respuesta de la tierra
La Tierra alzó la cabeza
desde la oscuridad lúgubre y pavorosa.
ausente de luz,
pétrea, espantosa,
con los cabellos cubiertos de gris desesperación.
Presa en la costa húmeda,
un brillo celoso custodia mi guarida,
frío, escarchado,
y entre lágrimas
escucho al padre de los hombres antiguos.
¡Egoísta padre de los hombres!
¡Miedo cruel, celoso y egoísta!
¿Puede el deleite,
encadenado a la noche,
crear a las vírgenes de la juventud y la mañana?
¿Acaso la primavera esconde su alegría
cuando florecen los capullos?
¿Acaso el sembrador
siembra por la noche,
o ara el labrador en la oscuridad?
¡Rompe esta pesada cadena
que congela mis huesos!
¡Egoísta, vano!
¡Eterna ruina!
Que al amor libre has esclavizado.