Mariscal, si sois cuerdo en esta empresa,
amando, mucho vuestra dicha gana.
Estimad los favores de mi hermana,
pues que no dan disgusto a la duquesa.
Proseguid, pues veis lo que interesa
con ella vuestro amor, la pena vana
que tenéis, olvidad de la tirana
voluntad que vuestra alma tiene presa.
Mirad que, si os preciáis de agradecido,
eterna fama y triunfo de esta gloria
gozoso ganaréis contra el olvido.
Acordaos, y a vuestra alma haced memoria,
que siempre, de que sois de mí querido
me acuerdo, mucho más que de Victoria.