lupercio leonardo de argensola
a la esperanzaAlivia sus fatigas / El labrador cansado / Cuando su yerta barba escarcha cubre, / Pensando en las espigas / Del agosto abrasado / Y en los lagares ricos del octubre; / La hoz se le descubre / Cuando el arado a
a lice, vieja y fea¿Por fuerza quieres, Lice, ser hermosa? / O no tienes espejo o estás loca. / ¿No considera esa negra boca / a todo el mundo por su olor odiosa; / esa frente pintada y espaciosa / por falta de cabellos -que
al sueñoImagen espantosa de la muerte, / sueño cruel, no turbes más mi pecho, / mostrándome cortado el nudo estrecho, / consuelo sólo de mi adversa suerte. / Busca de algún tirano el muro fuerte, / de jaspe las par
antes que ceres conmutase el frutoAntes que Ceres conmutase el fruto / de las encinas sacras en espigas, / y a costa de sudores y fatigas / la tierra diese al labrador tributo; / que a las madres causase espanto y luto / la furia de las arm
aquel rayo de marte aceleradoAquel rayo de Marte acelerado, / que domó tantas gentes extranjeras, / y volvió contra Roma las banderas / que Roma contra Francia le había dado; / en el corriente Rubicón parado, / revolviendo las cosas ve
ausente está de mí la mayor parteAusente está de mí la mayor parte, / y la más principal del alma mía, / y ausente más virtud al cuerpo envía, / que le da la que del jamás se parte. / En dos objetos vivo de tal arte / (¡terrible división!)
bien sé que mi silencio y mi pacienciaBien sé que mi silencio y mi paciencia / me pueden grandes daños haber hecho; / moviendo a que se juzgue de mi pecho / sólo aquello que muestra la presencia. / Mas no por eso mudo de sentencia, / incierto d
conjuradas están en daño míoConjuradas están en daño mío / cuantas cosas aplico a mi provecho; / procúrame acoger las que desecho, / las que busco me tratan con desvío. / Hallo en su misma esfera el fuego frío, / pues ningunos efectos
conoce apenas al amor por famaConoce apenas al amor por fama / Cloris, y ya en su pecho le parece / que se abrasa, que sirve y obedece, / no más que porque a Tirsi no difama; / no sabe que de amor la viva llama / jamás en un estado perm
cuidada navecilla, ¿quién creyera…Cuidada navecilla, ¿quién creyera / que osaran estas olas ofenderte, / viéndolas otro tiempo obedecerte, / como si tuyo el mar soberbio fuera? / Tus bienes les he dado, y persevera / su saña; no sé ya como
dentro quiero vivir de mi fortunaDentro quiero vivir de mi fortuna / y huir los grandes nombres que derrama / con estatuas y títulos la Fama / por el cóncavo cerco de la luna. / Si con ellos no tengo cosa alguna / común de las que el vulgo
descuidado del lauro que ennobleceDescuidado del lauro que ennoblece, / en una choza pobre se aposenta, / con mesa no dorada se sustenta / y de pequeños bienes se enriquece. / Los miembros al descanso alegre ofrece, / y de solas sus redes t
en el claro cristal que ahora tienesEn el claro cristal que ahora tienes / para fiel consejero de las manos / crueles, pues guardando ritos vanos / cubren con nube tus doradas sienes. / Prueba a mirar, oh Filis, los desdenes / que salen de tu
en vano se me oponen las montañasEn vano se me oponen las montañas / con nuevos riscos de cuajada nieve, / y en vano el Aquilón sus alas mueve, / derribando cortijos y cabañas, / que el fuego que yo traigo en mis entrañas / bastará a derre
esos cabellos en tu frente enjertosEsos cabellos en tu frente enjertos / (por más que disimules y los rices) / en otros cuerpos dejan las raíces, / y por ventura en otros cuerpos muertos. / ¿Por qué pueblas, o Gala, los desiertos / de la Lib
esta cueva, que veis toda vestidaEsta cueva, que veis toda vestida / de hiedra, que una vid cubre su puerta, / de levantados álamos cubierta, / con que la entrada al sol es defendida, / sepultura fue un tiempo aborrecida, / adonde estuvo m
imagen espantosa de la muerte…Imagen espantosa de la muerte, / Sueño crüel, no turbes más mi pecho, / Mostrándome cortado el nudo estrecho, / Consuelo solo de mi adversa suerte. / Busca de algún tirano el muro fuerte, / De jaspe la
jamás salidos en el mar de orienteJamás salidos en el mar de oriente / de blancas conchas los preciosos granos / (por más que adornen sienes de tiranos, / o de alguna cruel la hermosa frente), / tuvieron el lugar que amor consiente / que ho
las tristes de faetón bellas hermanasLas tristes de Faetón bellas hermanas, / sentadas a la orilla del gran río, / lloraban de su hermano el desvarío, / al convertirse en árboles cercanas. / Decía cada cual con fuerzas vanas: / «Regir quisiste
