¡Oh tú, que a los peligros e inconstancia
del mar te obligas, y en el viento esperas
ver del indio tostado las riberas,
y envuelta en sus arenas tu ganancia!
Sin huir de tu patria tal distancia,
coger perlas finísimas pudieras,
si a Filis los divinos ojos vieras,
tristes, vertiendo de ellas abundancia.
Pero no quiso amor que avara mano
las viese, ni dejó llegar alguna
aparte donde ser robada pueda;
que en su tesoro las encierra, ufano
de ver que aunque hoy más triunfe la fortuna,
esto, que es mucho, por ganar le queda.