País Poema

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garcilaso de la vega

mario, el ingrato amor como testigo

Mario, el ingrato amor como testigo
de mi fe pura y de mi gran firmeza,
mostrando en mí su vil naturaleza,
que es hacer más ofensa al más amigo;
teniendo miedo que si escribo o digo
su condición, abajo su grandeza,
no bastando su fuerza a mi crudeza
ha esforzado la mano a mi enemigo.
Y así, en la parte que la diestra mano
gobierna, y en aquella que declara
el concepto del alma, fui herido.
Mas yo haré que aquesta ofensa, cara
le cueste al ofensor, que ya estoy sano,
libre, desesperado y ofendido.