llevó tras sí los pámpanos octubre…Llevó tras sí los pámpanos octubre, / Y con las grandes lluvias insolente, / No sufre Ibero márgenes ni puente, / Mas antes los vecinos campos cubre. / Moncayo, como suele, ya descubre / Coronada de nieve l
muros, ya muros no, sino trasuntoMuros, ya muros no, sino trasunto / de nuestras breves glorias y blasones, / pues tiene puesto el mundo en opiniones / si sois o no reliquias de Sagunto; / donde estuvo la fe tan en su punto, / que ejemplo
no fueron tus divinos ojosNo fueron tus divinos ojos, Ana, / los que al yugo amoroso me han rendido; / ni los rosados labios, dulce nido / del ciego niño, donde néctar mana; / ni las mejillas de color de grana; / ni el cabello, que
no temo los peligros del mar fieroNo temo los peligros del mar fiero / ni un escita la odiosa servidumbre, / pues alivia los hierros la costumbre / y al remo grave puede hacer ligero; / ni oponer este pecho por terrero / de flechas a la inm
quien voluntariamente se destierraQuien voluntariamente se destierra, / y deja por el oro el patrio techo, / y aquel que apenas queda satisfecho / con cuanto trigo en África se encierra; / el que para usurpar la mar y tierra / le parece que
severamente al pensamiento pidoSeveramente al pensamiento pido / de todos sus discursos cuenta estrecha, / para ver si dio causa a la sospecha / por que con tal rigor tratado he sido. / Ninguna culpa hallársele he podido; / mas ¿de qué s
si acaso de la frente galateaSi acaso de la frente Galatea / el velo avaro, sin pensar, levanta, / vuelve a cubrirse con presteza tanta, / que más atemoriza que recrea. / Tal en la oscura noche hay quien desea / ver adonde sentar la in
si de correr opuesto al claro orienteSi de correr opuesto al claro oriente, / Ebro, te precias con tus ondas frías, / hazlas seguir a las querellas mías; / que atrás queda mi sol resplandeciente. / Con lágrimas aumento tu corriente, / y de qui
si quiere amor que siga sus antojosSi quiere Amor que siga sus antojos / y a sus hierros de nuevo rinda el cuello; / que por ídolo adore un rostro bello / y que vistan su templo mis despojos, / la flaca luz renueve de mis ojos, / restituya a
sin duda que esta red de hierro duraSin duda que esta red de hierro dura / es la que a Marte y Venus fue molesta / cuando, en su lecho con engaño puesta, / sirvió de ignominiosa ligadura. / Allí en su gloria derramó amargura, / haciéndola a l
temeraria esperanza, ¿por qué engañas…Temeraria esperanza, ¿por qué engañas / mi alma con tu loco devaneo? / Temió dentro en mi pecho mi deseo, / ¿y no temes tú empresas tan extrañas? / Estásle relatando tus hazañas, / sin olvidar un mínimo tro
tiempo fue cuando yo, como en egiptoTiempo fue cuando yo, como en Egipto, / un cabrón adoraba, o un becerro, / un lobo, un cocodrilo, un medio perro, / o algún parto más fiero y exquisito. / Por huir el lugar, después maldito, / escogí volunt
viento cruel, cruel y avaro veloViento cruel, cruel y avaro velo, / entrambos en mi daño diligentes, / que cubristeis mi sol, por quien las gentes / ya casi olvidan al nacido en Delo; / en mi justa venganza ruego al cielo / que tú del mar
vista la redondez del hemisferioVista la redondez del hemisferio / y que un gobierno solo no bastara, / dividieron el cetro y la tiara, / y en dos partes partieron el imperio. / Este partir, que no fue sin misterio, / hermosísima bizca, n
vuelve del campo el labrador cansadoVuelve del campo el labrador cansado, / y mientras se restaura en fácil cena, / para nuevo trabajo se condena, / que al venidero sol quedó obligado. / Cuando descansa en el rincón su arado, / con hoz la vid
yo quise contra el tiempo formar guerraYo quise contra el tiempo formar guerra, / haciendo (mal su grado) larga historia / de aquellos cuya célebre memoria / en sordo olvido sin honor encierra; / y como el pensamiento humano yerra, / esto me ase
yo vivo de un engaño y otro engañoYo vivo de un engaño y otro engaño / en las horas prolijas de esta ausencia, / y quiere que le deba mi paciencia / lo que sí resistiera un desengaño. / Ahora, ¿qué haré, triste, que de un daño, / jamás temi
¡oh piadoso cristal, que me colocas…¡Oh piadoso cristal, que me colocas / (estando en su querer tan apartado) / de aquella dulce mi enemiga al lado, / mientras se cubre con injustas tocas! / Veo juntos los ojos, veo las bocas, / y su divino r
¡oh tú, que a los peligros e inconstancia…¡Oh tú, que a los peligros e inconstancia / del mar te obligas, y en el viento esperas / ver del indio tostado las riberas, / y envuelta en sus arenas tu ganancia! / Sin huir de tu patria tal distancia, / c