konstantínos kaváfis
27 de junio de 1906, 2 p.m.Cuando lo llevaron los Cristianos a colgar / al inocente muchacho de diecisiete años, / su madre que allí cerca de la horca / se arrastraba y se golpeaba en el suelo / bajo el sol feroz de mediodía, / ya da
a la entrada del caféAlgo que dijeron al lado mío / dirigió mi atención a la entrada del café. / Y vi el hermoso cuerpo que parecía / como si el Amor lo hubiese forjado con su más consumada experiencia / plasmando sus armonio
a permanecerSería la una de la madrugada, / o la una y media. / En un rincón de la taberna: / detrás del tabique de madera. / Fuera de nosotros dos, el negocio totalmente vacío. / Una lámpara de petróleo lo alumbraba a
al atardecerDe cualquier forma aquellas cosas no hubieran durado mucho. / La experiencia de los años así lo enseña. / Mas qué bruscamente todo cambió. / Corta fue la hermosa vida. / Pero qué poderosos perfumes, / en qu
ana comnenaEn el prólogo de la Alexiada se lamenta / Ana Comnena de su viudez. / Su alma está presa del vértigo. “Y con / ríos de lágrimas” nos dice “empapo / mis ojos… Ay qué oleajes” / en su vida, “ay qué de revoluc
ana dalaseneEn la bula áurea que dictó Alexis Comnenos / para honrar en forma magnífica a su madre, / a la muy prudente señora Ana Dalasene / -distinguida en sus obras, en sus costumbres- / hay elogios diversos: trai
anna dalassiniEn el decreto real que editó Alexios Komninos, / especialmente para honrar a su madre, / la muy sabia Anna Dalassini / (conocida además por su labor y sus modales / y que mucho se ha dicho en su honor); / o
antes de que los cambiara el tiempoMucha pena sintieron por la separación. / Ellos no lo querían: fueron las circunstancias. / La necesidad de vivir hizo a uno de ellos / marcharse lejos -Nueva York o Canadá. / Su amor ciertamente no era i
apolonio de tyana en rodasApolonio hablaba de buena educación y conducta / a un joven que construía una lujosa mansión en Rodas: / “En lo que a mí concierne —Apolonio dijo al final—; / cuando yo entro a un templo, / no importa cua
así tan intensamente contempléAsí tan intensamente contemplé la belleza, / que plena está mi vista de ella. / Líneas del cuerpo. Labios rojos. Miembros voluptuosos. / Cabellos como tomados de estatuas griegas: / siempre hermosos, aun
bellas flores y blancas como mucho le veníanEntró al café donde iban juntos.- / Su amigo aquí le dijo hace tres meses: / “No tenemos un centavo. Dos pobres muchachos / somos -que hemos caído a tabernas baratas. / Te lo digo claramente, contigo no p
buen tiempo, mal tiempoMe alegra que se vaya / el invierno con sus nieblas, temporales y frío. / La primavera entra en mí, oh alegría verdadera. / La risa es como un rayo de sol, todo de oro puro, / no hay otro jardín como el d
candelabroEn una pieza vacía y pequeña, sólo cuatro paredes, / y cubiertas por telas íntegramente verdes, / está encendido un hermoso candelabro y arde: / y en cada llama suya se abrasa / una pasión lasciva, un imp
candilEs un cuarto vacío, pequeño, sólo cuatro paredes / cubiertas con tela verde. / Un bello candil arde y brilla, / cada flama produce una pasión lasciva, / un lujurioso impulso. / El cuarto, sólo iluminado / por
casa con huertoQuisiera tener una casa de campo / con un jardín muy grande -no tanto / por las flores, por los árboles, y por el verdor / (por cierto que también se hallen: son bellísimos), / sino para tener animales. A
cesariónEn parte para aclarar bien una época, / en parte también para pasar el tiempo, / ayer por la noche tomé para leer / una colección de inscripciones de los Ptolomeos. / Las abundantes adulaciones y elogios /
che fece… il gran rifiutoA algunos hombres les llega un día / en que deben el gran Sí o el gran No / decir. De inmediato se revela quién tiene / preparado en su interior el Sí, y diciéndolo / avanza en el honor y en su convicción
