País Poema - Autores

william butler yeats

aceite y sangre
En tumbas de oro y lapislázuli / cuerpos de santos y santas exudan / aceite milagroso, fragancia de violeta. / Pero bajo los pesados cúmulos de arcilla pisoteada /
antes de que el mundo fuera hecho
Si pinto de oscuro mis pestañas / y los ojos más brillantes / y mis labios más púrpura, / o pregunte si me veo hermosa / de reflejo en reflejo, / no será un gesto de
canto de aengus el vagabundo
Fui al bosque de avellanos, / Porque sentía un fuego en mi cabeza, / Y corté y pelé una rama de avellano, / Y enganché una baya en el hilo; / Y mientras volaban las
cuando estés vieja y cansada, y vencida por el sueño
Cuando estés vieja y cansada, y vencida por el sueño, / Y dormitando junto al fuego tomes este papel, / Y lentamente leas, y sueñes con la dulce belleza / Que tus
cuando estés vieja y gris y soñolienta
Cuando estés vieja y gris y soñolienta / y cabeceando ante la chimenea, toma este libro, / léelo lentamente y sueña con la suave mirada / y las sombras profundas
cuando seas vieja
Cuando seas vieja, gris y cansada, / y cabeceando junto al fuego tomes este libro, / y lentamente leas, soñando con la mirada suave / que tus ojos un día tuvieron
efímera
«Tus ojos, que nunca antes se cansaron de los míos, / se inclinan con pesar bajo tus párpados oscilantes / porque nuestro amor declina». / Y ella responde: / «Aunqu
el amante habla de la rosa en su corazón
Todas las cosas feas y rotas, todas las cosas gastadas y viejas, / el llanto de un niño junto al camino, el crujido de una carreta cargada, / los pasos duros de
él desea las telas del cielo
Si fuera yo el dueño de las telas del cielo, / bordadas con luz dorada y plateada, / los azules y los tenues y los oscuros mantos / de la noche y la luz y la penu
el hombre que soñó con el país de las hadas
Estuvo entre una multitud en Dromahair; / su corazón colgaba sobre un hábito de seda, / y al final había conocido alguna ternura, / antes de que fuera abrazado po
el niño robado
Donde se zambullen las montañas rocosas / Del bosque de Sleuth en el lago, / Hay una boscosa isla / Donde las garzas al aletear despiertan / A las soñolientas ratas
él recuerda la olvidada belleza
Al rodearte en mis brazos, / estrecho contra mi corazón esa belleza / que hace tiempo se desvaneció del mundo: / coronas engastadas que reyes lanzaron / en pozos fa
el vino entra en la boca
El vino entra en la boca / Y el amor entra en los ojos; / Esto es todo lo que en verdad conocemos / Antes de envejecer y morir. / Así llevo el vaso a mi boca, / Y te
en el crepúsculo
Gastado corazón de un tiempo perdido, / líbrate de las redes de lo cierto y lo falso; / ríe otra vez, corazón, en el triste crepúsculo, / suspira una vez más ante
entrega a su amada unos versos
Sujeta tu pelo con horquilla de oro, / y recoge esas trenzas vagabundas. / Pedí a mi corazón que hiciera estos pobres versos: / en ellos trabajó día tras día / una
grises son tus cabellos
Grises son tus cabellos. / Los jóvenes ya no se quedan sin aliento / Cuando tú pasas; / Pero puede que algún vejete murmure una bendición / Porque fue tu plegaria / L
la flecha
Pensé en tu belleza, y esta flecha, / hecha de pensamientos insensatos, está en mi médula. / Ningún hombre puede contemplarla, ninguno, / recién llegada a su cond
la isla del lago de innisfree
Me levantaré y me pondré en marcha, y a Innisfree iré, / y una choza haré allí, de arcilla y espinos: / nueve surcos de habas tendré allí, un panal para la miel
la isla del lago innisfree
Me levantaré e iré ahora, iré a Innisfree; / Construiré una cabaña pequeña, de barro y cañas / Tendré allí nueve surcos de habas y un panal de abejas, / Viviré so
la locura de ser consolada
Uno que siempre es amable ayer dijo: / el cabello de tu amada tiene hilos grises, / y diminutas sombras en sus ojos se asientan; / el tiempo solo hace que el ser
la maldición de adán
Nos sentamos juntos al final de un verano: / esa hermosa y dulce mujer, tu amiga cercana, / nosotros dos, y hablamos de poesía. / Horas enteras puede llevarnos un
la rosa secreta
Lejana, muy secreta, inviolada Rosa, / estréchame en mi hora de las horas; / y quienes te buscaron en el Santo Sepulcro / o en el tonel de vino, moraron más allá /
la rueda
A través del invierno invocamos la primavera, / toda la primavera llamamos al verano, / y cuando ya resuenan los setos rebosantes / declaramos que lo mejor es el
la torre
¿Qué haré con esto que es absurdo / –oh corazón, turbado corazón–, esta caricatura, / esta edad decrépita que me ha atado / como un palo a la cola de un perro? / Nu
las apariciones
Porque hay seguridad en la incertidumbre, / hablé sobre una aparición, / no me tomé la molestia de convencer / ni de parecer plausible a un hombre sensato. / Descon
llegó, pasó mi cincuenta aniversario
Llegó, pasó mi cincuenta aniversario, / Senteme solitario / En Londres, en un bar abarrotado, / Libro abierto y una taza vacía / Sobre la mesa de mármol. / Y entonces
los dos árboles
