Terminó el retrato ayer por la tarde. Ahora
lo examina en detalle. Lo pintó con un terno
gris desabotonado, gris oscuro: sin
chaleco ni corbata. Con una camisa
rosada: abierta, para que algo se vea también
de la hermosura del cuello, del pecho.
Su frente a la derecha casi entera
la cubren sus cabellos, sus hermosos cabellos
(como es el peinado que este ano prefiere).
Y allí está en plenitud el tono sensual
que quiso dar cuando pintaba los ojos,
cuando dibujaba los labios… Su boca, los labios
que son para satisfacer un erotismo selecto.