comprensiónLos años de mi juventud, mi vida voluptuosa / -cuán claramente veo ahora su sentido. / Qué inútiles arrepentimientos, qué vanos… / Pero no veía el sentido entonces. / En la vida disipada de mi juventud / se
cuando despiertenTrata de guardarlas, poeta, / por más que sean pocas aquellas que se detienen. / Las visiones de tu amor. / Ponlas, medio ocultas, entre tus frases. / Trata de retenerles, poeta, / cuando despierten en tu m
cuanto puedasCuanto puedas / Si imposible es hacer tu vida como quieres, / por lo menos esfuérzate / cuanto puedas en esto: no la envilezcas nunca / por contacto excesivo / con el mundo que agita movedizas palabras. / No
daríoEl poeta Fernaziz compone / la parte crucial de su poema épico: / Darío, el hijo de Hístapes / asumió el reino de los persas / (nuestro glorioso rey Mitríades, / aclamado como Dioniso y Euprator, / desciende
de la escuela del célebre filósofoFue discípulo de Amonio Saccas por dos años; / pero se aburrió de la filosofía y de Saccas. / Después entró a la política. / Pero la abandonó. Eparcos era necio; / y los que lo rodeaban, unos estúpidos so
de vidrio coloreadoMucho me emociona un detalle / en la coronación, en Blaquerna, de Juan Cantacuzeno / y de Irene hija de Andrónico Asán. / Como no poseían sino unas pocas piedras preciosas / (grande era la pobreza de nues
de vidrio policromoUn detalle me conmueve de la coronación, / En Bajaferne, de Juan Cantacuceno e Irene, / hija de Andrónico Assán. / Como teñían pocas gemas / (nuestro estado pasaba por gran pobreza), / usaron piedras falsas
debió de importarlesSoy casi un vagabundo. / Esta terrible ciudad de Antioquía / ha devorado mi riqueza; / esta ciudad con su cara forma de ser. / Pero soy joven y gozo de buena salud; / hablo perfectamente bien el griego / (con
desde la escuela de un renombrado filósofoFue discípulo de Ammonio Sacca durante dos años; / pero le aburrieron sus enseñanzas. / Después entró en la política y la abandonó; / el prefecto era un tonto y su séquito, / solemne y oficioso, unos imbé
desde las nueveDoce y media. Rápidamente el tiempo / pasó desde las nueve, cuando encendí mi lámpara / y me senté aquí. Estoy sentado / sin hablar o leer. ¿A quién podría hablar / en la casa desierta? / La imagen de mi cu
deseosComo hermosos cuerpos que murieron jóvenes / y fueron sepultados, con lágrimas, en rico mausoleo, / coronados de rosas y con jazmines en los pies, / así son los deseos que pasaron sin realización; / sin q
deslealtadMuchas cosas alabamos de Homero, pero no elogiaremos ésta… / ni tampoco a Esquilo cuando dice Thetis que Apolo, cantando en sus bodas, / “le vaticinó buena maternidad. hijos sin enfermedades y de larg
días de 1896Se envileció totalmente. Una tendencia erótica / muy prohibida y despreciada / (innata sin embargo) fue la causa: / era la sociedad puritana en extremo. / Gradualmente perdió su escaso dinero; / después per
días de 1901Esto era lo que había de excepcional en él: / a pesar de su vida disoluta, / de su larga experiencia del deseo / y de la habitual correspondencia / con que en él se mostraban la actitud y la edad, / había i
días de 1903No los hallé ya otra vez -tan luego perdidos… / los ojos poéticos, el pálido / rostro … en el anochecer de la calle … / No los hallé ya más -conquistados sólo por casualidad, / que así con ligereza dejé; /
días de 1908Aquel año se encontró sin trabajo; / y en consecuencia vivía de las cartas, / y de los dados, y de dinero prestado. / Un puesto, con tres liras al mes, le habían ofrecido / en una pequeña papelería. / Pero
días de 1909 10 y 11De un maltraído, pobrísimo marino / (de una isla del Mar Egeo) era hijo. / Trabajaba donde un herrero. Usaba ropa vieja. / Sus zapatos de trabajo raídos y míseros. / Sus manos estaban manchadas de herrumb
