PAIS POEMA

Libros de juan de tassis

Autores

juan de tassis

a doña justa sánchez y don diego de tovar
En nombre Justa, en obras pecadora, / santa del calendario de Cupido, / cuyos milagros tiene su marido / canonizado de paciencia ahora. / Culpas absuelve, penitencias llora / del que es primo y al fin quizá
a jorge de tovar
Este es el sólo de este tiempo dino / tribuno vil de la judaica plebe, / que no conoce a Dios, a quien se atreve, / secretario ladrón, fabril rabino. / Contumaz, pues, sayón, Vero-Longino, / en nuestra rede
a josefa vaca, reprendiéndola su marido
“Oiga Josefa, y mire que ya pisa / esta corte del rey, cordura tenga; / mire que el vulgo en murmurar se venga / y el tiempo siempre sin hablar avisa. / Por nuestra santa y celestial divisa / que de hablar
a la casa de una cortesana donde entró a vivir un pretendiente
Aquí vivió la Chenca, aquella joya / por las hechuras cara; este aposento / fue túmulo del sexto mandamiento / y galera en que Amor fue buena boya. / ¡Viva Dios que esta sala que le apoya / centellas de luj
a un amigo benemérito mal premiado
Fabio, ni te lamento desdichado, / ni me aflige el clamor de tu justicia, / que repartiendo premios la malicia / en el justo es honor no ser premiado. / Si la ignorancia memoria ha dado / con letras de oro
a un beso de una dama
Divina boca de dulzores llena, / dichoso el labio que te besa y toca, / que no hay en cuantas hay tan dulce boca, / ni para aprisionarme tal cadena. / No el sabroso panal de la colmena / a tanto gusto y sua
a un borracho
Entró a hacer la razón / Gil Toribio en la taberna, / y en vez de hacer la razón / Toribio quedó sin ella. / Era el divino Toribio / un ángel en la pureza, / y en ser de espíritu puro / es divino por esencia. / C
a una academia que se hizo en casa de antonio de vega, confeso
A mi noticia el gran concilio llega / y que el Jordán trasladan a Italía; / cuidado, Apolo, que la gente impía / teme a las llamas y a la luz se ciega. / Académico Antonio sea de Vega / en vuestra judaizant
a una dama hermosísima que se quemó en el incendio de una casa
En viva nieve delicada y pura / mostró su enemistad el fuego aleve, / sin duda tuvo celos desta nieve / porque también quemaba su blancura. / Ya de Troya la infausta desventura / de la llama voraz es rigor
a una mujer que ponía los cuernos al conde
Letra: / Lágrimas de embuste / más me endurecen, / pues regados con ellas / mis cuernos crecen. / Glosa: / Niña del negro cabello / y de muchos corazones, / lloras los cuernos que pones, / aquí te caigan en ello. / Q
a una señora que se facilitaba por dinero
Éntrale el basto siempre a la doncella / cuando de oros el hombre no ha fallado, / espadas su manjar es descartado / porque lo quiere así la madre della. / La malilla, aunque deje de tenella, / no perderá,
a vanas esperanzas de la corte
Cánsame Medinilla a la jineta / y púdreme el de Hijar a la brida / acábame Don Zarate la vida / porque sigue de Tello la vil seta. / Franqueza me ha rogado que le meta / en un soneto, puesto que es sabido / s
al aguacil de corte pedro vergel
La llave del toril, por ser más diestro, / dieron al buen Vergel, y por cercano / deudo de los que tiene so su mano, / pues le tiene esta villa por cabestro. / Aunque en esto de cuernos es maestro / y de la
al retiro de las ambiciones de la corte
Si para mal contentos hay sagrado, / dulce quietud del ánimo lo sea / en esta soledad, donde granjea / aviso y no fatigas el cuidado. / El metal en la lluvia desatado / sobre ambiciosa mano lograr vea / quien
desengaño
¿Dónde me lleva el áspero camino / por pasos de costoso advertimiento? / A dejar derramadas por el viento / justas quejas del tiempo y del destino. / Si miro atrás mi error y desatino, / no es poco galardón
el que fuere dichoso será amado
El que fuere dichoso será amado; / y yo en amor no quiero ser dichoso, / teniendo, de mi mal propio envidioso / a dicha ser por vos tan desdichado. / Sólo es servir, servir sin ser premiado; / cerca está de
glosa
Un nuevo jinete vi / del tribu de Zabulón, / no sabe de garrochón, / de lanza y esponja sí. / Cuando al monarca español / recibe alegre Castilla, / en su poderosa silla / cuya águila pudo al sol, / ser la octava
josefa vaca, comedianta
Oye, Josefa, a quien tu bien desea, / que es Villa-nueva aquesta vida humana, / y a Villa-flor se pasará mañana, / que es flor que al sol que mira lisonjea. / Más hace Peña-fiel al que desea, / si en ferias
romance satírico a la cazuela de la comedia
En la cazuela del mundo / todos somos pepitoria, / mas en la de la comedia / lo son las mujeres solas. / Más sin gusto el cocinero / le tiene las tardes todas: / quien lo ha probado lo dice, / quien no lo sabe,
romance: francelisa, la más bella
Francelisa, la más bella / ninfa que pisó cristal, / y sobre coturnos de oro / lleva su tributo al mar, / doliente y correspondida / de Amarilis en el mal, / ella sabe por qué llora / y cuán llorosa estará. / Pri
romance: más de una ley tiene amor
Más de una ley tiene Amor / hecha por el que no guarda, / y de glorias que promete / breve plazo desengaña. / La que tenebrosa noche / pasó prometida clara / muchos me prestó luceros / para ver luz que me falta
silencio, en tu sepulcro deposito
Silencio, en tu sepulcro deposito / ronca voz, pluma ciega y triste mano, / para que mi dolor no cante en vano / al viento dado y en la arena escrito. / Tumba y muerte de olvido solicito, / aunque de avisos
vuelvo a probar segunda vez, fortuna
Vuelvo a probar segunda vez, Fortuna, / efectos de tus iras, agraviados / con tristes experiencias, observados / los varios movimientos de la luna. / Despediré esperanzas una a una, / si ellas mal, sus avis