luis de góngora
a cierta dama que se dejaba vencerMientras Corinto, en lágrimas deshecho, / La sangre de su pecho vierte en vano, / Vende Lice a un decrépito indïano / Por cient escudos la mitad del lecho. / ¿
a córdoba¡Oh excelso muro, oh torres coronadas / De honor, de majestad, de gallardía! / ¡Oh gran río, gran rey de Andalucía, / De arenas nobles, ya que no doradas! / ¡Oh fér
a don antonio de las infantasCeñida, si asombrada no, la frente / De una y otra verde rama obscura, / A los pinos dejando de Segura / Su urna lagrimosa, en son doliente, / Llora el Betis, no le
a don antonio venegas¡Oh, de alto valor, de virtud rara / Sacro esplendor, en toda edad luciente, / Cuya fama los términos de Oriente / Ecos los hace de su trompa clara! / Vuestro cayad
a don cristóbal de moraÁrbol de cuyos ramos fortunados / Las nobles moras son quinas reales, / Teñidas en la sangre de leales / Capitanes, no amantes desdichados; / En los campos del Tajo
a don francisco de quevedoAnacreonte español, no hay quien os tope, / que no diga con mucha cortesía, / que ya que vuestros pies son de elegía, / que vuestras suavidades son de arrope. / ¿No
a don fray diego de mardonesUn culto Risco en venas hoy suaves / Concetüosamente se desata, / Cuyo néctar, no ya líquida plata, / Hace canoras aun las piedras graves. / Tú, pues, que el p
a don luis de ulloaGeneroso esplendor, sino luciente, / No sólo es ya de cuanto el Duero baña / Toro, mas del Zodíaco de España, / Y gloria vos de su murada frente. / ¿Quién, pues, re
a don luis de vargasTú (cuyo ilustre, entre una y otra almena / De la Imperial Ciudad, patrio edificio / Al Tajo mira en su húmido ejercicio / Pintar los campos y dorar la arena), / De
a don pedro de cárdenasSalí, señor don Pedro, esta mañana / A ver un toro que en un Nacimiento / Con mi mula estuviera más contento / Que alborotando a Córdoba la llana. / Romper la tierr
a don sancho dávilaSacro pastor de pueblos, que en florida / Edad, pastor, gobiernas tu ganado, / Más con el silbo que con el cayado / Y más que con el silbo con la vida; / Canten otr
a doña brianda de la cerdaAl sol peinaba Clori sus cabellos / Con peine de marfil, con mano bella; / Mas no se parecía el peine en ella / Como se obscurecía el sol en ellos. / Cogió sus lazo
a doña catalina de la cerdaTres veces de Aquilón el soplo airado / Del verde honor privó las verdes plantas, / Y al animal de Colcos otras tantas / Ilustró Febo su vellón dorado, / Después qu
a francisco de quevedoAnacreonte español, no hay quien os tope, / Que no diga con mucha cortesía, / Que ya que vuestros pies son de elegía, / Que vuestras suavidades son de arrope. / ¿No
a fray esteban izquierdoLa Aurora de azahares coronada, / Sus lágrimas partió con vuestra bota, / Ni de las peregrinaciones rota, / Ni de sus conductores esquilmada. / De sus risueños ojos
a guadalquivir, río de andalucíaRey de los otros ríos caudaloso, / que en fama claro, en ondas cristalino, / tosca guirnalda de robusto pino, / ciñe tu frente y tu cabello undoso. / Pues dejando t
a juan de villegasEn villa humilde sí, no en vida ociosa, / Vasallos riges con poder no injusto, / Vasallos de tu dueño, si no augusto, / De estirpe en nuestra España generosa. / Del
a juan rufoCantastes, Rufo, tan heroicamente / De aquel César novel la augusta historia, / Que está dudosa entre los dos la gloria / Y a cuál se deba dar ninguno siente. / Y a
a juan rufo, jurado de córdobaCulto Jurado, si mi bella dama / En cuyo generoso mortal manto / Arde, como en cristal de templo santo, / De un limpio amor la más ilustre llama / Tu musa inspira,
a júpiterTonante monseñor, ¿de cuándo acá / Fulminas jovenetos? Yo no sé / Cuánta pluma ensillaste para el que / Sirviéndote la copa aún hoy está. / El garzón frigio, a quie
a la arcadiaPor tu vida, Lopillo, que me borres / Las diez y nueve torres del escudo, / Porque, aunque todas son de viento, dudo / Que tengas viento para tantas torres. / ¡Válg
a la beatificación de san ignacioEn tenebrosa noche, en mar airado, / al través diera un marinero ciego / de dulce voz y de homicida ruego, / de sirena mortal lisonjeado, / si el fervoroso celador
a la embarcaciónVelero bosque de árboles poblado, / Que visten hojas de inquieto lino; / Puente inestable y prolija, que vecino / El Occidente haces apartado: / Mañana ilustrará tu
a la memoria de la muerte y del infiernoUrnas plebeyas, túmulos reales / Penetrad sin temor, memorias mías, / Por donde ya el verdugo de los días / Con igual pie dio pasos desiguales. / Revolved tantas se
a la tela de justar de madrid?Téngoos, señora tela, gran mancilla. / ?Dios la tenga de vos, señor soldado. / ?¿Cómo estáis acá afuera? ?Hoy me han echado, / Por vagabunda, fuera de la Villa. /
a las damas de la corteHermosas damas, si la pasión ciega / No os arma de desdén, no os arma de ira, / ¿Quién con piedad al andaluz no mira, / Y quien al andaluz su favor niega? / En el t
a los celos¡Oh niebla del estado más sereno, / Furia infernal, serpiente mal nacida! / ¡Oh ponzoñosa víbora escondida / De verde prado en oloroso seno! / ¡Oh entre el néctar d
