juana inés de la cruz
a juliaLa heroica esposa de Pompeyo, altiva, / al ver su vestidura en sangre roja, / con generosa cólera se enoja / de sospecharlo muerto y estar viva. / Rinde la vida en que el sosiego estriba / de esposo y padre
a la esperanzaVerde embeleso de la vida humana, / loca esperanza, frenesí dorado, / sueño de los despiertos intrincado, / como de sueños, de tesoros vana; / alma del mundo, senectud lozana, / decrépito verdor imaginado, /
a la muerte del señor rey felipe iv¡Oh cuán frágil se muestra el ser humano / en los últimos términos fatales, / donde sirven aromas Orientales / de culto inútil, de resguardo vano! / Solo a ti respetó el poder tirano, / ¡oh gran Felipe! pue
a lo mismoBello compuesto en Laura dividido, / alma inmortal, espíritu glorioso, / ¿por qué dejaste cuerpo tan hermoso? / ¿Y para qué tal alma has despedido? / Pero ya ha penetrado en mi sentido / que sufres el divor
a una rosaRosa divina que en gentil cultura / eres con tu fragante sutileza / magisterio purpúreo en la belleza, / enseñanza nevada a la hermosura; / amago de la humana arquitectura, / ejemplo de la vana gentileza / en
al padre francisco de castroLa compuesta de flores maravilla, / divina protectora americana, / que a ser se pasa rosa mexicana / apareciendo rosa de Castilla; / la que, en vez del dragón (de quien humilla / cerviz rebelde en Pathmos)
amante dulce del alma…Amante dulce del alma, / bien soberano a que aspiro, / tú que sabes las ofensas / castigar a beneficios; / divino imán en que adoro: / hoy que tan propicio os miro, / que me mimáis la osadía / de poder llamaros
bien puedo formar querellaBien puedo formar querella, / cuando me dejas en calma, / de que me robas el alma / y no te animas con ella; / y cuando altivo atropella / tu rigor mi rendimiento, / apurando el sufrimiento / tanto tu piedad se
como en la regia playa cristalinaComo en la regia playa cristalina / el gran señor del húmedo tridente / acompaña ideal, sirve obediente / a cerúlea deidad, pompa marina, / no de otra suerte, al Cerda heroico inclina / de almejas coronada
con el dolor de la mortal herida…Con el dolor de la mortal herida, / de un agravio de amor me lamentaba, / y por ver si la muerte se llegaba / procuraba que fuese más crecida. / Toda en su mal el alma divertida, / pena por pena su dolor su
contiene una fantasía contenta con amar decenteDetente, sombra de mi bien esquivo / imagen del hechizo que más quiero, / bella ilusión por quien alegre muero, / dulce ficción por quien penosa vivo. / Si al imán de tus gracias atractivo / sirve mi pecho
contiene una fantasía contenta con amor decenteDeténte, sombra de mi bien esquivo, / imagen del hechizo que más quiero, / bella ilusión por quien alegre muero, / dulce ficción por quien penosa vivo. / Si al imán de tus gracias atractivo / sirve mi pecho
continúa el mismo asuntoFeliciano me adora y le aborrezco; / Lisardo me aborrece y yo le adoro; / por quien no me apetece ingrato, lloro, / y al que me llora tierno, no apetezco: / a quien más me desdora, el alma ofrezco; / a quie
correspondencias entre amar o aborrecerFeliciano me adora y le aborrezco; / Lisardo me aborrece y yo le adoro; / por quien no me apetece ingrato, lloro, / y al que me llora tierno no apetezco. / A quien más me desdora, el alma ofrezco; / a quien
de amor, puesto antes en sujeto indignoCuando mi error y tu vileza veo, / contemplo, Silvio, de mi amor errado, / cuán grave es la malicia del pecado, / cuán violenta la fuerza de un deseo. / A mi misma memoria apenas creo / que pudiese caber en