dos jóvenes, de 23 a 24 añosDesde las diez y media estaba en el café, / y lo esperaba que dentro de poco apareciera. / Llegó la medianoche -y lo esperaba todavía. / Dieron la una y media; habíase vaciado / casi del todo el café. / Se
el 25° año de su vidaVa regularmente a la taberna / donde se habían conocido el mes anterior. / Preguntó; pero nada supieron decirle. / Por sus palabras, comprendió que se había conocido / con un sujeto totalmente desconocido
el cortejo de dionisioDamon, el artista (otro más diestro / no hay en el Peloponeso), en mármol / de Paros está elaborando el cortejo / de Dionisio. El dios en gloria excelsa / adelante, con ímpetu en su paso. / Desenfreno detrá
el dios abandona a antonioCuando, de pronto, a media noche oigas / pasar una invisible compañía / con exquisitas músicas y voces, / no lamentes en vano tu fortuna / que cede al fin, tus obras fracasadas, / los ilusorios planes de tu
el espejo del vestíbuloEn el recibidor de esta mansión / había un gran espejo antiguo, / adquirido por lo menos hace cien años. / Un joven de extremada belleza, / ayudante de sastre / (atleta aficionado los domingos), / estaba fren
el espejo en la entradaLa rica mansión tenía en la entrada / un espejo enorme, muy antiguo, / comprado a lo menos ochenta años antes. / Un hermosísimo joven, empleado donde un sastre / (los domingos, atleta aficionado), / estaba
el fin de nerónNerón no se alarmó cuando oyó / la profecía del oráculo de Delfos: / “Teme a los setenta y tres años.” / Tenía mucho tiempo aún para divertirse, / tiene treinta años, y el término que el Dios le da, / es su
el plazo de nerónNo se inquietó Nerón cuando escuchó / del délfico adivino aquel oráculo. / «Los setenta y tres años témelos». / Quedaba tiempo aún para gozar. / Pues tiene treinta años, y es bien largo / el plazo que le ha
el sol de la tardeEsta pieza, qué bien la conozco. / Ahora se arrienda y también la del lado / para oficinas comerciales. Toda la casa se transformó / en oficinas de corredores, y de comerciantes, y de Compañías. / Ah esta
el viejoEn una esquina del café sonoro de murmullos confusos / un anciano sentado se inclina sobre la mesa, / leyendo un periódico, sin compañía. / Y en el ocaso de su miserable senectud / piensa cuán poco gozó e
emiliano monae alejandrino(628-655 d.C.) / “Con palabras, con apariencia y modales / me forjaré una excelente armadura; / de esta manera, me enfrentaré a la maldad / sin temor ni debilidad. / Tratarán de herirme, / pero de todos los q
emisarios de alejandríaNo se vieron, por siglos, tan hermosos obsequios en Delfos / como estos que fueron enviados por los dos hermanos, / los reyes rivales Ptolomeos. Después de recibirlos / sin embargo, se inquietaron los s
en alejandría 31 a.c.Desde su pequeña aldea, cercana a los suburbios, / cubierto aún por el polvo del camino; / llega el mercader: “Goma, incienso, / el mejor aceite de oliva, perfumes para el pelo.’ / Va pregonando por
en camino a sinopeMitrídates, glorioso y potente, / señor de grandes ciudades, / poseedor de ejércitos poderosos y de flotas, / mientras iba a Sinope pasó por un camino / de campo muy apartado / donde tenía su morada un adiv
en cuanto puedasY si no consigues hacer tu vida como quieres / intenta por lo menos esto / en cuanto puedas: no vayas a ensuciarla / al frecuente contacto de la gente, / con charlas y negocios por doquiera. / No vayas a en
en desesperaciónLo perdió del todo. Y ahora busca ya / en los labios de cada nuevo amante / los labios de él; en la unión con cada / nuevo amante busca engañarse / que es el mismo joven, que se entrega a aquél. / Lo perdió
en el mismo lugarAmbiente de la casa, de los locales, del barrio / que veo y por donde camino: años y años. / Te he dado forma en alegría y en tristezas: / con tantas circunstancias, con tantas cosas. / Y todo entero te h
