una historia detenida
UNA HISTORIA DETENIDA
me acompaña con trompetas.
El pueblo en el que vivía
se llamaba Jericó.
De mí se va desprendiendo
tra ta, ta, muro tras muro.
Quedo del todo desnuda
Bajo el ropaje del viento.
Toquen trompetas, en orden,
toquen con toda la orquesta.
En cuanto caiga mi piel
Se me blanquearán los huesos.