de una reflexión cuerdaCon el dolor de la mortal herida, / de un agravio de amor me lamentaba, / y por ver si la muerte se llegaba / procuraba que fuese más crecida. / Toda en el mal el alma divertida, / pena por pena su dolor su
demostrando afectos de un favorecido que se ausentaDivino dueño mío, / si al tiempo de apartarme / tiene mi amante pecho / alientos de quejarse, / oye mis penas, mira mis males, / aliéntese el dolor / si puede lamentarse / y a vista de perderse / mi corazón exhal
detén el paso, caminante, advierte…Detén el paso, caminante, advierte, / que aun esta losa guarda enternecida, / con triunfos de su diestra no vencida, / al Capitán más valeroso, y fuerte. / Al duque de Veragua ¡o triste suerte! / que nos di
dices, que no te acuerdas, clori, y mientesDices, que no te acuerdas, Clori, y mientes / en decir, que te olvidas de olvidarte; / pues das ya en tu memoria alguna parte, / en que, por olvidado, me presentes. / Si son tus pensamientos diferentes / de
dime vencedor rapazDime vencedor rapaz, / vencido de mi constancia, / ¿qué ha sacado tu arrogancia / de alterar mi firme paz? / Que aunque de vencer capaz / es la punta de tu arpón, / ¿qué importa el tiro violento, / si a pesar d
discurre inevitable el llanto a vista de quien amaMandas, Anarda, que sin llanto asista / a ver tus ojos, de lo cual sospecho, / que el ignorar la causa, es quien te ha hecho / querer, que emprenda yo tanta conquista. / Amor, Señora, sin que me resista, /
diuturna enfermedad de la esperanza…Diuturna enfermedad de la esperanza / que así entretienes mis cansados años / y en el fiel de los bienes y los daños / tienes en equilibrio la balanza; / que siempre suspendida en la tardanza / de inclinars
dos dudas en qué escogerDos dudas en qué escoger / tengo, y no sé a cual prefiera, / pues vos sentís que no quiera / y yo sintiera querer. / Con que si a cualquiera lado / quiero inclinarme, es forzoso / quedando el uno gustoso / que
el hijo, que la esclava ha concebido…El Hijo, que la Esclava ha concebido, / dice el Derecho, que le pertenece / al legítimo Dueño, que obedece / la Esclava Madre, de quien es nacido. / El que retorna, el campo agradecido; / opimo fruto, que o
en pensar que me quieres, clori, he dado…En pensar que me quieres, Clori, he dado, / por lo mismo que yo no te quisiera; / porque sólo quien no me conociera, / me pudiera a mí, Clori, haber amado. / En tú no conocerme, desdichado / por sólo esta c
en que da moral censura a una rosaRosa divina que en gentil cultura / eres, con tu fragante sutileza, / magisterio purpúreo en la belleza, / enseñanza nevada a la hermosura. / Amago de la humana arquitectura, / ejemplo de la vana gentileza,
en vano tu canto suena…En vano tu canto suena / pues no advierte en su desdicha / que será el fin de tu dicha / el principio de tu pena. / El loco orgullo refrena, / de que tan ufano estás, / sin advertir, cuando das / cuenta al aire
endecha iSabrás, querido Fabio, / si ignoras que te quiero, / que ignorar lo dichoso / es muy de lo discreto; / que apenas fuiste blanco / en que el rapaz arquero / del tiro indefectible / logró el mejor acierto, / cuando
endecha iiiYa, desengaño mío, / llegasteis al extremo / que pudo en vuestro ser / verificar el serlo. / Todo lo habéis perdido: / mas no todo, pues creo / que aun a costa es de todo / barato el escarmiento. / No envidiaréis