en el puertoJoven, de veintiocho años, en un barco de Tinos / llegó Emes a este puerto sirio, / con el propósito de aprender perfumería. / Pero en la travesía se enfermó. Y apenas / desembarcó, murió. Su entierro, mu
en la aburrida aldeaEn la aldea aburrida donde trabaja / -empleado en una casa de comercio, / jovencísimo- y donde espera / que pasen aún dos o tres meses, / aún dos o tres meses para que disminuya el quehacer, / y así traslad
en la calleSu simpático rostro un poco pálido / y los ojos castaños aún absortos. / Veinticinco años, aunque aparenta más bien veinte. / Algo le da en su atuendo vago aire de artista: / la corbata tal vez o la forma
en la iglesiaAmo la iglesia – sus hexaptérigas, / la plata de sus vasos sagrados, sus candelabros, / las luces, su iconos, el púlpito. / Cuando entro en la iglesia de los griegos: / con la fragancia de su incienso, / co
en la nocheDe todas formas, no hubiera durado. / La experiencia de los años me lo ha demostrado. / El destino puso un fin abrupto. / Fue breve ese tiempo / pero qué fuertes sus perfumes / y en qué cama espléndida estu
en los suburbios de antioquíaNos sorprendimos en Antioquía / al saber los últimos hechos de Julián. / Apolo discutió con él en Dafne; / no dará el oráculo (¡como si nos importara!), / no tenía ganas de hablar de profecías / hasta que s
en un atardecerCon todo no podía eso durar mucho. La experiencia / de los años me lo muestra. Pero sin embargo un tanto abruptamente / vino el Destino y lo detuvo. / Breve fue la hermosa vida. / Mas cuán intensos fueron
en un libro viejoEn un libro viejo -de unos cien años- / olvidada entre sus hojas, / encontré una acuarela sin firma. / Debe haber sido obra de un artista muy bueno. / Llevaba como título “Presentación del amor”. / Pero más
en un pequeño pueblo de asia menorLa noticia del resultado / de la batalla naval, en Acio, / fue ciertamente inesperada. / Pero no hay necesidad / de componer nuevo discurso: / solo hay que cambiar el nombre; / en las últimas líneas, en lugar
en un viejo libro de hace casi cien añosEn un viejo libro de hace casi cien años, / entre las hojas olvidada, / encontré una acuarela sin firma. / Ha de haber sido obra de un poderoso artista / Llevaba como título: «Imagen del amor». / En un viej
en una gran colonia griega 200 a.c.Nadie puede dudar por más tiempo / que las cosas no marchan en la colonia como debieran, / y aunque en una forma u otra progresamos / quizá, ¡como muchos piensan, ha llegado el momento / de llamar a un re
era pobre y sórdida la alcoba….Era pobre y sórdida la alcoba, / escondida encima de la equívoca taberna. / Desde la ventana se veía el callejón / sucio y estrecho. De abajo / subían las voces de unos obreros / que jugando a las cartas ma
esperando a los bárbaros-¿Qué esperamos congregados en el foro? / Es a los bárbaros que hoy llegan. / -¿Por qué esta inacción en el Senado? / ¿Por qué están ahí sentados sin legislar los Senadores? / Porque hoy llegarán los bárb
favor de alejandro balasAh, no me molesto porque se me dañó una rueda / del carruaje, y porque he perdido una victoria ridícula. / Con los buenos vinos, y entre las bellas rosas / voy a pasar la noche. Antioquía me pertenece. /
filohelenoCuida que el grabado se haga artísticamente. / Expresión grave y majestuosa. / La diadema mejor más bien estrecha; / aquellas anchas de los Partos no me gustan. / La inscripción, como de costumbre, en gri
frente de la casaAyer mientras paseaba por un barrio / apartado, pasé por frente de la casa / donde solía entrar cuando era joven. / Allí el Amor mi cuerpo había dominado / con su poder maravilloso. / Y ayer / cuando pasé por
fuiNo me ligué. / Por entero me liberé y me fui. / Hacia goces que estaban / parte en la realidad, parte en mi ser, / en la noche iluminada fui. / Yo bebí un vino fuerte, / como sólo el audaz bebe el placer.
