surja y siga / la línea, tu contorno, / para / que te acuestes a mi oda / como en tierra de bosques o de espuma, / en ar
oda a la casa abandonadaCasa, !hasta luego! / No / puedo decirte / cuándo / volveremos: / mañana o no mañana, / tarde o mucho más tarde. / Un viaje más, pero / esta vez / yo quiero / decirte / cuánto / amamos / tu corazón de piedra: / qué generosa
oda a la casa dormidaHacia adentro, en Brasil, por las altas sierras / y desbocados ríos, / de noche, a plena luna… / las cigarras / llenaban / tierra y cielo / con su telegrafía / crepitante. / Ocupada la noche / por la redonda / estatu
oda a la cucharaCUCHARA, / cuenca / de / la más antigua / mano del hombre, / aún / se ve en tu forma / de metal o madera / el molde / de la palma / primitiva, / en donde / el agua / trasladó / frescura / y la sangre / salvaje / palpitación / de fue
oda a la edadYo no creo en la edad. / Todos los viejos / llevan / en los ojos / un niño, / y los niños / a veces / nos observan / como ancianos profundos. / Mediremos / la vida / por metros o kilómetros / o meses? / Tanto desde que nac
oda a la envidiaYo vine / del Sur, de la Frontera. / La vida era lluviosa. / Cuando llegué a Santiago / me costó mucho cambiar de traje. / Yo venía vestido / de riguroso invierno. / Flores de la intemperie / me cubrían. / Me desan
oda a la esperanzaCrepúsculo marino, / en medio / de mi vida, / las olas como uvas, / la soledad del cielo, / me llenas / y desbordas, / todo el mar, / todo el cielo, / movimiento / y espacio, / los batallones blancos / de la espuma, / la t
oda a la jardineraSí, yo sabía que tus manos eran / el alhelí florido, la azucena / de plata; / algo que ver tenías / con el suelo, / con el florecimiento de la tierra, / pero / cuando / te vi cavar, cavar, / apartar piedrecitas / y m
oda a la manzanaA ti, manzana, / quiero / celebrarte / llenándome / con tu nombre / la boca, / comiéndote. / Siempre / eres nueva como nada / o nadie, / siempre / recién caída / del Paraíso: / plena / y pura / mejilla arrebolada / de la aurora!
oda a la perezaAyer sentí que la oda / no subía del suelo. / Era hora, debía / por lo menos / mostrar una hoja verde. / Rasqué la tierra: –Sube, / hermana oda / -le dije- / te tengo prometida, / no me tengas miedo, / no voy a tritu
oda a la pobrezaCuando nací, / pobreza, / me seguiste, / me mirabas / a través / de las tablas podridas / por el profundo invierno. / De pronto / eran tus ojos / los que miraban desde los agujeros. / Las goteras, / de noche, repetían /
oda a la poesíaCerca de cincuenta años / caminando / contigo, Poesía. / Al principio / me enredabas los pies / y caía de bruces / sobre la tierra oscura / o enterraba los ojos / en la charca / para ver las estrellas. / Más tarde te
oda a la tristezaTristeza, escarabajo / de siete patas rotas, / huevo de telaraña, / rata descalabrada, / esqueleto de perra: / Aquí no entras. / No pasa. / Ándate. / Vuelve / al sur con tu paraguas, / vuelve / al norte con tus dientes
oda a la vidaLa noche entera / con un hacha / me ha golpeado el dolor, / pero el sueño / pasó lavando como un agua oscura / piedras ensangrentadas. / Hoy de nuevo estoy vivo. / De nuevo / te levanto, / vida, / sobre mis hombros. /
oda a las algas del océanoNo conocéis tal vez / las desgranadas / vertientes / del océano. / En mi patria / es la luz / de cada día. / Vivimos / en el filo / de la ola, / en el olor del mar, / en su estrellado vino. / A veces / las altas / olas / traen
oda a las cosasAMO las cosas loca, / locamente. / Me gustan las tenazas, / las tijeras, / adoro / las tazas, / las argollas, / las soperas, / sin hablar, por supuesto, / del sombrero. / Amo / todas las cosas, / no sólo / las supremas, / si
oda a los calcetinesMe trajo Mara Mori / un par de calcetines, / que tejió con sus manos de pastora, / dos calcetines suaves como liebres. / En ellos metí los pies / como en dos estuches / tejidos con hebras del / crepúsculo y pel
oda a los númerosQué sed / de saber cuánto! / Qué hambre / de saber / cuántas / estrellas tiene el cielo! / Nos pasamos / la infancia / contando piedras, plantas, / dedos, arenas, dientes, / la juventud contando / pétalos, cabelleras. /
oda a los poetas popularesPOETAS naturales de la tierra, / escondidos en surcos, / cantando en las esquinas, / ciegos de callejón, oh trovadores / de las praderas y los almacenes, / si al agua / comprendiéramos / tal vez corno vosotros
oda a los trenes del surTRENES del Sur, pequeños / entre / los volcanes, / deslizando / vagones / sobre / rieles / mojados / por la lluvia vitalicia, / entre montañas / crespas / y pesadumbre / de palos quemados. / Oh / frontera / de bosques goteante
oda a un reloj en la nocheEn la noche, en tu mano / brilló como luciérnaga / mi reloj. / Oí / su cuerda: / como un susurro seco / salía / de tu mano invisible. / Tu mano entonces / volvió a mi pecho oscuro / a recoger mi sueño y su latido. / El
oda a una estrellaASOMANDO a la noche / en la terraza / de un rascacielos altísimo y amargo / pude tocar la bóveda nocturna / y en un acto de amor extraordinario / me apoderé de una celeste estrella. / Negra estaba la noche / y
oda a una lavandera nocturnaDesde el jardín, en lo alto, / miré la lavandera / Era de noche. / Lavaba, refregaba, / sacudía, / un segundo sus manos / brillaban en la espuma, / luego / caían en la sombra / Desde arriba / a la luz de la vela / era
oda a valparaísoVALPARAÍSO, / qué disparate / eres, / qué loco, / puerto loco, / qué cabeza / con cerros, / desgreñada, / no acabas / de peinarte, / nunca / tuviste / tiempo de vestirte, / siempre / te sorprendió / la vida, / te despertó la mue
oda a walt whitmanYO no recuerdo / a qué edad, / ni dónde, / si en el gran Sur mojado / o en la costa / temible, bajo el breve / grito de las gaviotas, / toqué una mano y era / la mano de Walt Whitman: / pisé la tierra / con los pies
oda al aceiteCerca del rumoroso / cereal, de las olas / del viento en las avenas, / el olivo / de volumen plateado, / severo en su linaje, / en su torcido / corazón terrestre; / las gráciles / olivas / pulidas / por los dedos / que h
oda al amorAmor, hagamos cuentas. / A mi edad / no es posible / engañar o engañarnos. / Fui ladrón de caminos, / tal vez, / no me arrepiento. / Un minuto profundo, / una magnolia rota / por mis dientes / y la luz de la luna / cel