esta tarde, mi bien, cuando te hablabaEsta tarde, mi bien, cuando te hablaba, / como en tu rostro y en tus acciones vía / que con palabras no te persuadía, / que el corazón me vieses deseaba; / y Amor, que mis intentos ayudaba, / venció lo que
este amoroso tormentoEste amoroso tormento / que en mi corazón se ve / sé que lo siento, y no sé / la causa porque lo siento. / Siento una grave agonía / por lograr un devaneo, / que empieza como deseo / y para en melancolía. / Y cua
estos versos, lector míoEstos versos, lector mío, / que a tu deleite consagro, / y sólo tienen de buenos / conocer yo que son malos, / ni disputártelos quiero, / ni quiero recomendarlos, / porque eso fuera querer / hacer de ellos much
fabio, en el ser de todos adoradas…Fabio, en el ser de todos adoradas / son todas las beldades ambiciosas, / porque tienen las aras por ociosas / si no las ven de víctimas colmadas. / Y así, sí de uno solo son amadas, / viven de la fortuna q
finjamos que soy felizFinjamos que soy feliz, / triste pensamiento, un rato; / quizá podréis persuadirme, / aunque yo sé lo contrario, / que pues sólo en la aprehensión / dicen que estriban los daños, / si os imagináis dichoso / no
firma pilatos la que juzga ajena…Firma Pilatos la que juzga ajena / sentencia, y es la suya ¡O caso fuerte! / quien creerá, que firmando ajena muerte, / el mismo juez en ella se condena. / La ambición de sí, tanto le enajena, / que con el
hombres necios que acusáis…Hombres necios que acusáis / a la mujer sin razón, / sin ver que sois la ocasión / de lo mismo que culpáis. / Si con ansia sin igual / solicitáis su desdén, / ¿por qué queréis que obren bien / si las incitáis a
incendioAfuera, afuera, ansias mías; / no el respeto os embarace: / que es lisonja de la pena / perder el miedo a los males. / Salgan signos a la boca / de lo que el corazón arde, / que nadie, nadie creerá el incendi
inés, cuando te riñen por bellacaInés, cuando te riñen por bellaca, / para disculpas, no te falta achaque / porque dices, que traque, y que barraque / con que sabes muy bien tapar la caca. / Si coges la palabra, no hay urraca, / que así la
inés, yo con tu amor me regociloInés, yo con tu amor me Regocilo, / y viéndome querer, me Regodeo, / en mirar una Hermosura me Recreo, / y, cuando está celosa me Reguilo. / Si a otro miras, de celos me Aniquilo, / y tiemblo de tu Gracia,
la mexicana musa, hija eminenteLa Mexicana Musa, Hija eminente / de Apolo, y que las Nueve aun más divina, / porque fuese del Sol la Benjamina, / le nació en la vejez de su Poniente. / ¡Qué sutil, si discurre! ¡Qué elocuente, / si razona
lámina sirva el cielo al retrato…Lámina sirva el cielo al retrato, / Lísida, de su angélica forma; / cálamos forme el sol de sus luces, / sílabas las estrellas componga. / Cárceles tu madeja fabrica, / dédalo que sutilmente forma / vínculos
lira iiAmado dueño mío: / escucha un rato mis cansadas quejas, / pues del viento las fío / que breve las conduzca a tus orejas, / si no se desvanece el triste acento / como mi esperanza en el viento. / Óyeme con los
mas ya el dolor me vence. ya, ya llego…Mas ya el dolor me vence. Ya, ya llego, / al término fatal por mi querida: / que es poca la materia de una vida / para la forma de tan grande fuego. / Ya licencia a la muerte doy: ya entrego / el alma, a qu
mientras la gracia me excita…Mientras la gracia me excita / por elevarme a la esfera, / mas me abate a lo profundo / el peso de mis miserias. / La virtud y la costumbre / en el corazón pelean / y el corazón agoniza / en tanto que lidian el