a nuestra señora de atochaEn vez, Señora, del cristal luciente, / Licores nabateos espirante, / Los faroles, ya luces de Levante, / Las banderas, ya sombras de Occidente. / Las fuerzas litor
a su hijo del marqués de ayamonteDeja el monte, garzón bello, no fíes / Tus años dél, ni nuestras esperanzas; / Que murallas de red, bosques de lanzas / Menosprecian los fieros jabalíes. / En sangr
a un caballero de córdobaHojas de inciertos chopos el nevado / Cabello, oirá el Genil tu dulce avena, / Sin invidiar al Dauro en poca arena / Mucho oro de sus piedras mal limado; / Y del le
a un caballero poetaNo enfrene tu gallardo pensamiento / Del animoso joven mal logrado / El loco fin, de cuyo vuelo osado / Fue ilustre tumba el húmido elemento. / Las dulces alas tien
a un fraile franciscanoGracias os quiero dar sin cumplimiento, / Dulce fray Diego, por la dulce caja; / Tal sea el ataúd de mi mortaja, / Y de mis guerras tal el instrumento. / Consagrad,
a un pintor flamencoHurtas mi vulto y cuanto más le debe / A tu pincel, dos veces peregrino, / De espíritu vivaz el breve lino / En los colores que sediento bebe, / Vanas cenizas temo
a un sueñoVaria imaginación que, en mil intentos, / A pesar gastas de tu triste dueño / La dulce munición del blando sueño, / Alimentando vanos pensamientos, / Pues traes los
a un tiempo dejaba el solA un tiempo dejaba el Sol / Los colchones de las ondas, / Y el orinal de mi alma / La vasera de su choza; / Él porque tres veces quiere / En las tres lucientes bolas /
a una casa de campoSi ya la vista, de llorar cansada, / De cosa puede prometer certeza, / Bellísima es aquella fortaleza / Y generosamente edificada. / Palacio es de mi bella celebrad
a una caseríaOh piadosa pared, merecedora / De que el tiempo os reserve de sus daños, / Pues sois tela do justan mis engaños / Con el fiero desdén de mi señora, / Cubra esas nob
a una dama muy blanca, vestida de verdeCisne gentil, después que crespo el vado / dejó, y de espuma a la agua encanecida, / que al rubio sol la pluma humedecida / sacude de las juncias abrigado: / copos
a una dama que conoció niñaSi Amor entre las plumas de su nido / Prendió mi libertad, ¿qué hará ahora, / Que en tus ojos, dulcísima señora, / Armado vuela, ya que no vestido? / Entre las v&iu
a una dama vestida de leonadoDel color noble que a la piel vellosa / De aquel animal dio naturaleza / Que de corona ciñe su cabeza, / Rey de las otras, fiera generosa, / Vestida vi a la bella d
a una rosaAyer naciste y morirás mañana. / Para tan breve ser, ¿quién te dio vida? / ¿Para vivir tan poco estás lucida, / y para no ser nada estás lozana? / Si te engañó su h
a una sangría de un pieHerido el blanco pie del hierro breve, / Saludable si agudo, amiga mía, / Mi rostro tiñes de melancolía, / Mientras de rosicler tiñes la nieve. / Temo (que quien bi
a unos álamos blancosVerdes hermanas del audaz mozuelo / Por quien orilla el Po dejastes presos / En verdes ramas ya y en troncos gruesos / El delicado pie, el dorado pelo, / Pues entre
al conde de lemus, viniendo de ser virreyFlorido en años, en prudencia cano, / Riberas del Sebeto, río que apenas / Obscurecen sus aguas sus arenas, / Gran freno moderó tu cuerda mano; / Donde mil veces es
al conde de villamedianaLas que a otros negó piedras Oriente, / Émulas brutas del mayor lucero, / Te las expone en plomo su venero, / Si ya al metal no atadas más luciente. / Cuanto en tu
al conde de villamediana, de su faetónEn vez de las Helíades, ahora / Coronan las Pïérides el Pado, / Y tronco la más culta levantado, / Suda electro en los números que llora. / Plumas vestido ya l
al doctor narbonaMis albarcoques sean de Toledo, / Cultísimo Doctor; lo damasquino / A un alfanje se quede sarracino, / Que en albarcoques aun le tengo miedo. / Vengan (aunque es la
al duque de feriaOh marinero, tú que, cortesano, / Al Palacio le fías tus entenas, / Al Palacio Real, que de Sirenas / Es un segundo mar napolitano, / Los remos deja, y una y otra m
al escorialSacros, altos, dorados capiteles, / que a las nubes robáis los arreboles, / Febo os teme por más lucientes soles, / y el cielo por gigantes más crueles. / Depón tus
al excelentísimo señor el conde duqueEn la capilla estoy, y condenado / A partir sin remedio desta vida; / Siento la causa aun más que la partida, / Por hambre expulso como sitïado. / Culpa sin du
al llanto y suspiros de una damaCual parece al romper de la mañana / Aljófar blanco sobre frescas rosas, / O cual por manos hecha, artificiosas, / Bordadura de perlas sobre grana, / Tales de mi pa
al marqués de ayamonteAlta esperanza, gloria del estado, / No sólo de Ayamonte mas de España, / Si quien me da su lira no me engaña, / A más os tiene el cielo destinado. / De vuestra Fam
al marqués de ayamonte, determinadoVolvió al mar Alción, volvió a las redes / De cáñamo, excusando las de hierro; / Con su barquilla redimió el destierro, / Que era desvío y parecía mercedes. / Reduj
al marqués de ayamonte, partiendoVencidas de los Montes Marïanos / Las altas cumbres, con rigor armadas / De calvos riscos, de hayas levantadas, / Cunas inaccesibles de milanos, / Y el río que