oda al anclaEstuvo allí, un pesado / fragmento fugitivo, / cuando murió la nave / la dejaron / allí, sobre la arena, / ella no tiene muerte: / polvo de sal en su esqueleto, / tiempo en la cruz de su esperanza, / se fue oxida
oda al átomoPequeñísima / estrella, / parecías / para siempre / enterrada / en el metal: oculto, / tu diabólico / fuego. / Un día / golpearon / en la puerta / minúscula: / era el hombre. / Con una / descarga / te desencadenaron, / viste el
oda al caldillo de congrioEN el mar / tormentoso / de Chile / vive el rosado congrio, / gigante anguila / de nevada carne. / Y en las ollas / chilenas, / en la costa, / nació el caldillo / grávido y suculento, / provechoso. / Lleven a la cocina / e
oda al diccionarioLOMO de buey, pesado / cargador, sistemático / libro espeso: / de joven / te ignore, me vistió / la suficiencia / y me creí repleto, / y orondo como un / melancólico sapo / dictaminé: «Recibo / las palabras / directame
oda al gatoLos animales fueron / imperfectos, / largos de cola, tristes / de cabeza. / Poco a poco se fueron / componiendo, / haciéndose paisaje, / adquiriendo lunares, gracia, vuelo. / El gato, / sólo el gato / apareció comple
oda al libro (ii)LIBRO / hermoso, / libro, / mínimo bosque, / hoja / tras hoja, / huele / tu papel / a elemento, / eres / matutino y nocturno, / cereal, / oceánico, / en tus antiguas páginas / cazadores de osos, / fogatas / cerca del Mississippi
oda al mal ciegoOh ciego sin guitarra / y con envidia, / cocido / en / tu / veneno, / desdeñado / como / esos / zapatos / entreabiertos y raídos / que a veces / abren la boca como si quisieran / ladrar, ladrar desde la acequia sucia. / Oh a
oda al marAQUÍen la isla / el mar / y cuánto mar / se sale de sí mismo / a cada rato, / dice que sí, que no, / que no, que no, que no, / dice que si, en azul, / en espuma, en galope, / dice que no, que no. / No puede estarse q
oda al presenteESTE / presente / liso / como una tabla, / fresco, / esta hora, / este día / limpio / como una copa nueva / –del pasado / no hay una / telaraña–, / tocamos / con los dedos / el presente, / cortamos / su medida, / dirigimos / su brot
oda al primer día del añoLo distinguimos / como / si fuera / un caballito / diferente de todos / los caballos. / Adornamos / su frente / con una cinta, / le ponemos / al cuello cascabeles colorados, / y a medianoche / vamos a recibirlo / como si f
oda al secreto amorTú sabes / que adivinan / el misterio: / me ven, / nos ven, / y nada / se ha dicho, / ni tus ojos, / ni tu voz, ni tu pelo, / ni tu amor han hablado, / y lo saben / de pronto, / sin saberlo / lo saben: / me despido y camino /
oda al tiempoDentro de ti tu edad / creciendo, / dentro de mí mi edad / andando. / El tiempo es decidido, / no suena su campana, / se acrecienta, camina, / por dentro de nosotros, / aparece / como un agua profunda / en la mirada /
oda al vinoVINO color de día, / vino color de noche, / vino con pies de púrpura / o sangre de topacio, / vino, / estrellado hijo / de la tierra, / vino, liso / como una espada de oro, / suave / como un desordenado terciopelo, / v
oda con un lamentoOh niña entre las rosas, oh presión de palomas, / oh presidio de peces y rosales, / tu alma es una botella llena de sal sedienta / y una campana llena de uvas es tu piel. / Por desgracia no tengo para dar
oda y germinacionesI / El sabor de tu boca y el color de tu piel, / piel, boca, fruta mía de estos días veloces, / dímelo, fueron sin cesar a tu lado / por años y por viajes y por lunas y soles / y tierra y llanto y lluvia y
oréganoCuando aprendí con lentitud / a hablar / creo que ya aprendí la incoherencia: / no me entendía nadie, ni yo mismo, / y odié aquellas palabras / que me volvían siempre / al mismo pozo, / al pozo de mi ser aún os
padre de chileRecabarren, hijo de Chile, / padre de Chile, padre nuestro, / en tu construcción, en tu línea / fraguada en tierras y tormentos / nace la fuerza de los días / venideros y vencedores. / Tú eres la patria, pamp
para mi corazón basta tu pecho…Para mi corazón basta tu pecho, / para tu libertad bastan mis alas. / Desde mi boca llegará hasta el cielo / lo que estaba dormido sobre tu alma. / Es en ti la ilusión de cada día. / Llegas como el rocío a
para que tú me oigas…Para que tú me oigas / mis palabras / se adelgazan a veces / como las huellas de las gaviotas en las playas. / Collar, cascabel ebrio / para tus manos suaves como las uvas. / Y las miro lejanas mis palabras. /
paz para los crepúsculos que vienenPAZ para los crepúsculos que vienen, / paz para el puente, paz para el vino, / paz para las letras que me buscan / y que en mi sangre suben enredando / el viejo canto con tierra y amores, / paz para la ciud
pequeña américaCUANDO miro la forma / de América en el mapa, / amor, a ti te veo: / las alturas del cobre en tu cabeza, / tus pechos, trigo y nieve, / tu cintura delgada, / veloces ríos que palpitan, dulces / colinas y prader
picaflor (ii)(Sephanoides II) / EL COLIBRí de siete luces, / el picaflor de siete flores, / busca un dedal donde vivir: / son desgraciados sus amores / sin una casa donde ir / lejos del mundo y de las flores. / Es ilegal su
pido silencioAHORA me dejen tranquilo. / Ahora se acostumbren sin mí. / Yo voy a cerrar los ojos / Y sólo quiero cinco cosas, / cinco raices preferidas. / Una es el amor sin fin. / Lo segundo es ver el otoño. / No puedo ser
piedras antárticasALLÍ termina todo / y no termina: / allí comienza todo: / se despiden los ríos en el hielo, / el aire se ha casado con la nieve, / no hay calles ni caballos / y el único edificio / lo construyó la piedra. / Nadie
piedras para maríaLAS piedrecitas puras, / olivas ovaladas / fueron antes / población / de las viñas / del océano, / racimos agrupados, / uvas de los panales / sumergidos: / la ola las desgranaba, / caían en el viento, / rodaban al abis
pobres poetas a quienes la vida y la muerte…(G.M.) / Pobres poetas a quienes la vida y la muerte / persiguieron con la misma tenacidad sombría / y luego son cubiertos por impasible pompa / entregados al rito y al diente funerario. / Ellos -oscuros co
poema 1 de amorCuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos, / te pareces al mundo en tu actitud de entrega. / Mi cuerpo de labriego salvaje te socava / y hace saltar el hijo del fondo de la tierra. / Fui solo como
poema 10 de amorHemos perdido aun este crepúsculo. / Nadie nos vio esta tarde con las manos unidas / mientras la noche azul caía sobre el mundo. / He visto desde mi ventana / la fiesta del poniente en los cerros lejanos.
