País Poema - Autores

ludovico ariosto

orlando furioso - canto 01
Canto la galantería, las damas, los caballeros, las armas, los amores y las arriesgadas empresas del tiempo en que los moros atravesaron el mar de África é
orlando furioso - canto 02
¡Oh injustisimo amor! ¿Por qué te muestras tan avaro en hacer que simpaticen nuestros deseos? ¿Por qué te complace ¡oh pérfido! la desunion de dos corazones
orlando furioso - canto 03
¿Quién me prestará el estro poético, la inspiracion que requiere el noble asunto que me propongo cantar? ¿Quién dará á mis versos alas para remontarse hasta
orlando furioso - canto 04
Aunque el disimulo es siempre reprensible por dar indicios de mala condicion en quien lo usa, sucede, sin embargo, que en más de una ocasion ha producido ev
orlando furioso - canto 05
Todos cuantos animales existen sobre la Tierra viven tranquilos y en paz, ó si entre ellos se origina alguna contienda, jamás el macho ataca á la hembra. La
orlando furioso - canto 06
¡Desgraciado del hombre perverso que confia en que siempre han de permanecer ocultas sus malas acciones! El aire, la tierra misma que encubra su delito lo h
orlando furioso - canto 07
El que se ausenta léjos de su patria suele ver cosas que hasta entonces le habrian parecido increibles; y al referirlas, cuando á ella regresa, nadie le qui
orlando furioso - canto 08
¡Oh! ¡Cuán léjos estamos de sospechar el número de encantadores y encantadoras que existen entre nosotros, y que cambiando de rostro con sus artificios, se
orlando furioso - canto 09
¿Qué no será capaz de hacer un corazon á quien haya rendido el pérfido y cruel Amor, cuando este fué causa de que Orlando diera al olvido la lealtad que á s
orlando furioso - canto 10
Entre todos cuantos amantes fieles han existido en el mundo, entre todos aquellos que mayores pruebas de constancia hayan dado, tanto en el infortunio como
orlando furioso - canto 11
Sucede muchas veces que un débil freno es bastante para detener en su veloz carrera al corcel más brioso; pero es en cambio muy raro que el freno de la razo
orlando furioso - canto 12
Al separarse Ceres da la madre Idea, regresó apresuradamente á los valles solitarios que se encuentran en la falda del monte Etna, bajo cuyo peso gime el gi
orlando furioso - canto 13
¡Cuán venturosos fueron los caballeros de los tiempos antiguos, que encontraban en los valles, en las grutas y en los bosques, guaridas tan solo de serpient
orlando furioso - canto 14
En los sangrientos combates y frecuentes asaltos acaecidos durante la guerra de Francia contra España y África, habian perecido ya innumerables guerreros, c
orlando furioso - canto 15
Siempre ha sido laudable la victoria, ya dependa de la suerte ó de la pericia: pero es preciso confesar que un triunfo alcanzado á costa de mucha sangre red
orlando furioso - canto 16
Muchas y muy graves son las penas que causa el amor; y como, por mi desgracia, he padecido la mayor parte de ellas, que han redundado siempre en daño mio, p
orlando furioso - canto 17
Cuando nuestros pecados han traspasado los límites de perdon, el Supremo Hacedor, demostrándonos que su justicia es igual á su piedad, permite que ocupen lo
orlando furioso - canto 18
Magnánimo señor: con razon sobrada he alabado y alabo todas vuestras acciones; si bien mi estilo áspero, rudo y poco á propósito les arrebata gran parte de
orlando furioso - canto 19
El hombre á quien sonrie continuamente la fortuna no puede saber nunca si es verdaderamente amado, porque cuantos le rodean, ya sean amigos falsos ó leales,
orlando furioso - canto 20
Las mujeres de la antigüedad han hecho cosas admirables, así en las armas como en las letras, y sus obras bellas y gloriosas han esparcido una radiante luz
orlando furioso - canto 21
No creo que una cuerda retorcida pueda amarrar más fuertemente un fardo, ni un clavo unir dos tablas con más solidez de la que liga la fé con su tenaz é ind
orlando furioso - canto 22
Afables damas, adoradas por vuestros amantes, vosotras las que sabeis contentaros con un solo amor, aun cuando por este modo de pensar os halleis en minoría
orlando furioso - canto 23
Todos debemos auxiliar á nuestro prójimo, porque las buenas acciones raras veces quedan sin recompensa; y aun cuando no la obtengan, por lo menos su práctic
