PAIS POEMA

Libros de hermann hesse

Autores

hermann hesse

al mundo primitivo…
Al mundo primitivo / no conducen senderos; / no se consuela nuestra alma / con ejércitos de estrellas, / no con río, bosque y mar. / Ni un árbol uno encuentra, / ni río ni animal / que penetre al corazón; / no en
antiquísima imagen de buda erosionándose en el barranco de un bosque japonés
Templado y demacrado por los dones / de las lluvias y heladas abundantes, / tus piadosas mejillas están verdes de musgo, / tus párpados caídos, silenciosos / se acercan al final, al dócil disolverse, / a la
camino hacia adentro
Quien encontró el camino hacia adentro, / quien en el hundirse ardiente en uno mismo / el núcleo presintió de la sabiduría, / ése elegirá con su sentido a Dios y al mundo / como su imagen y su alegoría: / c
camino tan seguido, tarde, por las calles…
Camino tan seguido, tarde, por las calles, / bajo la mirada, apuro el paso, lleno de temor, / porque de pronto, en silencio, podrías surgir / y tendría que mirar de frente tu dolor / con mis propios ojos,
crujido de una rama rota: primera versión
Rama rota, que aún se balancea / hecha astillas, sin hojas ni corteza. / Año tras año veo cómo ondea, / crujiendo cuando el viento la atraviesa. / Así rechinan y crujen los huesos / del hombre que vivió una
crujido de una rama rota: tercera versión
Rota rama astillada, / que pende año tras año. / Seca cruje en el viento su canción, / sin hojas, sin corteza, / raída y mustia, para una larga vida, / para una larga muerte exhausta. / Rígido suena su canto
de noche, cuando el mar me acuna…
De noche, cuando el mar me acuna / y el resplandor pálido de las estrellas / reposa sobre sus amplias olas, / entonces me libero por completo / de toda actividad y de todo amor, / y permanezco en silencio,
de viaje
No te desanimes, pronto llegará la noche, / cuando podamos ver la luna fresca reír en secreto / sobre el campo tenue, / y descansemos, tomados de la mano. / No te desanimes, pronto llegará el momento / en q
el lago se ha extinguido…
El lago se ha extinguido, / oscuros duermen los juncos / susurrando en sueños. / Sobre el campo, extendidas, / interminables montañas amenazan. / No descansan. / Hondamente respiran, se mantienen / unidas unas
el poeta
Solo en mí, el solitario, / brillan las estrellas interminables de la noche, / la fuente de piedra susurra su canción mágica, / solo para mí, para mí el solitario / las sombras coloridas de las nubes erra
el viento del otoño crepita frío entre los juncos secos…
El viento del otoño crepita frío entre los juncos secos, / envejecidos por el anochecer; / aleteando, las cornejas vuelan desde el sauce, tierra adentro. / Un viejo solitario se detiene un instante en u
en la niebla
¡Qué extraño es vagar en la niebla! / En soledad piedras y sotos. / No ve el árbol los otros árboles. / Cada uno está solo. / Lleno estaba el mundo de amigos / cuando aún mi cielo era hermoso. / Al caer ahora
en menor o mayor medida, mi querido muchacho…
En menor o mayor medida, mi querido muchacho, / resultan al fin engañosas todas las palabras del hombre; / tan sólo a medias cuando aún estamos en pañales / son honestas, y más tarde en la tumba. / Reposa
esbozos
El viento del Otoño crepita frío entre los juncos secos, / envejecidos por el anochecer; / aleteando, las cornejas vuelan desde el sauce, tierra adentro. / Un viejo solitario se detiene un instante en u
escalones
Así como toda flor se enmustia y toda juventud cede a la edad, / así también florecen sucesivos los peldaños de la vida; / a su tiempo flora toda sabiduría, toda virtud, / mas no les es dado durar etern
escrito en la arena