al marqués de velada, herido de un toroCon razón, gloria excelsa de Velada. / Te admira Europa, y tanto, que celoso / Su robardor mentido pisa el coso, / Piel este día, forma no alterada. / Buscó tu fres
al marqués de velada…Con razón, gloria excelsa de Velada, / te admira Europa, y tanto que, celoso / su robador mentido, pisa el coso, / fiel este día, forma no alterada. / Buscó tu fres
al mismoSer pudiera tu pira levantada, / De aromátcos leños construida, / Oh Fénix en la muerte, si en la vida / Ave, aun no de sus pies desengañada. / Muere en quietud dic
al monte santo de granadaEste monte de cruces coronado, / Cuya siempre dichosa excelsa cumbre / Espira luz y no vomita lumbre, / Etna glorioso, Mongibel sagrado, / Trofeo es dulcemente leva
al nacimiento de cristo nuestro señorCaído se le ha un Clavel / Hoy a la Aurora del seno: / ¡Qué glorioso que está el heno, / Porque ha caído sobre él! / Cuando el silencio tenía / Todas las cosas del su
al padre francisco de castroSi ya el griego orador la edad presente, / O el de Arpinas dulcísimo abogado / Merecieran gozar, más enseñado / Éste quedara, aquél más elocuente, / Del bien decir
al padre juan de pineda¿Yo en justa injusta expuesto a la sentencia / De un positivo padre azafranado? / Paciencia, Job, si alguna os han dejado / Prolijos los escritos de su Encia. / Con
al padre maestro hortensioAl que de la consciencia es del Tercero / Filipo digno oráculo prudente, / De una y otra saeta impertinente / Si mártir no le vi, le vi terrero. / Tanto, pues, le c
al poeta pedro soto de rojasPoco después que su cristal dilata, / Orla el Dauro los márgenes de un Soto, / Cuyas plantas Genil besa devoto, / Genil, que de las nieves se desata. / Sus corrient
al puerto de guadarramaMontaña inaccesible, opuesta en vano / Al atrevido paso de la gente / (O nubes humedezcan tu alta frente, / O nieblas ciñan tu cabello cano), / Caistro el mayoral,
al santísimo sacramento-Rebelde y pertinaz entendimiento, / sed preso. -¿Quién lo manda? -Dios glorioso. / -¿Por qué? -Porque con ánimo dudoso / negaste la obediencia al Sacramento. / -¿Q
al serenísimo infante cardenalPurpúreo creced, rayo luciente / Del Sol de las Españas, que en dorado / Ya trono el Tíber os verá sagrado / Leyes dar algún día a su corriente. / De coronas entonc
al tramontar del solAl tramontar del Sol, la ninfa mía, / De flores despojando el verde llano, / Cuantas troncaba la hermosa mano, / Tantas el blanco pie crecer hacía. / Ondeábale el v
al tramontar del sol, la ninfa mía…Al tramontar del Sol, la ninfa mía, / de flores despojando el verde llano, / cuantas troncaba la hermosa mano, / tantas el blanco pie crecer hacía. / Ondeábale el v
al tronco filis de un laurel sagradoAl tronco Filis de un laurel sagrado / Reclinada, el convexo de su cuello / Lamía en ondas rubias el cabello, / Lascivamente al aire encomendado. / Las hojas del cl
al túmulo de écijaÍcaro de bayeta, si de pino / Cíclope no, tamaño como el rollo, / ¿Volar quieres con alas a lo pollo, / Estando en cuatro pies a lo pollino? / ¿Qué Dédalo te induce
alegoría de la primera de sus soledadesRestituye a tu mundo horror divino, / Amiga Soledad, el pie sagrado, / Que captiva lisonja es del poblado / En hierros breves pájaro ladino. / Prudente cónsul, de l
allá darás, rayoAllá darás, rayo, / En cas de Tamayo. / De hospedar a gente extraña, / O Flamenca o Ginovés, / Si el huésped overo es / Y la huéspeda castaña, / Según la raza de España
amarrado al duro bancoAmarrado al duro banco / De una galera turquesca, / Ambas manos en el remo / Y ambos ojos en la tierra, / Un forzado de Dragut / En la playa de Marbella / Se quejaba al
ándeme yo calienteÁndeme yo caliente / Y ríase la gente. / Traten otros del gobierno / Del mundo y sus monarquías, / Mientras gobiernan mis días / Mantequillas y pan tierno, / Y las maña
ándeme yo caliente y ríase la genteTraten otros del gobierno / del mundo y sus monarquías, / mientras gobiernan mis días / mantequillas y pan tierno; / y las mañanas de invierno / naranjada y aguardien
ánsares de mengaÁnsares de Menga / Al arroyo van: / Ellos visten nieve, / Él corre cristal. / El arroyo espera / Las hermosas aves, / Que cisnes suaves / Son de su ribera; / Cuya Venus era
aquí entre la verde junciaAquí entre la verde juncia / Quiero (como el blanco cisne / Que envuelto en dulce armonía, / La dulce vida despide) / Despedir mi vida amarga / Envuelta en endechas t
aunque a rocas de fe ligada veaAunque a rocas de fe ligada vea / Con lazos de oro la hermosa nave / Mientras en calma humilde, en paz süave / Sereno el mar la vista lisonjea; / Y aunque el c
burlándose de un caballero prevenidoSea bien matizada la librea, / Las plumas de un color, negro el bonete, / La manga blanca, no muy de roquete, / Y atada al brazo prenda de Niquea; / Cifra que hable
canción¡Qué de envidiosos montes levantados, / de nieves impedidos, / me contienen tus dulces ojos bellos! / ¡Qué de ríos del hielo tan atados, / del agua tan crecidos / me
