País Poema

Autores

tudor arghezi

prólogo del libro de los paisajes

En el año milnovecientos siete,
en una noche del mes de Marzo,
desde Hodivoy de pronto surgió al cielo,
desde Flaminzi y desde Stanislesti,
una gran llamarada.
Los cirios y las antorchas se encendieron
a lo largo de todos los caminos
como si fuera Pascua de Resurrección.
¡Todo era luminarias y candelas!
Igual que en nuestra casa, en el altar
arde un botón de fuego
encima de una vela:
la luz que se consagra a los iconos.
De aldea a aldea se extendió
el fuego sobre el trigo acumulado
y parecía un juego aquel incendio
pasando de graneros a castillos.
Seguiría la fiesta,
un requiem por los muertos?
Hasta los perros aullaban, locos!
Socórrenos, Señor! ¡El pueblo se amotina!