mirando perfección talMirando perfección tal, / cual la que en ti llegó a ver, / apenas puedo creer / que puedes tener igual: / y a no haber original / de cuya perfección rara / la que hay en ti se copiara / perdida por tu afición / s
moriste duque excelso, en fin moristeMoriste duque excelso, en fin moriste, / Sol de Veragua claro, y refulgente, / que apenas ilustrabas el Oriente, / cuando en fatal Ocaso te pusiste. / Tú que por tantas veces te ceñiste, / al desdén vencedo
muestra se debe escoger antes morirMiró Celia una rosa que en el prado / ostentaba feliz la pompa vana / y con afeites de carmín y grana / bañaba alegre el rostro delicado; / y dijo: Goza, sin temor del hado, / el curso breve de tu edad loza
nace de la escarcha fresca rosa…Nace de la escarcha fresca rosa / dulce abeja, y apenas aparece, / cuando a su regio natalicio ofrece / tutela verde, palma victoriosa. / Así Rosa, María, más hermosa, / concibe a Dios, y el vientre apenas
nacimiento de cristoDe la más fragante Rosa / nació la Abeja más bella, / a quien el limpio rocío / dio purísima materia. / Nace, pues, y apenas nace, / cuando en la misma moneda, / lo que en perlas recibió, / empieza a pagar en p
no quiere pasar por olvido lo descuidadoDices que yo te olvido, Celio, y mientes, / en decir que me acuerdo de olvidarte, / pues no hay en mi memoria alguna parte / en que, aun como olvidado, te presentes. / Mis pensamientos son tan diferentes /
nueva alabanza del mismo hechoIntenta de Tarquino el artificio / a tu pecho, Lucrecia, dar batalla; / ya amante llora, ya modesto calla; / ya ofrece toda el alma en sacrificio. / Y cuando piensa ya que más propicio / tu pecho a tanto im
para explicar la causa a la rebeldíaProbable opinión es, que conservarse / la forma celestial en su fijeza, / no es porque en lo material hay más nobleza, / sino por la manera de informarse. / Porque aquel apetito de mudarse, / la sacia de la
primero sueñoPiramidal, funesta, de la tierra / nacida sombra, al Cielo encaminaba / de vanos obeliscos punta altiva, / escalar pretendiendo las Estrellas; / si bien sus luces bellas / -exentas siempre, siempre rutilant
procura desmentir los elogiosÉste que ves, engaño colorido, / que, del arte ostentando los primores, / con falsos silogismos de colores / es cauteloso engaño del sentido; / éste en quien la lisonja ha pretendido / excusar de los años l
prosigue el mismo asuntoAl que ingrato me deja, busco amante; / al que amante me sigue, dejo ingrata; / constante adoro a quien mi amor maltrata; / maltrato a quien mi amor busca constante. / Al que trato de amor, hallo diamante
que consuela a un celosoAmor empieza por desasosiego, / solicitud, ardores y desvelos; / crece con riesgos, lances y recelos; / susténtase de llantos y de ruego. / Doctrínanle tibiezas y despego, / conserva el ser entre engañosos
que discurren fantasías tristes de un ausenteProlija memoria, / permite, siquiera, / que por un instante / sosieguen mis penas. / Afloja el cordel, / que (según aprietas) / temo que reviente / si das otra vuelta. / Mira que si acabas / con mi vida, cesa / de tu
quéjase de la suerte¿En perseguirme, mundo, qué interesas? / ¿En qué te ofendo, cuando sólo intento / poner bellezas en mi entendimiento / y no mi entendimiento en las bellezas? / Yo no estimo tesoros ni riquezas, / y así, sie
redondilla iiEste amoroso tormento / que en mi corazón se ve, / sé que lo siento, y no sé / la causa por que lo siento. / Siento una grave agonía / por lograr un devaneo / que empieza como deseo / y para en melancolía. / Y cu
