percy bysshe shelley
a una alondra¡Sé bienvenido, jubiloso espíritu! / No fuiste nunca un pájaro, / tú, que desde los cielos o cerca de sus lindes, / el corazón derramas / en profusos acentos, con arte no pensado. / Alta, siempre más alta, /
abajo dormía la fría tierraAbajo dormía la fría tierra; / arriba brillaba el frío cielo; / y alrededor, / con un sonido escalofriante, / desde cuevas de hielo y campos de nieve, / como la muerte fluía el aliento de la noche / bajo la l
alastor, o el espíritu de la soledad¡Tierra, Océano, Aire, amada hermandad! / Si nuestra gran Madre ha impregnado mi voluntad / Con algo de piedad para sentir su amor, / Y recompensa con el mío su favor, / Si la mañana rociada, y el mediodí
amor, honor, confianza…Amor, Honor, Confianza, como nubes / parten y vuelven, préstamo de un día. / Si el hombre inmortal fuese, omnipotente, / Tú -ignoto y sublime como eres- / dejarías tu séquito en su alma. / Tú, emisario de l
cuando las suaves voces muerenCuando las suaves voces mueren, / su música aún vibra en la memoria; / cuando las dulces violetas enferman, / su fragancia se prolonga en los sentidos. / Las hojas del rosal, cuando la rosa muere, / se apil
cuando niño, buscaba yo fantasmasCuando niño, buscaba yo fantasmas / en calladas estancias, cuevas, ruinas / y bosques estrellados; mis temerosos pasos / ansiaban conversar con los difuntos. / Invocaba esos nombres que la superstición / in
el día es más sereno y más solemne…El día es más sereno y más solemne / cuando llega la tarde. Y hay un orden / en Otoño y un lustre en su horizonte / que el estío prohíbe alojo humano / hasta hacernos creer que es imposible. / Así pues, dej
el espíritu del mundoEn lo hondo, muy lejos del borrascoso camino / que la carroza seguía, tranquilo como un infante en el sueño, / yacía majestuoso, el océano. / Su vasto espejo silente ofrecía a los ojos / luceros al declin
el pasado¿Olvidarás las horas felices que enterramos / En las dulces alcobas del amor, / Hacinando sobre sus fríos cadáveres / Los ecos efímeros de una hoja y una flor? / Flores dónde la alegría cayó, / Y hojas dónd
espíritu, belleza que consagras…Espíritu, belleza que consagras / con tu lumbre el humano pensamiento / sobre el que resplandeces, ¿dónde has ido? / ¿Por qué cesa tu brillo y abandonas / este valle de lágrimas desierto? / ¿Por qué el sol
filosofía del amorLas fuentes se unen con el río / y los ríos con el Océano. / Los vientos celestes se mezclan / por siempre con calma emoción. / Nada es singular en el mundo: / todo por una ley divina / se encuentra y funde e
hice un voto: a ti ya cuanto es tuyoHice un voto: a ti ya cuanto es tuyo / dedicaría el ser. ¿No ha sido así? / Aún hoy, con inquieto pulso, llamo / a los turbios espectros que en sus tumbas / acompañan mis horas. En fingidos lugares / donde
himno a la belleza intelectual1. La sombra de una Fuerza incognoscible… / La sombra de una Fuerza incognoscible / flota, aunque incognoscible, entre nosotros; / visita este amplio mundo con la misma / inconstancia que el viento entre
himno de panDe los bosques y las tierras altas, / Venimos, venimos; / De los ríos y las lejanas islas, / Donde las olas rugen mudas / Para escuchar mi dulce flauta. / El viento en las cañas y los juncos, / Las abejas en
la dama magnética a su paciente¡Duerme, duerme! Olvida tu dolor; / Mi mano esta sobre tu frente, / Mi espíritu sobre tu cerebro; / Mi compasión en tu corazón, pobre amigo; / Y de mis dedos fluyen / Los poderes de la vida, y como una seña
la serenata indiaI / Me levanto desde sueños de ti / En el primer dulce dormir de la noche / Cuando los vientos respiran suave / Y las estrellas relumbran brillantes: / Me levanto desde sueños de ti, / Y un espíritu en mis pi
la sombra de una fuerza…La sombra de una fuerza incognoscible / flota, aunque incognoscible, entre nosotros; / visita este amplio mundo con la misma / inconstancia que el viento entre las flores; / como un rayo de luna tras un p
ninguna voz de un ámbito sublime…Ninguna voz de un ámbito sublime / ha respondido nunca a estas preguntas. / Los nombres de Demonio, Espectro y Cielo / testimonian este inútil empeño: / débiles palabras cuyo encanto no suprime / de cuanto
ozymandiasConocí a un viajero de una tierra antigua / quien dijo: «dos enormes piernas pétreas, sin su tronco, / se yerguen en el desierto... A su lado, en la arena, / semihundido, yace una cabeza hecha pedazos,
prometeo liberadoTú bajaste, entre todas las ráfagas del cielo: / al modo de un espíritu o de un pensar, que agolpa / inesperadas lágrimas en ojos insensibles, / o como los latidos de un corazón amargo / que debiera tener
soy como un espíritu que moraSoy como un espíritu que mora / en lo más hondo del corazón. / Siento sus sentimientos, / pienso sus pensamientos / y escucho las conversaciones más íntimas del alma, / la voz que sólo se oye en el rumor de
su voz tembló cuando nos separamosSu voz tembló cuando nos separamos, / y aunque no supe que su corazón estaba roto / hasta mucho después, me fui sin atender / las palabras que entonces nos dijimos. / ¡Sufrimiento, oh sufrimiento / este mun
temo tus besosTemo tus besos, dulce dama. / Tú no necesitas temer los míos; / Mi espíritu va tan hondamente abrumado, / Que no puede agobiar el tuyo. / Temo tu porte, tus modos, tu movimiento. / Tú no necesitas temer los
vino de hadasMe embriagué de aquel vino de miel / del capullo lunar de zarzarrosa, / que recogen las hadas en copas de jacinto: / los lirones, murciélagos y topos / duermen entre los muros o en la hierba, / en el patio
vino de las hadasMe embriagué de aquel vino de miel / del capullo lunar que las hadas / recogen en copas de jacinto: / los lirones, murciélagos y topos / duermen en las grietas o en la hierba, / en el patio desierto y trist