País Poema

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rosalía de castro

cuando al morir el día…

Cuando al morir el día
solo cantan el grillo y la cigarra,
y los insectos bullen y se pierden
en la niebla dorada.
Yo pienso que del cáliz de la rosa
la veo salir envuelta en leve gasa,
y que sus negros ojos fijan en mí
su lánguida mirada.
Y sueño en el silencio
de la noche callada
que a mi lecho se acerca
como una sombra voluptuosa y blanca;
que me besa en la frente,
que me sonríe y habla
y que me dice: «Vengo
de regiones extrañas
para traerle a tu enervado espíritu
la codiciosa calma».
Ven, báñate en las ondas de la muerte,
mi cariñosa hermana;
depón las terrenales ligaduras.
Ven conmigo… y… descansa.