Que lo hermoso y lo encantador / sea tan sólo aliento y tormenta, / que lo delicioso, lo maravilloso / y lo propicio no duren: / que las nubes, flores, pompas de jabón, / que los fuegos artificiales y las r
etapas
Como cada flor se marchita y como toda juventud / parte, así la vida en cada etapa, / Así cada virtud, así nuestra comprensión de la verdad, / Florece en su día y puede que no dure para siempre. / Ya que
hacia la meta
Siempre he andado sin meta, / nunca deseé concederme descanso, / y mis caminos eternos me parecieron. / Comprendí al fin que caminaba en círculo, / y me sentí cansado del viaje: / toda mi vida cambió en aqu
hemos nacido a medias, no del todo…
Hemos nacido a medias, no del todo, / somos un simple ensayo de lo Eterno, / aunque creemos, a pesar de ello, / que cada criatura se encamina a un fin, / que de la Unidad parte y se dirige al Todo. / Efímer
hoja marchita
Toda flor desea su fruto, / todo amanecer se encamina al crepúsculo, / nada eterno hay en la tierra, / excepto la transformación y la fuga. / También el más bello verano / quiere sentir alguna vez el otoño
huida de la juventud
El estío, cansado, inclina la cabeza / para verse surgir, amarillo, del lago. / Hago mi camino cansado y polvoriento / por las alamedas en penumbra. / El viento titubea y corre entre los álamos. / A mis esp
la belleza
La mitad de la belleza depende del paisaje; / y la otra mitad de la persona que la mira… / Los más brillantes amaneceres; los más románticos atardeceres; / los paraísos más increíbles; / se pueden encontr
la borrascosa noche mira exangüe…
La borrascosa noche mira exangüe, / la luna palidece entre los bosques. / ¿Qué me obliga con tímido pesar / a mirar hacia afuera, a estar en vela? / Me he dormido, he soñado; / ¿qué fue eso que en medi
la silenciosa nube
Delgada, blanca, / dulce, silenciosa / nube que ondea en el cielo azul. / Baja la mirada y siente / cómo eres con blanca bienaventuranza / y entre azules sueños transportada.
lamento
El ser no nos ha sido dado. Somos un río solo / Y dócilmente en toda forma confluimos: / Tanto la noche como el día, catedral o caverna, / Todo lo atravesamos, pues nos arrastra la sed por existir. / Así
libros
Ninguno de los libros de este mundo / Te aportará la felicidad, / Pero secretamente te devuelven / A ti mismo. / Allí está todo lo que necesitas, / Sol, luna y estrellas, / Pues la luz que reclamas / Habita en
lobo estepario
Yo, lobo estepario, troto y troto, / la nieve cubre el mundo, / el cuervo aletea desde el abedul, / pero nunca una liebre, nunca un ciervo. / ¡Amo tanto a los ciervos! / ¡Ah, si encontrase alguno! / Lo apresa
los inmortales
Hasta nosotros sube de los confines del mundo, / el anhelo febril de la vida; / con el lujo la miseria confundida, / vaho sangriento de mil fúnebres festines; / espasmos de deleite, afanes, espantos, / mano
mi almohada me mira de noche…
Mi almohada me mira de noche, / vacía como una lápida; / nunca pensé que sería tan amargo / estar solo, / no dormir en tu cabello. / Me acuesto solo en una casa silenciosa, / la lámpara colgante se apagó, / y s
miles de motas centelleantes…
Miles de motas centelleantes / Se apiñan ávidamente juntas / En círculos temblorosos. / Se entregan al desenfreno con exceso / Durante una hora entera que se desvanece velozmente, / Deliran, delirantes, un
montañas en la noche
El lago se ha extinguido, / oscuro duerme el cañaveral / murmurando en el sueño. / Sobre el campo extendidas / alargadas montañas amenazan. / No reposan. / Hondamente respiran, se mantienen / unidas unas contra
no nos ha sido concedido el ser. solo somos río…
No nos ha sido concedido el ser. Solo somos río / que fácilmente adopta cualquier forma: / el día, la noche, la caverna y la catedral, / todo ello atravesamos, y a ello nos empuja la sed de ser. / Y así l