grisesMirando un ópalo casi gris / recordé unos hermosos ojos grises / que había visto hará unos veinte años… / Nos amamos un mes. / Marchó después a Esmirna, creo, / a trabajar allí y no nos vimos más. / Se habrán
he dado al arteMe siento y medito. He dado al Arte / deseos, sensaciones, ciertos entrevistos / rostros o líneas, la insegura imagen / de amores incompletos. Dejad que a él me entregue. / El Arte sabe dar forma a la Bel
he ido (otra versión)No tengo ligaduras; / me abandoné del todo. / He ido en la noche iluminada / hacia goces que eran mitad reales / mitad elaborados por mi espíritu. / Y he bebido un vino fuerte / como beben aquellos / que se ent
hedonismoEl gozo y la esencia de mi vida / es el recuerdo de las horas en que encontré / y retuve el placer como quise. / El gozo y la esencia de mi vida / fue así, para mí / que rehusé todo el sabor de los amores d
herodes de ática¡Qué gran victoria para Herodes de Ática! / Alejandro de Seleucia, uno de nuestros mejores sofistas, / llega a Atenas a conferenciar, / y encuentra la ciudad vacía; / porque Herodes estaba en la campiña, /
idus de marzoLas grandezas teme, oh alma. / Y si vencer tus ambiciones / no puedes, con cautela y reservas / síguelas. Y cuanto más adelante vayas, / sé más observador, más cuidadoso. / Y cuando a tu apogeo llegues, Cés
itacaCuando emprendas tu viaje a Itaca / pide que el camino sea largo, / lleno de aventuras, lleno de experiencias. / No temas a los Lestrigones ni a los Cíclopes, / ni al colérico Poseidón, / seres tales jamás
jónicoAunque rompimos sus estatuas, / aunque los expulsamos de sus templos, / no por eso murieron del todo los dioses. / Oh tierra de la Jonia, a ti te aman todavía, / a ti sus almas te recuerdan aún. / Cuando so
jóvenes de sidón (400 d.c.)El actor que trajeron para que los divirtiera / recitó también algunos epigramas escogidos. / La sala se abría sobre el jardín; / y tenia una sutil fragancia de flores / que se mezclaba con los aromas / de
juliano viendo indiferencia“Tomando en cuenta que, entre nosotros / hay mucha indiferencia para con los dioses…” / —Habla con ademán grave—. / ¡Indiferencia!, y bien, ¿qué esperaba?, / organizaba la religión como quería; / podía escr
juraJura una y otra vez que rehará su vida. / Mas al llegar la noche y sus consejos, / sus compromisos, sus ofrecimientos, / mas al llegar la noche con su propio poder, / el del cuerpo que quiere y pide, al m
la ciudadDices: “Iré a otra tierra, hacia otro mar, / y una ciudad mejor con certeza hallaré. / Pues cada esfuerzo mío está aquí condenado, / y muere mi corazón / lo mismo que mis pensamientos en esta desolada lan
la enfermedad de cletoCleto, un simpático / muchacho, de unos veintitrés años / -con excelente educación, con un raro conocimiento del griego- / está gravemente enfermo. Lo atacó la fiebre / que este año ha asolado a Alejandrí
la mesa del ladoApenas tendría veintidós años. / Y sin embargo estoy seguro, que, hace casi esos / años, este mismo cuerpo lo gocé. / No es en absoluto una exaltación del erotismo. / Y solo poco rato antes entré al casin
la satrapíaAy, qué desgracia, que, estando tú hecho / para obras hermosas e importantes, / la injusta suerte tuya tenga siempre / que negarte la osadía y el éxito. / Que te hayan de estorbar usos serviles, / cosas ind
la vitrina de la cigarreríaJunto a una iluminada vitrina / de una cigarrería estaban, entre otros muchos. / Casualmente sus miradas se encontraron, / y el ilícito deseo de sus cuerpos / expresaron tímidamente, con vacilación. / Despu
las almas de los viejosEn sus viejos cuerpos acabados / viven las almas de los ancianos. / Cuán tristes son las pobres / y qué hastiadas de la vida miserable que arrastran. / Cómo tiemblan de perderla y cuánto la aman / las desam
las exequias de sarpedónProfundo dolor tiene Zeus. Ha dado muerte / Patroclo a Sarpedón; y ahora se abalanzan / el hijo de Menecio y los aqueos a arrebatar / el cuerpo y ultrajarlo / Pero esto no agrada en absoluto a Zeus. / A su
las ventanasEn estas oscuras piezas, donde paso / días agobiantes, voy y vuelvo arriba abajo / para hallar las ventanas. -Cuando se abra / una ventana habrá un consuelo-. / Mas las ventanas no están, o no puedo / encon
lejosQuisiera este recuerdo decirlo… / Pero de tal modo se ha borrado… como que nada queda / porque lejos, en los primeros años de mi adolescencia yace. / Una piel como hecha de jazmín… / Aquel atardecer de ag