ciego que apuntas y atinasCiego que apuntas y atinas, / Caduco dios, y rapaz, / Vendado que me has vendido, / Y niño mayor de edad, / Por el alma de tu madre / Que murió, siendo inmortal, / De e
cloriAl sol peinaba Clori sus cabellos / con peine de marfil, con mano bella; / mas no se parecía el peine en ella / como se oscurecía el sol en ellos. / Cogió sus lazos
con diferencia tal, con gracia tantaCon diferencia tal, con gracia tanta / Aquel ruiseñor llora, que sospecho / Que tiene otros cien mil dentro del pecho / Que alternan su dolor por su garganta; / Y a
convoca los poetas de andalucíaCisnes de Guadiana, a sus riberas / Llegué, y a vuestra dulce compañía, / Cuya suave métrica armonía / Desata montes y reduce fieras; / No a escuchar vuestras voces
cosas, celalba mía, he visto extrañasCosas, Celalba mía, he visto extrañas: / Cascarse nubes, desbocarse vientos, / Altas torres besar sus fundamentos, / Y vomitar la tierra sus entrañas; / Duras puent
cual parece al romper de la mañanaCual parece al romper de la mañana / aljófar blanco sobre frescas rosas, / o cual por manos hecha, artificiosas, / bordadura de perlas sobre grana, / tales de mi pa
cuando pitos flautasDa bienes Fortuna / que no están escritos: / cuando pitos flautas, / cuando flautas pitos. / ¡Cuán diversas sendas / Se suelen seguir / En el repartir / Honras y hacienda
cuantas al duero le he negado ausenteCuantas al Duero le he negado ausente, / Tantas al Betis lágrimas le fío, / Y, de centellas coronado, el río / Fuego tributa al mar de urna ya ardiente. / Volcán de
cuatro o seis desnudos hombrosCuatro o seis desnudos hombros / De dos escollos o tres / Hurtan poco sitio al mar, / Y mucho agradable en él. / Cuánto lo sienten las ondas / Batido lo dice el pie, /
cura que en la vecindadCura que en la vecindad / Vive con desenvoltura, / ¿Para qué le llaman cura, / Si es la misma enfermedad? / El Cura que seglar fue, / Y tan seglar se quedó, / Y aunque
de chinches y de mulas voy comidoDe chinches y de mulas voy comido, / Las unas culpa de una cama vieja, / Las otras de un Señor que me las deja / Veinte días y más, y se ha partido. / De vos, mader
de don francisco de padillaA este que admiramos en luciente, / Émulo del diamante, limpio acero, / Igual nos le dio España caballero / Que de la guerra Flandes rayo ardiente. / Laurel ceñido,
de don rodrigo sarmientoDel León, que en la Silva apenas cabe, / O ya por fuerte o ya por generoso, / Que a dos Sarmientos, cada cual glorioso, / Obedeció mejor que al bastón grave, / Real
de la ambición humanaMariposa, no sólo no cobarde, / Mas temeraria, fatalmente ciega, / Lo que la llama al Fénix aun le niega, / Quiere obstinada que a sus alas guarde, / Pues en su dañ
de la brevedad engañosa de la vidaMenos solicitó veloz saeta / Destinada señal, que mordió aguda; / Agonal carro en la arena muda / No coronó con más silencio meta, / Que presurosa corre, que secret
de la esperanzaSople rabiosamente conjurado / Contra mi leño el Austro embravecido, / Que me ha de hallar el último gemido, / En vez de tabla, al áncora abrazado. / ¿Qué mucho, si
de la jornada de larache-¿De dónde bueno, Juan, con pedorreras? / -Señora tía, de Cagalarache. / -Sobrino, ¿y cuántos fuistes a Alfarache? / -Treinta soldados en tres mil galeras. / -¿Tant
de la toma de laracheLa fuerza que infestando las ajenas / Argentó luna de menguante plata, / Puerto hasta aquí del bélgico pirata, / Puerta ya de las líbicas arenas. / A las señas de E
de las muertes de don rodrigo calderónAl tronco descansaba de una encina / Que invidia de los bosques fue lozana, / Cuando segur legal una mañana / Alto horror me dejó con su rüina. / Laurel que de
de los mismosPeinaba al sol Belisa sus cabellos / Con peine de marfil, con mano bella; / Mas no se parecía el peine en ella / Como se escurecía el sol en ellos. / En cuanto, pue
de los que censuraron su polifemoPisó las calles de Madrid el fiero / Monóculo galán de Galatea, / Y cual suele tejer bárbara aldea / Soga de gozques contra forastero, / Rígido un bachiller, otro s
de madridNilo no sufre márgenes, ni muros / Madrid, oh peregrino, tú que pasas, / Que a su menor inundación de casas / Ni aun los campos del Tajo están seguros. / Émula la v
de puños de hierro ayerDe puños de hierro ayer / En este mismo lugar, / Fui gran hombre en el sacar / Y hoy lo soy en el volver. / Los dineros van a ser / Restituidos por vos, / Y el «por la
de pura honestidad templo sagradoDe pura honestidad templo sagrado, / Cuyo bello cimiento y gentil muro / De blanco nácar y alabastro duro / Fue por divina mano fabricado; / Pequeña puerta de coral
de san lorenzo el real del escorialSacros, altos, dorados capiteles, / Que a las nubes borráis sus arreboles, / Febo os teme por más lucientes soles / Y el cielo por gigantes más crueles. / Depón tus
de un caminante enfermoDescaminando, enfermo, peregrino / En tenebrosa noche, con pie incierto / La confusión pisando del desierto, / Voces en vano dio, pasos sin tino. / Repetido latir,
de un jabalí que mató en el pardoTeatro espacïoso su ribera / El Manzanares hizo, verde muro / Su corvo margen, y su cristal puro / Undosa puente a Calidonia fiera. / En un hijo del Céfiro la