Amada, mira en tu propio corazón, / el árbol sagrado crece allí; / de la alegría surgen las ramas sagradas / y todas las flores estremecidas que ellas dan. / Los ca
los hombres mejoran con los años
Estoy cansado de sueños; / erosionado, un tritón de mármol / desgastado por la corriente; / y durante todo el día observo / el encanto de esta dama / como si en un li
mil novecientos diecinueve
Venid, mofémonos del grande / que tenía tantos pesos en su mente / y tanto trabajaba y hasta tan tarde / para dejar detrás un monumento / que no pensó en el viento
moscas de largas zancas
Para que la civilización no se hunda, / perdida su gran batalla, / haz callar al perro, ata el potrillo / a un poste distante. / César, nuestro amo, se halla en la
navegando hacia bizancio
I / Aquel no es un país para viejos. Los jóvenes / unos en brazos de otros, pájaros en los árboles / –esas generaciones moribundas– cantando, / cascadas de salmones
nunca des todo el corazón
Nunca des todo el corazón pues el amor / apenas merecerá ser tema de pensamiento / para las mujeres apasionadas si parece / seguro; ellas nunca sueñan / que de beso
oh, no ames demasiado tiempo
Amada, no ames demasiado tiempo: / yo amé mucho, mucho tiempo / y me pasé de moda, / como una vieja canción. / Durante nuestra nuestra juventud toda / ninguno podría
oí decir a los muy, muy viejos
Oí decir a los muy, muy viejos: / “Todo cambia / Y uno a uno vamos cayendo”. / Tenían las manos como garras, / Y las rodillas torcidas como espinos / Junto a las agua
primer amor
Aunque fue nutrida, como la luna errante, / por la cría homicida de lo bello, / ella caminó un poco, enrojeció otro poco, / y se detuvo en mi camino, / hasta que ll
recuerda la olvidada belleza
Al ceñirte en mis brazos, / estrecho contra mi corazón esa belleza / que del mundo hace mucho se marchara: / coronas engastadas que reyes arrojaron / en charcas fan
restan libros y pinturas
Restan libros y pinturas, / Un acre de verde hierba / Como espacio y ejercicio / Ahora que el cuerpo declina; / Medianoche, una vieja casa / Donde sólo un ratón se mu
sangre y la luna
Bendito sea este lugar / Y aún más bendita esta torre; / Un poder sangriento y arrogante / Se levantó de la estirpe / Para expresarla, para gobernarla, / Se alzó como
sangre y luna
Bendito sea este lugar / Y aún más bendita esta torre; / Un poder sangriento y arrogante / Se levantó de la raza / Para expresarla, para dominarla, / Se alzó como los
si sólo yacieras muerta y fría
Si sólo yacieras muerta y fría / Y las luces del oeste se apagaran, / Aquí tu cabeza descansarías, / Y yo mi frente sobre tu pecho, / Tiernas palabras susurrarías, /
si tan sólo yacieras muerta y fría
Si tan sólo yacieras muerta y fría / Y las luces del oeste se apagaran, / Vendrías aquí e inclinarías tu cabeza, / Y yo reposaría la frente sobre tu pecho / Y tú su
sueños rotos
Hay gris en tus cabellos; / los jóvenes ya no se quedan sin aliento / a tu paso; / acaso te bendiga algún vejete / porque fue tu plegaria / la que lo salvó en el lech
tus ojos que antaño nunca se cansaron de los míos
«Tus ojos que antaño nunca se cansaron de los míos, / se inclinan hoy con pesar bajo tus párpados oscilantes / porque nuestro amor declina». / Y responde ella: / «A
un abrigo
De mi canción hice un abrigo / cubierto de viejos mitos / desde los pies hasta el cuello. / Pero los tontos lo recogieron, / llevándolo ante la gente / como si ellos
un aviador irlandés prevé su muerte
Sé que en algún lugar entre las nubes / he de hallar mi destino; / no odio a quienes son mis enemigos, / no amo a quienes debo defender; / mi país es Kiltartan Cros
un sueño de muerte
Soñé que había muerto en un lugar extraño, / lejos de una mano amiga que la reconfortara, / y que habían clavado tablas sobre su cara, / los campesinos de aquella
un voto profundamente juramentado
Otros, porque no cumpliste / ese voto profundamente juramentado, han sido mis amigos; / pero siempre que miro el rostro de la muerte, / cuando escalo a las altura
una joven y vieja mujer
¿Cuál fue el alegre muchacho que más me agradó / De todos cuantos yacieron conmigo? / Respondo que mi alma entregué / Y en el dolor amé, / Mas gran placer me dio un
versos escritos en el abatimiento
Cuando vi por última vez / los redondos ojos verdes y los largos cuerpos sinuosos / de los negros leopardos de la luna, / las brujas hurañas, señoras nobilísimas,
¿por qué no habrían de rabiar los viejos?
¿Por qué no habrían de rabiar los viejos? / Algunos vieron a un muchacho de futuro / Que buen pulso tenía en la pesca con anzuelo / Convertirse en un periodista b
¿quién soñó que la belleza pasa como un sueño?
¿Quién soñó que la belleza pasa como un sueño? / Por estos labios rojos, con todo su triste orgullo, / tan tristes ya, que ninguna maravilla pueden presagiar, / T
¿y ahora qué?
En la escuela imaginaron sus camaradas preferidos / que él llegaría a ser hombre famoso; / y él lo mismo pensó y vivió en esa idea, / sus veinte años repletos de