Tan solo aquel que levantó la lira,
incluso entre las sombras,
puede expresar, entre presentimientos,
la alabanza infinita.
Tan solo aquel que comió con los muertos
la adormidera, la de ellos,
no volverá a perder
el más leve sonido.
Aunque el reflejo del estanque
se desvanezca muchas veces:
sabe la imagen.
Solo en el reino doble
se volverán las voces
eternas y suaves.