PAIS POEMA

Libros de ella wheeler wilcox

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ella wheeler wilcox

amistad después del amor
Después del feroz verano todas sus llamas / se han consumido en cenizas, han expirado / en la intensidad de su propio calor, / allí arriba la suavidad, leve, del día de San Martín, / coronada con la calma
ángel o demonio
Usted me llama Ángel de Amor y luz, / un ser de bondad y eterno fuego, / enviado desde el Cielo para guiar vuestros pasos / por senderos donde los espíritus ansían caminar. / Dices que brillo como un astr
desde la tumba
Cuando las primeras hojas del año caían, / oí, con el corazón extrañamente emocionado, / salir de la tumba una llamada del pasado, / una voz que creí para siempre extraviada. / Durante todo el invierno, l
el discurso del silencio
El solemne Mar del Silencio yace entre nosotros; / sé que vives, sé que me amas; / y, sin embargo, desearía que algún blanco navío / cruzara las aguas trayendo noticias tuyas. / La calma inerte me atemori
el lenguaje del amor
¿Cómo habla el Amor? / Sobre una mejilla en su tenue rubor, / y en la palidez que le sucede, en aquel / temblor de unos ojos que huyen / —la sonrisa que se convierte en suspiro— / Así habla el Amor. / ¿Cómo h
el reino del amor
En el amanecer del día, cuando el mar y la tierra / Reflejan la salida del sol encima, / Avancé, con el corazón lleno de coraje y alegría, / Para buscar el reino del amor. / Le pregunté a un poeta que con
el secreto de la doncella
He marcado este día en lo profundo de mi corazón / como la más dulce de las jornadas; / —Separado del resto de mis tristes horas, / Aunque no diré la razón, por ahora, / pues ese es mi Secreto— No debo de
enséñame el camino
Enséñame el camino que conduce a la verdadera vida. / No me importa qué tempestades me asalten, / se me dará coraje para la combate, / sé que mi fuerza no me abandonará ni me fallará; / sé que venceré en
la hora más triste
La hora más triste de angustia y pérdida / no es esa época de suprema desesperación / en la que no podemos encontrar luz / para apaciguar el terror, la sombra negra de la Cruz; / ni ese exuberante pesar / q
soledad
Rie, y el mundo rie contigo: / Llora, y llorarás solo. / Lo que la triste vieja tierra debe prestar es alegría / Pero ella misma tiene suficientes problemas. / Canta, y las colinas te contestarán; / Suspira
una dama a su espejo
Ha dicho que me ama! Luego llamó a mis cabellos / hilos de seda, donde Cupido tensa su arco; / a mi mejilla, una rosa que cae sobre la nieve fresca; / y juró solemne, que mi cuello era la desesperación /
vampiros
¡Mirad! Aquí hay otro cadáver exhumado. / Otro poeta desenterrado. / La Sensación gritó: / ¡Cava en la tumba, / que el polvo se agite y sucumba, / y cosecha los huesos de Shakespeare. / Eso calmará a la multi