la dama magnética a su paciente
¡Duerme, duerme! Olvida tu dolor;
Mi mano esta sobre tu frente,
Mi espíritu sobre tu cerebro;
Mi compasión en tu corazón, pobre amigo;
Y de mis dedos fluyen
Los poderes de la vida, y como una señal
Te protegen en tu hora de infortunio;
Y anidan en ti, pero no pueden mezclarse.