de una damaPrisión del nácar era articulado / De mi firmeza un émulo luciente, / Un dïamante, ingenïosamente / En oro también él aprisionado. / Clori, pues, que a su
de una quinta del conde de salinasDe ríos soy el Duero acompañado / Entre estas apacibles soledades, / Que despreciando muros de ciudades, / De álamos camino coronado. / Este, que siempre veis alegr
de unas fiestas en valladolidLa plaza, un jardín fresco; los tablados, / Un encañado de diversas flores; / Los toros, doce tigres matadores, / A lanza y a rejón despedazados; / La jineta, dos p
dedicatoria al duque de béjarPasos de un peregrino son errante / cuantos me dictó versos dulce Musa, / en soledad confusa / perdidos unos, otros inspirados. / ¡Oh tú que, de venablos impedido, /
dejadme llorarLa más bella niña / De nuestro lugar, / Hoy viuda y sola / Y ayer por casar, / Viendo que sus ojos / A la guerra van, / A su madre dice, / Que escucha su mal: / Dejadme llo
del conde de villamedianaEl Conde mi señor se va a Napoles; / Con el gran Duque. Príncipes, a Dío; / De acémilas de haya no me fío, / Fanales sean sus ojos o faroles. / Los más carirredondo
del marqués de santa cruzNo en bronces, que caducan, mortal mano, / Oh católico Sol de los Bazanes / (Que ya entre gloriosos capitanes / Eres deidad armada, Marte humano), / Esculpirá tus h
del túmulo que hizo córdobaA la que España toda humilde estrado / Y su horizonte fue dosel apenas, / El Betis esta urna en sus arenas / Majestuosamente ha levantado. / ¡Oh peligroso, oh lison
del túmulo que hizo córdoba en las honrasMáquina funeral, que desta vida / Nos decís la mudanza, estando queda; / Pira, no de aromática arboleda, / Si a más gloriosa Fénix construida; / Bajel en cuya gabia
descaminado, enfermo, peregrinoDescaminado, enfermo, peregrino, / en tenebrosa noche, con pie incierto / la confusión pisando del desierto, / voces en vano dio, pasos sin tino. / Repetido latir,
determinado a dejar sus pretensionesDe la Merced, Señores, despedido, / Pues lo ha querido así la suerte mía, / De mis deudos iré a la Compañía, / No poco de mis deudas oprimido. / Si haber sido del C
diez años vivió belermaDiez años vivió Belerma / Con el corazón difunto / Que le dejó en testamento / Aquel francés boquirrubio. / Contenta vivió con él, / Aunque a mí me dijo alguno / Que vi
dilatándose una pensión que pretendíaCamina mi pensión con pies de plomo, / El mío, como dicen, en la huesa; / A ojos yo cerrados, tenue o gruesa, / Por dar más luz al mediodía la tomo. / Merced de la
dineros son calidadDineros son calidad / ¡Verdad! / Más ama quien más suspira / ¡Mentira! / Cruzados hacen cruzados, / Escudos pintan escudos, / Y tahúres muy desnudos / Con dados ganan con
duélete de esa puenteDuélete de esa puente, Manzanares, / mira que dice por ahí la gente, / que no eres río para media puente, / y que ella es puente para treinta mares. / Hoy arrogante
duélete de esa puente, manzanaresDuélete de esa puente, Manzanares; / Mira que dice por ahí la gente / Que no eres río para media puente, / Y que ella es puente para muchos mares. / Hoy, arrogante,
el que a su mujer procuraEl que a su mujer procura / Dar remedio al mal de madre, / Y ve que no la comadre / Sino que el Cura la cura, / Si piensa que el Padre Cura / Trae la virtud en la est
el sastreDe mi sastre en el hurtar / la mano es tan singular, / que si cae la tela en ella / cuando la empieza a doblar, / ya puedo doblar por ella. / Y cuando pasa a trazar / l
en crespa tempestad del oro undosoEn crespa tempestad del oro undoso / nada golfos de luz ardiente y pura / mi corazón, sediento de hermosura, / si el cabello deslazas generoso. / Leandro en mar de
en dos lucientes estrellasEn dos lucientes estrellas, / Y estrellas de rayos negros, / Dividido he visto el Sol / En breve espacio de cielo. / El luciente oficio hacen / De las estrellas de Ve
en el caudaloso ríoEn el caudaloso río / Donde el muro de mi patria / Se mira la gran corona / Y el antiguo pie se lava, / Desde su barca Alción / Suspiros y redes lanza, / Los suspiros p
en el cristal de tu divina manoEn el cristal de tu divina mano / De Amor bebí el dulcísimo veneno, / Néctar ardiente que me abrasa el seno, / Y templar con la ausencia pensé en vano. / Tal, Claud
en el sepulcro de la duquesa de lerma¡Ayer deidad humana, hoy poca tierra: / Aras ayer, hoy túmulo, oh mortales! / Plumas, aunque de águilas reales, / Plumas son; quien lo ignora, mucho yerra. / Los hu
en la capilla estoy y condenadoEn la capilla estoy y condenado / a partir sin remedio de esta vida: / siendo la causa aún más que la partida, / por hambre expulso como sitiado. / Culpa sin duda e
en la jornada de portugal¿En año quieres que plural cometa / Infausto corta a las coronas luto, / Los vestigios pisar del Griego astuto? / Por cuerdo te juzgaba, aunque poeta. / Salga a otr
en la misma ocasiónEsta de flores, cuando no divina, / Industrïosa unión, que ciento a ciento / Las abejas, con rudo no argumento, / En ruda sí confunden oficina, / Cómplice Prom
