La llave del toril, por ser más diestro,
dieron al buen Vergel, y por cercano
deudo de los que tiene so su mano,
pues le tiene esta villa por cabestro.
Aunque en esto de cuernos es maestro
y de la facultad es el decano,
un torillo, enemigo de su hermano,
al suelo le arrojó con fin siniestro.
Pero como jamás hombres han visto
un cuerno de otro cuerno horadado,
y Vergel con los toros es bienquisto,
aunque esta vez le vieron apretado,
sano y salvo salió, gracias a Cristo:
que Vergel contra cuernos es hadado.