País Poema

Autores

wystan hugh auden

montaigne

Por la ventana de su biblioteca veía
un delicado paisaje aterrado de la gramática,
ciudades donde el ceceo era obligado,
y provincias donde tartamudear suponía la muerte.
Los fornidos se derrumbaban, vencida la inquietud por el cansancio: llevó a
estos pedantescos conservadores de floja libido
a provocar una revolución y dar
a la Carne sus armas para vencer al Libro.
Cuando los diablos vuelven exaltados a los razonables,
dejan su siglo adulto tan desnudo,
que el amor debe volver a crecer de la criatura sensual,
dudar se convierte en una forma de definición,
hasta las bellas letras se legitiman como plegaria,
y la pereza cual acto de contrición.