Los embarcaderos sufren el embate de las olas;
en un campo solitario la lluvia
azota un tren abandonado;
los forajidos colman las cuevas del monte.
Fantásticos se tornan los vestidos de gala;
agentes del fisco persiguen a
morosos en fuga por
las cloacas de ciudades de provincias.
Ritos de magia secretos adormecen
a las prostitutas del templo;
todos los literatos tienen
un amigo imaginario.
Es posible que Catón el cerebrotónico
ensalce las Antiguas Disciplinas,
pero los musculosos marinos
se amotinan por el rancho y la paga.
La cama de matrimonio de César está caliente
mientras un funcionario sin importancia
escribe NO ME GUSTA MI TRABAJO
en un formulario oficial rosa.
Sin las dotes de la riqueza o la compasión,
pajarillos de patas color escarlata,
empollando sus huevos moteados,
observan cada ciudad infectada de gripe.
En otro lugar del todo distinto, enormes
rebaños de renos atraviesan
millas y millas de musgo dorado,
silenciosamente y muy deprisa.