oscar wilde
a mi mujerNo puedo escribir majestuoso proemio / como preludio a mi canción, / de poeta a poema, / me atrevería a decir. / Pues si de estos pétalos caídos / uno te pareciera bello, / irá el amor por el aire / hasta deten
amor intellectualisA menudo pisamos los valles de Castalia / y de antiguas cañas oímos la música silvana, / ignorada del común de las gentes; / e hicimos nuestra barca a la mar / que Musas tienen por imperio suyo, / y aramos
apología¿Es tu voluntad que yo crezca y decline? / Trueca mi paño de oro por la gris estameña / y teje a tu antojo esa tela de angustia / cuya hebra más brillante es día malgastado. / ¿Es tu voluntad -Amor que ta
bajo el balcón¡Oh, hermosa estrella de boca carmesí! / ¡Oh, luna de cejas doradas! / ¡Se elevan, se elevan desde el fragante sur! / Iluminan el sendero de mi amor, / Para que sus delicados pies no se extravíen / En el vi
casa de la rameraSeguimos la huellas de pies que bailaban / hacia la calle alumbrada de luna / y nos detuvimos bajo la casa de la ramera. / Adentro, por sobre estrépito y movimiento, / oímos los músicos tocando a gran vol
desesperaciónLas estaciones derraman su ruina mientras pasan, / Pues en la primavera los narcisos alzan sus rostros / Hasta que las rosas florecen en ígneas llamas; / Y en el otoño brotan las violetas púrpuras / Cuand
el cuarto movimientoLe Réveillon / El cielo está manchado con espasmos de rojo, / huyen las brumas envolventes y las sombras; / el alba se levanta desde el mar / como una blanca dama de su lecho. / Y caen flechas mell
el lamento de la hija del reyHasta las estrellas sobre el agua calma, / Y siete en el impasible cielo; / Siete pecados de la hija del rey / Descansaban en lo profundo de su alma. / Rosas rojas yacen a sus pies, / (las rosas son rojas e
el nuevo remordimientoEl pecado era mío; yo no lo entendía, / Ahora en su cueva yace la melodía, / A salvo donde en vano agita la marea / Los inquietos y escasos remolinos. / Y en el hueco marchito de esta tierra / El verano ha
el verdadero conocimientoTu, que todo lo sabes, sabes también que en vano busco / semillas y tierras para cultivar con certeza, / pero la tierra es oscura entre la maleza, / indiferente a la lluvia y a lágrimas vertidas. / Tu, qu
en el salón doradoUna Armonía / Sus manos de marfil en el teclado / extraviadas en pasmo de fantasía; / así los álamos agitan sus plateadas hojas / lánguidas y pálidas. / Como la espuma a la deriva en el mar inquieto / cuando
en el salón dorado: una armoníaSus manos de marfil en el teclado / extraviadas en pasmo de fantasía; / así los álamos agitan sus plateadas hojas / lánguidas y pálidas. / Como la espuma a la deriva en el mar inquieto / cuando muestran las
escrito en el lyceum theatrePoco me maravilla la osadía de Basanio / de arriesgar todo lo que tenía al plomo, / o que el orgulloso Aragón bajara la cabeza, / o que Marroquí de corazón en llamas se enfriara: / pues en ese atavío de o
flor del amorAmor, no te culpo, pues mía ha sido la culpa, al no ser creado por la arcilla común / Escalé la mayor de las alturas, inalcanzable; ví el aire pleno, el día más grande. / Desde lo salvaje de mi desper
flores de amorҐ λνkύιкрς Έρώς / Amor, no te culpo; la culpa fue mía, / no hubiera yo sido de arcilla común / habría escalado alturas más altas aún no alcanzadas, / visto aire más lleno,
hélas!Con cada pasión a la deriva hasta que mi alma / sea un laúd en cuyas cuerdas todos los vientos tañen. / ¿Para esto renuncié / a mi sabiduría antigua ya mi austero control? / Mi vida es un palimpsesto / gara