poema 11 de amorCasi fuera del cielo ancla entre dos montañas / la mitad de la luna. / Girante, errante noche, la cavadora de ojos. / A ver cuántas estrellas trizadas en la charca. / Hace una cruz de luto entre mis cejas
poema 12 de amorPara mi corazón basta tu pecho, / para tu libertad bastan mis alas. / Desde mi boca llegará hasta el cielo / lo que estaba dormido sobre tu alma. / Es en ti la ilusión de cada día. / Llegas como el rocío a
poema 13 de amorHe ido marcando con cruces de fuego / el atlas blanco de tu cuerpo. / Mi boca era una araña que cruzaba escondiéndose. / En ti, detrás de ti, temerosa, sedienta. / Historias que contarte a la orilla del c
poema 14 de amorJuegas todos los días con la luz del universo. / Sutil visitadora, llegas en la flor y en el agua. / Eres más que esta blanca cabecita que aprieto / como un racimo entre mis manos cada día. / A nadie te p
poema 15 de amorMe gustas cuando callas porque estás como ausente, / y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. / Parece que los ojos se te hubieran volado / y parece que un beso te cerrara la boca. / Como todas las cos
poema 16 de amorEn mi cielo al crepúsculo eres como una nube / y tu color y forma son como yo los quiero. / Eres mía, eres mía, mujer de labios dulces, / y viven en tu vida mis infinitos sueños. / La lámpara de mi alma t
poema 17 de amorPensando, enredando sombras en la profunda soledad. / Tú también estás lejos, ah más lejos que nadie. / Pensando, soltando pájaros, desvaneciendo imágenes, / enterrando lámparas. / Campanario de brumas, q
poema 18 de amorAquí te amo. / En los oscuros pinos se desenreda el viento. / Fosforece la luna sobre las aguas errantes. / Andan días iguales persiguiéndose. / Se desciñe la niebla en danzantes figuras. / Una gaviota de p
poema 19 de amorNiña morena y ágil, el sol que hace las frutas, / el que cuaja los trigos, el que tuerce las algas, / hizo tu cuerpo alegre, tus luminosos ojos / y tu boca que tiene la sonrisa del agua. / Un sol negro y
poema 2 de amorEn su llama mortal la luz te envuelve. / Absorta, pálida doliente, así situada / contra las viejas hélices del crepúsculo / que en torno a ti da vueltas. / Muda, mi amiga, / sola en lo solitario de esta hor
poema 20 de amorPuedo escribir los versos más tristes esta noche. / Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada, / y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.» / El viento de la noche gira en el cielo y canta. / Pued
poema 3 de amorAh vastedad de pinos, rumor de olas quebrándose, / lento juego de luces, campana solitaria, / crepúsculo cayendo en tus ojos, muñeca, / caracola terrestre, en ti la tierra canta! / En ti los ríos cantan y
poema 4 de amorEs la mañana llena de tempestad / en el corazón del verano. / Como pañuelos blancos de adiós viajan las nubes, / el viento las sacude con sus viajeras manos. / Innumerable corazón del viento / latiendo sobr
poema 5 de amorPara que tú me oigas / mis palabras / se adelgazan a veces / como las huellas de las gaviotas en las playas. / Collar, cascabel ebrio / para tus manos suaves como las uvas. / Y las miro lejanas mis palabras. /
poema 6 de amorTe recuerdo como eras en el último otoño. / Eras la boina gris y el corazón en calma. / En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo. / Y las hojas caían en el agua de tu alma. / Apegada a mis brazos co
poema 7 de amorInclinado en las tardes tiro mis tristes redes / a tus ojos oceánicos. / Allí se estira y arde en la más alta hoguera / mi soledad que da vueltas los brazos como un náufrago. / Hago rojas señales sobre tu
poema 8 de amorAbeja blanca zumbas -ebria de miel- en mi alma / y te tuerces en lentas espirales de humo. / Soy el desesperado, la palabra sin ecos, / el que lo perdió todo, y el que todo lo tuvo. / Última amarra, cruje
poema 9 de amorEbrio de trementina y largos besos, / estival, el velero de las rosas dirijo, / torcido hacia la muerte del delgado día, / cimentado en el sólido frenesí marino. / Pálido y amarrado a mi agua devorante / cr
por qué el sombrero de la nochePor qué el sombrero de la noche / Vuela con tantos agujeros? / Qué dice la vieja ceniza / Cuando camina junto al fuego? / Por qué lloran tanto las nubes / Y cada vez son más alegres? / Para quién arden los pi
port-saidComentar este pasar de cosas es adquirir un tono. Se rueda sobre el plano inclinado de una tendencia interior y van apareciendo presencias: el sentimental hallazgo, sus aspectos desgarradores de p
preguntaréis…Preguntaréis / Y dónde están las lilas? / Y la metafísica cubierta de amapolas? / Y la lluvia que a menudo golpeaba / sus palabras llenándolas / de agujeros y pájaros? / Os voy a contar todo lo que me pasa. / Y
puedo escribir los versos más tristes esta noche…Puedo escribir los versos más tristes esta noche. / Escribir, por ejemplo: “La noche esta estrellada, / y tiritan, azules, los astros, a lo lejos”. / El viento de la noche gira en el cielo y canta. / Pued
qué tienes, qué tenemos…Qué tienes, qué tenemos, / qué nos pasa? / Ay nuestro amor es una cuerda dura / que nos amarra hiriéndonos / y si queremos / salir de nuestra herida, / separarnos, / nos hace un nuevo nudo y nos condena / a desan
quiero que sepas…Quiero que sepas / una cosa. / Tú sabes cómo es esto: / si miro / la luna de cristal, la rama roja / del lento otoño en mi ventana, / si toco / junto al fuego / la impalpable ceniza / o el arrugado cuerpo de la leñ
rafael, antes de llegar a españa me salió al…Rafael, antes de llegar a España me salió al / camino / tu poesía, rosa literal, racimo biselado, / y ella hasta ahora ha sido no para mí un recuerdo, / sino luz olorosa, emanación de un mundo. / A tu tierr
rapa nuiTEPITO-TE-HENÚA, ombligo del mar grande, / taller del mar, extinguida diadema. / De tu lava escorial subió la frente / del hombre más arriba del Océano, / los ojos agrietados de la piedra / midieron el cicl
recabarren (1921)TU nombre era Recabarren. / Bonachón, corpulento, espacioso, / clara mirada, frente firme, / su ancha compostura cubría, / como la arena numerosa, / los yacimientos de la fuerza. / Mirad en la pampa de Améric
recuerdas cuando…Recuerdas cuando / en invierno llegamos a la isla? / El mar hacia nosotros levantaba / una copa de frío. / En las paredes las enredaderas / susurraban dejando / caer hojas oscuras / a nuestro paso. / Tú eras tamb
resurrecciónYo me disminuyo en cada día que corre y que cae, / como si naciera: es el alba de mi sangre: sacudo la ropa, / se enredan las ramas del roble, corona el rocío con siete / diademas mis recién nacidas ore
resurreccionesSi alguna vez vivo otra vez / será de la misma manera / porque se puede repetir / mi nacimiento equivocado / y salir con otra corteza / cantando la misma tonada. / Y por eso, por si sucede, / si por un destino
ritual de mis piernasLargamente he permanecido mirando mis largas piernas, / con ternura infinita y curiosa, con mi acostumbrada pasión, / como si hubieran sido las piernas de una mujer divina / profundamente sumida en el a
san martín (1810)ANDUVE, San Martín, tanto y de sitio en sitio / que descarté tu traje, tus espuelas, sabía / que alguna vez, andando en los caminos / hechos para volver, en los finales / de cordillera, en la pureza / de la
se unen la tierra y el hombreARAUCANÍA, ramo de robles torrenciales, / oh Patria despiadada, amada oscura, / solitaria en tu reino lluvioso: / eras sólo gargantas minerales, / manos de frío, puños / acostumbrados a cortar peñascos: / era
sed de tiSed de ti me acosa en las noches hambrientas. / Trémula mano roja que hasta su vida se alza. / Ebria de sed, loca sed, sed de selva en sequía. / Sed de metal ardiendo, sed de raíces ávidas…… / Por eso ere
sensación de olorFRAGANCIA / de lilas… / Claros atardeceres de mi lejana infancia / que fluyó como el cauce de unas aguas tranquilas. / Y después un pañuelo temblando en la distancia. / Bajo el cielo de seda la estrella que
sepan lo sepan lo sepanAY la mentira que vivimos / fue el pan nuestro de cada día. / Señores del siglo veintiuno, / es necesario que se sepa / lo que nosotros no supimos, / que se vea el contra y el por, / porque no lo vimos nosotr
serenataEn tu frente descansa el color de las amapolas, / el luto de las viudas halla eco, oh apiadada: / cuando corres detrás de los ferrocarriles, en los campos, / el delgado labrador te da la espalda, / de tus
si tú me olvidasQUIERO que sepas / una cosa. / Tú sabes cómo es esto: / si miro / la luna de cristal, la rama roja / del lento otoño en mi ventana, / si toco / junto al fuego / la impalpable ceniza / o el arrugado cuerpo de la leñ
si tu pie se desvía de nuevo…Si tu pie se desvía de nuevo, / será cortado. / Si tu mano te lleva / a otro camino / se caerá podrida. / Si me apartas tu vida / morirás / aunque vivas. / Seguirás muerta o sombra, / andando sin mí por la tierra.