redondilla ivDos dudas en que escoger / tengo y no sé a cuál prefiera, / pues vos sentís que no quiera / y yo sintiera querer. / Con que si a cualquier lado / quiero inclinarme, es forzoso, / quedando el uno gustoso, / que
redondillasHombres necios que acusáis / a la mujer sin razón, / sin ver que sois la ocasión / de lo mismo que culpáis: / si con ansia sin igual / solicitáis su desdén, / ¿por qué queréis que obren bien / si las incitáis a
resuelve la cuestionQue no me quiera Fabio al verse amado / es dolor sin igual, en mi sentido; / mas que me quiera Silvio aborrecido / es menor mal, mas no menor enfado. / ¿Qué sufrimiento no estará cansado, / si siempre le re
romance iiFinjamos que soy feliz, / triste pensamiento, un rato; / quizá podréis persuadirme, / aunque yo sé lo contrario. / Que pues sólo en la aprehensión / dicen que estriban los daños, / si os imagináis dichoso / no
romance iiiSi es causa amor productivo / de diversidad de afectos, / que, con producirlos todos, / se perficiona a sí mesmo: / y si el uno de los más / naturales son los celos, / ¿cómo sin tenerlos puede / el amor estar p
soneto 72Si de Carlos la garra y bizarría / pudo por sí mover a mi cuidado, / ¿cómo parecerá, siendo envidiado, / lo que sólo por sí bien parecía? / Si sin triunfo rendirle pretendía, / sabiendo que ya vive enamorad
soneto lYo adoro a Lisi, pero no pretendo / que Lisi corresponda mi fineza; / pues si juzgo posible su belleza, / a su decoro y mi aprehensión ofendo. / No emprender, solamente, es lo que emprendo: / pues sé que a
soneto liv¡Oh quién, amado Anfriso, te ciñera / del Mundo las coronas poderosas! / Que a coronar tus prendas generosas / el círculo del Orbe corto fuera. / ¡Quién, para eternizarte, hacer supiera / mágicas confeccion
soneto lix¿Qué importa al Pastor Sacro, que a la llama / de su obrar negar quiera la victoria, / si cuando más apaga tanta gloria, / la misma luz a los recuerdos llama? / ¿Si en cada mármol mudamente clama / de sus b
soneto lvEl que Hipogrifo de mejor Rugero, / Ave de Ganimedes, más hermoso, / Pegaso de Perseo más airoso, / de más dulce Arión, Delfín ligero / fue, ya sin vida yace el golpe fiero / de transformado Jove, que celos
soneto lviiDocto Mansilla, no para aplaudirte / ponderaciones buscaré del arte / retórica, que fuera limitarte / querer entre sus cláusulas ceñirte. / Sólo en mi intento, cuando llego a oírte, / alabarte con sólo no a
soneto lxDulce, canoro Cisne Mexicano / cuya voz si el Estigio layo oyera, / segunda vez a Eurídice te diera, / y segunda el Delfín te fuera humano; / a quien si el Teucro muro, si el Tebano, / el ser en dulces, clá
soneto lxiSi un pincel, aunque grande, al fin humano, / pudo hacer tan bellísima Pintura, / que aun vista perspicaz en vano apura / tus luces, o admirada, si no en vano. / El Autor de tu Alma soberano, / proporcionad
soneto lxivVuestra edad, gran Señor, en tanto exceda / a la capacidad que abraza el cero; / que la combinatoria de Kirkero / multiplicar su cantidad no pueda. / Del giro hermoso la luciente Rueda, / que el uno trastor
soneto lxviAltísimo señor monarca hispano, / que a Dios, entre accidentes escondido, / cuando queréis mostraros más rendido, / es cuando os ostentáis más soberano. / Que esa sección Señor, que al luterano / asombró en
soneto vAl que ingrato me deja, busco amante; / al que amante me sigue, dejo ingrata; / constante adoro a quien mi amor maltrata; / maltrato a quien mi amor busca constante. / Al que trato de amor hallo diamante;
