País Poema - Autores

alfonso costafreda

altas estrellas sin respuesta…
Altas estrellas sin respuesta, / también oscuro transcurrir, / vida acaso también indagadora. / (Por esta ausencia sufro, sufro / su presencia era tuya y era nuestr
apuntes de una vida, indicios
Apuntes de una vida, indicios / de otra, si alguien me lee acaso / en este espejo torpe / verá su propio rostro.
compañera de hoy
Compañera de hoy, no quiero / otra verdad que la tuya, vivir / donde crezcan tus ojos, / dando tu luz, tu cauce / a lo que veo y siento… / Deshacer ese ovillo / oscuro
contemplo
Contemplo / el monte frío, / la lenta paz, / la cumbre… / Mas volvería / a andar / el mismo camino, / a amar la misma tierra / honda y desposeída, / apasionadamente / la misma
de noche en noche
De noche en noche más alto parecía / en la memoria ardiente el árbol de los sueños, / como si tú tuvieras de nuestra vida el fuego, / el poder de una hoguera. / Tan
desde pequeño soñé
Desde pequeño soñé / ser el poeta / que explicase a los niños la historia de los pájaros; / cómo en ellos se apasiona la vida, / se adelgaza, se cumple, / y en los ci
desmedida pasión, furiosas ansias
Desmedida pasión, furiosas ansias / de ti, ¡ansias de nada! / Terca la primavera se te opuso, / pero la primavera se acababa. / Tercos nosotros junto a nuestros lib
el silencio
No puedo hablar; aunque quisiera / no puedo hablar con alegría. / ¿Qué he de decir? Ni tan siquiera / presentar puedo una página limpia. / No puedo hablar, sólo tin
ella quiso seguirte
Ella quiso seguirte, encerrada en su sueño / arañaba las puertas para que tú la oyeras, / para que respondieras a gritos te llamaba. / Su palabra vencida, se sent
en un solo deseo
Los años que se perdieron están aquí, ahora. / Los sueños que he vivido crecen entre mis manos. / Siento cómo han pasado tantos días y seres, / tantas cosas a mi
estas noches de lluvia las oigo en los cristales…
Estas noches de lluvia las oigo en los cristales, / estas noches de viento y no puedo moverme. / A la puerta del miedo vigila el celador, / prisionero infantil, n
este libro no existe…
Este libro no existe. / Páginas que habitaran / absurdas el vacío. Recuerdo / –la asociación no es evidente– / el ave enloquecida / volando, revolando sobre el mar / si
fuera la voz…
Fuera la voz / ofrecimiento acaso / más vivo y vehemente / que la ardiente memoria / que se crispa en mis brazos. / Caen de un cielo atormentado / ascuas de luz. / ¿Serán
has crecido, raíz
Has crecido, raíz, / en el cuerpo, en las manos, / en mí como una parte / visible de mí mismo, / en el pecho febril como un sueño palpable. / Dejaban su guarida / de pr
las palabras
Piedras preciosas para el sentido, / diamantes de realidad. / Si van en sueños pierden su brillo, / su luminosa verdad. / Palabras vivas, nadie las toque / que no las
las pequeñas palabras
Decías tú palabras / íntimas, silenciosas. / Palabras que se dicen / del amor al amor, / de una boca a otra boca. / El poema secreto / para todos se hacía, / las pequeñas
los límites
Pienso en mis límites, / límites que separan / el poema que hago / del que no puedo hacer, / el poema que escribo / del que nunca podré escribir. / Límites también, en
los pájaros vinieron
Los pájaros vinieron y desaparecían. / Regresan las palabras a su sueño remoto. / ¿Quién habla de esperanza ? Siento frío. / Sobre el dolor y aún más en la alegrí
mas no vosotras
Altas estrellas sin respuesta, / también oscuro transcurrir, / vida acaso también indagadora. / (Por esta ausencia sufro, sufro / su presencia era tuya y era nuestr
otras noches
A Maj-Britt / Estas noches de lluvia las oigo en los cristales, / estas noches de viento y no puedo moverme. / A la puerta del miedo vigila el celador, / prisionero
palabras de paul celan
Pero aún pudo verte, un eco / que caería a tientas / con la antena de las palabras, lomo / de la separación. / Su rostro suavemente resignado, / la lámpara que ardier
para escribir marchaste día a día…
Para escribir marchaste día a día / junto al rumor, junto al continuo mar. / Promontorios de sombra no pudieron / desorientarte ni acallar tu voz. / Así los poderos
sinsilábicos
Estos versos de hoy al menos fueran / un arco de concordia, un lenguaje futuro, / mas no, la cobardía, el terror / –si no es pura estulticia– / impulsan a escribir /
sobre lo que más quiero
Sobre lo que más quiero, sobre las cosas mías, / tu ley y tu poder se imponen. / Años atrás, años ya en lejanía, / de mi propia morada alguien que yo no soy, / las
te dieron vida
Te dieron vida y ahora vives / aun más allá de sus deseos. / Les fuiste una quimera necesaria / y te apoderas de tus dueños. / Y no diremos que no existes / aunque te
todo lo que tememos
No sé de dónde vienen / tu risa, tu alegría, / en qué instante aprendiste / a mirar frente a frente / todo lo que tememos. / A mirarlo en los ojos / como si nada hubier
versos escribo
Todo es inevitable. Ahogando la luz surge, / poderosa y tenaz, la pesadilla. / En el cuerpo ligero late la pesadumbre: / un mar de sombras se desborda / de la orill
vuelta sobre sí misma
Vuelta sobre sí misma, la mirada humana / es, ay, tan sólo un triste desconcierto. / Nada sabemos, nunca conoceremos, / en el dolor presente o en el futuro ciego /
y si algún día
Y si algún día el aire viene bueno / y todo se ilumina, / nada cabe esperar. / El propio corazón rehusa el vuelo. / el dolor pesa más que la alegría.
yo pregunto
Ha muerto mi padre. / Se repite su ausencia cada día / en el hogar vacío. / Yo pregunto, / y además de la ausencia y además / de perder los caminos de esta tierra, / ¿q