siempreAunque los pasos toquen mil años este sitio, / no borrarán la sangre de los que aquí cayeron. / Y no se extinguirá la hora en que caísteis, / aunque miles de voces crucen este silencio. / La lluvia empapa
siento tu ternura allegarse a mi tierraSiento tu ternura allegarse a mi tierra, / mirada de mis ojos, huir, / la veo interrumpirse para seguirme hasta la hora / de mi silencio absorto y de mi afán de ti. / Hela aquí tu ternura de ojos dulces q
significa sombrasQUÉ esperanza considerar, qué presagio puro, / qué definitivo beso enterrar en el corazón, / someter en los orígenes del desamparo y la inteligencia, / suave y seguro sobre las aguas eternamente turbada
silencioYo que crecí dentro de un árbol / tendría mucho que decir, / pero aprendí tanto silencio / que tengo mucho que callar / y eso se conoce creciendo / sin otro goce que crecer, / sin más pasión que la substancia
sin embargo me muevoDe cuando en cuando soy feliz!, / opiné delante de un sabio / que me examinó sin pasión / y me demostró mis errores. / Tal vez no había salvación / para mis dientes averiados, / uno por uno se extraviaron / los
smoking roomLos mendigos ciegos anuncian su presencia a campanillazos. Los encantadores de serpientes arrullan sus cobras sonando su música triste, farmacéutica. Es un inmenso espectáculo de multitud, cambian
sobre mi mala educaciónCuál es cuál, cuál es el cómo? / Quién sabe cómo conducirse? / Qué naturales son los peces! / Nunca parecen inoportunos. / Están en el mar invitados / y se visten correctamente / sin una escama de menos, / cond
sobre una poesía sin purezaEs muy conveniente, en ciertas horas del día o de la noche, observar profundamente los objetos en descanso: Las ruedas que han recorrido largas, polvorientas distancias, soportando grandes cargas
sólo la muerteHay cementerios solos, / tumbas llenas de huesos sin sonido, / el corazón pasando un túnel / oscuro, oscuro, oscuro, / como un naufragio hacia adentro nos morimos, / como ahogarnos en el corazón, / como irnos
sonata con doloresCada vez resurrecto / entrando en agonía y alegría, / muriendo de una vez / y no muriendo, / así es, es así y es otra vez así. / El golpe que te dieron / lo repartiste alrededor de tu alma, / lo dejaste caer de
sonata y destruccionesDespués de mucho, después de vagas leguas, / confuso de dominios, incierto de territorios, / acompañado de pobres esperanzas / y compañías infieles y desconfiados sueños, / amo lo tenaz que aún sobrevive
soneto 75 de amorÉsta es la casa, el mar y la bandera. / Errábamos por otros largos muros. / No hallábamos la puerta ni el sonido / desde la ausencia, como desde muertos. / Y al fin la casa abre su silencio, / entramos a pi
soneto 94 de amorSi muero sobrevíveme con tanta fuerza pura / que despiertes la furia del pálido y del frío, / de sur a sur levanta tus ojos indelebles, / de sol a sol que suene tu boca de guitarra. / No quiero que vacile
soneto c de amorEn medio de la tierra apartaré / las esmeraldas para divisarte / y tú estarás copiando las espigas / con una pluma de agua mensajera. / Qué mundo! Qué profundo perejil! / Qué nave navegando en la dulzura! / Y
soneto i de amorMatilde, nombre de planta o piedra o vino, / de lo que nace de la tierra y dura, / palabra en cuyo crecimiento amanece, / en cuyo estío estalla la luz de los limones. / En ese nombre corren navíos de made
soneto ii de amorAmor, cuántos caminos hasta llegar a un beso, / qué soledad errante hasta tu compañía! / Siguen los trenes solos rodando con la lluvia. / En Taltal no amanece aún la primavera. / Pero tú y yo, amor mío, e
soneto iii de amorÁspero amor, violeta coronada de espinas, / matorral entre tantas pasiones erizado, / lanza de los dolores, corola de la cólera, / por qué caminos y cómo te dirigiste a mi alma? / Por qué precipitaste tu
soneto iv de amorRecordarás aquella quebrada caprichosa / a donde los aromas palpitantes treparon, / de cuando en cuando un pájaro vestido / con agua y lentitud: traje de invierno. / Recordarás los dones de la tierra: / ira
soneto ix de amorAl golpe de la ola contra la piedra indócil / la claridad estalla y establece su rosa / y el círculo del mar se reduce a un racimo, / a una sola gota de sal azul que cae. / Oh radiante magnolia desatada e
soneto l de amorCotapos dice que tu risa cae / como un halcón desde una brusca torre / y, es verdad, atraviesas el follaje del mundo / con un solo relámpago de tu estirpe celeste / que cae, y corta, y saltan las lenguas
soneto li de amorTu risa pertenece a un árbol entreabierto / por un rayo, por un relámpago plateado / que desde el cielo cae quebrándose en la copa, / partiendo en dos el árbol con una sola espada. / Sólo en las tierras a
soneto lii de amorCantas y a sol y a cielo con tu canto / tu voz desgrana el cereal del día, / hablan los pinos con su lengua verde: / trinan todas las aves del invierno. / El mar llena sus sótanos de pasos, / de campanas, c
soneto liii de amorAquí está el pan, el vino, la mesa, la morada: / el menester del hombre, la mujer y la vida: / a este sitio corría la paz vertiginosa, / por esta luz ardió la común quemadura. / Honor a tus dos manos que
soneto liv de amorEspléndida razón, demonio claro / del racimo absoluto, del recto mediodía, / aquí estamos al fin, sin soledad y solos, / lejos del desvarío de la ciudad salvaje. / Cuando la línea pura rodea su paloma / y e
soneto lix de amorPobres poetas a quienes la vida y la muerte / persiguieron con la misma tenacidad sombría / y luego son cubiertos por impasible pompa / entregados al rito y al diente funerario. / Ellos ?oscuros como pied
soneto lv de amorEspinas, vidrios rotos, enfermedades, llanto / asedian día y noche la miel de los felices / y no sirve la torre, ni el viaje, ni los muros: / la desdicha atraviesa la paz de los dormidos, / el dolor sube
soneto lvi de amorAcostúmbrate a ver detrás de mí la sombra / y que tus manos salgan del rencor, transparentes, / como si en la mañana del mar fueran creadas: / la sal te dio, amor mío, proporción cristalina. / La envidia
soneto lvii de amorMienten los que dijeron que yo perdí la luna, / los que profetizaron mi porvenir de arena, / aseveraron tantas cosas con lenguas frías: / quisieron prohibir la flor del universo. / «Ya no cantará más el á
soneto lviii de amorEntre los espadones de fierro literario / paso yo como un marinero remoto / que no conoce las esquinas y que canta / porque sí, porque cómo si no fuera por eso. / De los atormentados archipiélagos traje / m
soneto lx de amorA ti te hiere aquel que quiso hacerme daño, / y el golpe del veneno contra mí dirigido / como por una red pasa entre mis trabajos / y en ti deja una mancha de óxido y desvelo. / No quiero ver, amor, en la
soneto lxi de amorTrajo el amor su cola de dolores, / su largo rayo estático de espinas / y cerramos los ojos porque nada, / porque ninguna herida nos separe. / No es culpa de tus ojos este llanto: / tus manos no clavaron es
soneto lxii de amorAy de mí, ay de nosotros, bienamada, / sólo quisimos sólo amor, amarnos, / y entre tantos dolores se dispuso / sólo nosotros dos ser malheridos. / Quisimos el tú y yo para nosotros, / el tú del beso, el yo
soneto lxiii de amorNo sólo por las tierras desiertas donde la piedra salina / es como la única rosa, la flor por el mar enterrada, / anduve, sino por la orilla de ríos que cortan la nieve. / Las amargas alturas de las cor
