garcilaso de la vega
a dafne ya los brazos le crecían…A Dafne ya los brazos le crecían, / y en luengos ramos vueltos se mostraban; / en verdes hojas vi que se tornaban / los cabellos que al oro oscurecían. / De áspera
a la entrada de un valle, en un desiertoA la entrada de un valle, en un desierto, / do nadie atravesaba ni se vía, / vi que con extrañeza un can hacía / extremos de dolor con desconcierto; / ahora suelta
boscán, las armas y el furor de marteBoscán, las armas y el furor de Marte, / que con su propia sangre el africano / suelo regando, hacen que el romano / imperio reverdezca en esta parte, / han reducid
clarísimo marqués, en quien derramaClarísimo Marqués, en quien derrama / el cielo cuanto bien conoce el mundo; / si al gran valor en que el sujeto fundo, / y al claro resplandor de vuestra llama / ar
como la tierna madre que el dolienteComo la tierna madre que el doliente / hijo le está con lágrimas pidiendo / alguna cosa, de la cual comiendo, / sabe que ha de doblarse el mal que siente, / y aquel
con ansia extrema de mirar qué tieneCon ansia extrema de mirar qué tiene / vuestro pecho escondido allá en su centro, / y ver si a lo de fuera lo de dentro / en apariencia y ser igual conviene, / en é
con tal fuerza y vigor son concertadosCon tal fuerza y vigor son concertados / para mi perdición los duros vientos, / que cortaron mis tiernos pensamientos / luego que sobre mí fueron mostrados. / El ma
cuando me paro a contemplar mi estadoCuando me paro a contemplar mi estado, / y a ver los pasos por do me ha traído, / hallo, según por do anduve perdido, / que a mayor mal pudiera haber llegado; / mas
de aquella vista pura y excelenteDe aquella vista pura y excelente / salen espíritus vivos y encendidos, / y siendo por mis ojos recibidos, / me pasan hasta donde el mal se siente. / Encuéntranse a
dentro de mi alma fue de mí engendradoDentro de mi alma fue de mí engendrado / un dulce amor, y de mi sentimiento / tan aprobado fue su nacimiento / como de un solo hijo deseado; / mas luego del nació q
echado está por tierra el fundamento…Echado está por tierra el fundamento / que mi vivir cansado sostenía. / ¡Oh cuánto bien se acaba en solo un día! / ¡Oh cuántas esperanzas lleva el viento! / ¡Oh cuá
égloga 2Albanio / En medio del invierno está templada / el agua dulce desta clara fuente, / y en el verano más que nieve helada. / ¡Oh claras ondas, cómo veo presente, / en v
égloga iEl dulce lamentar de dos pastores, / Salicio juntamente y Nemoroso, / he de contar, sus quejas imitando; / cuyas ovejas al cantar sabroso / estaban muy atentas, los
égloga iiiAquella voluntad honesta y pura, / ilustre y hermosísima María, / que en mí de celebrar tu hermosura, / tu ingenio y tu valor estar solía, / a despecho y pesar de l
en fin, a vuestras manos he venidoEn fin, a vuestras manos he venido / do sé que he de morir tan apretado, / que aun aliviar con quejas mi cuidado, / como remedio, me es ya defendido. / Mi vida no s
estoy continuo en lágrimas bañadoEstoy continuo en lágrimas bañado, / rompiendo el aire siempre con suspiros; / y más me duele nunca osar deciros / que he llegado por vos a tal estado, / que viéndo
gracias al cielo doy que ya del cuelloGracias al cielo doy que ya del cuello / del todo grave yugo he sacudido, / y que del viento el mar embravecido / veré desde la tierra sin temello. / Veré colgada d
hermosas ninfas, que en el río metidas…Hermosas ninfas, que en el río metidas / contentas habitáis en las moradas / de relucientes piedras fabricadas / y en columnas de vidrio sostenidas; / agora estéis
ilustre honor del nombre de cardonaIlustre honor del nombre de Cardona / décima moradora de Parnaso, / a Tansilo, a Minturno, al culto Taso / sujeto noble de inmortal corona; / si en medio del camino
julio, después que me partí llorandoJulio, después que me partí llorando / de quien jamás mi pensamiento parte, / y dejé de mi alma aquella parte / que al cuerpo vida y fuerza estaba dando, / de mi bi
la mar en medio y tierras he dejadoLa mar en medio y tierras he dejado / de cuanto bien, cuitado, yo tenía; / yéndome alejando cada día, / gentes, costumbres, lenguas he pasado. / Ya de volver estoy
mario, el ingrato amor como testigoMario, el ingrato amor como testigo / de mi fe pura y de mi gran firmeza, / mostrando en mí su vil naturaleza, / que es hacer más ofensa al más amigo; / teniendo mi
mi lengua va por do el dolor la guíaMi lengua va por do el dolor la guía; / ya yo con mi dolor sin guía camino; / entrambos hemos de ir con puro tino; / cada uno va a parar do no querría; / yo, porque
