País Poema - Autores

alfred tennyson

bien está y algo es: podemos detenernos
Bien está y algo es: podemos detenernos / aquí, donde en la tierra inglesa lo sepultan, / y tal vez de su polvo se labre la violeta / de su tierra nativa. / Poco es
cada día tiene su noche
Cada día tiene su noche, / Cada noche su mañana: / Resplandecientes y oscuras, / las horas aladas son llevadas / bien, bien lejos. / Las estaciones florecen y decaen;
circunstancias
En vecinas aldeas, dos chiquillos, jugando / como locos, en medio de los brezos; en una / fiesta dos forasteros que se encuentran; bajito, / junto al muro de un h
cuando baña mi lecho luz de luna
Cuando baña mi lecho luz de luna, / bien sé que en el lugar de tu reposo, / junto al agua anchurosa de poniente, / derrámase una gloria en las murallas: / entre las
cuando la luz de la luna cae sobre mi lecho
Cuando la luz de la luna cae sobre mi lecho, / Sé que en tu lugar de descanso, / Desde las amplias aguas del oeste, / Llega una gloria trepando los muros: / El márm
de «la princesa»
Ven al valle, ¡oh doncella! , desde lejanas cumbres: / ¿qué gozo hay en la altura -el pastor le cantaba-, / en la altura y el frío, esplendor de los montes? / Dej
despedida
Fluye abajo, fría corriente, hacia el mar; / Tu tributo de olas será entregado: / Hacia tí, mis pasos ya no correrán, / Nunca más, eternamente. / Fluye, fluye suave
doblando la escollera
El poniente, el lucero de la tarde / y para mí una clara llamada. Acaso la escollera / no haga gemir al agua, cuando emprenda / mar adentro mi ruta, / y haya sólo e
duerme ahora el pétalo carmesí
Duerme ahora el pétalo carmesí, también el blanco. / No ondulan los cipreses en la senda del palacio / ni la aleta dorada brilla en la fuente de pórfido. / Despie
el cómo y el por qué
Soy el pretendiente de cualquier hombre, / si es que alguno pretende enseñarme: / algunos dicen que esta vida es agradable, / otros piensan que se acelera: / en el
el entierro del amor
Sus ojos en eclipse, / pálidos y fríos sus labios, / famélica la luz de sus esperanzas, / muda su lengua, / rígido su arco / con las lágrimas que derramó, / inclinando
el kraken
Bajo los truenos de las superficie, / en las grietas del mar abismal, / el Kraken duerme su antiguo sueño sin sueños. / Pálidos reflejos se agitan alrededor / de su
flor en el muro agrietado
Flor en el muro agrietado, / yo te arranco de tu tumba y te sostengo, / raíz con raíz, tu todo con el todo. / Pequeña flor, si pudiera yo entender / qué eres tú, ra
in memoriam
Cuando rosadas plumas al alerce coronan, / y gorjea primores el tordo en una cima, / o bajo el matorral estéril se desliza / y vuela, azul marino, el pájaro de ma
in memoriam: canto 82
Yo no negocio ningún feudo con la muerte, / Por los cambios provocados en forma y mente; / Ninguna vida menor que abraza la tierra / Se cruzará con él, ni a mi fe
la dama de shalott
I / En las orillas del río, durmiendo, / grandes campos de cebada y centeno / visten colinas y encuentran al cielo; / a través del campo, marcha el sendero / hacia la
la hija del molinero
Esa es la chica del molino / y tan linda, tan linda se hizo, / que quisiera yo ser el pendiente / que en la oreja le tiembla: / pues, oculto en sus bucles noche y d
la sirena
Pero por la noche erraría lejos, lejos, / dejaría que cayera mi cascada de rizos, / saltaría aérea sobre el trono y jugaría / con los tritones entre las rocas; / co
lágrimas
Lágrimas, indolentes lágrimas, no sé qué significan: / Lágrimas que desde lo profundo / De alguna divina desesperación / Se alzan en la esencia del corazón, / y se
los comedores de loto
Dulce música hay aquí, cuya cadencia es más suave que el descenso de los pétalos de las rosas, deshojadas sobre la hierba, o el rocío nocturno sobre las agu
no vengas cuando esté muerto
No vengas cuando esté muerto / a derramar tontas lágrimas sobre mi tumba, / a pisotear alrededor de mi cabeza caída, / atormentar el infeliz polvo no nos salvará;
nos dejas. tenderás por el rhin la mirada
Nos dejas. Tenderás por el Rin la mirada / y por las bellas lomas a cuya sombra un día / yo con él navegué; y pasarás, rozando / las tierras estivales, de trigos
por la noche yacíamos sobre el césped
Por la noche yacíamos sobre el césped, / Pues debajo la hierba era seca y cálida; / Y a través del cielo una bruma plateada / Se anticipaba al verano, en calma, / P
requiescat
Hermosa es su cabaña en el lugar, / donde el agua se desliza dulce y lentamente. / Se ve a sí misma desde el techo hasta el suelo / soñando en las danzantes marea
todas las cosas morirán
Todas las cosas morirán, / El río azul claramente derrama su corriente / bajo mi ojo. / Cálido y amplio, el viento del sur / arrasa los cielos; / Una tras otra, las b