En el claro cristal que ahora tienes
para fiel consejero de las manos
crueles, pues guardando ritos vanos
cubren con nube tus doradas sienes.
Prueba a mirar, oh Filis, los desdenes
que salen de tus ojos soberanos,
y tendrás compasión de los humanos,
si a contemplar tu saña te detienes.
Mas no será posible que te veas
con ojos desdeñosos, ni que pueda
de compasión tu rostro causa darte.
Estése la piedad en sus ideas;
que no es posible que de ti proceda,
ni que el desdén habite en otra parte.