soneto lxiv de amorDe tanto amor mi vida se tiñó de violeta / y fui de rumbo en rumbo como las aves ciegas / hasta llegar a tu ventana, amiga mía: / tú sentiste un rumor de corazón quebrado / y allí de la tinieblas me levan
soneto lxix de amorTal vez no ser es ser sin que tú seas, / sin que vayas cortando el mediodía / como una flor azul, sin que camines / más tarde por la niebla y los ladrillos, / sin esa luz que llevas en la mano / que tal vez
soneto lxv de amorMatilde, dónde estás? Noté, hacia abajo, / entre corbata y corazón, arriba, / cierta melancolía intercostal: / era que tú de pronto eras ausente. / Me hizo falta la luz de tu energía / y miré devorando la e
soneto lxvi de amorNo te quiero sino porque te quiero / y de quererte a no quererte llego / y de esperarte cuando no te espero / pasa mi corazón del frío al fuego. / Te quiero sólo porque a ti te quiero, / te odio sin fin, y
soneto lxvii de amorLa gran lluvia del sur cae sobre Isla Negra / como una sola gota transparente y pesada, / el mar abre sus hojas frías y la recibe, / la tierra aprende el húmedo destino de una copa. / Alma mía, dame en tu
soneto lxviii de amorLa niña de madera no llegó caminando: / allí de pronto estuvo sentada en los ladrillos, / viejas flores del mar cubrían su cabeza, / su mirada tenía tristeza de raíces. / Allí quedó mirando nuestras vidas
soneto lxx de amorTal vez herido voy sin ir sangriento / por uno de los rayos de tu vida / y a media selva me detiene el agua: / la lluvia que se cae con su cielo. / Entonces toco el corazón llovido: / allí sé que tus ojos p
soneto lxxi de amorDe pena en pena cruza sus islas el amor / y establece raíces que luego riega el llanto, / y nadie puede, nadie puede evadir los pasos / del corazón que corre callado y carnicero. / Así tú y yo buscamos un
soneto lxxii de amorAmor mío, el invierno regresa a sus cuarteles, / establece la tierra sus dones amarillos / y pasamos la mano sobre un país remoto, / sobre la cabellera de la geografía. / Irnos! Hoy! Adelante, ruedas, nav
soneto lxxiii de amorRecordarás tal vez aquel hombre afilado / que de la oscuridad salió como un cuchillo / y antes de que supiéramos, sabía: / vio el humo y decidió que venía del fuego. / La pálida mujer de cabellera negra / s
soneto lxxiv de amorEl camino mojado por el agua de Agosto / brilla como si fuera cortado en plena luna, / en plena claridad de la manzana, / en mitad de la fruta del otoño. / Neblina, espacio o cielo, la vaga red del día / cr
soneto lxxix de amorDe noche, amada, amarra tu corazón al mío / y que ellos en el sueño derroten las tinieblas / como un doble tambor combatiendo en el bosque / contra el espeso muro de las hojas mojadas. / Nocturna travesía
soneto lxxvi de amorDiego Rivera con la paciencia del oso / buscaba la esmeralda del bosque en la pintura / o el bermellón, la flor súbita de la sangre / recogía la luz del mundo en tu retrato. / Pintaba el imperioso traje d
soneto lxxvii de amorHoy es hoy con el peso de todo el tiempo ido, / con las alas de todo lo que será mañana, / hoy es el Sur del mar, la vieja edad del agua / y la composición de un nuevo día. / A tu boca elevada a la luz o
soneto lxxviii de amorNo tengo nunca más, no tengo siempre. En la arena / la victoria dejó sus pies perdidos. / Soy un pobre hombre dispuesto a amar a sus semejantes. / No sé quién eres. Te amo. No doy, no vendo espinas. / Alg
soneto lxxx de amorDe viajes y dolores yo regresé, amor mío, / a tu voz, a tu mano volando en la guitarra, / al fuego que interrumpe con besos el otoño, / a la circulación de la noche en el cielo. / Para todos los hombres p
soneto lxxxi de amorYa eres mía. Reposa con tu sueño en mi sueño. / Amor, dolor, trabajos, deben dormir ahora. / Gira la noche sobre sus invisibles ruedas / y junto a mí eres pura como el ámbar dormido. / Ninguna más, amor,
soneto lxxxii de amorAmor mío, al cerrar esta puerta nocturna / te pido, amor, un viaje por oscuro recinto: / cierra tus sueños, entra con tu cielo en mis ojos, / extiéndete en mi sangre como en un ancho río. / Adiós, adiós,
soneto lxxxiii de amorEs bueno, amor, sentirte cerca de mí en la noche, / invisible en tu sueño, seriamente nocturna, / mientras yo desenredo mis preocupaciones / como si fueran redes confundidas. / Ausente, por los sueños tu
soneto lxxxiv de amorUna vez más, amor, la red del día extingue / trabajos, ruedas, fuegos, estertores, adioses, / y a la noche entregamos el trigo vacilante / que el mediodía obtuvo de la luz y la tierra. / Sólo la luna en m
soneto lxxxix de amorCuando yo muera quiero tus manos en mis ojos: / quiero la luz y el trigo de tus manos amadas / pasar una vez más sobre mí su frescura: / sentir la suavidad que cambió mi destino. / Quiero que vivas mientr
soneto lxxxv de amorDel mar hacia las calles corre la vaga niebla / como el vapor de un buey enterrado en el frío, / y largas lenguas de agua se acumulan cubriendo / el mes que a nuestras vidas prometió ser celeste. / Adelan
soneto lxxxvi de amorOh Cruz del Sur, oh trébol de fósforo fragante, / con cuatro besos hoy penetró tu hermosura / y atravesó la sombra y mi sombrero: / la luna iba redonda por el frío. / Entonces con mi amor, con mi amada, o
soneto lxxxvii de amorLas tres aves del mar, tres rayos, tres tijeras / cruzaron por el cielo frío hacia Antofagasta, / por eso quedó el aire tembloroso, / todo tembló como bandera herida. / Soledad, dame el signo de tu incesa
soneto lxxxviii de amorEl mes de Marzo vuelve con su luz escondida / y se deslizan peces inmensos por el cielo, / vago vapor terrestre progresa sigiloso, / una por una caen al silencio las cosas. / Por suerte en esta crisis de
soneto v de amorNo te toque la noche ni el aire ni la aurora, / sólo la tierra, la virtud de los racimos, / las manzanas que crecen oyendo el agua pura, / el barro y las resinas de tu país fragante. / Desde Quinchamalí d
soneto vi de amorEn los bosques, perdido, corté una rama oscura / y a los labios, sediento, levanté su susurro: / era tal vez la voz de la lluvia llorando, / una campana rota o un corazón cortado. / Algo que desde tan lej
soneto vii de amor«Vendrás conmigo» ?dije? sin que nadie supiera / dónde y cómo latía mi estado doloroso, / y para mí no había clavel ni barcarola, / nada sino una herida por el amor abierta. / Repetí: ven conmigo, como si
soneto viii de amorSi no fuera porque tus ojos tienen color de luna, / de día con arcilla, con trabajo, con fuego, / y aprisionada tienes la agilidad del aire, / si no fuera porque eres una semana de ámbar, / si no fuera po
soneto x de amorSuave es la bella como si música y madera, / ágata, telas, trigo, duraznos transparentes, / hubieran erigido la fugitiva estatua. / Hacia la ola dirige su contraria frescura. / El mar moja bruñidos pies c
soneto xc de amorPensé morir, sentí de cerca el frío, / y de cuanto viví sólo a ti te dejaba: / tu boca eran mi día y mi noche terrestres / y tu piel la república fundada por mis besos. / En ese instante se terminaron los
soneto xci de amorLa edad nos cubre como la llovizna, / interminable y árido es el tiempo, / una pluma de sal toca tu rostro, / una gotera carcomió mi traje: / el tiempo no distingue entre mis manos / o un vuelo de naranjas
soneto xcii de amorAmor mío, si muero y tú no mueres, / no demos al dolor más territorio: / amor mío, si mueres y no muero, / no hay extensión como la que vivimos. / Polvo en el trigo, arena en las arenas / el tiempo, el agua
soneto xciii de amorSi alguna vez tu pecho se detiene, / si algo deja de andar ardiendo por tus venas, / si tu voz en tu boca se va sin ser palabra, / si tus manos se olvidan de volar y se duermen, / Matilde, amor, deja tus
