¿Qué importa al Pastor Sacro, que a la llama
de su obrar negar quiera la victoria,
si cuando más apaga tanta gloria,
la misma luz a los recuerdos llama?
¿Si en cada mármol mudamente clama
de sus blasones indeleble historia,
porque sirva la letra a su memoria
lo que de piedra al tiempo de su Fama?
A la sagrada cifra, que venera
el discurso en las piedras, comedido,
y en duración eterna persevera,
exenta y libre del oscuro olvido,
alabarte podrás, culta Ribera,
que sólo le construyes el sentido.