el verdadero conocimiento
Tu, que todo lo sabes, sabes también que en vano busco
semillas y tierras para cultivar con certeza,
pero la tierra es oscura entre la maleza,
indiferente a la lluvia y a lágrimas vertidas.
Tu, que todo lo sabes, sabes también que me siento y espero,
con las manos frágiles y los ojos ciegos,
hasta el último pliegue del velo,
hasta que la apertura de la puerta.
Tu, que todo lo sabes, sabes también de mi vanidad,
confío en que mi vida no será en vano,
en que algún día nos tomaremos de la mano
en una extraña y divina eternidad.