soneto xcix de amorOtros días vendrán, será entendido / el silencio de plantas y planetas / y cuántas cosas puras pasarán! / Tendrán olor a luna los violines! / El pan será tal vez como tú eres: / tendrá tu voz, tu condición
soneto xcv de amorQuiénes se amaron como nosotros? Busquemos / las antiguas cenizas del corazón quemado / y allí que caigan uno por uno nuestros besos / hasta que resucite la flor deshabitada. / Amemos el amor que consumió
soneto xcvi de amorPienso, esta época en que tú me amaste / se irá por otra azul sustituida, / será otra piel sobre los mismos huesos, / otros ojos verán la primavera. / Nadie de los que ataron esta hora, / de los que convers
soneto xcvii de amorHay que volar en este tiempo, a dónde? / Sin alas, sin avión, volar sin duda: / ya los pasos pasaron sin remedio, / Vno elevaron los pies del pasajero. / Hay que volar a cada instante como / las águilas, la
soneto xcviii de amorY esta palabra, este papel escrito / por las mil manos de una sola mano, / no queda en ti, no sirve para sueños, / cae a la tierra: allí se continúa. / No importa que la luz o la alabanza / se derramen y sa
soneto xi de amorTengo hambre de tu boca, de tu voz, de tu pelo / y por las calles voy sin nutrirme, callado, / no me sostiene el pan, el alba me desquicia, / busco el sonido líquido de tus pies en el día. / Estoy hambrie
soneto xii de amorPlena mujer, manzana carnal, luna caliente, / espeso aroma de algas, lodo y luz machacados, / qué oscura claridad se abre entre tus columnas? / Qué antigua noche el hombre toca con sus sentidos? / Ay, ama
soneto xiii de amorLa luz que de tus pies sube a tu cabellera, / la turgencia que envuelve tu forma delicada, / no es de nácar marino, nunca de plata fría: / eres de pan, de pan amado por el fuego. / La harina levantó su gr
soneto xiv de amorMe falta tiempo para celebrar tus cabellos. / Uno por uno debo contarlos y alabarlos: / otros amantes quieren vivir con ciertos ojos, / yo sólo quiero ser tu peluquero. / En Italia te bautizaron Medusa / po
soneto xix de amorMientras la magna espuma de Isla Negra, / la sal azul, el sol en las olas te mojan, / yo miro los trabajos de la avispa, / empeñada en la miel de su universo. / Va y viene equilibrando su recto y rubio vu
soneto xl de amorEra verde el silencio, mojada era la luz, / temblaba el mes de Junio como una mariposa / y en el austral dominio, desde el mar y las piedras, / Matilde, atravesaste el mediodía. / Ibas cargada de flores f
soneto xli de amorDesdichas del mes de Enero cuando el indiferente / mediodía establece su ecuación en el cielo, / un oro duro como el vino de una copa colmada / llena la tierra hasta sus límites azules. / Desdichas de est
soneto xlii de amorRadiantes días balanceados por el agua marina, / concentrados como el interior de una piedra amarilla / cuyo esplendor de miel no derribó el desorden: / preservó su pureza de rectángulo. / Crepita, sí, la
soneto xliii de amorUn signo tuyo busco en todas las otras, / en el brusco, ondulante río de las mujeres, / trenzas, ojos apenas sumergidos, / pies claros que resbalan navegando en la espuma. / De pronto me parece que diviso
soneto xliv de amorSabrás que no te amo y que te amo / puesto que de dos modos es la vida, / la palabra es un ala del silencio, / el fuego tiene una mitad de frío. / Yo te amo para comenzar a amarte, / para recomenzar el infi
soneto xlix de amorEs hoy: todo el ayer se fue cayendo / entre dedos de luz y ojos de sueño, / mañana llegará con pasos verdes: / nadie detiene el río de la aurora. / Nadie detiene el río de tus manos, / los ojos de tu sueño,
soneto xlv de amorNo estés lejos de mí un solo día, porque cómo, / porque, no sé decirlo, es largo el día, / y te estaré esperando como en las estaciones / cuando en alguna parte se durmieron los trenes. / No te vayas por
soneto xlvi de amorDe las estrellas que admiré, mojadas / por ríos y rocíos diferentes, / yo no escogí sino la que yo amaba / y desde entonces duermo con la noche. / De la ola, una ola y otra ola, / verde mar, verde frío, ram
soneto xlvii de amorDetrás de mí en la rama quiero verte. / Poco a poco te convertiste en fruto. / No te costó subir de las raíces / cantando con tu sílaba de savia. / Y aquí estarás primero en flor fragante, / en la estatua d
soneto xlviii de amorDos amantes dichosos hacen un solo pan, / una sola gota de luna en la hierba, / dejan andando dos sombras que se reúnen, / dejan un solo sol vacío en una cama. / De todas las verdades escogieron el día: / n
soneto xv de amorDesde hace mucho tiempo la tierra te conoce: / eres compacta como el pan o la madera, / eres cuerpo, racimo de segura sustancia, / tienes peso de acacia, de legumbre dorada. / Sé que existes no sólo porqu
soneto xvi de amorAmo el trozo de tierra que tú eres, / porque de las praderas planetarias / otra estrella no tengo. Tú repites / la multiplicación del universo. / Tus anchos ojos son la luz que tengo / de las constelaciones
soneto xvii de amorNo te amo como si fueras rosa de sal, topacio / o flecha de claveles que propagan el fuego: / te amo como se aman ciertas cosas oscuras, / secretamente, entre la sombra y el alma. / Te amo como la planta
soneto xviii de amorPor las montañas vas como viene la brisa / o la corriente brusca que baja de la nieve / o bien tu cabellera palpitante confirma / los altos ornamentos del sol en la espesura. / Toda la luz del Cáucaso cae
soneto xx de amorMi fea, eres una castaña despeinada, / mi bella, eres hermosa como el viento, / mi fea, de tu boca se pueden hacer dos, / mi bella, son tus besos frescos como sandías. / Mi fea, dónde están escondidos tus
soneto xxi de amorOh que todo el amor propague en mí su boca, / que no sufra un momento más sin primavera, / yo no vendí sino mis manos al dolor, / ahora, bienamada, déjame con tus besos. / Cubre la luz del mes abierto con
soneto xxii de amorCuántas veces, amor, te amé sin verte y tal vez sin recuerdo, / sin reconocer tu mirada, sin mirarte, centaura, / en regiones contrarias, en un mediodía quemante: / eras sólo el aroma de los cereales qu
soneto xxiii de amorFue luz el fuego y pan la luna rencorosa, / el jazmín duplicó su estrellado secreto, / y del terrible amor las suaves manos puras / dieron paz a mis ojos y sol a mis sentidos. / Oh amor, cómo de pronto, d
soneto xxiv de amorAmor, amor, las nubes a la torre del cielo / subieron como triunfantes lavanderas, / y todo ardió en azul, todo fue estrella: / el mar, la nave, el día se desterraron juntos. / Ven a ver los cerezos del a
soneto xxix de amorVienes de la pobreza de las casas del Sur, / de las regiones duras con frío y terremoto / que cuando hasta sus dioses rodaron a la muerte / nos dieron la lección de la vida en la greda. / Eres un caballit
soneto xxv de amorAntes de amarte, amor, nada era mío: / vacilé por las calles y las cosas: / nada contaba ni tenía nombre: / el mundo era del aire que esperaba. / Yo conocí salones cenicientos, / túneles habitados por la lu
soneto xxvi de amorNi el color de las dunas terribles en Iquique, / ni el estuario del Río Dulce de Guatemala, / cambiaron tu perfil conquistado en el trigo, / tu estilo de uva grande, tu boca de guitarra. / Oh corazón, oh
soneto xxvii de amorDesnuda eres tan simple como una de tus manos, / lisa, terrestre, mínima, redonda, transparente, / tienes líneas de luna, caminos de manzana, / desnuda eres delgada como el trigo desnudo. / Desnuda eres a
