Cuando uno se siente solo (y Tú,
amor mío, sabes por qué,
como yo sé por qué debe ser),
se pueden tomar medidas, incluso
un chapero puede ser de ayuda.
Esta noche, por ejemplo, ahora
que Bert ha estado aquí,
escucho los gritos desgarradores
de gatos disolutos
sin compadecerme de mí mismo.