noche
He apagado mi vela con un soplo. / Por la ventana abierta se introduce la noche, / dulcemente me abraza y me permite ser / como amigo o hermano. / Enfermos ambos por igual nostalgia; / lanzamos sueños apren
noche del temprano estío
El cielo tormentoso, / y un tilo en el jardín, / en pie, tiembla. / Es tarde ya. / Un pálido relámpago / vemos en el estanque / permanecer, con ojos / grandes, humedecidos. / Las flores se mantienen / en tallo fluc
oda a hölderlin
Amigo de mi juventud, a ti vuelvo agradecido / de atardecer en atardecer, cuando entre los saúcos / en el jardín que duerme no suena más / que la fuente susurrante. / Ya nadie te conoce, amigo; en estos n
pasos
Así como cada flor se marchita / y la juventud se hunde en la vejez, / así el diseño de cada vida, cada flor de sabiduría, / alcanza su plenitud y no puede durar para siempre. / El corazón debe someterse
pensando en un amigo por la noche
En este año sombrío, el otoño llega temprano… / Camino solo por el campo de noche, la lluvia golpea, / el viento sacude mi sombrero… ¿Y tú? ¿Y tú, amigo mío? / Tal vez estás de pie -y ves la luna mengua
pequeño canto
Poesía arco iris, / agónico destello mágico, / felicidad melódica disuelta, / aflicción en el rostro de la Virgen, / goce amargo de ser… / Flores que el viento barre, / coronas sobre sepulcros, / breve júbilo, /
qué pesados son los días
Qué pesados son los días. / No hay fuego que logre calentarme, / ni sol que ría conmigo. / Todo está desnudo, / todo frío e implacable, / y hasta las queridas y claras / estrellas miran con desolación, / desde
revolotea azul y diminuta…
Revolotea azul y diminuta / la mariposa hurtada por el viento / de un perlado chubasco / que destella, relumbra y se disipa. / Así, cual un destello momentáneo, / un efímero soplo, / vi a la felicidad hacerme
rota rama astillada…
Rota rama astillada, / que pende año tras año. / Seca cruje en el viento su canción, / sin hojas, sin corteza, / raída y mustia, para una larga vida, / para una larga muerte exhausta. / Duro suena su canto mo
se tambalea en la vacía la botella y en el vaso…
Se tambalea en la vacía la botella y en el vaso / el brillo de la vela; / hace frío en la habitación. / Afuera cae la lluvia sobre la hierba. / Te tiendes de nuevo para descansar brevemente / avasallado por
sobre hirsau
Mientras descanso bajo los abedules / recuerdo tiempos ya pasados, / cuando con mi dolor adolescente / un mismo olor atravesaba el bosque. / En este lugar mismo, sobre el musgo, / tímido y ardoroso, yo soña
tómame de la mano al atardecer…
Tómame de la mano al atardecer, / cuando la luz del día se apague y la oscuridad despliegue su cortina de estrellas… / Sostenla apretada cuando no pueda vivir este mundo imperfecto… / Tómame de la mano…
un sueño
Salones que cruzamos con timidez, / un centenar de rostros que desconocemos… / Con lentitud, una tras otra, / las luces palidecen. / Allí cuando su brillo se hace gris / cuando se ciega con el atardecer, / un
ustedes, hermanos míos…
Ustedes, hermanos míos, / pobres hombres, cercanos o alejados; / ustedes, que a la luz de las farolas / sueñan con un consuelo para sus penas; / ustedes, silentes, que unen las manos, / orando, renunciando,
vida de una flor
Por la verde ronda de hojas ya se asoma / con temor infantil, y apenas mirar osa; / siente las ondas de luz que la cobijan, / y el azul incomprensible del cielo y del Verano. / Luz, viento y mariposas la
¿es esto todo entonces? ¿los breves delirios de las flores?…
¿Es esto todo entonces? ¿Los breves delirios de las flores, / los colores suaves del prado brillante en verano, / la vasta cúpula azul del cielo, el canto de las abejas? / ¿Es esto todo solamente / el sue