soneto xxviii de amorAmor, de grano a grano, de planeta a planeta, / la red del viento con sus países sombríos, / la guerra con sus zapatos de sangre, / o bien el día y la noche de la espiga. / Por donde fuimos, islas o puent
soneto xxx de amorTienes del archipiélago las hebras del alerce, / la carne trabajada por los siglos del tiempo, / venas que conocieron el mar de las maderas, / sangre verde caída de cielo a la memoria. / Nadie recogerá mi
soneto xxxi de amorCon laureles del Sur y orégano de Lota / te corono, pequeña monarca de mis huesos, / y no puede faltarte esa corona / que elabora la tierra con bálsamo y follaje. / Eres, como el que te ama, de las provin
soneto xxxii de amorLa casa en la mañana con la verdad revuelta / de sábanas y plumas, el origen del día / sin dirección, errante como una pobre barca, / entre los horizontes del orden y del sueño. / Las cosas quieren arrast
soneto xxxiii de amorAmor, ahora nos vamos a la casa / donde la enredadera sube por las escalas: / antes que llegues tú llegó a tu dormitorio / el verano desnudo con pies de madreselva. / Nuestros besos errantes recorrieron e
soneto xxxiv de amorEres hija del mar y prima del orégano, / nadadora, tu cuerpo es de agua pura, / cocinera, tu sangre es tierra viva / y tus costumbres son floridas y terrestres. / Al agua van tus ojos y levantan las olas,
soneto xxxix de amorPero olvidé que tus manos satisfacían / las raíces, regando rosas enmarañadas, / hasta que florecieron tus huellas digitales / en la plenaria paz de la naturaleza. / El azadón y el agua como animales tuyo
soneto xxxv de amorTu mano fue volando de mis ojos al día. / Entró la luz como un rosal abierto. / Arena y cielo palpitaban como una / culminante colmena cortada en las turquesas. / Tu mano tocó sílabas que tintineaban, cop
soneto xxxvi de amorCorazón mío, reina del apio y de la artesa: / pequeña leoparda del hilo y la cebolla: / me gusta ver brillar tu imperio diminuto, / las armas de la cera, del vino, del aceite, / del ajo, de la tierra por
soneto xxxvii de amorOh amor, oh rayo loco y amenaza purpúrea, / me visitas y subes por tu fresca escalera / el castillo que el tiempo coronó de neblinas, / las pálidas paredes del corazón cerrado. / Nadie sabrá que sólo fue
soneto xxxviii de amorTu casa suena como un tren a mediodía, / zumban las avispas, cantan las cacerolas, / la cascada enumera los hechos del rocío, / tu risa desarrolla su trino de palmera. / La luz azul del muro conversa con
soy el tigre…Soy el tigre. / Te acecho entre las hojas / anchas como lingotes / de mineral mojado. / El río blanco crece / bajo la niebla. Llegas. / Desnuda te sumerges. / Espero. / Entonces en un salto / de fuego, sangre, dien
sube a nacer conmigo, hermanoSube a nacer conmigo, hermano. / Dame la mano desde la profunda / zona de tu dolor diseminado. / No volverás del fondo de las rocas. / No volverás del tiempo subterráneo. / No volverá tu voz endurecida. / No
sucede que me canso de ser hombre…Sucede que me canso de ser hombre. / Sucede que entro en las sastrerías y en los cines / marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro / navegando en un agua de origen y ceniza. / El olor de las peluqu
surgen los hombresALLÍ germinaban los toquis. / De aquellas negras humedades, / de aquella lluvia fermentada / en la copa de los volcanes / salieron los pechos augustos, / las claras flechas vegetales, / los dientes de piedra
tango del viudoOh maligna, ya habrás hallado la carta, ya habrás llorado de furia, / y habrás insultado el recuerdo de mi madre / llamándola perra podrida y madre de perros, / ya habrás bebido sola, solitaria, el té d
te recuerdo como eras en el último otoño…Te recuerdo como eras en el último otoño. / Eras la boina gris y el corazón en calma. / En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo / Y las hojas caían en el agua de tu alma. / Apegada a mis brazos com
tempestad con silencioTRUENA sobre los pinos. / La nube espesa desgranó sus uvas, / cayó el agua de todo el cielo vago, / el viento dispersó su transparencia, / se llenaron los árboles de anillos, / de collares de lágrimas erran
tenéis que oírmeYO fui cantando errante, / entre las uvas / de Europa / y bajo el viento, / bajo el viento en el Asia. / Lo mejor de las vidas / y la vida, / la dulzura terrestre, / la paz pura, / fui recogiendo, errante, / recogien
tengo miedoTengo miedo. La tarde es gris y la tristeza / del cielo se abre como una boca de muerto. / Tiene mi corazón un llanto de princesa / olvidada en el fondo de un palacio desierto. / Tengo miedo -Y me siento
testamento (i)DEJO a los sindicatos / del cobre, del carbón y del salitre / mi casa junto al mar de Isla Negra. / Quiero que allí reposen los maltratados hijos / de mi patria, saqueada por hachas y traidores, / desbarata
testamento (ii)DEJO mis viejos libros, recogidos / en rincones del mundo, venerados / en su tipografía majestuosa, / a los nuevos poetas de América, / a los que un día / hilarán en el ronco telar interrumpido / las signific
testamento de otoñoEl poeta entra a contar su condición y predilecciones / Entre morir y no morir / me decidí por la guitarra / y en esta intensa profesión / mi corazón no tiene tregua, / porque donde menos me esperan / yo lleg
tienes del archipiélago las hebras del alerce…Tienes del archipiélago las hebras del alerce, / la carne trabajada por los siglos del tiempo, / venas que conocieron el mar de las maderas, / sangre verde caída del cielo a la memoria. / Nadie recogerá m
tiraníaOh dama sin corazón, hija del cielo, / auxíliame en esta solitaria hora / con tu directa indiferencia de arma / y tu frío sentido del olvido. / Un tiempo total como un océano, / una herida confusa como un n
todo tu cuerpo tiene…Todo tu cuerpo tiene / copa o dulzura destinada a mí. / Cuando subo la mano / encuentro en cada sitio una paloma / que me buscaba, como si te hubieran, amor, hecho de arcilla / para mis propias manos de alf
trabajo fríoDíme, del tiempo, resonando / en tu esfera parcial y dulce, / no oyes acaso el sordo gemido? / No sientes de lenta manera, / en trabajo trémulo y ávido, / la insistente noche que vuelve? / Secas sales y sangr
transiberianoATRAVIESO el otoño siberiano: / cada abedul un candelabro de oro. / De pronto un árbol negro, un árbol rojo, / muestra una herida o una llamarada. / La estepa, el rostro / de áspera inmensidad, anchura verd
tristeza, escarabajo…Tristeza, escarabajo / de siete patas rotas, / huevo de telaraña, / rata descalabrada, / esqueleto de perra: / Aquí no entras. / No pasas. / Ándate. / Vuelve / al Sur con tu paraguas, / vuelve / al Norte con tus diente
tu risaQuítame el pan si quieres, / quítame el aire, pero / no me quites tu risa. / No me quites la rosa, / la lanza que desgranas, / el agua que de pronto / estalla en tu alegría, / la repentina ola / de planta que te
tú veníasNo me has hecho sufrir / sino esperar. / Aquellas horas / enmarañadas, / llenas / de serpientes, / cuando / se me caía el alma y me ahogaba, / tú venías andando, / tú venías desnuda y arañada, / tú llegabas hambrient
un amorPor ti junto a los jardines recién florecidos me duelen los perfumes de primavera. / He olvidado tu rostro, no recuerdo tus manos, cómo besaban tus labios? / Por ti amo las blancas estatuas dormidas e
un canto para bolívarPADRE nuestro que estás en la tierra, en el agua, en el aire / de toda nuestra extensa latitud silenciosa, / todo lleva tu nombre, padre, en nuestra morada: / tu apellido la caña levanta a la dulzura, / e