lo oculto (1908)Por cuanto hice y por cuanto dije / que no traten de encontrar quién era yo. / Un obstáculo se alzaba y transformaba / mis acciones y mi modo de vivir. / Un obstáculo se alzaba y me detenía / muchas veces c
lo riesgosoDijo Mirtias (un estudiante sirio / de Alejandría: bajo el reinado / de augusto Constante y augusto Constancio, / gentil en parte, y en parte cristianizado): / “Fortalecido con meditación y estudio, / yo no
los caballos de aquilesCuando vieron muerto a Patroclo, / que era tan valeroso y fuerte y joven, / los caballos de Aquiles comenzaron a llorar; / sus naturalezas inmortales se indignaban / por esta obra de la muerte que contemp
los dioses abandonan a antonioCuando de pronto, a medianoche, oigas / pasar el tropel invisible, las voces cristalinas, / la música embriagadora de sus coros, / sabrás que la Fortuna te abandona, que la esperanza / cae, que toda una v
los pasosEn un lecho de ébano ornamentado / con águilas de coral, duerme profundamente / Nerón -inconsciente, tranquilo, y feliz; / en la plenitud del vigor de la carne / y el hermoso brío de 1a juventud. / Pero en
los reyes de alejandríaSe reunieron los alejandrinos / para conocer a los hijos de Cleopatra: / Cesáreo y sus hermanos / Alejandro y Ptolomeo, que fueron presentados / por primera vez al público en el gimnasio; / para nombrarlos
los sabios los hechos que se aproximanLos hombres conocen los hechos que ocurren al presente. / Los futuros los conocen los dioses, / plenos y únicos poseedores de todas las luces. / De los hechos futuros los sabios captan / aquellos que se a
mar de la mañanaAquí que me detenga. Que también yo contemple un poco la / naturaleza. / Azul esplendoroso de un mar de la mañana / y de un cielo sin nubes, y una ribera amarilla: todo / hermosamente y con plenitud ilumi
mar en la mañanaQue me detenga aquí. / Que también yo contemple por un momento / la naturaleza, / el luminoso azul del mar en la mañana y del cielo sin nubes / y la amarilla arena: estancia / hermosa y grande de la luz. / De
media horaNi te conseguí, ni te conseguiré / nunca, creo. Algunas palabras, un acercamiento / como en el bar anteayer, y nada más. / Es una pena, no digo. Pero nosotros los del Arte / a veces con intensidad de pens
miris: alejandría del 340 d.c.Cuando supe la desgracia, que había muerto Miris, / fui a su casa, a pesar de que evito / entrar a las casas de Cristianos, / sobre todo cuando tienen duelos o festejos. / Me detuve en un pasillo. No quis
monotoníaA un día monótono otro / monótono, invariable sigue: Pasarán / las mismas cosas, volverán a pasar – / los mismos instantes nos hallan y nos dejan. / Un mes pasa y trae otro mes. / Lo que viene uno fácilment
muerte de un general (1899)Su mano alarga la muerte / y de un glorioso general la frente toca. / Al atardecer un diario la noticia da. / La casa del enfermo se llena con muchísima gente. / A él los dolores le paralizaron / los miembr
murallasSin consideración, sin piedad, sin recato / grandes y altas murallas en torno mío construyeron. / Y ahora estoy aquí y me desespero. / Otra cosa no pienso: mi espíritu devora este destino; / porque afuera
muy raramenteEs un viejo. / Agotado, encorvado, / vencido por los excesos y los años, / por la calleja avanza con pie lento. / Sin embargo, cuando entra en su casa para esconder allí / su ancianidad y su miseria, piensa
no comprendióEn lo que toca a nuestras creencias, / el banal Julián dijo: / “Leí, comprendí, condené.” / Como si ese tonto nos hubiera aniquilado con su “condené”. / Sin embargo, estas trivialidades / no pesan entre nos
no comprendisteDe nuestras creencias religiosas- / el necio Julián dijo: “Leí, comprendí, / condené”. Como si nos hubiera anonadado / con su “condené”, el muy ridículo. / Tales ocurrencias sin embargo no van con nosotro
oh amigos, cuando yo estuve enamoradoOh amigos, cuando yo estuve enamorado / – hace ya tantos años – / no vivía en el mismo mundo / que el resto de los mortales. / Vivía en la lírica fantasía, / y aunque consciente de su engaño, / me daba felici
para amonis que murió de 29 años, en 610Rafael, unos pocos versos te piden que compongas / como epitafio para el poeta Amonis. / Algo muy fino y delicado. Tú podrás, / eres el indicado, para escribir como corresponde / sobre el poeta Amonis, el