soneto viMiró Celia una rosa que en el prado / ostentaba feliz la pompa vana / y con afeites de carmín y grana / bañaba alegre el rostro delicado; / y dijo: Goza, sin temor del hado, / el curso breve de tu edad loza
soneto x¿Tan grande, ¡ay hado!, mi delito ha sido / que por castigo de él o por tormento / no basta el que adelanta el pensamiento / sino el que le previenes al oído? / Tan severo en mi contra has procedido, 5 / qu
soneto xiiiMáquinas primas de su ingenio agudo / A Arquímedes, artífice famoso, / Raro nombre dieron de ingenioso; / ¡Tanto el afán y tanto el arte pudo! / Invención rara, que en el mármol rudo / No sin arte grabó, ma
soneto xivDe un funesto moral la negra sombra, / de horrores mil, y confusiones llena, / en cuyo hueco tronco aún hoy resuena / el eco que doliente a Tisbe nombra, / cubrió la verde matizada alfombra / en que Píramo
soneto xlivYo no puedo tenerte ni dejarte, / ni sé por qué, al dejarte o al tenerte, / se encuentra un no sé qué para quererte / y muchos sí sé qué para olvidarte. / Pues ni quieres dejarme ni enmendarte, / yo templar
soneto xlixSeñora doña Rosa, hermosa amago / de cuantas flores miran Sol y Luna: / ¿cómo, si es dama ya, se está en la cuna, / y si es divina, teme humano estrago? / ¿Cómo, expuesta del cierzo al rigor vago, / teme hu
soneto xlviiiCítara de carmín que amaneciste / trinando endechas a tu amada esposa / y, paciéndole el ámbar a la rosa, / el pico de oro, de coral teñiste; / dulce jilguero, pajarito triste, / que apenas el aurora viste
soneto xvii¡Oh, famosa Lucrecia, gentil dama, / de cuyo ensangrentado noble pecho / salió la sangre que extinguió a despecho / del rey injusto la lasciva llama! / ¡Oh, con cuánta razón el mundo aclama / tu virtud, pue
soneto xxiiYo no dudo, Lisarda, que te quiero, / aunque sé que me tienes agraviado; / mas estoy tan amante y tan airado, / que afectos que distingo no prefiero. / De ver que odio y amor te tengo, infiero / que ninguno
soneto xxvi¿En perseguirme, mundo, qué interesas? / ¿En qué te ofendo, cuando sólo intento / poner bellezas en mi entendimiento / y no mi entendimiento en las bellezas? / Yo no estimo tesoros ni riquezas, / y así, sie
soneto xxxiInés, cuando te riñen por Bellaca, / para disculpas, no te falta Achaque / porque dices, que traque, y que Barraque / con que sabes muy bien tapar la Caca. / Si coges la palabra, no hay Urraca, / que así la
soneto xxxiiAunque eres (Teresilla) tan Muchacha, / le das que hacer al pobre de Camacho, / porque dará tu disimulo un Chacho, / a aquel que se pintase más sin Tacha. / De los empleos que tu Amor Despacha, / anda el tr
soneto xxxvAunque presume (Nife) que soy Tosco, / y que, (cual Palomilla) me Chamusco, / yo te aseguro, que tu luz no Busco, / porque ya tus engaños Reconozco. / Y así aunque en tus enredos más me Embosco, / muy poco
soneto xxxviDiuturna enfermedad de la esperanza, / que así entretienes mis cansado años, / y el fiel de los bienes, y los daños, / tienes en equilibrio la balanza. / Que siempre suspendida, en la tardanza / de inclinar
soneto xxxviii¿Qué es esto, Alcino, cómo tu cordura / se deja así vencer de un mal celoso, / haciendo con extremos de furioso / demostraciones más que de locura? / ¿En qué te ofendió Celia? si se apura; / o porque al amo
supuesto, discurso mío…Supuesto, discurso mío / que gozáis en todo el orbe, / entre aplausos de entendido, / de agudo veneraciones, / mostradlo en el duro empeño / en que mis ansias os ponen, / dando salida a mis dudas, / dando alien
