Yo quise contra el tiempo formar guerra,
haciendo (mal su grado) larga historia
de aquellos cuya célebre memoria
en sordo olvido sin honor encierra;
y como el pensamiento humano yerra,
esto me aseguraba la victoria,
y yo, con presunción y vanagloria,
volaba ya muy lejos de la tierra.
Pero envidiando amor la gloria ajena,
prendióme, y con eterna servidumbre
mi pluma ha dedicado a su alabanza.
Limar pudiera el tiempo mi cadena,
pero no quiere usar de su costumbre
conmigo, por tomar también venganza.