no las francesas armas odiosas…No las francesas armas odiosas, / en contra puestas del airado pecho, / ni en los guardados muros con pertrecho / los tiros y saetas ponzoñosas; / no las escaramuza
no pierda más quien ha tanto perdidoNo pierda más quien ha tanto perdido; / básteme, amor, lo que ha por mi pasado; / válgame agora haber jamás probado / a defenderme de lo que has querido. / Tu templ
oda ad florem gnidoSi de mi baja lira / tanto pudiese el son que en un momento / aplacase la ira / del animoso viento / y la furia del mar y el movimiento; / y en ásperas montañas / con e
pasando el mar leandro el animosoPasando el mar Leandro el animoso, / en amoroso fuego todo ardiendo, / esforzó el viento, y fuese embraveciendo / el agua con un ímpetu furioso. / Vencido del traba
pensando que el camino iba derecho…Pensando que el camino iba derecho, / vine a parar en tanta desventura, / que imaginar no puedo, aun con locura, / algo de que esté un rato satisfecho. / El ancho c
por ásperos caminos he llegadoPor ásperos caminos he llegado / a parte de que miedo no me muevo; / y si ha mudarme o dar un paso pruebo, / allí por los cabellos soy tornado. / Mas tal estoy, que
señora mía, si de vos yo ausenteSeñora mía, si de vos yo ausente / en esta vida duro y no me muero, / paréceme que ofendo a lo que os quiero, / y al bien de que gozaba en ser presente. / Tras éste
si a la región desierta, inhabitable…I / Si a la región desierta, inhabitable / por el hervor del sol demasïado / y sequedad d’aquella arena ardiente, / o a la que por el hielo congelado / y r
si a vuestra voluntad yo soy de ceraSi a vuestra voluntad yo soy de cera, / y por sol tengo sólo vuestra vista, / la cual a quien no inflama o no conquista / con su mirar, es de sentido fuera; / de do
si de mi baja lira…Si de mi baja lira / Tanto pudiese el son, que en un momento / Aplacase la ira / Del animoso viento, / Y la furia del mar y el movimiento; / Y en ásperas montañas / Con
si para refrenar este deseoSi para refrenar este deseo / loco, imposible, vano, temeroso, / y guarecer de un mal tan peligroso, / que es darme a entender yo lo que no creo, / no me aprovecha
si quejas y lamentos pueden tantoSi quejas y lamentos pueden tanto, / que el curso refrenaron de los ríos, / y en los diversos montes y sombríos / los árboles movieron con su canto; / si convirtier
siento el dolor menguarme poco a pocoSiento el dolor menguarme poco a poco, / no porque ser le sienta más sencillo, / mas fallece el sentir para sentillo, / después que de sentillo estoy tan loco. / Ni
soneto 25¡Oh hado esecutivo en mis dolores, / cómo sentí tus leyes rigurosas! / Cortaste el árbol con manos dañosas, / y esparciste por tierra fruta y flores. / En poco espa
soneto vEscrito está en mi alma vuestro gesto, / y cuanto yo escribir de vos deseo; / vos sola lo escribiste, yo lo leo / tan solo, que aun de vos me guardo de esto. / En e
soneto xiHermosas ninfas, que en el río metidas, / contentas habitáis en las moradas / de relucientes piedras fabricadas / y en columnas de vidrio sostenidas, / agora estéis
soneto xii (si para refrenar este deseo)Si para refrenar este deseo / loco, imposible, vano, temeroso, / y guarecer de un mal tan peligroso, / que es darme a entender yo lo que no creo. / No me aprovecha
soneto xxiiiEn tanto que de rosa y azucena / se muestra la color en vuestro gesto, / y que vuestro mirar ardiente, honesto / enciende el corazón y lo refrena; / y en tanto que
soneto xxviiAmor, amor, un hábito vestí, / el cual de vuestro paño fue cortado; / al vestir ancho fue, más apretado / y estrecho cuando estuvo sobre mí. / Después acá de lo que
soneto xxviiiBoscán, vengado estáis, con mengua mía, / de mi rigor pasado y mi aspereza, / con que reprehenderos la terneza / de vuestro blando corazón solía. / Agota me castigo
sospechas que, en mis triste fantasíaSospechas que, en mis triste fantasía / puestas, hacéis la guerra a mi sentido, / volviendo y revolviendo el afligido / pecho, con dura mano, noche y día; / ya se a
un rato se levanta mi esperanzaUn rato se levanta mi esperanza. / Tan cansada de haberse levantado / torna a caer, que deja, mal mi grado, / libre el lugar a la desconfianza. / ¿Quién sufrirá tan
¡oh dulces prendas por mí mal halladas…¡Oh dulces prendas por mí mal halladas, / dulces y alegres, cuando Dios quería! / Juntas estáis en la memoria mía, / y con ella en mi muerte conjuradas. / ¿Quién me
¡oh hado ejecutivo en mis dolores…¡Oh hado ejecutivo en mis dolores, / cómo sentí tus leyes rigurosas! / Cortaste el árbol con manos dañosas, / y esparciste por tierra fruta y flores. / En poco espa