PAIS POEMA

Libros de león de greiff

Autores

león de greiff

amor, bésame en la boca!…
Amor, bésame en la boca!, / préstame tus finas manos… / Amor: si mi labio toca / tu labio… / Amor: tus ojos arcanos / ponlos en mis tristes ojos… / Amor, y dame tus manos / pálidas… / Amor: suple a mis despojos / v
arieta
Yo me enveneno con un recuerdo: / En el violado camarín, la seda / y el sutil vello y de odorante nardo / discreto olor y la hora soñada… / Yo me enveneno con un recuerdo. / En el violado camarín, el mudo / f
arieta ii
Perfumes, aromas ya idos... / Aromas, perfumes… Aromas / de áloes, sándalos y gomas, / suaves perfumes abolidos: / ¿en cuáles Edenes perdidos, / en cuáles Pompeyas, Sodomas, / Lutecias, Corintos y Romas, / está
atardecer…
Atardecer. / Temor crepuscular… / Inquietudes que el véspero insinúa… / Luces violadas. Nombre de mujer / que escucho musitar / cuando el silencio se acentúa… / Angustia tremulenta. / Indeciso dolor / que no se n
balada del disparatorio báquico, impregnada de múltiples romanticismos
Dícela «El Ebrio» / Aquesto dixo “El Ebrio”, una vegada. / Aquesto dixo con su voz cansada. / Aquesto dixo por la madrugada. / Yo dello non sé nada. / Bebamos en las cráteras de oro / que laboró el cincel ben
balada del mar no visto, ritmada en versos diversos
No he visto el mar. / Mis ojos / –vigías horadantes, fantásticas luciérnagas; / mis ojos avizores entre la noche; dueños / de la estrellada comba; / de los astrales mundos; / mis ojos errabundos / familiares de
balada del tiempo perdido
I / El tiempo he perdido / y he perdido el viaje… / Ni sé adónde he ido… / Mas sí vi un paisaje / sólo en ocres: / desteñido… / Lodo, barro, nieblas; brumas, nieblas, brumas / de turbio pelaje, / de negras plumas. /
canción de dinarzada
Tú fuiste mía, ardiente Dinarzada: / todo tu ser se le entregó a mi ruego! / todo tu ser se le rindió a mi Nada! / todo tu fuego se fundió en mi fuego! / Tú fuiste mía, ardiente Dinarzada! / Ya qué me impor
canción ligera
Me quedas tú, y me donas tu alegría / con el dolor, y tu miel deleitable / con el acerbo aloe. / Me quedas tú, y la luz que tu alma cría / dentro la tenebrura inenarrable / de mi yo solitario: / Siempre loe / t
canción nocturna
En tu pelo está el perfume de la noche / y en tus ojos su tormentosa luz. / El sabor de la noche vibra en tu boca palpitante. / Mi corazón, clavado sobre la noche de avenuz. / La noche está en tu frente m
canción nocturna 2
Mañana sí veré con ojos jubilosos / la luz, la luz del día; / en pleno día miraré la noche fúlgida, / en pleno día oiré sus cánticos, absorto, / los cantos de la noche única! / en pleno día / respiraré el aro
cancioncilla
Quise una vez y para siempre / -yo la quería desde antaño- / a ésa mujer, en cuyos ojos / bebí mi júbilo y mi daño… / Quise una vez -nunca así quise / ni así querré, como así quiero- / a ésa mujer, en cuyo es
cancioncilla 2
Tú coronas mis quince lustros / con el cíngulo de tus brazos, / con el cíngulo de tus muslos, / con el perfume de tus labios, / con el éxtasis de tu júbilo / -cabrilleante por los lagos / auriendrinos, hondos
divagación nocturna
Riela en mi alma tu recuerdo / como la luna sobre el mar… / En el silencio de mis noches / oigo tu voz aletear, / tu voz que me dice muy paso / que no me quieres olvidar… / En el silencio de mis noches, / -como
doble canción
I / Tengo una sed de vinos capitosos / -venusino furor, pugnas salaces, / ojos enloquecidos por el éxtasis, / bocas ebrias, frenéticos enlaces-. / Tú, Dinarzada, tú, fogosa mía, / tú, Melusina, vid de mis des
duele la piel del ser lejano ausente…
Duele la piel del ser lejano ausente / bajo la piel que riega la honda pena, / faltan las blancas manos de azucena / y el corazón de heridas se resiente. / Abismos de pasíon Amor presiente / en la insondabl
era la poesía como la luz del viento…
Era la Poesía como la luz del viento / cuando discurre —sordo—, cuando divaga —ciega—. / Símbolo puro del infinito dentro del momento / y de lo efímero que dura y perdura y que se va y que nunca llega. /
esta mujer es una urna
Esta mujer es una urna / llena de místico perfume, / como Annabel, como Ulalume… / Esta mujer es una urna. / Y para mi alma taciturna / por el dolor que la consume, / esta mujer es una urna / llena de místico p
esta rosa fue testigo…
Esta rosa fue testigo / de ese, que si amor no fue, / ninguno otro amor sería. / Esta rosa fue testigo / de cuando te diste mía! / El día, ya no lo sé / —sí lo sé, mas no lo digo— / esta rosa fue testigo. / De tu
