País Poema - Autores

howard phillips lovecraft

a la vieja religión pagana
¡Dioses del Olimpo! ¿Cómo puedo dejar que me abandonen / y atar mi fe a esta nueva creencia cristiana? / ¿Puedo prescindir de las deidades que conozco, / por Aque
a pan
Sentado en una cañada entre bosques / A orillas de un arroyo bordeado de juncos / Meditaba yo un día, cuando adormeciéndome / Me vi sumido en un sueño. / Del riachu
alethia phrikodes
Nubes demoníacas, inundadas en el abismo / del cielo silencioso, sofocaron la noche amenazante; / no llegaban los acostumbrados susurros del pantano, / ni la voz
alienación
Su carne sólida nunca se había alejado, / pues el amanecer lo encontraba en el mismo lugar, / pero cada noche su espíritu adoraba vagar / por abismos y mundos dis
antarktos
En lo profundo de mi sueño el gran pájaro susurraba extrañamente, / hablándome del cono negro de los desiertos polares, / que se alza lúgubre y solitario sobre
astrofobos
Brillando en el cielo de medianoche, / Sobre los abismos etéreos y distantes, / Me acechaba, anhelante, / Una seductora, resplandeciente estrella; / Cada crepúsculo
azathoth
Por el vacío insensato el demonio me arrastró, / Más allá de los brillantes enjambres del espacio dimensional, / Hasta que el tiempo y la materia desaparecieron
bestezuelas nocturnas
No sabría decir de qué criptas salen arrastrándose, / Pero cada noche veo esas criaturas viscosas, / Negras, cornudas y descarnadas, con alas membranosas / Y cola
continuidad
Hay en algunas cosas antiguas una huella / De una esencia vaga… más que un peso o una forma, / Un éter sutil, indeterminado, / Pero ligado a todas las leyes del t
donde alguna vez caminó poe
Lo Eterno nutrió a las sombras sobre este terreno, / Soñando con los siglos que han pasado, / Grandes olmos se alzan solemnes en la hierba, / Arqueados sobre el o
el aullador
Me dijeron que evitara el sendero de Briggs' Hill, / que antiguamente había sido el camino de Zoar, / porque Goody Watkins, ahorcada en mil setecientos cuatro, /
el epicedio de ragnar lodbrok
Con nuestras espadas hemos luchado; / llegando de nuevo a las costas de Gothland / por el asesinato de la serpiente / que hemos recibido de Thor. / A partir de este
el horror de yule
Hay nieve en el campo / Y los valles están helados, / Y una profunda medianoche / Se cierne sombría sobre el mundo; / Pero una luz entrevista en las cumbres / Revela
el lago de la pesadilla
Hay un lago en la distante Zan, / más allá de las regiones visitadas por el hombre, / donde se consume, solitario, en un espantoso estado, / un espíritu inerte y
el libro
El lugar era oscuro y polvoriento, un rincón perdido / En un laberinto de viejas callejuelas junto a los muelles, / Que olían a cosas extrañas traídas de ultram
el mensajero
La Cosa, dijo él, por la noche vendría, / Desde el viejo camposanto sobre la colina, / Agachado frente al rubor de un fuego de robles / Traté de decirme que aquel
espejismo
No sé si existió alguna vez / Ese mundo perdido que flota oscuramente en el río del Tiempo, / Pero lo he visto a menudo, envuelto en una bruma violeta / y brillan
ex oblivione
Cuando me llegaron los últimos días, y las feas trivialidades de la vida me hundieron en la locura como esas gotas de agua que el torturador deja caer sin c
expectación
No sabría decir por qué algunas cosas me producen / Una sensación de maravillas inexploradas por venir, / O de grieta en el muro del horizonte / Que se abre a mun
halloween en un suburbio
Blancos chapiteles a la salvaje luz de la luna, / y árboles investidos por un fulgor plateado; / las altas chimeneas ven volar a los vampiros, / mientras las arpí
hesperia
El ocaso invernal, refulgiendo tras las agujas / Y las chimeneas medio desprendidas de esta esfera sombría, / Abre anchas puertas hacia algún año olvidado / De vi
la ciudad
Era dorada y espléndida / Aquella ciudad de la luz; / Una visión suspendida / En los abismos de la noche; / Una región de prodigios y gloria, cuyos templos / Eran de
la colina de zaman
La gran colina crecía junto al antiguo pueblo, / un precipicio contra el final de la calle principal; / verde, alto y arbolado, mirando oscuramente / hacia el cam
la senda antigua
No hubo una mano amiga que me sostuviera / la noche que encontré la senda antigua / sobre la colina, cuando creí vislumbrar / los campos que acechaban mis recuerd
las campanas
Año tras año oí aquel tañido débil y lejano / De graves campanas traído por el viento negro de medianoche; / Extraños repiques, que no venían de ningún campanar
lo que trae la luna
Odio a la Luna —le temo—, ya que, cuando brilla sobre ciertas escenas familiares y amadas, a veces las convierte en desconocidas y odiosas. / Fue durante el e
madre tierra
Una noche, vagando, bajé por el talud / de un hondo valle, húmedo y silencioso. / Su aire estancado exhalaba un vaho de podredumbre / y una frialdad que me hacían
memoria
En el valle de Nis, una maléfica luna menguante brilla tenue, abriéndose paso con su luz, con difusos rayos, a través de los letales follajes de los grandes
némesis
A través de las puertas del sueño custodiadas por los ghules, / Más allá de los abismos de la noche iluminados por la pálida luna, / He vivido mis vidas sin núm
nostalgia
Cada año, al resplandor melancólico del otoño, / Los pájaros remontan el vuelo sobre un océano desierto, / Trinando y gorjeando con prisa jubilosa / Por llegar a
nyarlathotep
Y por fin desde el interior de Egipto vino / el extraño Oscuro ante el que se inclinaban los campesinos; / silencioso, descarnado, enigmáticamente altivo, / envue
oceanus
A veces me detengo en la orilla / Donde las penas vierten sus flujos, / Y las aguas turbulentas suspiran y se quejan / De secretos que no se atreven a contar. / Des
para un soñador
Veo tus rasgos, tranquilos y pálidos, / en el luminoso reflejo de la vela; / la negra sombra de tus párpados, / y por debajo ojos que rechazan el mundo. / Y, mientr
persecución
Llevaba el libro apretado bajo el abrigo, / Escondiéndolo como podía en semejante lugar, / Mientras apretaba el paso por las viejas calles del puerto / Volviendo
por donde un día paseó poe
Divagan eternamente las sombras en esta tierra, / Soñando con siglos que se fueron para siempre; / Grandes olmos se alzan solemnes entre lápidas y túmulos / Despl
sirenas portuarias
Por encima de viejos tejados y agujas desgastadas / las sirenas portuarias cantan durante toda la noche; / Voces venidas de puertos extraños, de blancas playas
unda o la novia del mar
Negro telar de riscos, tierras altas detrás de mí, / Oscuras son las arenas de la distante costa; / Sombríos son los caminos rocosos que me recuerdan / Con triste
vientos estelares
Es la hora de la penumbra crepuscular, / Casi siempre en otoño, cuando el viento estelar se precipita / Por las calles altas de la colina, que aunque desiertas /
vuelta a casa
El demonio dijo que me llevaría a casa, / A la tierra lívida y sombría que recordaba vagamente / Como un lugar elevado con escaleras y terrazas / Rodeadas de bala