PAIS POEMA

Libros de francisco sosa escalante

Autores

francisco sosa escalante

el funeral de mi madre
La postrera oración bajo la nave / Del espacioso templo resonaba, / Y el concurso, apenado, se alejaba / Con paso lento, silencioso y grave. / En la alta torre, su graznido el ave / Al ver cerrar el féretro
en el sepulcro de una joven
Brillaban en sus sienes todavía / Del virginal candor las azucenas, / Y el dardo agudo de letales penas / Su tierno y casto corazón no hería. / Arroyo manso que en la selva umbría / Pasa entre flores de per
en vano el tiempo sin piedad consuma…
En vano el tiempo sin piedad consuma / Su eterna destrucción y al hombre arroja / Al no ser, y arrástrale cual hoja / De arbusto débil, o cual leve pluma. / Hay algo que no muere entre la bruma / Del negro
poema a la humildad
Al ver cuál vive en tormentosa lidia / Quien la cumbre tocó de la grandeza, / Bendigo mi humildad y mi pobreza, / Libre del dardo de la negra envidia. / La horrible ingratitud y la perfidia / No habré de la
soñaba ¡oh patria! napoleón tercero…
Soñaba ¡oh patria! Napoleón Tercero / Hollarte impune, destrozarte un día, / Y olvidó que en Anáhuac existía / Heroico y noble corazón entero. / Del bravo Cuauhtemoc estoico y fiero, / A la sombra irritada
sus gratos sones melodiosa orquesta…
Sus gratos sones melodiosa orquesta / Esparce por doquier, y las bujías / Derraman blanca luz, las alegrías / Iluminando de la hermosa fiesta. / Lucen su talle cual de palma apuesta, / Hechizos prodigando y
tregua buscando al anhelar que siento…
Tregua buscando al anhelar que siento / a ti un refugio, soledad, te pido; / rueden mis horas en quietud y olvido, / halle descanso en ti mi pensamiento. / Los que gozan de dicha y de contento / disfrutando
ya no piedad sino temor abrigo…
Ya no piedad sino temor abrigo, / (No porque lleve corazón de roca), / Si oigo que santa caridad invoca / Envuelto en sus harapos el mendigo. / En él oculto encuentro al enemigo / De la familia y del taller
¡adiós!
¡Adiós! ¡Adiós!, si al suspirar el viento / Entre las flores de tu hogar querido / Remeda alguna vez hondo gemido / Que un pecho exhala en su letal tormento, / Escucha allí mi voz; será el lamento / Del bar
¡oh santa, maternal naturaleza!…
¡Oh santa, maternal Naturaleza! / ¡Cuál pregonas doquier, que desde el cielo / Sus leyes dicta Dios, y que es el suelo / Revelación no más de su grandeza! / ¿Quién, sino tú, concede fortaleza / En negras ho
¡oh tierra bendecida en que corrieron!…
¡Oh tierra bendecida en que corrieron / De mi risueña juventud los días! / Tu nombre aviva las memorias mías / De aquellas horas que por siempre huyeron. / Los padres de mi amor, y cuantos dieron / Ventura