PAIS POEMA

Libros de marcela de san félix

Autores

marcela de san félix

a la pasión
Oh dulcísimo Jesús, / ya eres varón de dolores / que apura sangre vertida; / que amas mucho se conoce. / Si de tu pasión sagrada / contemplando sus rigores, / no te rindiese la vida, / más dura seré que el bron
a unas ansias amorosas
Pues no puedo callar / ni hablar tampoco puedo, / entre callar y hablar / desahogarme intento. / Y callando lo más / y diciendo lo menos, / podré cumplir en parte / con estos dos afectos. / Yo me abraso de amores
otra a la soledad de las celdas
A daros mil norabuenas / de dicha tan deseada, / vengo, santísimas madres, / con mucho gozo en el alma. / Y este gozo se origina / de ver que ya vuestras ansias / y deseo de retiro / el piadoso dueño paga. / Vues
otro a un efecto amoroso
Esposo de mis ojos, / querido por quien muero, / si de amante te precias, / yo de amante me precio. / ¿Para qué son las riñas, / desdenes y desprecios / cuando por tus amores / conoces que me pierdo? / Mas nunca
otro al niño jesús; comento
Las doce son de la noche, / Niño Dios, y no dormís. / Si es amor, ¡ay Dios, qué dicha! / Si son celos, ¡ay de mí! / Bien pueden mis graves culpas / y descuidos presumir / que esos desvelos os causan, / porque c
otro de actos de amor
Gózome tanto, Dios mío, / de tus bienes y riquezas, / que se deshace mi alma / por darte la norabuena. / ¡Oh si a costa de mi honra / y de mi vida pudiera / hacer que todos los hombres / te amaran y te sirviera
otro romance a una soledad
En ti, soledad amada, / hallaba mi compañía, / en ti los días son glorias, / en ti las noches son días. / En ti cogí de mi amor, / con abundancia excesiva, / fértil cosecha del alma, / dulce agosto de mi vida. /
otro, a lo mismo
Dios mío, así de ti goce, / que me digas si me quieres, / que aunque veo tus finezas, / quiero ver si he de atreverme. / A tus brazos me llegaste; / allí he visto cómo llueves / favores en tus amantes / por lo
otro, al jardín del convento
En estas verdes hojas / que esta fuente riega / con agua de mis ojos, / que suya no la lleva, / contemplo, amado mío, / tu grande providencia, / tu beldad soberana / y tu hermosura inmensa. / También, por el cont
romance al buen empleo del tiempo
¡Oh cuánto pierde quien pierde / el preciosísimo tiempo! / ¡Oh cuánto gana quien gana / sus instantes y momentos! / Toda la plata y el oro / y diamantes de más precio / no valen lo que un instante / que se gast
romance al nacimiento
Divino verbo inmenso / que en tus eternidades / con inefable gozo / estabas en el Padre, / en el palacio empíreo, / en la esfera más grave, / trono de tu grandeza, / solio de majestades: / si contento vivías, / igu
romance de un alma que temía distraerse al salir de un retiro
Dulce querido mío, / hechizo de mi alma, / si enamorarme intentas, / ya estoy enamorada. / Si pretendes, mi bien, / con amorosas trazas, / con cautelas divinas, / probar mi fe y constancia, / excesiva es la prueb