un día sobresaleDe lo sonoro salen números, / números moribundos y cifras con estiércol, / rayos humedecidos y relámpagos sucios. / De lo sonoro, creciendo, cuando / la noche sale sola, como reciente viuda, / como paloma o
unidadHAY algo denso, unido, sentado en el fondo, / repitiendo su número, su señal idéntica. / Cómo se nota que las piedras han tocado el tiempo, / en su fina materia hay olor a edad, / y el agua que trae el ma
valdiviaPERO volvieron. / (Pedro se llamaba.) / Valdivia, el capitán intruso, / cortó mi tierra con la espada / entre ladrones: «Esto es tuyo, / esto es tuyo, Valdés, Montero, / esto es tuyo, Inés, este sitio / es el c
valsYo toco el odio como pecho diurno, / yo sin cesar, de ropa en ropa vengo / durmiendo lejos. / No soy, no sirvo, no conozco a nadie, / no tengo armas de mar ni de madera, / no vivo en esta casa. / De noche y a
vegetacionesA LAS tierras sin nombres y sin números / bajaba el viento desde otros dominios, / traía la lluvia hilos celestes, / y el dios de los altares impregnados / devolvía las flores y las vidas. / En la fertilida
veinte poemas de amor y una canción desesperada – 1Poema 1 / Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos, / te pareces al mundo en tu actitud de entrega. / Mi cuerpo de labriego salvaje te socava / y hace saltar el hijo del fondo de la tierra. / Fui so
veinte poemas de amor y una canción desesperada – 12Poema 12 / Para mi corazón basta tu pecho, / para tu libertad bastan mis alas. / Desde mi boca llegará hasta el cielo / lo que estaba dormido sobre tu alma. / Es en ti la ilusión de cada día. / Llegas como el
veinte poemas de amor y una canción desesperada – 18Poema 18 / Aquí te amo. / En los oscuros pinos se desenreda el viento. / Fosforece la luna sobre las aguas errantes. / Andan días iguales persiguiéndose. / Se descine la niebla en danzantes figuras. / Una gav
veinte poemas de amor y una canción desesperada – 2Poema 2 / En su llama mortal la luz te envuelve. / Absorta, pálida doliente, así situada / contra las viejas hélices del crepúsculo / que en torno a ti da vueltas. / Muda, mi amiga, / sola en lo solitario de
veinte poemas de amor y una canción desesperada – 3Poema 3 / Ah vastedad de pinos, rumor de olas quebrándose, / lento juego de luces, campana solitaria, / crepúsculo cayendo en tus ojos, muñeca, / caracola terrestre, en ti la tierra canta! / En ti los ríos
veinte poemas de amor y una canción desesperada – 4Poema 4 / Es la mañana llena de tempestad / en el corazón del verano. / Como pañuelos blancos de adiós viajan las nubes, / el viento las sacude con sus viajeras manos. / Innumerable corazón del viento / latie
veinte poemas de amor y una canción desesperada – 5Poema 5 / Para que tú me oigas / mis palabras / se adelgazan a veces / como las huellas de las gaviotas en las playas. / Collar, cascabel ebrio / para tus manos suaves como las uvas. / Y las miro lejanas mis pa
veinte poemas de amor y una canción desesperada – 6Poema 6 / Te recuerdo como eras en el último otoño. / Eras la boina gris y el corazón en calma. / En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo / Y las hojas caían en el agua de tu alma. / Apegada a mis br
veinte poemas de amor y una canción desesperada – 7Poema 7 / Inclinado en las tardes tiro mis tristes redes / a tus ojos oceánicos. / Allí se estira y arde en la más alta hoguera / mi soledad que da vueltas los brazos como un / náufrago. / Hago rojas señales
veinte poemas de amor y una canción desesperada – 8Poema 8 / Abeja blanca zumbas –ebria de miel en mi alma / y te tuerces en lentas espirales de humo. / Soy el desesperado, la palabra sin ecos, / el que lo perdió todo, y el que todo lo tuvo. / Última amarra
veinte poemas de amor y una canción desesperada – 9Poema 9 / Ebrio de trementina y largos besos, / estival, el velero de las rosas dirijo, / torcido hacia la muerte del delgado día, / cimentado en el solido frenesí marino. / Pálido y amarrado a mi agua devo
ventana de los cerrosVENTANA de los cerros! Valparaíso, estaño frío, / roto en un grito y otro de piedras populares! / Mira conmigo desde mi escondite / el puerto gris tachonado de barcas, / agua lunar apenas movediza, / inmóvi
vienen por las islasLOS carniceros desolaron las islas. / Guanahaní fue la primera / en esta historia de martirios. / Los hijos de la arcilla vieron rota / su sonrisa, golpeada / su frágil estatura de venados, / y aun en la muer
vientos de la nocheComo una bambalina la luna en la altura se debe cimbrar… Vientos de la noche, tenebrosos vientos! Que rugen y rajan las olas del ciclo, que pisan con pies de rocío los techos. Tendido, durmiendo,
vuelve el otoñoUn enlutado día cae de las campanas / como una temblorosa tela de vaga viuda, / es un color, un sueño / de cerezas hundidas en la tierra, / es una cola de humo que llega sin descanso / a cambiar el color de
walking aroundSucede que me canso de ser hombre. / Sucede que entro en las sastrerías y en los cines / marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro / navegando en un agua de origen y ceniza. / El olor de las peluqu
y cuánto viveCuánto vive el hombre, por fin? / Vive mil días o uno solo? / Una semana o varios siglos? / Por cuánto tiempo muere el hombre? / Qué quiere decir «Para siempre»? / Preocupado por este asunto / me dediqué a ac
y luego fue la sangre y la ceniza…Y luego fue la sangre y la ceniza. / Después quedaron las palmeras solas. / Cuba, mi amor, te amarraron al potro, / te cortaron la cara, / te apartaron las piernas de oro pálido, / te rompieron el sexo de g
y porque amor combateY PORQUE Amor combate / no sólo en su quemante agricultura, / sino en la boca de hombres y mujeres, / terminaré saliéndole al camino / a los que entre mi pecho y tu fragancia / quieran interponer su planta
y te perdí mujer. en el caminoY te perdí mujer. En el camino / me prendiste una lámpara fragante, / entonces se aromaron y se hicieron divinos / todos estos cansancios humildes y constantes / No sé si apenas eras una leyenda o eras / un
ya se fue la ciudadCómo marcha el reloj sin darse prisa / con tal seguridad que se come los años: / los días son pequeñas y pasajeras uvas, / los meses se destiñen descolgados del tiempo. / Se va, se va el minuto hacia atrá
yo escribí cinco versos…Yo escribí cinco versos: / uno verde, / otro era un pan redondo, / el tercero una casa levantándose, / el cuarto era un anillo, / el quinto verso era / corto como un relámpago / y al escribirlo / me dejó en la ra
yo soy el cóndor, vuelo…Yo soy el cóndor, vuelo / sobre ti que caminas / y de pronto en un ruedo / de viento, pluma, garras, / te asalto y te levanto / en un ciclón silbante / de huracanado frío. / Y a mi torre de nieve, / a mi guarida
yo te he nombrado reina…Yo te he nombrado reina. / Hay más altas que tú, más altas. / Hay más puras que tú, más puras. / Hay más bellas que tú, hay más bellas. / Pero tú eres la reina. / Cuando vas por las calles / nadie te reconoce
yo te soñé una tardeMujer, hecha de todas mis ficciones reunidas / has vibrado en mis nervios como una realeza / llorando en los senderos de la ilusión perdida / siempre he sentido el roce de tu ignota belleza. / Marchitando
“vendrás conmigo” dije -sin que nadie supiera…“Vendrás conmigo” dije -sin que nadie supiera / dónde y cómo latía mi estado doloroso, / y para mí no había clavel ni barcarola, / nada sino una herida por el amor abierta. / Repetí: ven conmigo, como si