permanece una imagenSería la una de la noche / o la una y media acaso / En un rincón de la taberna, / tras el tabique de madera. / Los dos tan sólo en el lugar vacío. / Una lámpara de petróleo vagamente lo iluminaba. / Dormía el
permanecerDebe haber sido la una o la una y media. / En un rincón de la taberna, tras la división de madera, / aparte de nosotros, nadie. / La lámpara apenas iluminaba. / El mesero dormía cerca de la puerta. / Estába
poema jónicoAunque destrozamos sus estatuas, / aunque los sacamos de sus templos, / los dioses no murieron. / ¡Oh tierra jónica!, aún te aman. / Es a ti a quien sus almas recuerdan, / y cuando te amanece la mañana de a
por las tabernasPor las tabernas y los burdeles / de Berito me revuelco. No quería quedarme / en Alejandría. Me abandonó Tamidis / y se fue con el hijo de Eparcos para tener / una villa en el Nilo, un palacio en la ciuda
preguntaba por la calidadDesde la oficina donde lo habían tomado / para un puesto insignificante y mal pagado / (como ocho liras al mes: con los extras) / salió al terminar su maldito trabajo / donde la tarde entera había estado
que el dios abandonaba a antonioCuando de repente, a medianoche, se escuche / pasar una comparsa invisible / con músicas maravillosas, con vocerío; / tu suerte que ya declina, tus obras / que fracasaron, los planes de tu vida / que result
que el dios abandonaba a antonio (otra versión)Cuando de repente, a medianoche, se escuche / pasar una comparsa invisible / con músicas maravillosas, con vocerío, / tu suerte que ya declina, tus obras / que fracasaron, los planes de tu vida / que result
recuerda, cuerpoCuerpo, recuerda no solamente cuánto fuiste amado, / no solo los lechos en que te acostaste, / sino también aquellos deseos que por ti / brillaban en los ojos manifiestamente, / y temblaban en la voz; y a
recuerda, cuerpo, no sólo cuánto se te amóRecuerda, cuerpo, no sólo cuánto se te amó, / no solo los lechos donde estuviste echado, / más también aquellos deseos que, por ti, / en miradas brillaron claramente / y en la voz se estremecieron –y que
regresaVuelve a menudo y tómame, / amada sensación, regresa y tómame. / Cuando la memoria del cuerpo despierta, / su viejo deseo vuelve a rodar en la sangre; / cuando los labios y la piel recuerdan / mis manos sie
reyes alejandrinosSe reunieron los alejandrinos / para ver a los hijos de Cleopatra, / a Cesarión, y a sus hermanos pequeños, / Alejandro y Ptolomeo, a quienes por primera / vez sacaban afuera al Gimnasio, / para proclamarlo
sacerdote del serapionA mi buen padre anciano, / que me amó siempre igual; / a mi buen padre anciano que murió anteayer, / poco antes de anochecer, estoy llorando. / Jesucristo, los mandamientos / de tu iglesia santísima observa
satrapíaQué desgracia; / aunque estás hecho para trabajos bellos e importantes, / ni estímulo ni éxito te depara el destino; / ordinarias costumbres deberían arraigarte, / ya la insignificancia, ya la desidia… / Y
si es que murió“¿Dónde se retiró, dónde ha desaparecido el Sabio? / Después de sus numerosos milagros, / la nombradía de su magisterio / que se esparció por tantas naciones, / se ocultó de repente y nadie supo / con certe
sol de la tardeSí, yo recuerdo muy bien esta habitación! / Esta pieza y la otra se han alquilado / a empresas comerciales: / toda la casa está ocupada / por comerciantes, agentes, compañías. / Ah, yo conozco muy bien esta
su comienzoLa consumación de su placer ilícito / tuvo lugar. Se levantaron del lecho, / y se visten rápidamente, sin hablar. / Salen separados, ocultamente de la casa; y mientras / caminan con cierta inquietud por l
su principioSe ha consumado su desviado placer sensual. / Se levantan y apresuradamente se visten, sin hablar. / Furtivos, abandonan la casa por distintos rumbos, / y mientras caminan algo inquietos en la calle, / pa
súplicaEl mar a sus abismos llevose un marinero.- / Su madre, sin saberlo, va y enciende / un alto cirio delante de la Virgen, / para que vuelva pronto y el tiempo le sea benigno- / y de continuo tiende hacia el
teatro de sidón (400 d.c.)Hijo de un ciudadano honorable- sobre todo, agraciado / joven del teatro, agradable en diversos aspectos, / de vez en cuando compongo en lengua griega / muy audaces versos, que los hago circular / muy en