tal vez pienso que piadosoTal vez pienso que piadoso / respondes a mi afición, / y otras teme el corazón / que te esquivas desdeñoso: / ya alienta el pecho dichoso, / ya infeliz el rigor muere; / pero, como quiera, adquiere / la dicha d
tan espíritu te admiroTan espíritu te admiro, / que cuando deidad te creó / halló el alma que no veo / y dudó el cuerpo que miro: / todo el discurso retiro, / admirada en tu beldad; / que muestra con realidad, / dejando el sentido e
toco, por ver si escondidoToco, por ver si escondido / lo viviente en ti parece. / ¿Posible es que de él carece / quien roba todo el sentido? / ¿Posible es que no ha sentido / esta mano que le toca? / ¿Y a que atiendas te provoca / a mi
traigo conmigo un cuidado…Traigo conmigo un cuidado, / y tan esquivo, que creo / que aunque sé sentirlo tanto / aún yo mismo no lo siento. / Es amor, pero es amor / que, faltándole lo ciego, / los ojos que tiene son / para darle más tor
vaya con dios (beatriz) el ser estafaVaya con Dios (Beatriz) el ser Estafa, / que esto se te conoce, hasta en el Tufo; / mas no es razón, que siendo yo tu Rufo, / les sirvas a otros gustos de Garrafa. / Fiaste en que tu traza es quien te Zaf
verde embeleso de la vida humanaVerde embeleso de la vida humana, / loca Esperanza, frenesí dorado, / sueños de los despiertos intrincado, / como de sueños, de tesoros vana; / alma del mundo, senectud lozana, / decrépito verdor imaginado;
ves caminante en esta triste pira…Ves caminante en esta triste Pira, / la potencia de Jove está postrada; / aquí Marte rindió la fuerte espada, / aquí Apolo rompió la dulce Lira. / Aquí Minerva triste se retira, / y la luz de los Astros ecl
vista tus hombros el verdor lozano…Vista tus hombros el verdor lozano, / Joven, con que tu ciencia te laurea; / y puesto en ello dignamente, sea / índice de tus méritos ufano. / Corone tu discurso soberano / la que blanda tus sientes lisonje
y aunque ostentes el rigorY aunque ostentes el rigor / de tu original fiel, / a mí me ha dado el pincel / lo que no puede el amor: / dichosa vivo al favor / que me ofrece un bronce frío, / pues aunque muestres desvío, / podrás, cuando m
ya que para despedirme…Ya que para despedirme, / dulce idolatrado dueño, / ni me da licencia el llanto / ni me da lugar el tiempo, / háblente los tristes rasgos, / entre lastimeros ecos, / de mi triste pluma, nunca / con más justa ca
yo no puedo tenerte ni dejarteYo no puedo tenerte ni dejarte, / ni sé por qué, al dejarte o al tenerte, / se encuentra un no sé qué para quererte / y muchos sí sé qué para olvidarte. / Pues ni quieres dejarme ni enmendarte, / yo templar
¿qué pasión, porcia, qué dolor tan ciego¿Qué pasión, Porcia, qué dolor tan ciego / te obliga a ser de ti fiera homicida? / ¿O en qué te ofende tu inocente vida / que así le das batalla a sangre y fuego? / Si la fortuna airada al justo ruego / de
¿qué pincel tan soberano fue a copiarte suficiente?¿Qué pincel tan soberano / fue a copiarte suficiente? / ¿Qué numen movió la mente? / ¿Qué virtud rigió la mano? / No se alabe el arte vano / que te formó peregrino, / pues en tu beldad convino, / para formar un
¿quién, que regale visto y o comido…¿Quién, que regale visto y o comido, / el León, ya panal, imaginara? / ¿Quién, que dulzura tanta se estorbara / lo muy sabroso, por lo muy florido? / ¡Oh Juan, come y no mires, que a un sentido / le das cel