en la muerte de don rodrigo calderónSella el tronco sangriento, no lo oprime, / De aquel dichosamente desdichado, / Que de las inconstancias de su hado / Esta pizarra apenas le redime; / Piedad común,
en la muerte de doña guiomar de saPálida restituye a su elemento / Su ya esplendor purpúreo casta rosa, / Que en planta dulce un tiempo, si espinosa, / Gloria del Sol, lisonja fue del viento. / El m
en la muerte de dos señoras mozasSobre dos urnas de cristal labradas, / De vidrio en pedestales sostenidas, / Llorando está dos ninfas ya sin vidas, / El Betis en sus húmidas moradas, / Tanto por s
en la muerte de un caballero mozoAve real de plumas tan desnuda, / Que aun de carne voló jamás vestida, / Cuya garra, no en miembros dividida, / Inexorable es guadaña aguda; / Lisonjera a los cielo
en la muerte de una señoraFragoso monte, en cuyo basto seno / Duras cortezas de robustas plantas / Contienen aquel nombre en partes tantas / De quien pagó a la tierra lo terreno, / Así cubra
en la partida del conde de lemos…El conde, mi señor, se fue a Nápoles; / el duque, mi señor, se fue a Francia; / príncipes, buen viaje, que este día / pesadumbre daré a unos caracoles. / Como sobra
en la verde orillaLos rayos le cuenta al Sol / Con un peine de marfil / La bella Jacinta un día / Que por mi dicha la vi / En la verde orilla / De Guadalquivir. / La mano oscurece al pei
en los pinares de júcarEn los pinares de Júcar / Vi bailar unas serranas, / Al son del agua en las piedras / Y al son del viento en las ramas. / No es blanco coro de ninfas / De las que apo
en una enfermedad de don antonio de pazosDeste más que la nieve blanco toro, / Robusto honor de la vacada mía, / Y destas aves dos, que al nuevo día / Saludaban ayer con dulce lloro, / A ti, el más rubio d
entre los sueltos caballosEntre los sueltos caballos / De los vencidos Cenetes, / Que por el campo buscaban / Entre la sangre lo verde, / Aquel español de Orán / Un suelto caballo prende, / Por
érase una viejaÉrase una vieja / De gloriosa fama, / Amiga de niñas, / De niñas que labran. / Para su contento / Alquiló una casa / Donde sus vecinas / Hagan sus coladas. / Con la sed de
fábula de polifemo y galateaAl Conde de Niebla / Estas que me dictó, rimas sonoras, / Culta sí aunque bucólica Talía, / Oh excelso Conde, en las purpúreas horas / Que es rosas la alba y rosicl
frescos airecillosFrescos airecillos, / Que a la Primavera / Le tejéis guirnaldas / Y esparcís violetas, / Ya que os han tenido / Del Tajo en la vega / Amorosos hurtos / Y agradables penas
grandes, más que elefantes y que abadasGrandes, más que elefantes y que abadas, / Títulos liberales como rocas, / Gentiles hombres, sólo de sus bocas, / Illustri cavaglier, llaves doradas; / Hábitos, cap
hermana maricaHermana Marica, / Mañana, que es fiesta, / No irás tú a la amiga / Ni yo iré a la escuela. / Pondraste el corpiño / Y la saya buena, / Cabezón labrado, / Toca y albanega;
hermoso dueño de la vida míaHermoso dueño de la vida mía, / mientras se dejan ver a cualquier hora / en tus mejillas la rosada aurora, / Febo en tus ojos y en tu frente el día, / y mientras qu
ilustre y hermosísima maríaIlustre y hermosísima María, / Mientras se dejan ver a cualquier hora / En tus mejillas la rosada aurora, / Febo en tus ojos, y en tu frente el día, / Y mientras co
infiere, de los achaques de la vejezEn este occidental, en este, oh Licio, / Climatérico lustro de tu vida, / Todo mal afirmado pie es caída, / Toda fácil caída es precipicio. / ¿Caduca el paso? Ilúst
jura pisuerga a fe de caballeroJura Pisuerga a fe de caballero / Que de vergüenza corre colorado / Sólo en ver que de Esgueva acompañado / Ha de entrar a besar la mano a Duero. / Es sucio Es
la aurora, de azahares coronadaLa Aurora, de azahares coronada, / sus lágrimas partió con vuestra bota, / ni de las peregrinaciones rota, / ni de los conductores esquilmada. / De sus risueños ojo
la chacona a las sonajas¡Oh qué bien que baila Gil, / Con las mozas de Barajas, / La chacona a las sonajas, / Y el villano al tamboril! / Fue a Madrid por san Miguel / Y el demonio se soltó,
la desgracia del forzadoLa desgracia del forzado, / Y del corsario la industria, / La distancia del lugar / Y el favor de la Fortuna, / Que por las bocas del viento / Les daba a soplos ayuda
la dulce boca que a gustar convidaLa dulce boca que a gustar convida / Un humor entre perlas distilado, / Y a no invidiar aquel licor sagrado / Que a Júpiter ministra el garzón de Ida, / Amantes, no
la más bella niñaLa más bella niña / de nuestrto lugar, / hoy viuda y sola / y ayer por casar, / viendo que sus ojos / a la guerra van, / a su madre dice / que escucha su mal: / Dexadme llo
las flores del romeroLas flores del romero, / Niña Isabel, / Hoy son flores azules, / Mañana serán miel / Celosa estás, la niña, / Celosa estás de aquel / Dichoso, pues le buscas, / Ciego, pu
las tablas del bajel despedazadasLas tablas del bajel despedazadas / (Signum naufragii pium et crudele), / Del tempio sacro, con le rotte vele, / Ficaraon nas paredes penduradas. / Del tiempo las i