impression de voyageEra un mar de zafiro y el cielo / ardía en el aire como ópalo candente; / izamos nuestra vela; soplaba bien el viento / hacia tierras azules situadas en el Este. / Desde mi proa alta divisé a Zakynthos: / c
impression: le réveillonEl cielo está manchado con espasmos de rojo, / huyen las brumas envolventes y las sombras; / el alba se levanta desde el mar / como una blanca dama de su lecho. / Y caen flechas melladas, insolentes / a tra
impressions1 / Les Silhouettes / El mar está marcado con unas bandas grises, / el quieto viento muerto desentona / y como hoja marchita es llevada / la luna por la bahía tormentosa. / Grabado claramente sobre p
impressions de théatreFabien dei Franchi / La silenciosa estancia, la pesada sombra avanzando furtiva, / los muertos inmóviles viajando, la puerta que se abre, / el hermano asesinado que levita a través del piso, / lo
la balada de la cárcel de readingTodos los hombres matan aquello que aman, / —que esto sea oído por todos— Unos con una mirada de odio, / Otros con una palabra halagadora; / El cobarde mata con un beso, / El valiente con la espada. / Unos
la casa de la rameraSeguimos las huellas de pies que bailaban / hacia la calle llena de luna / y nos detuvimos bajo la casa de la ramera. / Adentro, sobre el clamor y el movimiento, / oímos a los músicos tocando a gran volum
la muerte en vidaLas acciones más viles, como las hierbas venenosas, / florecen bien en el aire de la prisión: / es solo aquello que es bueno en el hombre / lo que allí se desperdicia y se marchita: / la pálida angustia c
mi vozEn este mundo inquieto, moderno, apresurado, / tomamos todo aquello que nuestro corazón deseaba -tú y yo, / y ahora las velas blancas de nuestro barco están arriadas / y agotada la carga del navío. / Por
nueva contriciónEl pecado fue mío; yo no había comprendido. / Así de nuevo la música aprisionada está en su cueva, / excepto ese lugar donde ola irregular y moribunda / impacienta con sus inquietos remolinos esta magra
quia multum amaviQuerido corazón, creo que el joven y apasionado sacerdote, / al sacar por primera vez a su Dios, / prisionero en la Eucaristía, de su santuario escondido, / y comer el pan, y beber el terrible vino, / No
requiescatCamina ligeramente, ella está cerca, / Debajo de la nieve; / habla suavemente, ella puede oír crecer las margaritas. / Toda su brillante cabellera dorada / está empapada por el óxido; / ella, que era joven
silentium amorisComo a menudo el resplandeciente sol / persigue a la pálida, reacia luna, / impulsándola hacia su cueva sombría, / Donde ella también se retira, furtiva, / buscando la singular balada de un ruiseñor, / Así
soneto al acercarme a italiaLlegué a los Alpes: mi alma ardía / al oír tu nombre: Italia, Italia mía. / Y al salir del corazón de la montaña / la tierra avizoré por la que mi alma tanto suspirara, / y reí, como quien gran premio con
su vozLa intrépida abeja vaga de rama en rama, / Con su hirsuto abrigo y ligeras alas, / Ahora sobre el pétalo del lirio, / Ahora balanceándose en un jacinto, / En torno a él: / Estaba cerca el amor; y fue aquí,
taedium vitaeMatar mi juventud con dagas ansiosas; ostentar / la librea extravagante de esta edad mezquina; / dejar que cada mano vil se hunda en mi tesoro; / trenzar mi alma al cabello de una mujer / y ser sólo un si
vita nuovaDetúveme junto al mar inmemorial / hasta que el rocío de la olas cara y cabellos empapara; / los rojos fuegos luengos del día agonizante / ardían en el Oeste; soplaba el viento horrible / y huían hacia ti