facecia
Yo fice versos en rima terciana / —cosa es pecado de adolescencia— / ansí como versos trabados de cienscia / retórica: asaz cosa vana! / Agora, mis versos…: bufón tarambana / aduna el capricho con la impert
la luna blanca... y el frío
La luna blanca… y el frío… / y el dulce corazón mío / tan lejano… tan lejano… / ¡tanto distante su mano…! / La luna blanca, y el frío / y el dulce corazón mío / tan lejano… / Y vagas notas del piano… / Del bosque
más breve
No te me vas que apenas te me llegas, / leve ilusión de ensueño, densa, intensa flor viva. / Mi ardido corazón, para las siegas / duro es y audaz…; para el dominio, blando… / Mi ardido corazón a la deriva
mi pobre amor se está yendo
Mi pobre amor se está yendo… / yo me quedaré llorando… / La lluvia, leve, cayendo; / una nube, allá, glisando… / Mi pobre amor se está yendo. / Lejos, muy lejos!, soñando / la dulce amada, y tejiendo / su ilusi
perfumes, aromas ya idos…
Perfumes, aromas ya idos… / Aromas, perfumes… Aromas / de áloes, sándalos y gomas, / suaves perfumes abolidos: / ¿en cuáles Edenes perdidos, / en cuáles Pompeyas, Sodomas, / Lutecias, Corintos y Romas, / estáis
poeta soy, si es ello ser poeta…
Poeta soy, si es ello ser poeta. / Lontano, absconto, sibilino. Dura / lasca de corindón, vislumbre obscura, / gota abisal de música secreta. / Amor apercibida la saeta. / Dolor en ristre lanza de amargura.
pues si el amor huyó, pues si el amor se fue
Pues si el amor huyó, pues si el amor se fue… / dejemos al amor y vamos con la pena, / y abracemos la vida con ansiedad serena, / y lloremos un poco por lo que tanto fue… / Pues si el amor huyó, pues si e
relato de sergio stepansky
¡Juego mi vida! / ¡Bien poco valía! / ¡La llevo perdida / sin remedio! / Erik Fjordsson. / Juego mi vida, cambio mi vida, / de todos modos / la llevo perdida… / Y la juego o la cambio por el más infantil espejism
rimas
Tímida, la palabra / de tus labios caía, / y en mi pálida frente / dolorosa y macabra, / toda melancolía / se regó, evanescente, / blanda, como un arrullo… / Oh tu voz adorable… / ¡Voz única entre tantas! / (Bajo e
ritmos
Atardecer. / Temor crepuscular… / Inquietudes que el véspero insinúa… / Luces violadas. Nombre de mujer / que escucho musitar / cuando el silencio se acentúa… / Angustia tremulenta. / Indeciso dolor / que no se n
ritornelo
«Esta rosa fue testigo» / de ése, que si amor no fue; / ninguno otro amor sería. / ¡Esta rosa fue testigo / de cuando te diste mía¡ / El día, ya no lo sé / -sí lo sé, mas no lo digo- / Esta rosa fue testigo. / De
señora, dama, dueña de mis votos
Señora, Dama, dueña de mis votos! / ¿cuándo veré tus ojos encantados, / tus manos inasibles, tus dedos abusados, / y tus cabellos -piélagos ignotos- / Cuándo veré tus ojos encantados, / y oiré tu voz de rit
soneto
No te besé la boca sino cuando / me decías que el viento te besaba… / Si te gocé, ello fue si te gozaba / también Eros….: con él te iba gozando. / Yo sólo se decir como es «amando» / ni supe ni sabré como e
tímida, la palabra…
Tímida, la palabra / de tus labios caía, / y en mi pálida frente / dolorosa y macabra, / toda melancolía / se regó, evanescente, / blanda, como un arrullo… / Oh tu voz adorable… / ¡Voz única entre tantas! / (Bajo e
variaciones sobre un añejo temilla
Venías de tan lejos que ya olvidé tu nombre. / Venías de tan lejos… Mejor que no llegaras… / Sonatas de silencio y en claves inaudibles / contúrbanme el sentido con tácita latencia. / Cantatas de silencio
vieja romanza
Oh gracia de tu rítmico cuerpo gozado un día! / Oh misterio inasible de tus ojos sedeños! / (Me persiguió tu hechizo por ilusos y lueños / países encantados que holló mi fantasía…) / Oh gracia de tu cuerp
y era la poesía como la luz sin alas…
Y era la Poesía como la luz sin alas / vibrando —tácita— en la noche sin linde, / la Noche Negra; como las pitagóricas escalas / que bulbul ciego melancólico escinde. / Y era la Poesía como inmóviles olas
yo, señor, soy acontista…
Yo, señor, soy acontista. / Mi profesión es hacer disparos al aire. / Todavía no habré descendido la primera nube. / Mas, la delicia está en curvar el arco / y en suponer la flecha donde la clava el ojo. /
¡juego mi vida!…
¡Juego mi vida! / ¡Bien poco valía! / ¡La llevo perdida / sin remedio! / Erik Fjordsson. / Juego mi vida, cambio mi vida, / de todos modos / la llevo perdida… / Y la juego o la cambio por el más infantil espejism