lilio siempre real nascí en medinaLilio siempre real nascí en Medina / Del Cielo, con razón, pues nascí en ella; / Ceñí de un Duque excelso, aunque flor bella, / De rayos más que flores frente din
llegué a valladolid; registré luegoLlegué a Valladolid; registré luego / desde el bonete al clavo de la mula; / guardo el registro, que será mi bula / contra el cuidado de el señor don Diego. / Busqu
llegué, señora tía, a la mamoraLlegué, señora tía, a la Mamora, / Donde entre nieblas vi la otra mañana, / Desde el seguro de una partesana, / Confusa multitud de gente mora. / Pluma acudiendo va
lloraba la niñaLloraba la niña / (Y tenía razón) / La prolija ausencia / De su ingrato amor. / Dejóla tan niña, / Que apenas creo yo / Que tenía los años / Que ha que la dejó. / Llorando
los dineros del sacristánLos dineros del Sacristán / Cantando se vienen y cantando se van. / Tres hormas, si no fue un par, / Fueron la llave maestra / De la pompa que hoy nos muestra / Un hi
los montes que el pie se lavanLos montes que el pie se lavan / En los cristales del Tajo, / Cuando las frentes se miran / En los zafiros del cielo, / Tiranizados tenía / Un cerdoso animal fiero, / T
luto poéticoPor una negra señora / un negro galán doliente / negras lágrimas derrama / de un negro pecho que tiene. / Hablóla una negra noche, / y tan negra, que parece / que de su
manda amor en su fatigaManda Amor en su fatiga / Que se sienta y no se diga; / Pero a mí más me contenta / Que se diga y no se sienta. / En la ley vieja de Amor / A tantas fojas se halla / Qu
mientras por competir con tu cabelloMientras por competir con tu cabello / Oro bruñido al sol relumbra en vano, / Mientras con menosprecio en medio el llano / Mira tu blanca frente al lilio bello; / M
muerto me lloró el tormes en su orillaMuerto me lloró el Tormes en su orilla, / En un parasismal sueño profundo, / En cuanto don Apolo el rubicundo / Tres veces sus caballos desensilla. / Fue mi resurre
ni en este monte, este aire, ni este ríoNi en este monte, este aire, ni este río / Corre fiera, vuela ave, pece nada, / De quien con atención no sea escuchada / La triste voz del triste llanto mío; / Y au
no de fino diamante o rubí ardienteNo de fino diamante o rubí ardiente / (Luces brillando aquel, este centellas) / Crespo volumen vio de plumas bellas / Nacer la gala más vistosamente, / Que obscura
no destrozada nave en roca duraNo destrozada nave en roca dura / Tocó la playa más arrepentida, / Ni pajarilla de la red tendida / Voló más temeroso a la espesura; / Bella ninfa la planta mal seg
no vayas, gil, al sotilloNo vayas, Gil, al Sotillo / Que yo sé / Quien novio al Sotillo fue, / Que volvió después novillo. / Gil, si es que al Sotillo vas, / Mucho en la jornada pierdes; / Verá
noble desengañoNoble desengaño, / Gracias doy al cielo / Que rompiste el lazo / Que me tenía preso. / Por tan gran milagro / Colgaré en tu templo / Las graves cadenas / De mis graves ye
oh, bien haya jaénOh, bien haya Jaén, que en lienzo prieto / De luces mil de sebo salpicado / Su túmulo paró, y de pie quebrado / En dos antiguas trovas sin conceto. / Écija se ha es
oro no rayó así flamante granaOro no rayó así flamante grana / Como vuestra purpúrea edad ahora / Las dos que admitió estrellas vuestra aurora, / Y soles expondrá vuestra mañana. / Ave (aunque m
pálida restituyePálida restituye a su elemento / su ya esplendor purpúreo casta rosa, / que en planta dulce un tiempo, si espinosa, / gloria del sol, lisonja fue del viento. / El m
para un retrato de don juan de acuñaÉste, que en traje le admiráis togado, / Claro, no a luces hoy de lisonjero / Pincel, sino de claro caballero, / Esplendor del Buendía que le ha dado; / Éste, ya de
por niñear, un picarillo tiernoPor niñear, un picarillo tierno, / Hurón de faltriqueras, subtil caza, / A la cola de un perro ató por maza / (Con perdón de los clérigos) un cuerno. / El triste pe
que pida a un galán minguillaQue pida a un galán Minguilla / Cinco puntos de jervilla, / Bien puede ser; / Mas que calzando diez Menga, / Quiera que justo le venga, / No puede ser. / Que se case un
raya, dorado sol, orna y coloraRaya, dorado Sol, orna y colora / Del alto monte la lozana cumbre; / Sigue con agradable mansedumbre / El rojo paso de la blanca Aurora; / Suelta las riendas a Favo
rey de los otros, río caudalosoRey de los otros, río caudaloso, / Que en fama claro, en ondas cristalino, / Tosca girnalda de robusto pino / Ciñe tu frente, tu cabello undoso, / Pues dejando tu n
romance de angélica y medoroEn un pastoral albergue / Que la guerra entre unos robles / Lo dejó por escondido / O lo perdonó por pobre, / Do la paz viste pellico / Y conduce entre pastores / Oveja
segundas plumas sonSegundas plumas son, oh lector, cuantas / Letras contiene este volumen grave; / Plumas siempre gloriosas, no del ave / Cuyo túmulo son aromas tantas: / De aquel sí,
señora doña puente segovianaSeñora doña puente segoviana, / Cuyos ojos están llorando arena, / Si es por el río, muy enhorabuena, / Aunque estáis para viuda muy galana. / De estangurria murió.