orlando furioso - canto 24
Cuantos pongan su incauto pié sobre la liga de Amor, deben procurar retirarlo á tiempo, antes de dejar enviscadas en ella las alas; porque el amor, segun op
orlando furioso - canto 25
¡Cuán violenta es la lucha que sostienen en un corazon juvenil los deseos de gloria y los impulsos del amor! Tan pronto vencedor como vencido uno ú otro sen
orlando furioso - canto 26
Hubo en la antigüedad mujeres dignas, que prefirieron la virtud á las riquezas: en nuestros dias, por el contrario, se encuentran muy pocas que no sobrepong
orlando furioso - canto 27
La mayor parte de las determinaciones de las mujeres producen mejor resultado cuando son efecto del primer arranque de su viva imaginacion, que si son fruto
orlando furioso - canto 28
¡Oh mujeres! ¡Oh hombres, que teneis en mucho al bello sexo! No deis, por Dios, oidos á la historia que el posadero refirió en desprecio vuestro, con el obj
orlando furioso - canto 29
¡Oh imaginacion calenturienta y mudable del hombre, cuán grande es tu inconstancia! ¡Con qué facilidad variamos de designios, sobre todo si son hijos de un
orlando furioso - canto 30
Cuando permitimos que la impetuosa cólera venza á nuestra razon, sin oponer resistencia alguna, y nos dejamos arrastrar por los impulsos de un insensato fur
orlando furioso - canto 31
¿Qué otro estado puede haber más dulce y más placentero que el de un corazon enamorado? ¿Qué otra existencia más feliz y más envidiable que la del que está
orlando furioso - canto 32
Recuerdo ahora que debia hablaros de una sospecha que asaltó la imaginacion de la hermosa dama del herido Rugiero (y á decir verdad, aunque os lo habia prom
orlando furioso - canto 33
Timágoras, Parrasio, Protógenes, Polignoto, Timante, Apolodoro, el ilustre y universalmente conocido Apeles, Zeuxis, y todos los pintores más famosos de la
orlando furioso - canto 34
¡Oh famélicas, inícuas y fieras Arpías, enviadas por la justicia divina á todas las mesas de la ciega y extraviada Italia, para castigar tal vez nuestros an
orlando furioso - canto 35
¡Ah, señora de mis pensamientos! ¿Quien querrá apiadarse de mí y subir al Cielo para recoger en él mi perdida razon que va extraviándose sin cesar, desde el
orlando furioso - canto 36
Todo caballero dotado de gentileza y cortesanía ha de demostrarse forzosamente gentil y cortés en todas partes, y no puede menos de ser así, porque á nadie
orlando furioso - canto 37
Si así como las mujeres ponen noche y dia todo su cuidado y diligencia en obtener los dones que la Naturaleza no puede proporcionar sin el arte, y como han
orlando furioso - canto 38
En vuestros ojos leo, ¡oh amables damas! que os dignais escuchar benévolas mis versos, el disgusto que os causa la nueva y repentina separacion de Rugiero y
orlando furioso - canto 39
La situacion en que se encontraba Rugiero era en verdad de las más penosas y duras que puedan existir, por lo cual no es extraño que padeciera física y mora
orlando furioso - canto 40
Pecaria de difusa mi narracion, si quisiera referir todos los episódios de aquel combate naval: relatarlos ante vos, ¡oh hijo magnánimo del invicto Hércules
orlando furioso - canto 41
Los perfumes que un apuesto jóven ó una hermosa doncella, á quienes el amor causa con frecuencia apasionado llanto, esparcen en sus cabellos ó en sus elegan
orlando furioso - canto 42
¿Qué duro freno, qué férreo nudo ó qué cadena de diamante, si forjarse pudiera, será bastante á contener la impetuosidad de tu cólera, de modo que su explos
orlando furioso - canto 43
¡Oh execrable avaricia! ¡oh apetito desordenado de riquezas! No me maravillo de que subyugues fácilmente á las almas viles ó contaminadas por el vicio: pero
orlando furioso - canto 44
Con frecuencia acontece que, bajo humildes techos y en albergues miserables, en medio de la estrechez y de las calamidades, los corazones se unen con los la
orlando furioso - canto 45
Cuanto más alto veais al mísero mortal en la inestable rueda de la Fortuna, tanto más rápidamente le vereis con la cabeza donde antes tenia los piés, dando
orlando furioso - canto 46
Si mis cartas marinas no me engañan, muy pronto descubriré el puerto, y podré cumplir en la playa los votos que he hecho á la que me ha guiado al través de