temethos, antioquense: 400 d.c.Versos del joven Témethos apasionado de amor. / Con el título de “Emonidis”- de Antíoco Epifanes / el querido compañero: un hermosísimo / joven de Samosata. Pero si los versos resultaron / cálidos, emocio
terminadoEn medio del temor y las sospechas, / con espíritu agitado y ojos de pavor, / nos consumimos y planeamos cómo hacer / para evitar el seguro / peligro que así terriblemente nos amenaza. / Y sin embargo estam
termópilasHonor a aquellos que en sus vidas / se dieron por tarea el defender Termópilas. / Que del deber nunca se apartan; / justos y rectos en todas sus acciones, / pero también con piedad y clemencia; / generosos
troyanosSon los esfuerzos nuestros, de los desventurados, / son los esfuerzos nuestros como los de los troyanos. / Algo conseguimos; nos reponemos / un poco; y empezamos / a tener coraje y buenas esperanzas. / Pero
tumba de lisias, el gramáticoMuy cerca, a la derecha cuando entras a la biblioteca / de Berito, enterramos al sabio Lisias, / el gramático. El lugar es muy apropiado. / Lo colocamos cerca de sus cosas a las que recuerda / también all
tumba de yasisAquí yazgo; Yasís. De esta grande ciudad / por la hermosura el efebo más famoso. / Sabios profundos me admiraron; y también el pueblo superficial, / sencillo. Y me alegraba asimismo igual. / por ambas cos
un ancianoEn el fondo de un bullicioso café, / inclinado sobre la mesa, está sentado un anciano; / con un periódico delante, sin compañía. / Y en el abandono de su triste vejez, / piensa cuán poco gozó los años / en
un joven, del arte literario en su 24° añoComo puedas trabaja pues, cerebro.- / Lo agota un placer a medias. / Se encuentra en una situación neurotizante. / Besa el rostro amado cada día, / sus manos permanecen sobre los más maravillosos miembros
una nocheLa habitación pobre y vulgar, / escondida en los altos de la taberna equívoca. / Desde la ventana la calleja, / estrecha y sucia. Y las voces abajo / de unos cuantos obreros / distrayendo su tiempo con las
uno de sus diosesCuando uno de ellos atravesaba el ágora / de Seleucia al caer la tarde, / en la figura de un hombre joven, alto y hermoso, / perfumada la negra cabellera / y la alegría de la inmortalidad en sus pupilas, /
velasLos días del futuro están delante de nosotros / como una hilera de velas encendidas / -velas doradas, cálidas, y vivas. / Quedan atrás los días ya pasados, / una triste línea de velas apagadas; / las más ce
ventanasEn estos cuartos oscuros, / donde paso mis días oprimido, / de un lado a otro me muevo / buscando las ventanas. / Cuando se abra una, tendré un consuelo. / Mas las ventanas no existen, / o no puedo encontrarl
viaje nocturno de príamoDolor y lamento en Ilión. / La tierra / de Troya en desesperanza amarga y en temor / al gran Héctor Priámida llora. / El treno estridente grave resuena. / Ni un alma / queda en Troya no doliente, / que el recue
vino a leerVino a leer. Están abiertos / dos, tres libros: historiadores y poetas. / Pero apenas leyó unos diez minutos, / y los dejó. En el sillón / dormita. Pertenece por entero a los libros- / pero tiene veintitrés
vocesIdeales y profundamente amadas voces / de aquellos que murieron, o de quienes / se perdieron para nosotros como los muertos. / A veces nos hablan en los sueños; / a veces, pensando, la mente los escucha. /
voluptaje(En voluptuosidad) / Dicha y perfume de mi vida el recuerdo de las horas / en que hallé y tuve la voluptuosidad como la anhelaba. / Dicha y perfume de mi vida, de mi vida en que evité / todo goce de amore
voluptaje (en voluptuosidad)Dicha y perfume de mi vida el recuerdo de las horas / en que hallé y tuve la voluptuosidad como la anhelaba. / Dicha y perfume de mi vida, de mi vida en que evité / todo goce de amores rutinarios.
vuelveVuelve a menudo y tómame, / amada sensación, vuelve y tómame / cuando despierta del cuerpo la memoria, / y un antiguo deseo atraviesa la sangre, / cuando los labios y la piel recuerdan, / y sienten las mano
vuelve otra vezVuelve otra vez y muchas veces, cógeme, / amada sensación, regresa y cógeme, / cuando la memoria del cuerpo se despierta / y un antiguo deseo atraviesa la sangre, / cuando los labios y la piel recuerdan, /
¡adelante! rey de los lacedemonos!Cratesiclea no permitió que el mundo / la viera llorar su duelo; / majestuosamente caminó en silencio; / su apacible rostro no delató su tristeza ni su tormento. / Sin embargo, no se detuvo por un solo in