¡Oh! –se sorprende el niño-
¿quién es esa señora?
-Es la estatua de la Misericordia,
o algo así-
contesta la madre.
-Y por qué esa señora
está tan go…o…golpeada?
-No sé, que yo recuerde
siempre ha estado así.
El ayuntamiento tendría que hacer algo de una vez
o sacarla de aquí o restaurarla.
Venga, venga, vámonos.