Vista la redondez del hemisferio
y que un gobierno solo no bastara,
dividieron el cetro y la tiara,
y en dos partes partieron el imperio.
Este partir, que no fue sin misterio,
hermosísima bizca, nos declara
la perfección que vemos en tu cara,
ocupada en diverso ministerio;
porque así como el mundo fue decente,
para tener los súbditos delante,
repartir las potencias y la gente,
así, señora, es bien que en un instante
con el un ojo mires al poniente
y con el otro mires al levante.