servía en orán al reyServía en Orán al Rey / Un español con dos lanzas, / Y con el alma y la vida / A una gallarda africana, / Tan noble como hermosa, / Tan amante como amada, / Con quien e
sobre unas altas rocasSobre unas altas rocas, / Ejemplo de firmeza / Que encuentra noche y día / El mar, estando quedas, / Aquel pescadorcillo, / A quien su ninfa bella / Dejó el año pasado,
soledad primeraEra del año la estación florida / en que el mentido robador de Europa / (media luna las armas de su frente, / y el Sol todos los rayos de su pelo), / luciente honor
soledad segundaÉntrase el mar por un arroyo breve / que a recibillo con sediento paso / de su roca natal se precipita, / y mucha sal no sólo en poco vaso, / mas su rüina bebe, / y s
soledadesal Duque de Béjar / Pasos de un peregrino son, errante, / Cuantos me dictó versos dulce Musa / En soledad confusa, / Perdidos unos, otros inspirados. / ¡O tú que de v
suspiros tristes, lágrimas cansadasSuspiros tristes, lágrimas cansadas, / Que lanza el corazón, los ojos llueven, / Los troncos bañan y las ramas mueven / De estas plantas, a Alcides consagradas; / M
tardándose el conde de villaflorEl Conde mi señor se fue a Cherela, / Lio el volumen y picó el bagaje, / Segovianos de a ocho, buen viaje, / Que no os pienso ver más en mi escarcela. / En lebrel c
tras la bermeja aurora el sol doradoTras la bermeja Aurora el Sol dorado / Por las puertas salía del Oriente, / Ella de flores la rosada frente, / Él de encendidos rayos coronado. / Sembraban su conte
tres veces de aquilón…Tres veces de Aquilón el soplo airado / del verde honor privó a las verdes plantas, / y al animal de Colcos otra tantas / ilustró Febo su vellón dorado, / después q
un buhonero ha empleado1 / Un buhonero ha empleado / En higas hoy su caudal, / Y aunque no son de cristal, / Todas las ha despachado; / Para mí le he demandado, / Cuando verdades no diga, / Una
una moza de alcobendasUna moza de Alcobendas / Sobre su rubio tranzado / Pidió la fe que le he dado, / Porque eran de oro las prendas; / Concertados sin contiendas / Nuestros dulces deseno
valladolid, de lágrimas sois valleValladolid, de lágrimas sois valle, / Y no quiero deciros quién las llora, / Valle de Josafat, sin que en vos hora, / Cuanto más día de jüicio se halle. / Pisa
verdes juncos del duero a mi pastoraVerdes juncos del Duero a mi pastora / Tejieron dulce generosa cuna; / Blancas palmas, si el Tajo tiene alguna, / Cubren su pastoral albergue ahora. / Los montes mi
volviéndose a francia el duque de humenaDespidióse el francés con grasa buena, / (Con buena gracia digo, señor Momo), / Hizo España el deber con el Vandomo, / Y al pagar le hará con el de Pena. / Reales f
vuela, pensamiento, y dilesVuela, pensamiento, y diles / A los ojos que te envío / Que eres mío. / Celosa el alma te envía / Por diligente ministro, / Con poderes de registro / Y con malicias de
ya besando unas manos cristalinasYa besando unas manos cristalinas, / ya anudándome a un blanco y liso cuello, / ya esparciendo por él aquel cabello / que Amor sacó entre el oro de sus minas; / ya
ya de mi dulce instrumentoYa de mi dulce instrumento / Cada cuerda es un cordel, / Y en vez de vihuela, él / Es potro de dar tormento; / Quizá con celoso intento / De hacerme decir verdades, / C
ya no más, ceguezuelo hermanoYa no más, ceguezuelo hermano, / Ya no más. / Baste lo flechado, Amor, / Más munición no se pierda; / Afloja al arco la cuerda / Y la causa a mi dolor; / Que en mi pech
ya que con más regalo el campo miraYa que con más regalo el campo mira / (Pues del hórrido manto se desnuda) / Purpúreo el Sol y, aunque con lengua muda, / Suave Filomena ya suspira, / Templa, noble
¡oh claro honor del líquido elemento¡Oh claro honor del líquido elemento, / Dulce arroyuelo de corriente plata, / Cuya agua entre la yerba se dilata / Con regalado son, con paso lento!, / Pues la por
¡oh qué malquisto con esgueva quedo¡Oh qué malquisto con Esgueva quedo, / Con su agua turbia y con su verde puente! / Miedo le tengo: hallará la gente / En mis calzas los títulos del miedo. / ¿Quiere
¡que se nos va la pascua, mozas¡Que se nos va la Pascua, mozas, / Que se nos va la Pascua! / Mozuelas las de mi barrio, / Loquillas y confiadas, / Mirad no os engañe el tiempo, / La edad y la confi
¿cuál del ganges marfil, o cuál de paro¿Cuál del Ganges marfil, o cuál de Paro / Blanco mármol, cuál ébano luciente, / Cuál ámbar rubio, o cuál oro excelente, / Cuál fina plata, o cuál cristal tan clar
¿qué lleva el señor esgueva?Yo os diré lo que lleva. / Lleva este río crecido, / Y llevará cada día / Las cosas que por la vía / De la cámara han salido, / Y cuanto se ha proveído / Según leyes de
¿son de tolú, o son de puertorrico¿Son de Tolú, o son de Puertorrico, / Ilustre y hermosísima María, / O son de las montañas de Bujía / La fiera mona y el disforme mico? / Gracioso está el balcón, y
¿vos sois valladolid?¿Vos sois Valladolid? ¿Vos sois el valle / De olor? ¡Oh fragrantísima ironía! / A rosa oléis, y sois de Alejandría, / Que pide al cuerpo más que puede dalle. / Sere