País Poema

Autores

wystan hugh auden

el saber sencillo

Entre una atención y otra,
la primera y última decisión,
está la distracción mortal
de la tierra y el aire,
más lejos y más cerca,
las imprecisas necesidades
de los días y las noches,
y el error personal;
y el rostro fatigado,
que acusa la tensión
de la fuerza horizontal
y el empuje vertical,
al azar responde
a la prueba crucial;
la carne indecisa,
coger el último asiento
en el tren equivocado,
resbalar en la nieve
ante el amigo de un amigo
o estrechar la mano
de un desdeñoso vencedor.
La ventana que se abre, la puerta que se cierra,
abrir, cerrar, pero no
para terminar o restituir;
estos deseos no
van más allá
de las afueras de la ciudad,
y preguntar asomados a la ventanilla del coche
no nos aclarará nuestro paradero;
mientras, el rostro dividido
no tiene elegancia
ni discreción,
ni ocupación
sino que registra
medida en acres, distancia en millas,
el saber sencillo
de lo virtuoso.